- Carlos Pindado García. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Germán Puyuelo Martínez. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Julián Carlos Segura-Nuez. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Diana Elena Mandu. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Luis Lerena Pérez-Aradros. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Juan Segura-Nuez. Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
Las roturas del glúteo medio y mínimo, conocidos de forma análoga como el “manguito rotador de la cadera”, constituyen una causa frecuente pero infradiagnosticada de dolor lateral de cadera, especialmente en mujeres de mediana edad. Integradas dentro del síndrome de dolor trocantérico mayor, estas lesiones se confunden con frecuencia con artrosis de cadera o patología lumbar, lo que retrasa la instauración de un tratamiento adecuado
Este trabajo revisa la anatomía y biomecánica del complejo abductor y resume la evidencia disponible sobre las herramientas diagnósticas y las opciones terapéuticas actuales, subrayando el papel central de la resonancia magnética y la necesidad de individualizar la estrategia terapéutica. Se analizan desde medidas conservadoras —fisioterapia y terapias biológicas como el plasma rico en plaquetas— hasta las principales técnicas quirúrgicas, incluyendo reparación artroscópica y transferencias tendinosas, a partir de los estudios más relevantes publicados.
PALABRAS CLAVE
Dolor lateral de cadera, síndrome de dolor trocantérico mayor, rotura del glúteo medio, rotura del glúteo mínimo, tendinopatía glútea, abductores de la cadera.
ABSTRACT
Tears of the gluteus medius and minimus tendons, referred to as the «hip rotator cuff,» represent a frequent yet often underdiagnosed cause of lateral hip pain, particularly in middle-aged women. These injuries are commonly encompassed within greater trochanteric pain syndrome and frequently misdiagnosed as hip osteoarthritis or lumbar pathology, thereby delaying appropriate management.
This article reviews the anatomy and biomechanics of the abductor complex, along with current evidence on diagnostic tools and therapeutic strategies, emphasizing the pivotal role of magnetic resonance imaging and the need for individualized treatment approaches. Options range from conservative measures—such as physiotherapy and platelet-rich plasma injections—to advanced surgical techniques, including arthroscopic repair and tendon transfers, supported by key published studies.
KEY WORDS
Lateral hip pain, greater trochanteric pain syndrome, gluteus medius tear, gluteus minimus tear, gluteal tendinopathy, hip abductors.
INTRODUCCIÓN
El dolor lateral de cadera es un motivo de consulta habitual, sobre todo en mujeres de edad media, y se atribuye con frecuencia a bursitis trocantérica sin una evaluación más profunda. Estudios recientes indican, sin embargo, que en un porcentaje significativo de estos casos subyacen roturas del glúteo medio y mínimo, músculos esenciales para la estabilidad pélvica durante la marcha1–3.
El desconocimiento de estas lesiones conduce a diagnósticos erróneos y a tratamientos poco eficaces, que pueden llegar incluso a procedimientos quirúrgicos innecesarios como artroplastias o cirugías vertebrales. La identificación precoz mediante una combinación de evaluación clínica y técnicas de imagen, junto con una adecuada selección del tratamiento, tiene un impacto directo en la mejoría funcional y en la calidad de vida de los pacientes1,3.
OBJETIVO
El objetivo principal es realizar una revisión exhaustiva de la evidencia científica actual sobre el diagnóstico y tratamiento de las roturas del complejo abductor de cadera (glúteo medio y mínimo) en el contexto del síndrome de dolor trocantérico mayor, evaluando herramientas diagnósticas, opciones terapéuticas conservadoras y quirúrgicas, resultados funcionales y complicaciones reportadas.
Objetivos secundarios:
- Describir la anatomía, fisiopatología, presentación clínica y factores de riesgo de estas lesiones.
- Analizar la utilidad de las técnicas de imagen, con énfasis en la resonancia magnética y su rol en la clasificación pronóstica.
- Comparar la eficacia del tratamiento conservador (fisioterapia, infiltraciones, plasma rico en plaquetas) frente al quirúrgico (reparación abierta/artroscópica, transferencias tendinosas).
- Identificar factores clínicos, anatómicos y microbiológicos que influyen en la selección terapéutica, discutiendo indicaciones, contraindicaciones y recomendaciones prácticas para optimizar los resultados clínicos en la práctica diaria.
