AUTORES
- Gloria Castillón Linares. Graduada en Enfermería. Servicio Cirugía, Hospital Cruces, Bilbao. España.
- Andrea Martín Sánchez. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Andrea Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. Residencia Personas Mayores IASS Javalambre, Teruel, España.
- Itziar Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. España.
- Sonia Zaman Bibi. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría, Hospital Obispo Polanco, Teruel, España.
RESUMEN
Introducción: El dolor postquirúrgico continúa siendo una de las complicaciones más frecuentes tras una intervención quirúrgica, afectando a la recuperación, la movilización precoz y la calidad de vida del paciente. Una gestión adecuada desde enfermería, basada en escalas de valoración estandarizadas y en la analgesia multimodal, permite mejorar el control del dolor y reducir complicaciones asociadas.
Objetivo: Analizar la actuación enfermera en la gestión del dolor postquirúrgico mediante el uso sistemático de escalas de valoración y estrategias de analgesia multimodal.
Metodología: Revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2014 y 2025 en PubMed, CINAHL, SciELO y Dialnet, utilizando descriptores DeCS/MeSH relacionados con dolor postoperatorio, enfermería y analgesia multimodal.
Resultados: La evidencia demuestra que la valoración sistemática mediante escalas validadas y la aplicación de estrategias multimodales reducen la intensidad del dolor, mejoran la recuperación funcional y disminuyen la incidencia de efectos adversos.
Conclusiones: La intervención enfermera estructurada y basada en la evidencia es fundamental para garantizar un control eficaz y seguro del dolor postquirúrgico.
PALABRAS CLAVE
Dolor postoperatorio, enfermería, analgesia, dolor postoperatorio, cuidados postquirúrgicos.
ABSTRACT
Introduction: Postoperative pain remains one of the most frequent complications after surgery, affecting recovery and patient well-being. Proper nursing management based on validated assessment scales and multimodal analgesia improves pain control and reduces complications.
Objective: To analyze nursing management of postoperative pain using standardized assessment tools and multimodal analgesic strategies.
Methodology: Narrative review of scientific literature published between 2014 and 2025.
Results: Systematic pain assessment and multimodal strategies significantly reduce pain intensity and improve functional recovery.
Conclusions: Evidence-based nursing interventions are essential for safe and effective postoperative pain management.
KEY WORDS
Postoperative pain, nursing, analgesia, postoperative pain, postoperative care.
INTRODUCCIÓN
El dolor postquirúrgico es una respuesta fisiológica habitual tras una intervención quirúrgica, derivada del daño tisular y de la activación de mecanismos inflamatorios y nociceptivos. Sin embargo, cuando no es tratado de forma adecuada, puede desencadenar complicaciones como retraso en la movilización, alteraciones respiratorias, aumento del estrés metabólico y cronificación del dolor¹. La literatura señala que un porcentaje significativo de pacientes experimenta dolor moderado o intenso en el periodo postoperatorio inmediato².
La gestión del dolor constituye un indicador de calidad asistencial y un derecho fundamental del paciente³. En este contexto, la enfermería desempeña un papel esencial en la valoración sistemática, el registro continuo y la administración segura de la analgesia prescrita. La aplicación de escalas de valoración validadas y la utilización de estrategias de analgesia multimodal han demostrado mejorar los resultados clínicos y reducir efectos adversos⁴.
OBJETIVO
Analizar la actuación enfermera en la gestión del dolor postquirúrgico mediante la utilización sistemática de escalas de valoración y la implementación de estrategias de analgesia multimodal basadas en la evidencia científica.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa con enfoque descriptivo. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en PubMed, CINAHL, SciELO y Dialnet, incluyendo publicaciones entre enero de 2014 y junio de 2025. Se emplearon los descriptores DeCS y MeSH: Postoperative Pain, Pain Measurement, Multimodal Analgesia y Nursing Care, combinados mediante operadores booleanos.
Se incluyeron guías clínicas, revisiones sistemáticas y estudios originales relacionados con el manejo del dolor postquirúrgico desde la perspectiva enfermera. Se excluyeron estudios centrados exclusivamente en técnicas anestésicas sin implicación en cuidados de enfermería.
