Efectividad del entrenamiento multicomponente vivifrail en la reducción de la fragilidad y su aplicabilidad en la atención primaria

22 enero 2026

 

AUTORES

  1. Gracia Montagut Alegre. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  2. Alegría Ferraz Burguete. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  3. Vanesa Piquero Bernad. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  4. Marta Ardanuy Gambau. Enfermera Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
  5. Cristina Revenga Pociello. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.  
  6. Barbara Sancho Brota. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.

 

RESUMEN

La fragilidad es un síndrome geriátrico de alta prevalencia en atención primaria y un predictor clave de discapacidad, dependencia, institucionalización y mortalidad. Su abordaje supone un reto creciente para los sistemas sanitarios. Entre las intervenciones existentes, el programa Vivifrail —un entrenamiento multicomponente adaptado a niveles funcionales— ha emergido como una estrategia efectiva y accesible para mejorar la fuerza, la marcha, el equilibrio y la capacidad funcional en personas mayores. Este artículo presenta una revisión narrativa de la evidencia científica sobre la eficacia de Vivifrail en la reducción de la fragilidad y su aplicabilidad real en la consulta de enfermería familiar y comunitaria. Se realizó una búsqueda bibliográfica entre 2014 y 2025 en PubMed, Scopus, CINAHL, Dialnet y Cochrane Library. De 342 documentos iniciales, se seleccionaron 60 artículos según criterios de calidad metodológica, pertinencia clínica y relación con fragilidad, ejercicio multicomponente y aplicaciones en atención primaria. Los resultados muestran que Vivifrail mejora la fuerza muscular, la velocidad de la marcha, el equilibrio, el rendimiento en SPPB, la capacidad para las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, y reduce el riesgo de caídas y deterioro funcional. La evidencia también sugiere que la enfermería ocupa una posición estratégica para su implementación, dado su rol en la valoración geriátrica, el seguimiento longitudinal y la intervención educativa. Se concluye que Vivifrail es una herramienta eficaz, coste-efectiva, segura y clínicamente aplicable en el ámbito de atención primaria para prevenir o revertir la fragilidad. Su integración en la práctica enfermera puede contribuir a retrasar la dependencia, mejorar la calidad de vida y reducir la carga asistencial futura.

PALABRAS CLAVE

Fragilidad, anciano, ejercicio físico, atención primaria de salud, enfermería.

ABSTRACT

Frailty is a highly prevalent geriatric syndrome in primary care and a key predictor of disability, dependence, institutionalization, and mortality. Its management represents an increasing challenge for health systems. Among the available interventions, the Vivifrail program— a multicomponent training protocol adapted to different functional levels—has emerged as an effective and accessible strategy to improve strength, gait, balance, and functional capacity in older adults. This article presents a narrative review of the scientific evidence on the effectiveness of Vivifrail in reducing frailty and its real-world applicability in the family and community nursing consultation. A bibliographic search was carried out between 2014 and 2025 in PubMed, Scopus, CINAHL, Dialnet and the Cochrane Library. Of 342 initial records, 60 articles were selected according to methodological quality, clinical relevance, and their relationship with frailty, multicomponent exercise and applications in primary care. The results show that Vivifrail improves muscle strength, gait speed, balance, SPPB performance, and the ability to perform basic and instrumental activities of daily living, and reduces the risk of falls and functional decline. The evidence also suggests that nurses occupy a strategic position for its implementation, given their role in geriatric assessment, longitudinal follow-up and educational interventions. It is concluded that Vivifrail is an effective, cost-effective, safe and clinically applicable tool in primary care to prevent or reverse frailty. Its integration into nursing practice may help delay dependency, improve quality of life, and reduce future care burden.

KEY WORDS

Frailty, aged, exercise, primary health care, nursing.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento poblacional constituye uno de los mayores desafíos del siglo XXI, especialmente en países europeos como España, donde más del 20 % de la población supera los 65 años. La fragilidad, un síndrome geriátrico caracterizado por la disminución de la reserva fisiológica y la mayor vulnerabilidad ante estresores, afecta a entre el 10 % y el 25 % de las personas mayores que viven en la comunidad y hasta al 50 % de quienes presentan comorbilidades o dependencia leve1,2. La fragilidad se asocia con un incremento del riesgo de caídas, discapacidad, institucionalización, ingresos hospitalarios recurrentes y mortalidad1,2,3.

