AUTORES
- Gemma Gonzalo Hernández. Médico de Atención Primaria. Centro de Salud Muñoz-Fernández, Zaragoza, España.
RESUMEN
La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada que afecta el esófago, caracterizada por la infiltración de eosinófilos en la mucosa esofágica. Su reconocimiento ha aumentado significativamente en las últimas dos décadas, tanto en niños como en adultos, convirtiéndose en una causa común de disfagia y obstrucción alimentaria. Este artículo explora las razones detrás de este incremento, analiza un caso clínico ilustrativo y discute los retos diagnósticos y terapéuticos actuales. El abordaje integral y precoz es fundamental para evitar secuelas estructurales en el esófago y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
PALABRAS CLAVE
Esofagitis eosinofílica, inflamación esofágica, eosinófilos, alergias alimentarias, disfagia, enfermedad emergente, gastroenterología.
ABSTRACT
Eosinophilic esophagitis (EoE) is a chronic, immune-mediated inflammatory disease affecting the esophagus, characterized by eosinophil infiltration of the esophageal mucosa. Its recognition has increased significantly in the last two decades, both in children and adults, becoming a common cause of dysphagia and food obstruction. This article explores the reasons behind this increase, analyzes an illustrative clinical case, and discusses current diagnostic and therapeutic challenges. A comprehensive and early approach is essential to prevent structural sequelae in the esophagus and improve patients’ quality of life.
KEY WORDS
Eosinophilic esophagitis, esophageal inflammation, eosinophils, food allergies, dysphagia, emerging disease, gastroenterology.
INTRODUCCIÓN
La esofagitis eosinofílica (EoE) es una enfermedad crónica, inmunomediada, que afecta selectivamente al esófago y se caracteriza por una inflamación eosinofílica persistente. Se manifiesta clínicamente con disfagia, impactación alimentaria y síntomas inespecíficos como dolor torácico y pirosis, que muchas veces simulan otras afecciones como la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
Descrita por primera vez como entidad clínica diferenciada en la década de 1990, su prevalencia ha experimentado un crecimiento exponencial en países desarrollados. Se estima una prevalencia actual entre 1:2,000 y 1:1,000, aunque en algunas series alcanza hasta 1:500. Este aumento no puede atribuirse exclusivamente a mejoras diagnósticas, lo que sugiere una verdadera elevación en la incidencia, posiblemente influenciada por factores ambientales, hábitos dietéticos y predisposición genética.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de un varón de 14 años de edad, sin antecedentes patológicos personales de relevancia. En la anamnesis destaca la presencia de antecedentes familiares de enfermedades atópicas, específicamente asma bronquial y dermatitis atópica en familiares de primer grado, lo que sugiere una posible predisposición genética a trastornos inmunoalérgicos.
El paciente acudió a consulta por un cuadro de disfagia intermitente predominantemente para alimentos sólidos, de varios meses de evolución, asociada a episodios ocasionales de dolor retroesternal de intensidad leve a moderada. Asimismo, refirió dos episodios recientes de impactación alimentaria esofágica que requirieron atención en el servicio de urgencias para su resolución, lo que motivó la ampliación del estudio diagnóstico.
En la exploración física general, el paciente se encontraba en buen estado general, hemodinámicamente estable, sin signos de compromiso sistémico. El examen físico no reveló hallazgos patológicos relevantes. Se constató un adecuado desarrollo pondoestatural acorde con la edad, sin evidencias de desnutrición ni retraso del crecimiento.
Con el objetivo de evaluar la etiología de la disfagia, se realizó una endoscopia digestiva alta. Durante el procedimiento se observó un esófago con alteraciones morfológicas características, incluyendo la presencia de pliegues circulares concéntricos que conferían el aspecto denominado “esófago en anillos”. Adicionalmente, se evidenció pérdida del patrón vascular mucoso normal y la presencia de múltiples puntos blanquecinos puntiformes distribuidos a lo largo de la mucosa esofágica, hallazgos sugestivos de un proceso inflamatorio crónico de probable origen eosinofílico.
Se tomaron múltiples biopsias esofágicas para estudio histopatológico. El análisis microscópico reveló un infiltrado inflamatorio significativo con predominio de eosinófilos, alcanzando aproximadamente 40 eosinófilos por campo de gran aumento (CGA). Asimismo, se identificaron microabscesos eosinofílicos intraepiteliales, hallazgo histológico característico en este tipo de patología.
Dado el antecedente familiar de atopia y la sospecha de una enfermedad mediada por mecanismos inmunoalérgicos, se realizaron pruebas cutáneas de hipersensibilidad inmediata para alérgenos alimentarios. Los resultados demostraron sensibilización a proteínas de leche de vaca, trigo y huevo.
Con base en la clínica, los hallazgos endoscópicos y el estudio histopatológico, se instauró tratamiento combinado. Este consistió en una dieta de eliminación empírica de seis grupos de alimentos frecuentemente implicados en reacciones alérgicas (leche, huevo, soja, trigo, frutos secos y mariscos), junto con tratamiento farmacológico mediante corticoides tópicos esofágicos administrados en forma de budesonida viscosa.
Tras ocho semanas de tratamiento, el paciente presentó una notable mejoría clínica, con resolución de los episodios de disfagia y ausencia de nuevas impactaciones alimentarias. Se realizó una endoscopia de control con toma de biopsias, observándose una clara mejoría de los hallazgos inflamatorios. El estudio histológico evidenció una marcada reducción del infiltrado eosinofílico, con menos de 5 eosinófilos por campo de gran aumento, lo que indicó remisión histológica significativa de la enfermedad.