RESULTADOS
La literatura científica revisada confirma que la valoración sistemática del dolor constituye el eje central en la gestión enfermera del dolor postquirúrgico. La utilización de escalas validadas permite objetivar la intensidad del dolor y establecer una base comparativa para evaluar la respuesta al tratamiento⁵. La Escala Numérica y la Escala Visual Analógica son las herramientas más empleadas en el ámbito hospitalario, debido a su sencillez y fiabilidad. La evidencia indica que la aplicación protocolizada de estas escalas reduce el infratratamiento del dolor y mejora la satisfacción del paciente².
La valoración debe realizarse de forma periódica, especialmente durante las primeras 24 horas tras la intervención quirúrgica, momento en el que la intensidad del dolor suele ser mayor¹. Los estudios destacan que la reevaluación tras la administración de analgesia es esencial para determinar la eficacia terapéutica y ajustar las pautas prescritas⁶. La enfermería, por su contacto continuado con el paciente, desempeña un papel clave en esta monitorización, permitiendo una intervención precoz ante dolor no controlado.
En pacientes con dificultades de comunicación, como aquellos con deterioro cognitivo o bajo nivel de conciencia, la evidencia recomienda el uso de escalas conductuales adaptadas⁷. La aplicación de herramientas específicas en estos casos mejora la detección del dolor y evita su infravaloración. La literatura subraya que la ausencia de valoración estructurada se asocia a mayores tasas de complicaciones respiratorias y retraso en la movilización precoz².
En cuanto a la analgesia multimodal, los resultados muestran que la combinación de fármacos con distintos mecanismos de acción ofrece un mejor control del dolor que la monoterapia⁸. La administración conjunta de paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos, complementada con opioides en dosis ajustadas, permite reducir la intensidad del dolor sin aumentar de forma significativa los efectos adversos⁴. Esta estrategia disminuye la necesidad de opioides a altas dosis y reduce complicaciones como náuseas, vómitos, estreñimiento o depresión respiratoria⁸.
La enfermería participa activamente en la administración segura de estos tratamientos, asegurando la correcta dosificación, la identificación del paciente y la vigilancia de posibles reacciones adversas. La monitorización del nivel de sedación y de las constantes vitales es una intervención esencial cuando se emplean opioides⁹. La literatura señala que una vigilancia estrecha disminuye el riesgo de eventos adversos graves y mejora la seguridad clínica.
Otro aspecto relevante identificado en la revisión es la importancia de la educación sanitaria en el manejo del dolor. Informar al paciente sobre la necesidad de comunicar la aparición de dolor y explicar el funcionamiento de los dispositivos de analgesia controlada por el paciente mejora la adherencia al tratamiento y la eficacia analgésica¹⁰. La evidencia indica que los pacientes que comprenden el plan analgésico presentan menores niveles de ansiedad y mejor control del dolor postoperatorio.
Las intervenciones no farmacológicas complementarias también han demostrado beneficios significativos. La aplicación de frío local en determinadas cirugías, las técnicas de relajación y la movilización precoz supervisada contribuyen a disminuir la percepción dolorosa y a mejorar la recuperación funcional¹⁰. Estas medidas, integradas dentro de un plan multimodal, potencian el efecto de la analgesia farmacológica y favorecen un abordaje más integral.
La movilización temprana, facilitada por un control adecuado del dolor, se asocia a una menor incidencia de complicaciones tromboembólicas y respiratorias¹. La literatura revisada señala que el dolor no tratado adecuadamente retrasa la deambulación y aumenta el riesgo de atelectasias y neumonía postoperatoria. En este sentido, la actuación enfermera orientada a mantener niveles tolerables de dolor resulta determinante en la recuperación global del paciente.
La implementación de protocolos estandarizados de valoración y tratamiento del dolor se asocia a mejores resultados clínicos y a una disminución de la variabilidad asistencial⁴. Los centros que integran escalas de dolor en los registros electrónicos y establecen pautas claras de reevaluación presentan menor incidencia de dolor severo no controlado. La formación específica de enfermería en manejo del dolor se identifica como un factor clave en la mejora de la calidad asistencial³.