MATERIAL Y MÉTODO
Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura médica en bases de datos como PubMed, Scopus, Embase y Google Scholar, incluyendo publicaciones entre 1994 y 2025 sobre roturas de abductores de cadera, síndrome de dolor trocantérico mayor y tendinopatía glútea. La búsqueda utilizó términos MeSH y libres: «gluteus medius tear», «gluteus minimus tear», «greater trochanteric pain syndrome», «hip abductor rupture», «platelet-rich plasma tendinopathy», «arthroscopic repair hip abductors» y equivalentes en español.
Se priorizaron metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados y series quirúrgicas con más de 20 pacientes publicados en revistas indexadas (factor de impacto >2), que compararan directamente enfoques diagnósticos o terapéuticos, u ofrecieran datos sobre prevalencia, sensibilidad de imagen, tasas de éxito, recuperación funcional, costes indirectos y complicaciones. Se incluyeron estudios sobre clasificación de Goutallier, uso de espaciadores biológicos en conservador y técnicas artroscópicas, excluyendo casos pediátricos, lesiones agudas aisladas y reportes únicos. La selección final abarcó 17 referencias clave, analizadas cualitativamente sin metaanálisis estadístico por el diseño narrativo.
Se priorizaron los estudios que comparaban directamente ambos enfoques quirúrgicos, así como aquellos que ofrecían datos sobre la selección de pacientes, el manejo preoperatorio, y las características microbiológicas de las infecciones. Además, se incluyeron estudios que analizaban el uso de espaciadores antibióticos en el recambio en dos tiempos y su impacto en los resultados.
RESULTADOS
Anatomía y fisiopatología:
El glúteo medio y el glúteo mínimo se originan en la cara externa del ilion y se insertan en el trocánter mayor femoral; reciben inervación del nervio glúteo superior y vascularización de la arteria glútea superior. Además de su función abductora, desempeñan un papel clave en la estabilización de la pelvis durante la fase monopodal de la marcha, evitando el descenso contralateral característico de la marcha de Trendelenburg.
Las roturas de estos tendones pueden tener origen degenerativo tras tendinopatías crónicas, relacionarse con traumatismos directos o presentar un componente iatrogénico en el contexto de artroplastias de cadera. La mayor incidencia descrita en mujeres entre la quinta y sexta décadas de la vida se ha vinculado a factores anatómicos, hormonales y vasculares que favorecen la sobrecarga mecánica y la degeneración tendinosa1,4,5.
Cuadro clínico:
Clínicamente, los pacientes refieren dolor sordo localizado sobre el trocánter mayor, que se exacerba al caminar, subir escaleras o permanecer en decúbito lateral sobre el lado afecto. En la exploración se objetiva debilidad en la abducción y en ocasiones en la rotación interna, así como signo de Trendelenburg positivo o marcha en Trendelenburg en los casos más avanzados.
La sensibilidad y especificidad del signo de Trendelenburg son moderadas, por lo que debe interpretarse en el contexto del resto de hallazgos clínicos. La superposición sintomática con artrosis de cadera, radiculopatía lumbar u otras causas de dolor glúteo y lateral de cadera explica el retraso diagnóstico descrito en numerosas series1,6.
Diagnóstico por imagen:
La radiografía simple continúa siendo la primera prueba de imagen, útil para descartar patología articular degenerativa, necrosis avascular u otras alteraciones óseas, y puede mostrar calcificaciones en la región trocantérica. La ecografía, cuando se realiza por exploradores experimentados, permite identificar engrosamientos tendinosos, roturas parciales o completas y colecciones bursales, además de guiar infiltraciones diagnósticas y terapéuticas7.
No obstante, la resonancia magnética se considera la técnica de referencia para valorar la integridad de los tendones abductores, la extensión de la rotura, la retracción y el grado de infiltración grasa muscular según la clasificación de Goutallier4. Esta información resulta determinante para establecer el pronóstico y para la planificación de un eventual tratamiento quirúrgico2,3,8.
Clasificación:
Las roturas del complejo abductor de la cadera pueden graduarse en distintos estadios, que van desde desgarros parciales sin pérdida funcional relevante hasta roturas completas con retracción tendinosa y atrofia muscular avanzada. La clasificación basada en la infiltración grasa muscular descrita por Goutallier4 se ha adoptado como referencia, dado su valor pronóstico respecto a la posibilidad de reparación y al resultado funcional tras la cirugía.
