AUTORES
- Ruth Santamarta Plaza. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
- Nuria Martínez Artigas. Licenciada en Derecho. Administrativa en Salud Aragón. Aragón, España.
- María Nuria Requeno Jarabo. Médica de Familia. Centro de Salud San José Sur. Zaragoza, Aragón. Aragón, España.
- Sofia Cerdán Gómez. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
- María Teresa Poyo Pozo. Graduada en Gestión y Administración Pública. Administrativa en Salud Aragón. Aragón, España.
- Ana Laura Jiménez Mendizábal. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. Aragón, España.
RESUMEN
El abandono terapéutico, o no adherencia al tratamiento, constituye uno de los principales desafíos en el manejo de las enfermedades crónicas, con importantes repercusiones clínicas, sociales y económicas. Se estima que aproximadamente el 50 % de los pacientes con patologías crónicas no siguen adecuadamente las recomendaciones terapéuticas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad evitable.
El presente artículo tiene como objetivo analizar las estrategias de acompañamiento social desarrolladas desde el Trabajo Social Sanitario para prevenir el abandono terapéutico en pacientes con enfermedades crónicas. Se realiza una revisión narrativa de la literatura y un análisis de experiencias prácticas, desde un enfoque biopsicosocial y en el marco del modelo de atención a la cronicidad (Chronic Care Model).
Los resultados evidencian que la intervención del trabajador social, basada en la evaluación integral, la educación en autocuidado, el apoyo emocional, la intervención familiar y la vinculación a recursos comunitarios, mejora significativamente la adherencia terapéutica, reduce las tasas de abandono y favorece la calidad de vida de los pacientes. Asimismo, la coordinación multidisciplinaria y el seguimiento proactivo se identifican como elementos clave para garantizar la continuidad asistencial.
Se concluye que el acompañamiento social constituye un eje fundamental en la atención a la cronicidad, siendo imprescindible la incorporación sistemática del Trabajo Social Sanitario en los equipos de salud para garantizar una atención integral, equitativa y centrada en la persona.
PALABRAS CLAVE
Abandono terapéutico, enfermedades crónicas, Trabajo Social Sanitario, acompañamiento social, adherencia al tratamiento, resiliencia, recursos comunitarios, intervención biopsicosocial.
ABSTRACT
Therapeutic non-adherence is one of the main challenges in the management of chronic diseases, with significant clinical, social, and economic consequences. It is estimated that approximately 50% of patients with chronic conditions do not follow treatment recommendations adequately, increasing the risk of complications, hospitalizations, and preventable mortality.
This article aims to analyze social support strategies developed within Health Social Work to prevent therapeutic abandonment in patients with chronic diseases. A narrative literature review and analysis of practical experiences were conducted from a biopsychosocial approach and within the framework of the Chronic Care Model.
Results show that interventions led by social workers—including comprehensive assessment, self-care education, emotional support, family involvement, and connection to community resources—significantly improve treatment adherence, reduce abandonment rates, and enhance patients’ quality of life. Multidisciplinary coordination and proactive follow-up are identified as key elements to ensure continuity of care.
It is concluded that social support is a central component of chronic care management, making the systematic inclusion of Health Social Work in healthcare teams essential to provide integrated, equitable, and person-centered care.
KEY WORDS
Therapeutic non-adherence, chronic diseases, health social work, social support, treatment adherence, resilience, community resources, biopsychosocial intervention.
DESARROLLO DEL TEMA
Las enfermedades crónicas representan la principal causa de morbimortalidad a nivel global, constituyendo uno de los principales retos de los sistemas sanitarios contemporáneos. Según datos de la OMS y estudios regionales, más del 70 % de las muertes en países de ingresos medios y bajos se atribuyen a condiciones no transmisibles como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer¹.
Sin embargo, el éxito del tratamiento no depende únicamente de la prescripción médica, sino de la adherencia del paciente, definida como el grado en que la conducta de una persona coincide con las recomendaciones acordadas con el profesional de salud².