Desde el ámbito clínico, el interés por identificar y revertir la fragilidad ha crecido de manera considerable en la última década. La evidencia acumulada ha demostrado que la fragilidad no es un proceso inevitable ni estrictamente irreversible: intervenciones bien diseñadas —especialmente el ejercicio físico multicomponente— pueden mejorar de forma significativa la capacidad funcional, la fuerza muscular y la autonomía, reduciendo la progresión del síndrome y sus consecuencias3,4,5.

Entre los programas más reconocidos internacionalmente destaca Vivifrail, una intervención desarrollada por expertos europeos que ofrece rutinas de ejercicio adaptadas y seguras para personas mayores con diferentes niveles de capacidad funcional6,7,8. Vivifrail se basa en un entrenamiento multicomponente que incluye fuerza, potencia, equilibrio, coordinación, flexibilidad y resistencia aeróbica, con prescripción individualizada en función del nivel funcional.

Su popularización se ha visto impulsada por su accesibilidad, su estructura clara basada en la Short Physical Performance Battery SPPB y su potencial implementación en entornos comunitarios, residenciales y de atención primaria9,10. La enfermería familiar y comunitaria, por su proximidad al paciente, su capacidad para realizar seguimiento continuado y su liderazgo en programas de prevención y promoción de la salud, se sitúa en una posición privilegiada para integrar Vivifrail en la práctica asistencial, especialmente en la identificación y manejo de la fragilidad en personas mayores que viven en la comunidad.

OBJETIVOS

El objetivo de esta revisión narrativa es analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia del programa Vivifrail como intervención multicomponente para la reducción de la fragilidad y la mejora de la capacidad funcional en personas mayores. Asimismo, se pretende valorar su aplicabilidad real en el ámbito de la atención primaria, con especial atención al papel de la enfermería familiar y comunitaria en la identificación de la fragilidad, la prescripción del ejercicio, el seguimiento longitudinal y la promoción del envejecimiento activo. Finalmente, el trabajo busca sintetizar los beneficios clínicos, las limitaciones y los factores prácticos que condicionan la implementación de Vivifrail en contextos comunitarios y asistenciales reales, a partir de la revisión crítica de la literatura publicada en la última década.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura publicada entre enero de 2014 y enero de 2025. Las bases de datos utilizadas fueron PubMed, CINAHL, Scopus, Cochrane Library y Dialnet. La estrategia de búsqueda combinó descriptores MeSH y DeCS vinculados a fragilidad, ejercicio físico y atención primaria: frailty, frail older adults, physical exercise, multicomponent training, Vivifrail, primary health care, nursing, geriatric assessment y sus equivalentes en español fragilidad, adultos mayores, entrenamiento multicomponente, programa Vivifrail, atención primaria, enfermería.

Los términos se combinaron mediante operadores booleanos y se adaptaron a las especificidades de cada base de datos. Se incluyeron estudios experimentales, cuasiexperimentales, observacionales, revisiones sistemáticas y guías clínicas centradas en población mayor que vivía en la comunidad o en instituciones sociosanitarias, en las que se valorara la fragilidad, la capacidad funcional o el riesgo de caídas y se emplearan programas Vivifrail o intervenciones multicomponentes comparables.

La búsqueda inicial identificó 342 registros. Tras la eliminación de duplicados quedaron 281 documentos. Se procedió a la lectura de título y resumen, seleccionando 141 para evaluación detallada. De estos, 83 artículos se sometieron a lectura completa y valoración crítica, aplicando criterios de pertinencia temática y calidad metodológica. Finalmente, se incluyeron 60 publicaciones que cumplían los criterios de inclusión y aportaban datos relevantes sobre la eficacia del entrenamiento multicomponente —con especial énfasis en Vivifrail— en la fragilidad y la función física de las personas mayores.

Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en rehabilitación hospitalaria postaguda, intervenciones que no incluyeran al menos fuerza, equilibrio y resistencia, artículos duplicados, trabajos de baja calidad metodológica y textos de opinión sin respaldo empírico. La información se organizó en tres bloques analíticos: eficacia clínica de Vivifrail, impacto en variables funcionales y de fragilidad, y aplicabilidad del programa en la consulta de enfermería de atención primaria.

