Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.53.34.001
AUTORES
- Samantha Vanessa Piedra Bravo. Médico General, Guayas. Ecuador.
- Pedro Esteban Cedeño Arcentales, Médico Salubrista, Coordinación Provincial de Prestaciones de Seguro de Salud, Guayas. Ecuador.
- Dunia Alejandra Quintero López. Médico Residente Unidad de Cuidados Intensivos, IESS Ceibos, Guayas. Ecuador.
- Hugo Steeven Carrillo Plaza. Médico Salubrista. Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, Guayas. Ecuador.
- Karol Aracelly Freire Guevara. Investigador Independiente, Guayas. Ecuador.
RESUMEN
Introducción: Las infecciones fúngicas oportunistas representan un importante problema de salud en pacientes con VIH/SIDA, especialmente en fases avanzadas de inmunosupresión. A nivel global, cerca de 40,8 millones de personas vivían con VIH a finales de 2024, con 630.000 muertes relacionadas con el SIDA reportadas ese año. La terapia antirretroviral ha reducido significativamente la incidencia de estas infecciones; sin embargo, en pacientes sin tratamiento o con pobre adherencia, las micosis oportunistas aún conllevan altas tasas de complicaciones graves y mortalidad. En Ecuador. no se cuenta con suficientes estudios epidemiológicos sobre estas infecciones, lo que motiva la presente investigación.
Objetivo: Caracterizar las infecciones fúngicas oportunistas en pacientes con VIH/SIDA hospitalizados, describiendo su perfil epidemiológico y la mortalidad asociada.
Método: Estudio observacional, retrospectivo y descriptivo (serie de casos) realizado en 96 pacientes con VIH/SIDA ingresados en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo entre 2020 y 2021, quienes presentaron al menos una infección fúngica oportunista confirmada. Se revisaron historias clínicas y resultados de laboratorio, aplicando criterios de inclusión y exclusión predefinidos, y se analizaron los datos con estadística descriptiva.
Resultados: La mayoría de los pacientes fueron hombres (65,6%), con edad predominante de 31 a 40 años (43,8%). Las infecciones fúngicas oportunistas más frecuentes fueron la candidiasis (58,3% de los casos) y la histoplasmosis diseminada (19,8%), seguidas de criptococosis (13,5%) y aspergilosis (6,3%). La mortalidad global durante la hospitalización fue del 39,6%.
Conclusiones: Las micosis oportunistas continúan siendo comunes y letales en pacientes con VIH avanzado. Este estudio ofrece una primera aproximación epidemiológica en Ecuador., evidenciando que la candidiasis fue la infección prevalente en nuestra cohorte, mientras que la histoplasmosis y otras micosis invasivas contribuyeron sustancialmente a la carga de enfermedad y mortalidad. Los hallazgos subrayan la necesidad de fortalecer el diagnóstico temprano y el manejo oportuno de estas infecciones, así como de realizar estudios multicéntricos con mayor muestra para confirmar y ampliar el conocimiento sobre la epidemiología de las infecciones fúngicas oportunistas en entornos de recursos limitados.
PALABRAS CLAVE
Infecciones fúngicas, VIH, SIDA, candidiasis, histoplasmosis, mortalidad.
ABSTRACT
Background: Opportunistic fungal infections remain a major health challenge in people living with HIV/AIDS, particularly in advanced stages of immunosuppression. Globally, about 40.8 million people were living with HIV by the end of 2024, and 630,000 AIDS-related deaths were reported that year. While antiretroviral therapy has significantly reduced the incidence of fungal opportunistic infections, individuals who are untreated or non-adherent still face a high risk of severe complications and death from these infections. In Ecuador., there is a lack of epidemiological data on opportunistic mycoses in HIV, which this study aims to address.
Objective: To characterize the epidemiology of opportunistic fungal infections in hospitalized HIV/AIDS patients, including prevalence of specific mycoses and associated mortality.
Method: We conducted a retrospective, observational case series of 96 HIV/AIDS patients admitted to Teodoro Maldonado Carbo Hospital (2020–2021) with at least one confirmed opportunistic fungal infection. Clinical records and laboratory results were reviewed under defined inclusion/exclusion criteria, and data were analyzed using descriptive statistics.