La esofagitis eosinofílica (EoE) representa un fenómeno emergente en la gastroenterología contemporánea y se reconoce actualmente como una enfermedad inflamatoria crónica inmunomediada del esófago caracterizada por síntomas de disfunción esofágica e infiltración eosinofílica de la mucosa¹,². Su fisiopatología se basa principalmente en una respuesta inmunológica de tipo Th2, similar a la observada en otras enfermedades atópicas como el asma, la dermatitis atópica o la rinitis alérgica². En este contexto, diversos estudios han demostrado una sobreexpresión de citocinas características de esta vía inmunológica, entre ellas IL-5, IL-13 y eotaxina-3, que promueven el reclutamiento y la activación de eosinófilos en la mucosa esofágica²,⁴.
Se ha propuesto que la exposición a alérgenos alimentarios y ambientales actúa como desencadenante de la enfermedad en individuos genéticamente predispuestos, generando una respuesta inflamatoria localizada en el esófago²,⁴. Este proceso inflamatorio implica no solo eosinófilos, sino también mastocitos y células epiteliales activadas que liberan mediadores inflamatorios capaces de inducir remodelación tisular progresiva²,³.
La evolución natural de la enfermedad, en ausencia de tratamiento, puede conducir a un proceso inflamatorio crónico con cambios estructurales en la pared esofágica. Entre estos cambios destacan la hiperplasia de la capa basal epitelial, el alargamiento de las papilas, el depósito subepitelial de colágeno y la fibrosis, fenómenos que contribuyen al desarrollo de estenosis esofágicas y a la aparición de un esófago rígido o de calibre reducido³. Clínicamente, en adultos la enfermedad suele manifestarse con disfagia intermitente y episodios de impactación alimentaria, considerados síntomas característicos de la patología¹,². En cambio, en la población pediátrica la presentación clínica puede ser más inespecífica, incluyendo vómitos recurrentes, dolor abdominal, rechazo alimentario, dificultades para la alimentación y retraso en el crecimiento².
Las guías internacionales recomiendan realizar biopsias múltiples en diferentes segmentos del esófago (proximal, medio y distal) ante la sospecha clínica de EoE, ya que la infiltración eosinofílica puede presentarse de forma parcheada a lo largo del órgano¹. Habitualmente se recomienda obtener al menos seis biopsias esofágicas para aumentar la sensibilidad diagnóstica¹. El diagnóstico se establece mediante la presencia de 15 o más eosinófilos por campo de gran aumento (CGA) en la mucosa esofágica, siempre en el contexto de síntomas de disfunción esofágica¹. Asimismo, es necesario excluir otras causas de eosinofilia esofágica, como infecciones parasitarias, enfermedades sistémicas, trastornos autoinmunes o enfermedad por reflujo gastroesofágico¹,³.
En cuanto al tratamiento, actualmente se reconocen tres estrategias terapéuticas principales: terapia dietética, tratamiento farmacológico con corticoides tópicos y dilatación esofágica en casos de estenosis significativa³. Las dietas de eliminación constituyen una de las intervenciones terapéuticas más utilizadas. Entre ellas destaca la dieta empírica de seis alimentos, que elimina los alimentos más frecuentemente implicados en reacciones alérgicas alimentarias, como leche, trigo, huevo, soja, frutos secos y marisco⁵. Este enfoque ha demostrado tasas de remisión histológica cercanas al 70% de los pacientes, lo que respalda su eficacia como tratamiento inicial en muchos casos⁵.
Por otro lado, los corticoides tópicos deglutidos, como la budesonida o la fluticasona, actúan reduciendo la inflamación local de la mucosa esofágica y han demostrado inducir remisión histológica en aproximadamente 60-90% de los pacientes, además de mejorar los síntomas clínicos asociados a la enfermedad⁶. En pacientes con estenosis esofágicas establecidas o disfagia persistente, la dilatación endoscópica puede ser necesaria como tratamiento complementario para mejorar el calibre esofágico y aliviar la obstrucción funcional³.
El incremento en el diagnóstico de EoE observado durante las últimas décadas puede atribuirse parcialmente a la mayor disponibilidad de procedimientos endoscópicos, la mejora en los criterios diagnósticos y una mayor concienciación clínica entre los profesionales sanitarios¹,². No obstante, el paralelismo epidemiológico con el aumento de otras enfermedades atópicas sugiere que también podrían intervenir factores ambientales⁴. Entre los factores implicados se han propuesto el uso temprano de antibióticos, cambios en los patrones dietéticos occidentales, dietas pobres en fibra, modificaciones en la microbiota intestinal y una menor exposición a microorganismos durante la infancia, elementos que podrían alterar la regulación inmunológica y favorecer respuestas alérgicas en la mucosa gastrointestinal⁴.
En conjunto, la esofagitis eosinofílica es una enfermedad en claro auge, con un incremento notable en su prevalencia e incidencia en las últimas décadas¹,². Su reconocimiento temprano resulta fundamental para prevenir complicaciones estructurales irreversibles del esófago, como la fibrosis y las estenosis³. El diagnóstico requiere un alto grado de sospecha clínica, evaluación endoscópica adecuada y confirmación histológica mediante biopsia esofágica¹. Asimismo, el tratamiento debe ser individualizado y multidisciplinario, implicando la colaboración entre gastroenterólogos, alergólogos y nutricionistas para optimizar el manejo clínico y mejorar la calidad de vida de los pacientes³,⁵. La investigación futura deberá centrarse en profundizar en los mecanismos inmunológicos implicados y en el desarrollo de terapias dirigidas, con el objetivo de mejorar el control de la enfermedad y prevenir su progresión³.
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