El abandono terapéutico o no adherencia genera consecuencias graves: peor control de la enfermedad, incremento de complicaciones (amputaciones en diabetes, infartos en hipertensión), mayor utilización de servicios de urgencias y costos económicos que pueden superar los 792 millones de dólares anuales solo en Estados Unidos². En contextos latinoamericanos, factores socioeconómicos como pobreza, desempleo, estigma cultural y falta de redes de apoyo agravan el problema³.
Desde el Trabajo Social Sanitario, el abandono no se entiende como un fallo individual del paciente, sino como resultado de una interacción compleja entre determinantes biopsicosociales4,5. El trabajador social, como profesional del acompañamiento, ocupa un lugar estratégico para intervenir en estos determinantes. Su enfoque holístico permite identificar barreras estructurales (económicas, familiares, culturales) e implementar estrategias de empoderamiento y soporte que trascienden el modelo biomédico tradicional⁵,⁶.
Este artículo tiene como objetivo principal describir y analizar las estrategias de acompañamiento social diseñadas e implementadas por trabajadores sociales para prevenir el abandono terapéutico en pacientes con enfermedades crónicas.
Se estructura en cuatro secciones: marco conceptual y revisión de literatura, rol del trabajador social, estrategias específicas de intervención y discusión de resultados con recomendaciones. El enfoque es cualitativo y reflexivo, basado en evidencia científica reciente y experiencias prácticas7-10.
MARCO CONCEPTUAL:
El abandono terapéutico, también denominado no adherencia al tratamiento, se define como la incapacidad del paciente para seguir las indicaciones médicas de forma continua y adecuada, afectando directamente la eficacia del tratamiento y aumentando el riesgo de complicaciones, hospitalizaciones y mortalidad ¹, ². Este fenómeno no puede entenderse únicamente como un fallo individual del paciente, sino como el resultado de una interacción compleja entre factores clínicos, psicológicos y sociales³,⁴.
El Trabajo Social Sanitario se centra en abordar estos determinantes sociales de la salud, entendiendo la adherencia como un proceso influenciado por condiciones económicas, culturales, familiares y comunitarias⁵,⁶. El trabajador social identifica barreras estructurales, promueve el empoderamiento del paciente y facilita redes de apoyo, situándose como un agente clave en la prevención del abandono terapéutico⁶,⁷.
Para estructurar la intervención, se utiliza el Chronic Care Model (CCM), un modelo de atención integral para enfermedades crónicas que combina cuatro componentes esenciales: atención proactiva centrada en el paciente, coordinación multidisciplinaria, soporte a la autoeficacia y vinculación con la comunidad7,8. El CCM reconoce que los resultados en cronicidad dependen de la interacción entre pacientes motivados, profesionales de salud preparados y un sistema sanitario que facilite recursos y apoyo social.
Este marco permite integrar la dimensión social en la práctica clínica, asegurando que la intervención del trabajador social no sea un complemento, sino un eje central del cuidado integral7.
En este contexto, el marco conceptual de este artículo se basa en tres pilares:
- Comprensión integral del abandono terapéutico como fenómeno biopsicosocial.
- Rol estratégico del Trabajo Social Sanitario en la identificación y mitigación de barreras sociales.
- Aplicación del Chronic Care Model como guía para estructurar estrategias de acompañamiento social efectivas y sostenibles7,8.
ROL DEL TRABAJADOR SOCIAL EN EL ACOMPAÑAMIENTO SOCIAL:
El trabajador social sanitario opera bajo el paradigma de la intervención biopsicosocial, articulando los niveles individual, familiar, comunitario e institucional. Su función principal es identificar, valorar y mitigar las barreras sociales que obstaculizan la adherencia al tratamiento, promoviendo la resiliencia, el empoderamiento y redes de apoyo.