En conjunto, los resultados evidencian que la combinación de valoración sistemática mediante escalas validadas y la aplicación de analgesia multimodal liderada por enfermería reduce de manera significativa la intensidad del dolor postquirúrgico. Esta actuación contribuye a mejorar la recuperación funcional, disminuir complicaciones y aumentar la satisfacción del paciente. La gestión estructurada del dolor no solo impacta en el confort inmediato, sino que también reduce el riesgo de cronificación y mejora los resultados a medio plazo¹.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El dolor postquirúrgico continúa siendo un problema clínico relevante a pesar de los avances en técnicas anestésicas y quirúrgicas. La evidencia revisada confirma que su infratratamiento se asocia a mayor morbimortalidad, retraso en la recuperación funcional y riesgo de cronificación del dolor¹. En este contexto, la actuación enfermera adquiere un papel determinante, no solo en la administración de tratamientos analgésicos, sino en la valoración sistemática y continua que permite detectar desviaciones respecto a la evolución esperada.
La utilización de escalas validadas como herramienta rutinaria de valoración constituye una práctica basada en la evidencia que mejora la objetivación del dolor y facilita la toma de decisiones clínicas⁵. La ausencia de registros estructurados o la valoración esporádica se relaciona con una mayor variabilidad asistencial y con un control analgésico menos eficaz². Integrar la medición del dolor como quinto signo vital refuerza la importancia de su monitorización y favorece una atención centrada en la persona.
La analgesia multimodal ha demostrado ser una estrategia eficaz para optimizar el control del dolor y minimizar efectos adversos⁴. La combinación de fármacos con diferentes mecanismos de acción permite reducir la dependencia exclusiva de opioides y, por tanto, disminuir complicaciones asociadas como depresión respiratoria, náuseas o sedación excesiva⁸. La enfermería, al supervisar la administración y vigilar la respuesta clínica, desempeña una función clave en la seguridad farmacológica y en la detección precoz de eventos adversos⁹.
Asimismo, la incorporación de intervenciones no farmacológicas refuerza el abordaje integral del dolor. La educación sanitaria, la movilización precoz y las técnicas de relajación complementan la analgesia farmacológica y favorecen una recuperación más rápida¹⁰. La literatura subraya que la información adecuada al paciente mejora la adherencia al tratamiento y disminuye la ansiedad asociada al procedimiento quirúrgico¹⁰.
Desde una perspectiva asistencial, la implementación de protocolos estandarizados y programas formativos específicos en manejo del dolor contribuye a reducir la variabilidad clínica y a mejorar los resultados en salud³. La coordinación entre enfermería, anestesia y cirugía resulta esencial para garantizar un abordaje coherente y continuo del dolor en todas las fases del proceso quirúrgico.
En conclusión, la gestión enfermera del dolor postquirúrgico mediante la utilización sistemática de escalas de valoración y la aplicación de estrategias de analgesia multimodal constituye una intervención basada en la evidencia que mejora la seguridad y el bienestar del paciente. La monitorización continua, el registro estructurado y la vigilancia de efectos adversos permiten una atención individualizada y eficaz. La consolidación de protocolos y la formación específica del personal de enfermería son elementos fundamentales para avanzar hacia un control óptimo del dolor postoperatorio y una recuperación más segura y satisfactoria para el paciente quirúrgico.
BIBLIOGRAFÍA
- Kehlet H, Dahl JB. Anaesthesia, surgery, and challenges in postoperative recovery. Lancet. 2003,362(9399):1921-1928.
- Apfelbaum JL, et al. Postoperative pain experience. Anesth Analg. 2003,97(2):534-540.
- Ministerio de Sanidad. Estrategia para el abordaje del dolor crónico. Madrid, 2020.
- Chou R, et al. Management of postoperative pain: clinical practice guideline. J Pain. 2016,17(2):131-157.
- Williamson A, Hoggart B. Pain scales: a review. J Clin Nurs. 2005,14(7):798-804.
- Gordon DB, et al. American Pain Society recommendations. J Pain. 2016,17(2):131-157.
- Herr K, et al. Pain assessment in older adults. Pain Med. 2011,12(3):S14-S23.
- Wick EC, et al. Multimodal analgesia strategies. Ann Surg. 2017,265(4):623-629.
- Pasero C, McCaffery M. Monitoring sedation. Am J Nurs. 2002,102(2):67-69.
- Good M, et al. Nonpharmacologic interventions. Pain Manag Nurs. 2010,11(4):204-212.