RESULTADOS

La síntesis de la literatura seleccionada permitió identificar tres grandes ejes de evidencia:

  1. La eficacia del programa Vivifrail sobre parámetros funcionales vinculados a la fragilidad.
  2. Los efectos sobre desenlaces clínicamente relevantes como caídas, dependencia y hospitalización.
  3. La aplicabilidad del programa en el contexto de la atención primaria y, en particular, en la consulta de enfermería familiar y comunitaria.

 

La mayoría de los estudios coinciden en que el entrenamiento multicomponente es la intervención más eficaz para prevenir, revertir o frenar la progresión de la fragilidad en personas mayores que viven en la comunidad3,4,11. Vivifrail, por su diseño estructurado y accesible, muestra resultados especialmente consistentes en personas prefrágiles y frágiles, así como en mayores con riesgo de deterioro funcional acelerado8,11,12.

1. Efectos de Vivifrail sobre la fuerza muscular y el rendimiento físico:

Los estudios que evalúan específicamente Vivifrail describen mejoras significativas en la fuerza muscular, especialmente en extremidades inferiores, y en el rendimiento físico global medido mediante pruebas funcionales estandarizadas. Ensayos realizados en mayores comunitarios y en residentes institucionalizados observan incrementos relevantes en la fuerza medida mediante test de levantarse de la silla, dinamometría y repeticiones máximas después de 4 a 12 semanas de intervención, con mejoras mantenidas a medio plazo cuando se refuerza la continuidad del programa11-15.

En cuanto al rendimiento físico global, varios trabajos señalan aumentos clínicamente significativos en la puntuación total de la SPPB, con mejoras de entre 1 y 3 puntos tras completar el protocolo de Vivifrail. Estos cambios son especialmente relevantes porque se asocian con menor riesgo de discapacidad futura, menor probabilidad de hospitalización y mejor pronóstico funcional en personas mayores con fragilidad o prefragilidad16.

Incluso en personas con comorbilidad cardiometabólica —como diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular o EPOC—, el programa Vivifrail ha demostrado ser seguro y bien tolerado, con mejoras en la velocidad de la marcha, el equilibrio estático y dinámico y la capacidad para realizar transferencias. La progresión individualizada de la carga de ejercicio, basada en niveles funcionales (A, B, C, D), aparece de forma reiterada como un factor clave que favorece la adherencia y permite ajustar la intensidad a la situación clínica de cada persona.

2. Impacto en la velocidad de la marcha, el equilibrio y la capacidad aeróbica:

La velocidad de la marcha se ha consolidado como un biomarcador clínico sencillo y de alto valor pronóstico, estrechamente relacionado con fragilidad, dependencia y mortalidad16. En los estudios que incorporan Vivifrail, se observa un incremento consistente de la velocidad de la marcha, con ganancias de entre 0,08 y 0,20 m/s, valores considerados clínicamente significativos y vinculados a mejor supervivencia y menor riesgo de discapacidad.

El equilibrio funcional también mejora de manera notable tras la intervención. Los resultados en test como Tinetti, Berg Balance Scale o los subtests de equilibrio de la SPPB muestran reducciones del riesgo de caída y mayor estabilidad postural17. Estos hallazgos son coherentes con revisiones sistemáticas que señalan el ejercicio multicomponente —especialmente el que integra fuerza, equilibrio y marcha— como una de las intervenciones más eficaces para prevenir caídas en personas mayores que viven en la comunidad18.

Vivifrail también contribuye a mejorar la capacidad aeróbica y la resistencia cardiorrespiratoria mediante rutinas de marcha progresiva y actividades funcionales dinámicas. Diversos estudios describen incrementos significativos en pruebas como el 6-Minute Walk Test y otros indicadores de resistencia, con beneficios particularmente relevantes en mayores con multimorbilidad y baja capacidad cardiorrespiratoria basal11,12,13,19.

3. Efectividad en la prevención y reducción de la fragilidad:

Un hallazgo central de la literatura es la capacidad de Vivifrail no solo para mejorar componentes aislados de la función física, sino para modificar el estado de fragilidad en una proporción relevante de las personas participantes. En varios estudios longitudinales se observa que entre un 30 % y un 60 % de las personas clasificadas como frágiles al inicio pasan a categoría de prefrágiles o robustas tras completar programas de ejercicio multicomponente inspirados o basados en Vivifrail4,11,19.

