- Carmen Candela Medina Blasco. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sergio Marcuello Guallar. Celador. Aragón, España.
- Elena Lacueva Zapater. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Juan Carlos Sáez Moreno. Celador. Celador en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Rocío del Carmen Gavilanes Escobar. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Jennifer Bomati Quintana. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La fibrodisplasia osificante progresiva (FOP) es una enfermedad genética rara, de herencia autosómica dominante, caracterizada por la formación de hueso heterotópico en músculos, tendones y ligamentos. Su prevalencia mundial es extremadamente baja, estimándose menos de un caso por millón de habitantes. La causa principal es una mutación en el gen ACVR1, que altera la señalización de proteínas morfogenéticas óseas (BMP), favoreciendo la formación de hueso en tejidos blandos. El diagnóstico se basa en la clínica característica y la confirmación genética, siendo fundamental evitar procedimientos invasivos que puedan acelerar la osificación. Actualmente no existe tratamiento curativo; el manejo se centra en la prevención de brotes, el control del dolor y el apoyo multidisciplinar.
El impacto social y psicológico de la FOP es considerable, dado que la enfermedad compromete funciones básicas y la autonomía personal. Las líneas de investigación actuales exploran terapias génicas y moduladores de la vía BMP/TGF-β, ofreciendo perspectivas de futuro para modificar el curso de la enfermedad.
PALABRAS CLAVE
Miositis osificante, osificación heterotópica, calidad de vida, proteínas morfogenéticas óseas, población.
ABSTRACT
Fibrodysplasia ossificans progressiva (FOP) is a rare, autosomal dominant genetic disorder characterized by heterotopic bone formation in muscles, tendons, and ligaments. Its global prevalence is extremely low, estimated at less than one case per million inhabitants. The primary cause is a mutation in the ACVR1 gene, which alters bone morphogenetic protein (BMP) signaling, promoting bone formation in soft tissues. Diagnosis is based on characteristic clinical presentation and genetic confirmation, and it is crucial to avoid invasive procedures that could accelerate ossification. Currently, there is no cure; management focuses on preventing flare-ups, controlling pain, and providing multidisciplinary support.
The social and psychological impact of FOP is considerable, as the disease compromises basic functions and personal autonomy. Current research is exploring gene therapies and modulators of the BMP/TGF-β pathway, offering future prospects for modifying the course of the disease.
KEY WORDS
Myositis ossificans, ossification, heterotopic, quality of life, bone morphogenetic proteins, population.
DESARROLLO DEL TEMA
La fibrodisplasia osificante progresiva (FOP) es una enfermedad genética rara y devastadora que se caracteriza por la formación de hueso heterotópico en músculos, tendones y ligamentos, lo que conduce a una pérdida progresiva de movilidad y a una discapacidad acumulativa. Su prevalencia mundial es extremadamente baja, estimándose menos de un caso por millón de habitantes¹. El signo clínico más temprano y constante es la malformación congénita del primer dedo del pie, presente en la mayoría de los pacientes². A lo largo de la vida, la enfermedad se manifiesta mediante brotes inflamatorios dolorosos que desencadenan osificación heterotópica en diferentes regiones del cuerpo, especialmente cuello, espalda y extremidades³. Estos episodios suelen aparecer tras traumatismos menores, infecciones virales o procedimientos médicos invasivos, lo que complica el manejo clínico y acelera la progresión de la enfermedad.
La historia de la FOP se remonta a descripciones médicas del siglo XVII, aunque el término actual se consolidó en el siglo XX. Durante décadas se confundió con otras patologías de osificación heterotópica, hasta que los avances en genética permitieron identificar la mutación responsable. En 2006 se descubrió que la enfermedad está causada por una mutación en el gen ACVR1, que codifica el receptor de activina A tipo I⁴. Esta mutación provoca una activación anómala de la vía de señalización de las proteínas morfogenéticas óseas (BMP), favoreciendo la formación de hueso en tejidos blandos⁵. El hallazgo supuso un cambio de paradigma, ya que permitió comprender la fisiopatología y abrir la puerta a nuevas líneas de investigación.