En la práctica clínica, la combinación del grado de infiltración grasa, la extensión de la rotura y la sintomatología permite estratificar a los pacientes y orientar la elección entre un abordaje conservador o quirúrgico4.
Tratamiento conservador:
De forma general, el manejo se inicia con medidas conservadoras que incluyen antiinflamatorios no esteroideos, modificación temporal de las actividades que aumentan la carga sobre la cadera y programas de fisioterapia estructurados. Estos programas se centran en el fortalecimiento progresivo de los abductores y de los estabilizadores pélvicos, así como en el control de la biomecánica de la marcha9–11.
En los casos de tendinosis crónica, las infiltraciones con corticoides proporcionan un alivio sintomático rápido pero a menudo transitorio, mientras que el uso de plasma rico en plaquetas (PRP) ha mostrado, en algunos ensayos clínicos y metaanálisis, un beneficio más sostenido en términos de dolor y función9,12. (Rompe et al., 2009; Mellor et al., 2018).” Esta evidencia sitúa al PRP como una opción atractiva antes de plantear un tratamiento quirúrgico en lesiones leves o moderadas13,14.
Tratamiento quirúrgico:
Las indicaciones quirúrgicas se reservan habitualmente para roturas completas con retracción significativa, casos con fracaso del tratamiento conservador bien realizado o pacientes con dolor e incapacidad funcional relevantes. La reparación puede llevarse a cabo mediante abordaje abierto, que ofrece una visión directa amplia del defecto tendinoso a costa de mayor agresividad de partes blandas, o mediante técnica artroscópica, que reduce la morbilidad y facilita una recuperación más rápida, aunque requiere experiencia específica y presenta una curva de aprendizaje acusada5,6,15,16.
En roturas consideradas irreparables por retracción severa o infiltración grasa avanzada, se plantea el uso de transferencias tendinosas, como la del glúteo mayor o del tensor de la fascia lata, o la utilización de aloinjertos (por ejemplo, tendón de Aquiles) y refuerzos sintéticos para intentar restaurar la función abductora. Estas estrategias buscan mejorar el control pélvico y reducir el dolor, aunque los resultados dependen en gran medida del estado muscular previo y de las comorbilidades del paciente6,15,16.
CONCLUSIÓN
Las roturas del glúteo medio y mínimo representan una causa frecuente y a menudo infravalorada de dolor lateral de cadera, especialmente en mujeres de mediana edad. El reconocimiento clínico sistemático y el uso apropiado de la resonancia magnética permiten un diagnóstico más precoz y preciso.
La evidencia actual respalda un enfoque escalonado que comienza con medidas conservadoras, incluyendo fisioterapia específica y, en casos seleccionados, terapias biológicas como el PRP, y avanza hacia técnicas quirúrgicas menos invasivas cuando persisten el dolor y la limitación funcional. La valoración del grado de infiltración grasa y de la calidad del tejido tendinoso es esencial para seleccionar la estrategia quirúrgica más adecuada y optimizar los resultados funcionales.
Según la evidencia revisada en los estudios clave sobre roturas de los abductores de cadera, se pueden proponer tres recomendaciones prácticas para la clínica basadas en la mejor evidencia disponible:
- Implementar el uso sistemático de la resonancia magnética (RM) en el diagnóstico diferencial del dolor lateral de cadera en mujeres de mediana edad y mayores, especialmente cuando el dolor persista más de 6 semanas o no responda a tratamientos convencionales. La RM es el estándar para evaluar la integridad tendinosa, posible retracción y atrofia muscular, información crucial para decidir el tratamiento más adecuado
- Adoptar un enfoque escalonado en el tratamiento que priorice inicialmente medidas conservadoras como fisioterapia dirigida y técnicas biológicas como plasma rico en plaquetas (PRP) en casos leves a moderados. La evidencia muestra que el PRP puede ofrecer mejores resultados funcionales y menor recurrencia comparado con corticoides, haciéndolo una opción valiosa antes de considerar la cirugía.
- Reservar la cirugía, preferentemente artroscópica por su menor morbilidad, para roturas completas con retracción significativa o fracaso del tratamiento conservador, considerando además la evaluación preoperatoria con clasificación de infiltración grasa muscular para pronosticar resultados. En casos irreparables se sugiere explorar transferencias tendinosas o uso de aloinjertos para restaurar la función abductora.
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