Results: The majority were male (65.6%), and the most affected age group was 31–40 years (43.8%). The most frequent opportunistic mycoses were candidiasis (58.3% of cases) and disseminated histoplasmosis (19.8%), followed by cryptococcosis (13.5%) and aspergillosis (6.3%). The overall in-hospital mortality was 39.6%.
Conclusions: Opportunistic mycoses remain common and deadly in advanced HIV disease. This study provides initial epidemiological insight from Ecuador., showing that candidiasis was the predominant infection in our cohort, whereas histoplasmosis and other invasive mycoses also contributed substantially to morbidity and mortality. These findings underscore the need for strengthening early diagnosis and timely management of fungal opportunistic infections, and for larger multicenter studies to better define the epidemiology of these infections in resource-limited settings.
KEY WORDS
Fungal infections, HIV, AIDS, candidiasis, histoplasmosis, mortality.
INTRODUCCIÓN
En la última década, las micosis relacionadas con el VIH/sida han recuperado relevancia clínica por su subregistro, diagnóstico tardío y acceso desigual a terapias antifúngicas, especialmente en entornos con recursos limitados1. Aunque la expansión del tratamiento antirretroviral ha reducido varias complicaciones, los ingresos hospitalarios por enfermedad avanzada siguen concentrando un perfil de alto riesgo para infecciones fúngicas oportunistas y desenlaces letales2,3.
Las infecciones oportunistas fúngicas en personas que viven con VIH abarcan desde candidiasis mucocutánea y esofágica hasta cuadros invasivos como histoplasmosis diseminada, criptococosis meníngea y neumonía por Pneumocystis jirovecii4. Su impacto se explica por la inmunosupresión profunda, la coexistencia de coinfecciones y el solapamiento clínico con otras entidades prevalentes, lo que retrasa la sospecha etiológica y la confirmación microbiológica4.
La criptococosis permanece como una causa prevenible de morbimortalidad en VIH, con énfasis en meningitis criptocócica, donde el pronóstico depende de pesquisa temprana, inicio oportuno de inducción antifúngica y manejo de presión intracraneal5,6. En América Latina, se han descrito cohortes con mortalidad significativa incluso en centros de referencia, lo que refuerza la necesidad de estrategias diagnósticas y terapéuticas estandarizadas7.
En paralelo, la histoplasmosis diseminada representa un desafío particular en las Américas, tanto por su endemicidad como por su presentación inespecífica y su confusión frecuente con tuberculosis diseminada u otras infecciones sistémicas8,9. La evidencia regional disponible muestra variabilidad en manifestaciones, confirmación diagnóstica y resultados, y subraya la utilidad de algoritmos con pruebas de antígeno y abordajes terapéuticos basados en guías adaptadas al contexto8,9,10.
Por otra parte, la candidiasis continúa siendo una infección centinela de inmunosupresión, con creciente preocupación por resistencia antifúngica y recurrencia clínica, aspectos que condicionan consumo de recursos, persistencia de síntomas y fallos terapéuticos en subgrupos vulnerables11,12. Asimismo, la neumonía por Pneumocystis jirovecii sigue siendo un marcador de enfermedad avanzada o diagnóstico tardío de VIH, con relevancia hospitalaria por su gravedad, necesidad de soporte ventilatorio y mortalidad asociada cuando el tratamiento se inicia de forma diferida¹³. Con base en el manuscrito original proporcionado, el análisis local se centra en pacientes hospitalizados con VIH/sida en Guayaquil y plantea una aproximación epidemiológica y de desenlaces clínicos en un hospital de referencia
JUSTIFICACIÓN
La caracterización institucional de las infecciones fúngicas oportunistas en pacientes hospitalizados con VIH/sida resulta necesaria porque la carga clínica real suele diferir de lo reportado por series generales, y depende de la severidad inmunológica al ingreso, disponibilidad de pruebas específicas y oportunidad terapéutica1,2,3. En este sentido, disponer de estimaciones locales de frecuencia por entidad y mortalidad asociada permite priorizar intervenciones costo-efectivas, como tamizaje dirigido, protocolos diagnósticos (incluyendo antígenos cuando corresponda) y rutas clínicas de inducción y consolidación terapéutica alineadas con guías vigentes5,6,8,9.