El profesional actúa como nexo entre los servicios sanitarios y los servicios sociales, reconociendo que la salud no es únicamente ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar integral que depende del contexto vital de la persona y su entorno. Esta visión holística permite abordar factores como la pobreza, el aislamiento social, el estigma cultural, la sobrecarga del cuidador familiar o las dificultades de acceso a recursos, todos ellos predictores claves de deserción terapéutica.
Funciones principales:
El rol del trabajador social se despliega de manera sistemática en múltiples niveles y etapas del proceso de atención a la cronicidad, siguiendo un proceso metodológico clásico del Trabajo Social: diagnóstico social integral, planificación compartida, intervención y evaluación continua.
Identificación y valoración de barreras sociales:
Mediante herramientas validadas de diagnóstico social (entrevistas estructuradas, escalas de apoyo social como el MOS Social Support Survey, instrumentos de valoración de riesgo psicosocial), el trabajador social detecta de forma temprana los factores que obstaculizan la adherencia, como dificultades económicas para adquirir medicamentos o transporte, aislamiento social, conflictos familiares o estigma asociado a la enfermedad3,4,5.
Acompañamiento individual y fortalecimiento de la autoeficacia:
El acompañamiento se caracteriza por una relación de ayuda horizontal, empática y sostenida. El trabajador social utiliza técnicas como la entrevista motivacional, el empoderamiento y la educación en autocuidado adaptada. Este soporte mejora la resiliencia psicológica y reduce el riesgo de abandono6,7.
Intervención familiar y prevención de la claudicación:
La familia es un recurso clave, pero también puede ser fuente de estrés. El trabajador social realiza diagnósticos familiares, identifica dinámicas disfuncionales y previene la sobrecarga del cuidador mediante orientación, grupos de apoyo o redistribución de roles7,8.
Articulación comunitaria e institucional:
Actúa como gestor de recursos y puente entre el sistema de salud y la comunidad: gestión de prestaciones económicas, coordinación con ONGs, asociaciones de pacientes y servicios sociales municipales, y facilitación de la coordinación multidisciplinaria con médicos, enfermeras, psicólogos y nutricionistas7,8,9.
Promoción de la resiliencia y el empoderamiento:
La intervención del trabajador social potencia fortalezas personales, reconstruye redes de apoyo y transforma al paciente de “víctima pasiva” a “sujeto activo” de su cuidado, especialmente en contextos de vulnerabilidad socioeconómica.
IMPACTO DEL TRABAJO SOCIAL EN LA PREVENCIÓN DEL ABANDONO TERAPÉUTICO:
Diversas investigaciones confirman la efectividad del rol del trabajador social en el acompañamiento de pacientes con enfermedades crónicas. La intervención del Trabajo Social Sanitario se asocia de manera consistente con resultados clínicos, psicosociales y económicos positivos, especialmente en la prevención del abandono terapéutico¹,²,³.
Entre los principales impactos destacan:
• Menor tasa de abandono terapéutico:
El seguimiento prolongado y la resolución proactiva de barreras sociales (económicas, familiares, culturales o de acceso) permiten mantener la motivación del paciente a lo largo del tiempo¹, ². Estudios evidencian que el apoyo social percibido se correlaciona positivamente con la adherencia al tratamiento farmacológico³,⁴. Los pacientes con mayor apoyo social presentan mejores niveles de cumplimiento según instrumentos como el test de Morisky-Green y el MOS Social Support Survey³.
• Mejor control clínico de la patología:
La mejora en la adherencia se traduce en indicadores clínicos favorables. En diabetes mellitus tipo 2, se observan reducciones en los niveles de HbA1c¹, ²; en hipertensión arterial, un mejor control de la presión arterial³; y en otras patologías crónicas (VIH, cáncer, enfermedad renal), una menor progresión de la enfermedad⁴,⁵.