Estos resultados se alinean con ensayos clínicos previos que demostraron que los programas de ejercicio multicomponente pueden revertir la fragilidad y mejorar simultáneamente parámetros físicos, cognitivos, emocionales y sociales en personas mayores que viven en la comunidad5,19. En este contexto, Vivifrail se posiciona como una herramienta operativa que traduce la evidencia en protocolos aplicables en la práctica clínica diaria.

La estabilidad de los beneficios en el tiempo depende, en buena medida, de la continuidad del programa. Algunos estudios señalan que, cuando se acompaña la intervención de refuerzo educativo, seguimiento periódico y rutinas domiciliarias adaptadas, los efectos funcionales se mantienen durante varios meses y se reducen las transiciones hacia estados de mayor dependencia.

4. Reducción del riesgo de caídas, dependencia y otros desenlaces clínicos:

Las caídas representan uno de los eventos adversos más relevantes en geriatría, con importantes repercusiones clínicas, psicológicas y económicas. La evidencia revisada indica que Vivifrail contribuye a disminuir el riesgo de caídas al mejorar fuerza, equilibrio, velocidad de la marcha y capacidad de reacción ante perturbaciones externas.

Aunque no todos los estudios tienen como desenlace principal la caída, varios trabajos describen reducciones de entre un 15 % y un 40 % en la tasa de caídas tras 12 o más semanas de entrenamiento multicomponente18,19. Estos datos son coherentes con revisiones sistemáticas y guías internacionales que recomiendan el ejercicio multicomponente como intervención de primera elección en la prevención de caídas en personas mayores.

En relación con la dependencia funcional, los estudios observan mejorías en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, así como una menor progresión hacia niveles de dependencia más altos. En algunos contextos, como la rehabilitación post-COVID-19 o tras hospitalización por patología aguda, los programas basados en Vivifrail han demostrado mejorar la capacidad funcional y reducir la discapacidad asociada al ingreso14,20.

En términos de seguridad, Vivifrail se ha mostrado como una intervención bien tolerada, con escasos efectos adversos y sin incremento significativo de eventos cardiovasculares o musculoesqueléticos. La mayoría de los estudios destacan la necesidad de ajustar la intensidad y la progresión del ejercicio al estado clínico y funcional de la persona, reforzando la importancia de una prescripción individualizada.

5. Aplicabilidad en atención primaria y en la consulta de enfermería:

La atención primaria es un entorno idóneo para la detección precoz y el manejo de la fragilidad. La enfermería familiar y comunitaria juega un papel central en la valoración integral de la persona mayor, la identificación de riesgos y la coordinación de intervenciones preventivas. Herramientas como la SPPB, la FRAIL scale o las valoraciones funcionales estandarizadas permiten identificar de forma sencilla a las personas que pueden beneficiarse de un programa como Vivifrail.

La literatura muestra que Vivifrail puede integrarse en la práctica clínica habitual de la atención primaria, tanto en consultas presenciales como en programas comunitarios y visitas domiciliarias. La estructura en niveles y la disponibilidad de materiales escritos y audiovisuales facilitan que las enfermeras puedan prescribir y supervisar el programa tras una formación específica.

En diversos estudios, las intervenciones lideradas desde enfermería se asocian con una mejor adherencia al ejercicio, mayor continuidad del programa en domicilio y mejores resultados en capacidad funcional y percepción de salud. La relación terapéutica continuada, la capacidad de motivar y acompañar el cambio de hábitos y el enfoque biopsicosocial de la enfermería de atención primaria son elementos clave para el éxito de Vivifrail en el contexto comunitario.

6. Factores que influyen en la adherencia y el mantenimiento del programa:

La adherencia es uno de los principales determinantes de la efectividad real de cualquier intervención de ejercicio físico. Los estudios revisados señalan que la adherencia a Vivifrail es superior a la observada en programas no estructurados o menos personalizados, gracias a su brevedad, su adaptación al nivel funcional y la posibilidad de realizar buena parte de las rutinas en el domicilio.

Entre los factores que favorecen la adherencia destacan la sensación de seguridad durante los ejercicios, la percepción de mejoría funcional temprana, el acompañamiento profesional —especialmente de enfermería— y la integración del programa en la rutina diaria. El uso de materiales impresos, vídeos y recordatorios, así como el seguimiento telefónico o presencial periódico, se asocia a mejores tasas de cumplimiento.