Además, la evidencia latinoamericana muestra que criptococosis e histoplasmosis continúan aportando una fracción relevante de muertes evitables en VIH, por lo que los hallazgos de un hospital de referencia pueden orientar decisiones de gestión clínica, abastecimiento de antifúngicos y fortalecimiento de capacidad diagnóstica7,8,9,10. Finalmente, documentar la presencia de candidiasis y patrones contemporáneos de resistencia contribuye a optimizar esquemas empíricos y a reducir recurrencias y complicaciones, integrando la vigilancia microbiológica como componente de calidad asistencial11,12.
MATERIALES Y MÉTODO
Diseño y alcance: Se llevó a cabo un estudio observacional, retrospectivo y descriptivo, tipo serie de casos. Se incluyeron pacientes adultos con diagnóstico confirmado de infección por VIH o enfermedad SIDA, que estuvieron hospitalizados en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo (Guayaquil, Ecuador.) durante el periodo de enero de 2020 a diciembre de 2021, y que presentaron alguna infección fúngica oportunista confirmada por métodos de laboratorio (micología, cultivos y/o pruebas específicas). El hospital es un centro de referencia de nivel terciario que atiende a población general y cuenta con unidad de enfermedades infecciosas.
Criterios de inclusión: (a) Pacientes con VIH/SIDA confirmado, mayores de 18 años, ingresados en el hospital durante 2020–2021, (b) Evidencia diagnóstica de infección fúngica oportunista durante la hospitalización (por ejemplo, cultivo positivo, antígeno específico o examen microscópico compatible), (c) Historia clínica completa disponible, incluyendo datos de anamnesis, exámenes de laboratorio e imágenes relevantes al diagnóstico de la infección fúngica.
Criterios de exclusión: (a) Pacientes con expedientes clínicos incompletos o con datos inconsistentes que impidieran confirmar el diagnóstico de infección fúngica, (b) Pacientes referidos de otras instituciones o cuyo manejo terapéutico principal de la infección oportunista no se realizó en el hospital estudiado (para evitar sesgos por falta de seguimiento).
Recolección de datos: Se revisaron las historias clínicas y registros microbiológicos de los pacientes que cumplieron los criterios de selección. Las variables recogidas incluyeron: datos demográficos (edad, sexo), año de ingreso (2020 o 2021), servicio o área del hospital donde fue atendido el paciente (Urgencias, hospitalización en planta, consulta externa especializada o Unidad de Cuidados Intensivos), diagnóstico de infección fúngica oportunista (tipo de micosis oportunista identificada), presencia de otras comorbilidades oportunistas (por ejemplo, tuberculosis), resultados de laboratorio relevantes (recuento de CD4 al ingreso, carga viral si disponible), tratamiento antifúngico administrado, y estado al egreso (vivo o fallecido). La información fue registrada en una base de datos electrónica (Microsoft Excel).
Análisis estadístico: Los datos compilados fueron exportados al programa IBM SPSS Statistics versión 25 para su análisis. Se realizó estadística descriptiva, calculando frecuencias absolutas y porcentajes para variables categóricas, y medidas de tendencia central (media o mediana) y dispersión (desviación estándar o rangos) para variables numéricas, según correspondiera. Los resultados se presentan en tablas y se describen de forma narrativa. No se realizó comparación inferencial dada la naturaleza descriptiva del estudio y la ausencia de grupo de control.
Consideraciones éticas: Este estudio se llevó a cabo respetando los principios éticos y de confidencialidad establecidos en la Declaración de Helsinki y normativas nacionales. Al tratarse de un análisis retrospectivo de datos clínicos, se garantizó el anonimato de los pacientes y la protección de la información personal. El protocolo contó con la autorización de la dirección de docencia/investigación del hospital (no se requirió consentimiento informado dado el diseño retrospectivo con datos anonimizados). Los resultados presentados reflejan fielmente los datos recopilados, sin alteraciones, con el propósito de contribuir al conocimiento científico y mejorar la atención de esta población vulnerable.
RESULTADOS
Durante el periodo de estudio (2020–2021), se identificaron 96 pacientes con diagnóstico de VIH/SIDA hospitalizados que presentaron al menos una infección fúngica oportunista. La distribución de casos por año mostró 42 pacientes en 2020 (43,8% de la muestra) y 54 pacientes en 2021 (56,2%) Tabla 2 (Anexos).