La progresión clínica es característica: comienza en la infancia con brotes inflamatorios dolorosos en cuello y espalda, que posteriormente se extienden a hombros, caderas y extremidades. La osificación heterotópica limita la movilidad articular y conduce a la anquilosis progresiva. Con el tiempo, los pacientes pierden la capacidad de realizar actividades básicas como caminar, comer o respirar de manera autónoma⁶. Además de la afectación musculoesquelética, la FOP puede comprometer la función respiratoria debido a la osificación de la caja torácica, lo que reduce la capacidad pulmonar y condiciona la esperanza de vida⁷. La mayoría de los pacientes fallecen por complicaciones respiratorias o cardiovasculares, más que por la propia osificación.
El diagnóstico se basa en la combinación de hallazgos clínicos y confirmación genética. La presencia de hallux valgus congénito junto con brotes de osificación heterotópica es altamente sugestiva⁸. La confirmación se realiza mediante análisis genético que detecta la mutación en ACVR1⁴. El diagnóstico diferencial incluye otras enfermedades del tejido conectivo y de osificación heterotópica, como la heteroplasia ósea progresiva, la miositis osificante circunscrita y la displasia fibrosa⁹. La correcta identificación es crucial, ya que procedimientos invasivos como biopsias o cirugías pueden acelerar la progresión de la FOP.
Actualmente no existe cura para la FOP. El manejo clínico se centra en la prevención de brotes, el control del dolor y el apoyo multidisciplinar. Se recomienda evitar traumatismos, inyecciones intramusculares y cirugías innecesarias. El tratamiento sintomático incluye el uso de corticoides en fases iniciales de los brotes, analgésicos y antiinflamatorios para el control del dolor¹⁰. La fisioterapia adaptada puede ayudar a mantener la movilidad sin provocar microtraumatismos, aunque debe realizarse con extrema precaución. El seguimiento multidisciplinar, que incluye reumatología, neumología, rehabilitación y psicología, es esencial para abordar las múltiples complicaciones de la enfermedad.
La investigación actual explora el uso de inhibidores de las vías BMP/TGF-β, moduladoras de la señalización de ACVR1 y terapias génicas dirigidas a corregir la mutación⁵. Ensayos clínicos recientes han mostrado resultados prometedores, aunque aún no existe un tratamiento aprobado que modifique el curso de la enfermedad¹¹. La FOP ha despertado gran interés como modelo de estudio de la osificación heterotópica, lo que ha impulsado la colaboración internacional y la creación de registros de pacientes.
El impacto social y psicológico de la FOP es considerable. La discapacidad progresa hasta limitar actividades básicas como comer, vestirse o respirar, lo que genera dependencia y aislamiento. El apoyo psicológico y social es esencial para los pacientes y sus familias. Asociaciones como la AEFOP en España y la International FOP Association (IFOPA) desempeñan un papel clave en la difusión de información, la defensa de derechos y el acompañamiento de los afectados¹². La integración escolar y laboral es un reto, ya que la enfermedad limita la autonomía personal. La adaptación del entorno, el acceso a ayudas técnicas y el acompañamiento social son fundamentales para mejorar la calidad de vida.
Las líneas de investigación más prometedoras incluyen terapias génicas basadas en la edición de mutaciones en ACVR1 mediante tecnologías como CRISPR-Cas9¹³, fármacos moduladores de la vía BMP/TGF-β para frenar la osificación heterotópica¹¹ y estudios experimentales con células madre para regenerar tejido dañado. Aunque aún en fases iniciales, estas investigaciones ofrecen esperanza para transformar el manejo paliativo en un tratamiento modificador de la enfermedad.
CONCLUSIÓN
En conclusión, la FOP es una enfermedad rara, devastadora y sin tratamiento curativo, cuyo manejo requiere un enfoque integral y multidisciplinar. La identificación precoz, la prevención de brotes y el apoyo social son esenciales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. La investigación genética y farmacológica abre nuevas perspectivas, aunque todavía queda un largo camino por recorrer.
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