No obstante, persisten barreras relacionadas con limitaciones de tiempo en consulta, falta de formación específica en ejercicio terapéutico, dificultades de acceso a recursos comunitarios de apoyo y desigualdades sociales que afectan al entorno y al soporte familiar. En población mayor con menor nivel socioeconómico, aislamiento social o dificultades de acceso físico a centros sanitarios, la prescripción y seguimiento de Vivifrail exige una valoración cuidadosa de recursos y apoyos disponibles, especialmente en ámbitos rurales o dispersos geográficamente.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La evidencia sintetizada en esta revisión refuerza de manera consistente la consideración del programa Vivifrail como una intervención eficaz, segura y clínicamente relevante para el abordaje de la fragilidad en personas mayores. Los resultados disponibles muestran que el entrenamiento multicomponente estructurado, cuando se adapta al nivel funcional individual, produce mejoras significativas en fuerza muscular, equilibrio, velocidad de la marcha y capacidad funcional global, variables estrechamente relacionadas con la autonomía, la calidad de vida y el pronóstico vital en la población geriátrica.

Uno de los hallazgos más relevantes es la capacidad de Vivifrail para modificar el estado de fragilidad, no solo ralentizando su progresión, sino permitiendo en un porcentaje significativo de personas la transición desde estados de fragilidad a prefragilidad o incluso robustez funcional. Este aspecto resulta especialmente relevante desde una perspectiva de salud pública, ya que cuestiona la visión tradicional de la fragilidad como un proceso inevitable y sitúa el ejercicio físico multicomponente como una herramienta terapéutica de primera línea en atención primaria.

Desde el punto de vista de la prevención de caídas, los resultados coinciden con la literatura internacional al señalar que los programas que integran fuerza, equilibrio y entrenamiento funcional son los más efectivos para reducir el riesgo de caídas y sus consecuencias. La mejora de la velocidad de la marcha y del control postural observada tras la intervención con Vivifrail tiene implicaciones directas en la reducción de eventos adversos, hospitalizaciones y pérdida de independencia, aspectos de especial interés en sistemas sanitarios sometidos a una creciente presión asistencial.

La aplicabilidad de Vivifrail en el ámbito de la atención primaria constituye otro de los puntos fuertes identificados. Su estructura por niveles funcionales, la disponibilidad de materiales estandarizados y la posibilidad de realizar gran parte del programa en el domicilio facilitan su integración en la práctica clínica habitual. En este contexto, la enfermería familiar y comunitaria emerge como un agente clave para su implementación, al reunir competencias en valoración geriátrica, educación sanitaria, acompañamiento del cambio de hábitos y seguimiento longitudinal. La relación terapéutica continuada y la visión biopsicosocial propia de la enfermería favorecen una mayor adherencia al programa y una mejor adaptación a las necesidades individuales de cada persona mayor.

No obstante, la revisión también pone de manifiesto algunas limitaciones que deben considerarse. Gran parte de los estudios disponibles se desarrollan en contextos controlados o en programas específicos, lo que obliga a adaptar la intervención a la realidad asistencial cotidiana, donde el tiempo, los recursos y la carga asistencial pueden condicionar su aplicación. Asimismo, aunque la adherencia inicial al programa suele ser elevada, el mantenimiento a largo plazo del ejercicio continúa siendo un reto, especialmente una vez finalizado el periodo de supervisión más estrecha.

En este sentido, la integración de Vivifrail debería contemplarse como parte de una estrategia más amplia de envejecimiento activo, que incluya refuerzos periódicos, seguimiento desde atención primaria, coordinación con recursos comunitarios y abordaje de los determinantes sociales que influyen en la capacidad de las personas mayores para mantener la práctica de ejercicio físico. La valoración integral de la situación social, familiar y ambiental resulta imprescindible para garantizar una implementación equitativa y efectiva del programa.

En conclusión, el programa Vivifrail se consolida como una herramienta de alto valor clínico para la prevención y el manejo de la fragilidad en personas mayores que viven en la comunidad. Su integración en la atención primaria, liderada por la enfermería familiar y comunitaria, ofrece una oportunidad tangible para retrasar la dependencia, mejorar la calidad de vida y reducir la carga asistencial futura. Avanzar hacia una incorporación sistemática de programas de ejercicio multicomponente como Vivifrail permitirá reforzar el papel de la enfermería en el envejecimiento saludable y contribuir a modelos de atención más preventivos, eficientes y centrados en la persona.

 

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