Características sociodemográficas: La edad media de los pacientes fue de 37,4 años (DE ±11,2 años). El rango de edad osciló entre 19 y 68 años. El grupo etario más frecuente fue el de 31 a 40 años, que representó el 43,8% de los casos (42 de 96 pacientes). Le siguió en frecuencia el grupo de 21 a 30 años con 29,2% de los casos (28 pacientes). Se observaron menos casos en edades extremas: solo 6,3% tenía entre 15–20 años, y 1% (un paciente) era mayor de 60 años. En cuanto al sexo, predominó el sexo masculino con 63 pacientes (65,6%), frente a 33 pacientes femeninas (34,4%). La relación hombre: mujer en la muestra fue aproximadamente 2:1 Tabla 2 (Anexos).
Respecto al servicio hospitalario en el que se atendieron inicialmente los pacientes, el 51,0% (49 pacientes) requirió hospitalización en salas de Medicina Interna o Infectología, mientras que un 37,5% (36 pacientes) fueron manejados inicialmente a través de consulta externa especializada (es decir, eran pacientes ambulatorios que luego pudieron requerir ingreso). Un 8,4% (8 pacientes) ingresaron por el servicio de Urgencias debido a la gravedad de su condición al momento del diagnóstico de la infección fúngica. Finalmente, un 3,1% (3 pacientes) recibieron atención en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) durante el curso de su enfermedad, reflejando los casos de mayor severidad. Estos datos se resumen en la Tabla 2 (Anexos).
Perfil de infecciones fúngicas oportunistas: La candidiasis resultó ser la infección oportunista más frecuente en esta cohorte. Un total de 56 pacientes (58,3%) presentó alguna forma de candidiasis invasiva o mucocutánea severa. La manifestación más común de candidiasis fue la esofagitis por Candida (candidiasis esofágica), observada típicamente en pacientes con CD4 muy reducidos y clínicamente manifestada por disfagia y odinofagia, asimismo, varios pacientes presentaron candidiasis orofaríngea extensa. En segundo lugar, en frecuencia se encontró la histoplasmosis diseminada, reportada en 19 pacientes (19,8%). En la mayoría de estos casos, la histoplasmosis fue una infección sistémica que afectó órganos reticuloendoteliales (médula ósea, hígado, bazo), confirmada por antígeno urinario positivo para Histoplasma y/o cultivo micológico. La meningitis criptocócica fue diagnosticada en 13 pacientes, constituyendo el 13,5% de la muestra. Estos pacientes con criptococosis presentaron signos neurológicos y se confirmó Cryptococcus neoformans ya sea por detección de antígeno criptocócico en líquido cefalorraquídeo (LCR) o por cultivo de LCR. La aspergilosis invasiva se documentó en 6 pacientes (6,3%), en la mayoría de ellos se trató de aspergilosis pulmonar, con hallazgos tomográficos sugestivos y cultivo positivo de Aspergillus spp. Finalmente, otras micosis oportunistas menos frecuentes representaron el 2% (2 casos) e incluyeron un caso de mucormicosis rinocerebral en un paciente con diabetes concomitante y SIDA, y un caso de talaromicosis (infección por Talaromyces marneffei) importada en un paciente que había residido previamente en el sudeste asiático. La Tabla 3 resume la distribución de los tipos de infecciones fúngicas encontradas. Cabe mencionar que algunos pacientes presentaron más de una infección oportunista simultáneamente (por ejemplo, candidiasis esofágica concomitante con histoplasmosis), pero para fines de frecuencia, cada caso se contabilizó según la infección fúngica considerada principal por criterio clínico.
Mortalidad asociada: Del total de 96 pacientes estudiados, 38 pacientes fallecieron durante la hospitalización a causa de complicaciones relacionadas con la infección oportunista y la inmunosupresión avanzada, lo que corresponde a una letalidad intrahospitalaria del 39,6% en la cohorte. En la Tabla 4 (Anexos) se presentan las cifras globales de mortalidad. Al desglosar la mortalidad por año, se observó que de los 42 pacientes atendidos en 2020, fallecieron 23 (equivalente a 54,8% de mortalidad en ese subgrupo), mientras que de los 54 pacientes atendidos en 2021 fallecieron 15 (27,8%). Es decir, el 60,5% de todos los decesos ocurrieron durante el año 2020 y el 39,5% restante en 2021 (véase Tabla 4 en Anexos). Aunque este estudio no está diseñado para analizar comparaciones anuales en profundidad, esta aparente mayor mortalidad en 2020 podría estar relacionada con diagnósticos más tardíos o con las dificultades asistenciales impuestas durante la fase inicial de la pandemia de COVID-19, factor externo que coincidió con ese periodo.