• Reducción de complicaciones y reingresos hospitalarios:
El acompañamiento social facilita la continuidad asistencial, especialmente en situaciones de alta hospitalaria compleja¹, ². La gestión de recursos (transporte, ayudas económicas, apoyo domiciliario) y la coordinación con atención primaria permiten prevenir descompensaciones y reducir reingresos evitables¹, ³. Modelos de cuidado transicional con participación del trabajador social han demostrado disminuciones significativas en tasas de readmisión a 30 días².
• Mejora en la calidad de vida y autonomía del paciente y su familia:
El trabajador social promueve procesos de resiliencia, empoderamiento y fortalecimiento de redes de apoyo1-3. Esto contribuye a reducir el aislamiento social, el estigma y la sobrecarga del cuidador principal. Como resultado, los pacientes adquieren mayor autonomía en el automanejo de la enfermedad y perciben mayor satisfacción con la atención recibida1-3.
Asimismo, implementa estrategias preventivas proactivas, como visitas domiciliarias, seguimiento telefónico, coordinación multidisciplinaria y vinculación a recursos comunitarios⁵. Su integración en equipos de salud garantiza una atención que trasciende el enfoque biomédico, incorporando los determinantes sociales de la salud como elementos centrales del proceso terapéutico⁶.
En el marco del Chronic Care Model, el trabajador social actúa como facilitador del automanejo del paciente y como puente entre el sistema sanitario y los recursos comunitarios1,6. Esta función optimiza las interacciones entre paciente, familia y equipo de salud, mejorando la adherencia y los resultados en salud a largo plazo.
En programas dirigidos a patologías como la diabetes o la hipertensión, las intervenciones biopsicosociales han demostrado aumentos significativos en los niveles de adherencia, alcanzando hasta un 86 % de nivel alto tras la intervención¹,². Además, la colaboración interdisciplinaria con profesionales de medicina, enfermería y farmacia mejora la satisfacción del paciente y reduce la utilización innecesaria de servicios de urgencias¹,².
En conjunto, la evidencia muestra que el trabajador social sanitario no es un recurso complementario, sino un agente esencial en la prevención del abandono terapéutico, cuya intervención permite abordar de forma integral las causas estructurales, relacionales y emocionales que condicionan la adherencia al tratamiento. Su labor contribuye no solo a mejorar resultados clínicos, sino también a avanzar hacia un modelo de atención más equitativo, humano y centrado en la persona1-3.
INTERVENCIÓN DEL TRABAJADOR SOCIAL:
El proceso de intervención sigue etapas clásicas del Trabajo Social: diagnóstico social integral (valoración de historia clínica, situación económica, redes de apoyo, creencias culturales y motivación)2,3,5.
- Planificación de objetivos compartidos con el paciente y el equipo multidisciplinario3,6.
- Ejecución de estrategias de acompañamiento4,7.
- Evaluación y seguimiento continuo3,5.
El trabajador social actúa como “puente” entre el sistema de salud y la comunidad, gestionando recursos (ayudas económicas, prestaciones, programas de empleo adaptado, transporte sanitario) y promoviendo la participación activa del paciente², ⁶. En palabras de la literatura consultada, “el trabajador social promueve la resiliencia mediante apoyo y acompañamiento coordinado”⁷.
En el caso específico de prevención del abandono, el rol incluye:
- Detección temprana de señales de riesgo (fatiga del cuidador, conflictos familiares, dificultades económicas)3,9.
- Fortalecimiento de la autoeficacia mediante técnicas educativas y de empoderamiento3,7.
- Creación de redes de apoyo formales e informales (grupos de ayuda mutua, voluntariado, asociaciones de pacientes)2,8.
- Intervención en crisis para evitar interrupciones del tratamiento3,9.
- En contextos hospitalarios y de atención primaria, el trabajador social desempeña un papel clave en la detección temprana de factores de riesgo de abandono terapéutico4,5. Identifica situaciones de vulnerabilidad como precariedad económica, aislamiento social, creencias culturales negativas o conflictos familiares antes de que se consoliden como barreras críticas⁵.