Otras observaciones clínicas: Entre las comorbilidades e infecciones oportunistas no fúngicas registradas, se encontró tuberculosis pulmonar en alrededor de 15% de los pacientes (muchos coinfectados con histoplasmosis o candidiasis), y neumonía por P. jirovecii (PCP) en aproximadamente 10% de los casos, lo cual refleja la frecuencia con que múltiples infecciones oportunistas coexisten en pacientes con SIDA avanzado. El recuento promedio de linfocitos CD4 al momento del diagnóstico de la infección fúngica fue bajo (inferior a 100 células/µL en la mayoría de los pacientes con datos disponibles), corroborando el estado de inmunodeficiencia severa en esta serie. Todos los pacientes recibieron tratamiento antifúngico específico según la infección (anfotericina B deoxicolato o liposomal en casos de criptococosis e histoplasmosis, acompañado de 5-flucitosina para meningitis criptocócica cuando fue posible, itraconazol para histoplasmosis tras inducción, fluconazol sistémico para candidiasis esofágica, etc.). A pesar del tratamiento, la alta mortalidad observada indica la gravedad de estas infecciones en el contexto de la falla inmune.
DISCUSIÓN
Este estudio describe por primera vez en Ecuador. las características epidemiológicas de las infecciones fúngicas oportunistas en pacientes con VIH/SIDA hospitalizados, y revela tendencias importantes que merecen análisis. Un hallazgo destacado fue la predominancia del sexo masculino (65,6% de los casos). Este resultado era previsible dado que la epidemia de VIH en Latinoamérica afecta desproporcionadamente a hombres jóvenes, especialmente aquellos pertenecientes a grupos clave como hombres que tienen sexo con hombres. Estudios recientes han documentado igualmente una mayor carga de infecciones oportunistas en varones con VIH: por ejemplo, un análisis epidemiológico de 30 años en Grecia reportó un marcado predominio masculino entre los pacientes con micosis oportunistas. Esto sugiere que, tanto a nivel local como global, los hombres con VIH mal controlado continúan representando la mayoría de los casos de infecciones oportunistas, posiblemente reflejando diferencias en acceso a diagnóstico temprano y adherencia al tratamiento antirretroviral.
En cuanto a la edad, la mayor proporción de pacientes se encontró en el rango de 31 a 40 años, con una media alrededor de 37 años. Esto concuerda con la tendencia de que las personas con VIH tienden a desarrollar infecciones oportunistas graves durante la edad adulta joven o de mediana edad, a menudo varios años después de la seroconversión si no han logrado control virológico. Un estudio europeo de larga duración indicó que las infecciones oportunistas en VIH siguen siendo altamente prevalentes entre quienes presentan inmunosupresión avanzada, reforzando que el recuento de CD4 sigue siendo un marcador crítico para predecir estas complicaciones. Nuestros pacientes con micosis oportunistas tenían, en su mayoría, conteos de CD4 muy bajos, lo que explica la ocurrencia de infecciones como la criptococosis o la candidiasis esofágica, típicamente asociadas a CD4 <100 células/µL.
Respecto al perfil de infecciones fúngicas oportunistas, encontramos que la candidiasis fue la infección más común (58,3% de los casos). Este resultado es consistente con la literatura clásica y reciente: la candidiasis orofaríngea y esofágica es frecuentemente la primera manifestación de inmunodeficiencia en pacientes con VIH, y sigue reportándose como la micosis oportunista más frecuente en numerosas cohortes. Un estudio multicéntrico indicó que la candidiasis mucosa ocurre en hasta 70–90% de pacientes con SIDA a lo largo de su evolución clínica, particularmente cuando no reciben profilaxis ni TAR eficaz. Estos datos refuerzan que la candidiasis continúa siendo un problema predominante, lo cual podría atribuirse a que es una infección oportunista “temprana” (aparece desde CD4 <200) y a su alta prevalencia en la flora endógena, volviéndose invasiva ante la inmunosupresión.
Por otro lado, la histoplasmosis diseminada fue la segunda micosis más frecuente (cerca del 20% de los pacientes). La histoplasmosis es reconocida como una de las infecciones definitorias de SIDA más importantes en regiones endémicas, incluyendo gran parte de América Latina. De hecho, en varios países latinoamericanos, la histoplasmosis ha emergido como causa principal de muerte en pacientes con SIDA avanzado, comparable e incluso superior a la tuberculosis en ciertas zonas. Un análisis regional reciente subrayó que más del 90% de los casos de histoplasmosis diseminada ocurren en personas con VIH, con tasas de letalidad alrededor del 30% a pesar del tratamiento. En este estudio, aunque la candidiasis fue más prevalente en números absolutos, la elevada presencia de histoplasmosis (1 de cada 5 pacientes) es consistente con la literatura que posiciona a Histoplasma capsulatum como un patógeno oportunista clave en pacientes con SIDA en áreas endémicas de Latinoamérica. Es posible que, en contextos hospitalarios terciarios, donde se concentran casos severos, la histoplasmosis se detecte con frecuencia significativa. Algunos estudios locales previos en la región andina (Colombia) reportaron que la histoplasmosis era incluso la micosis más frecuente en sus series de pacientes con VIH avanzado. Las diferencias geográficas en la distribución de especies fúngicas (endemicidad de Histoplasma en ciertas zonas versus mayor peso de candidiasis invasiva en otras) podrían explicar variaciones entre estudios. No obstante, estos hallazgos actuales resaltan la importancia de considerar la histoplasmosis diseminada en el diagnóstico diferencial de cualquier paciente con VIH avanzado que presente síndrome febril prolongado, pérdida de peso y afección de órganos reticuloendoteliales, dada su alta frecuencia y gravedad.
La criptococosis (principalmente meningitis criptocócica) representó el 13,5% de los casos en esta serie. Este porcentaje es acorde con informes internacionales que sitúan la incidencia de meningitis por Cryptococcus neoformans alrededor de 10–15% en poblaciones con SIDA avanzado sin TAR, particularmente en ausencia de profilaxis con fluconazol. La criptococosis sigue siendo una de las principales causas de muerte relacionada con SIDA a nivel global – se le atribuye cerca del 15% de las muertes en pacientes con VIH en 2014. Estos pacientes con criptococosis presentaron una mortalidad elevada, reflejando la dificultad de manejo de esta infección del sistema nervioso central en un contexto de recursos limitados. La disponibilidad de anfotericina B liposomal y flucitosina es fundamental para mejorar el pronóstico de la meningitis criptocócica, pero lamentablemente, estos medicamentos de primera línea no siempre están accesibles en nuestro medio, lo cual podría haber influido en los desenlaces clínicos.
Menos frecuente en esta cohorte fue la aspergilosis (6,3% de los pacientes). La aspergilosis pulmonar en pacientes con VIH se ve generalmente en aquellos con enfermedad pulmonar estructural previa o en fases muy avanzadas de inmunosupresión, y no es tan común como en pacientes trasplantados o con neoplasias hematológicas. El hallazgo de unos pocos casos sugiere que Aspergillus también puede actuar como patógeno oportunista en SIDA, aunque con incidencia menor. Otras micosis oportunistas raras (mucormicosis, talaromicosis) representaron casos aislados en este estudio, pero su presencia destaca que se debe mantener un alto índice de sospecha diagnóstica para infecciones fúngicas no endémicas en pacientes con VIH que han viajado o que presentan cuadros atípicos.