Estrategias de acompañamiento social concretas
Evaluación y diagnóstico integral biopsicosocial:
Se aplica una herramienta multidimensional (RAD Sanitario + RAD Social) que permite identificar barreras específicas4,7. Ejemplo: paciente con diabetes tipo 2 en situación de pobreza extrema recibe diagnóstico de barreras económicas y aislamiento; se activa ayuda alimentaria y transporte inmediato3,9.
Educación en autocuidado y empoderamiento:
Talleres grupales e individuales sobre gestión de la enfermedad, lectura de etiquetas, administración de medicamentos y reconocimiento de síntomas de descompensación²,³. Estudios muestran que la educación adaptada aumenta la adherencia en un 25-30 %⁷. El trabajador social adapta el lenguaje cultural y utiliza técnicas motivacionales (entrevista motivacional)3,6.
Apoyo emocional y grupos de ayuda mutua:
Sesiones individuales y grupales para procesar el duelo por la pérdida de salud, reducir estigma y combatir depresión2,3,8. La creación de grupos de pacientes crónicos ha demostrado reducción del aislamiento y mayor continuidad terapéutica⁴.
Vinculación a recursos comunitarios y económicos:
Gestión de prestaciones, subsidios, programas de reincorporación laboral y vivienda adaptada3,9. En casos de VIH o cáncer, se articula con ONGs y centros de día para garantizar continuidad2,8.
Acompañamiento en red y seguimiento proactivo:
Visitas domiciliarias, llamadas telefónicas y uso de aplicaciones de mHealth para recordatorios y monitoreo2,3,7. Coordinación semanal con el equipo médico para ajustar planes según evolución social4,9.
Intervención familiar y comunitaria:
Trabajo con cuidadores para prevenir sobrecarga y burnout3,8. Sensibilización comunitaria mediante campañas que desestigmatizan la enfermedad crónica y promueven el apoyo vecinal2,7.
Caso ilustrativo (anonimizado): Hombre de 59 años con diabetes mal controlada y múltiples reingresos por hipoglucemias. La intervención del trabajador social incluyó diagnóstico de precariedad económica, coordinación de ayuda alimentaria, taller educativo, prestación económica y seguimiento mensual4,9. Resultado: control glucémico estable, reducción de visitas a urgencias y alta adherencia a los 6 meses3,7.
Estas estrategias se integran en protocolos como los del Plan de Adicciones (adaptados a crónicas) o el Chronic Care Model, demostrando efectividad cuando se aplican de forma sistemática y temprana2,6,8.
CONCLUSIONES
El abandono terapéutico en enfermedades crónicas es prevenible cuando se incorpora el acompañamiento social como estrategia central. Desde la perspectiva del trabajador social, las intervenciones de evaluación integral, educación en autocuidado, apoyo emocional, vinculación a recursos y seguimiento proactivo constituyen herramientas eficaces que promueven resiliencia, empoderamiento y adherencia.
Se proponen las siguientes recomendaciones:
- Incorporar obligatoriamente al trabajador social en equipos de atención a enfermedades crónicas en todos los niveles asistenciales.
- Diseñar protocolos estandarizados de acompañamiento social con indicadores de adherencia.
- Fortalecer la formación universitaria y continua en Trabajo Social Sanitario.
- Promover investigación aplicada que evalúe la costo-efectividad de estas intervenciones.
- Desarrollar políticas públicas que garanticen recursos para redes comunitarias de apoyo.
La prevención del abandono no es solo una cuestión clínica; es un imperativo de justicia social. El trabajador social, con su mirada integral y transformadora, juega un rol indispensable para que las personas con enfermedades crónicas no solo sobrevivan, sino que vivan con dignidad y autonomía.
BIBLIOGRAFÍA
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