La mortalidad intrahospitalaria observada fue del 39,6%, lo cual es alarmantemente alto. Este dato confirma que, a pesar de los avances terapéuticos en el VIH, las infecciones oportunistas fúngicas siguen teniendo un pronóstico desfavorable, especialmente cuando el diagnóstico o el tratamiento se retrasan. Estudios recientes en América Latina reportan tasas de letalidad comparables: por ejemplo, la mortalidad por histoplasmosis diseminada en pacientes con VIH ronda el 30–40%, incluso con manejo antifúngico, debido en parte al diagnóstico tardío y a la grave inmunosupresión subyacente. Asimismo, series de casos de criptococosis en Latinoamérica han documentado mortalidades cercanas al 40–50%, reflejando desafíos en la atención óptima de estos pacientes. El hallazgo en este estudio de mayor mortalidad en 2020 que en 2021 podría sugerir una mejora reciente en la atención (quizás por mejor organización de servicios de VIH durante la pandemia, o mayor experiencia clínica acumulada). No obstante, sigue siendo preocupante que más de un tercio de los pacientes con micosis oportunistas hayan fallecido. Esto subraya la urgencia de fortalecer las estrategias de diagnóstico temprano y tratamiento oportuno de las infecciones oportunistas. Intervenciones como la implementación de pruebas de detección rápida de antígenos fúngicos (por ejemplo, CrAg para Cryptococcus o antigenuria de Histoplasma en pacientes con VIH avanzado) pueden facilitar diagnósticos precoces y reducir la mortalidad, tal como se ha recomendado en iniciativas regionales recientes.
Otra consideración es la necesidad de mejorar la adherencia al tratamiento antirretroviral y lograr supresión virológica en nuestra población con VIH. Todos los pacientes de este estudio tenían ya diagnóstico de VIH al momento de su hospitalización (no fueron diagnósticos nuevos), pero muchos presentaron abandono o fracaso de la terapia antirretroviral previa, lo que contribuyó a la reconstitución inmune deficiente y al desarrollo de infecciones oportunistas. Este factor es crítico: estudios han demostrado que los pacientes con VIH que interrumpen el TAR o tienen baja adherencia tienen un riesgo exponencialmente mayor de padecer infecciones oportunistas mortales. Por lo tanto, junto con el manejo específico de las micosis, es imprescindible reforzar los programas de retención en cuidado, consejería y apoyo al cumplimiento terapéutico.
Limitaciones: Cabe señalar que este estudio, al ser una serie de casos retrospectiva en un solo centro, tiene limitaciones inherentes. El tamaño muestral es reducido (96 pacientes) y proviene de un único hospital de tercera atención, lo cual puede no ser representativo de toda la población con VIH del país. Es probable que los pacientes representen los casos más graves o avanzados (referral bias), ya que los pacientes con mejores condiciones quizás no requirieron hospitalización. Además, se dependió de los registros clínicos existentes, que en algunos casos pudieron estar incompletos, aunque se excluyó expedientes con datos insuficientes, es posible que alguna información no haya quedado consignada (por ejemplo, algunos pacientes pudieron tener infecciones fúngicas subdiagnosticadas). No se realizó confirmación externa de diagnósticos ni pruebas especializadas fuera de lo disponible en el hospital, lo que puede haber limitado la detección de ciertas infecciones. A pesar de estas limitaciones, se considera que los hallazgos aportan una visión inicial valiosa de la situación epidemiológica de las infecciones fúngicas oportunistas en pacientes con VIH en Ecuador, llenando un vacío de información en la literatura nacional.
CONCLUSIONES
Las infecciones fúngicas oportunistas continúan representando un desafío importante en el manejo de los pacientes con VIH/SIDA en entornos hospitalarios, incluso en la era actual de terapia antirretroviral. En este estudio realizado en Ecuador., la candidiasis emergió como la micosis oportunista más prevalente, hallazgo coherente con reportes internacionales que evidencian su alta frecuencia en pacientes inmunosuprimidos. La histoplasmosis diseminada, la criptococosis y otras micosis invasivas también contribuyeron significativamente a la carga de enfermedad, demostrando la diversidad de patógenos a los que están expuestos los pacientes con SIDA avanzado en la región.
La elevada tasa de mortalidad (casi 40%) observada en esta serie pone de relieve que, a pesar de contar con tratamientos antifúngicos efectivos, muchos pacientes llegan tarde al sistema de salud o en condiciones críticas en las cuales revertir el curso de la infección resulta difícil. Este dato refuerza la importancia de diagnosticar tempranamente las infecciones oportunistas e iniciar el tratamiento apropiado lo antes posible. Recomendamos implementar protocolos de detección precoz de infecciones fúngicas oportunistas en pacientes con VIH de alto riesgo (por ejemplo, determinación sistemática de antígeno de Cryptococcus y Histoplasma en pacientes con CD4 <200), tal como sugieren las guías internacionales recientes, para reducir la demora diagnóstica y mejorar la sobrevida.
A nivel de salud pública, los hallazgos pueden servir como punto de partida para la vigilancia epidemiológica de las micosis oportunistas en el país. Es crucial que las autoridades sanitarias y los programas de VIH integren la prevención, diagnóstico y tratamiento de infecciones oportunistas dentro del continuo de atención del VIH. Asimismo, urge fortalecer los laboratorios con capacidad de diagnóstico micológico (cultivos, pruebas de antígenos, biología molecular) en los hospitales de referencia, y asegurar el suministro de medicamentos antifúngicos esenciales (anfotericina B en sus formulaciones seguras, flucitosina, fluconazol, itraconazol, entre otros) de forma oportuna.
En conclusión, este estudio proporciona evidencia local inédita sobre las infecciones fúngicas oportunistas en pacientes con VIH/SIDA en Ecuador. Si bien los resultados deben interpretarse con prudencia debido al tamaño muestral y diseño descriptivo, aportan información valiosa para guiar intervenciones clínicas y de salud pública. Futuras investigaciones con muestras más grandes y diseño multicéntrico son necesarias para confirmar estas tendencias y profundizar en aspectos como factores pronósticos, impacto de la coinfección con otras enfermedades (p. ej., tuberculosis) y evaluaciones de nuevas estrategias diagnósticas. Fortalecer la respuesta integral al VIH implica no solo lograr la supresión viral, sino también prevenir y tratar eficazmente las infecciones oportunistas que aún cobran la vida de muchos pacientes. La lucha contra las micosis oportunistas asociadas al VIH requiere un esfuerzo multidisciplinario y sostenido, pero los beneficios en términos de reducción de mortalidad y mejora de la calidad de vida de las personas que viven con VIH justifican plenamente dicha inversión.
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ANEXOS
Tabla 1. Distribución de la muestra de pacientes con VIH/SIDA e infecciones fúngicas oportunistas, según año de hospitalización (Hospital Teodoro Maldonado Carbo, 2020–2021).
| Período anual | Número de pacientes (%) |
| 2020 | 42 (43,8%) |
| 2021 | 54 (56,2%) |
| Total | 96 (100%) |
Tabla 2. Características sociodemográficas de los pacientes con VIH/SIDA e infecciones fúngicas oportunistas.
| Variable | Categorías | Número de casos (%) |
| Sexo | Femenino | 33 (34,4%) |
| Masculino | 63 (65,6%) | |
| Grupo etario (años) | 15–20 | 6 (6,3%) |
| 21–30 | 28 (29,2%) | |
| 31–40 | 42 (43,8%) | |
| 41–50 | 13 (13,5%) | |
| 51–60 | 6 (6,3%) | |
| > 60 | 1 (1,0%) | |
| Servicio de atención inicial | Urgencias | 8 (8,4%) |
| Hospitalización (planta) | 49 (51,0%) | |
| Consulta externa | 36 (37,5%) | |
| Cuidados Intensivos (UCI) | 3 (3,1%) |
Tabla 3. Tipo de infección fúngica oportunista diagnosticada en pacientes con VIH/SIDA (n=96).
| Infección oportunista | Número de casos (%) |
| Candidiasis | 56 (58,3%) |
| Histoplasmosis | 19 (19,8%) |
| Criptococosis | 13 (13,5%) |
| Aspergilosis | 6 (6,3%) |
| Otras micosis | 2 (2,1%) |
Nota: “Otras micosis” incluyó un caso de mucormicosis rinocerebral y un caso de talaromicosis diseminada. Algunos pacientes presentaron más de una infección oportunista, en la tabla, cada paciente se contabilizó solo bajo la infección fúngica principal.
Tabla 4. Mortalidad intrahospitalaria global y distribución anual de fallecimientos en pacientes con VIH/SIDA e infecciones fúngicas oportunistas durante el periodo de estudio (N=96).
| Indicador | n | % sobre el total (N=96) | % sobre fallecidos (n=38) |
| Total pacientes con VIH/SIDA e infección fúngica | 96 | 100,0 | — |
| Fallecidos durante la hospitalización | 38 | 39,6 | — |
| Dados de alta vivos | 58 | 60,4 | — |
| Fallecidos en 2020 | 23 | 24,0 | 60,5 |
| Fallecidos en 2021 | 15 | 15,6 | 39,5 |