AUTORES
- Laura Báguena Sancho. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). España.
- María Yébenes Delgado. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Mª Angeles Gómez Auría. Trabajadora Social, TEL, TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Mª Cruz Camacho Pescador. Trabajadora Social. Hospital Clínico Universitario (Zaragoza). España.
- Sonia Pascual Martín. Trabajadora Social. Servicios Sociales Comunitarios (Zaragoza). España.
RESUMEN
El feminismo ha evolucionado a lo largo de la historia en distintas etapas denominadas «olas», cada una con sus propias reivindicaciones, estrategias y desafíos. Desde la lucha por los derechos civiles hasta el activismo digital actual, estas olas han impulsado cambios profundos en la sociedad, incluyendo avances significativos en la salud de las mujeres. La exigencia de derechos reproductivos, el acceso a la atención médica, la visibilización de la violencia de género y la lucha contra la discriminación en el ámbito sanitario han sido ejes clave en cada etapa del feminismo. Este artículo analiza las cuatro olas feministas y su impacto en la salud de las mujeres, destacando la importancia de la interseccionalidad y la diversidad en la construcción de políticas sanitarias más inclusivas y equitativas.
PALABRAS CLAVE
Feminismo, igualdad de género, olas del feminismo, interseccionalidad, activismo digital, violencia de género, derechos reproductivos.
ABSTRACT
Feminism has evolved throughout history in different stages known as «waves,» each with its own demands, strategies, and challenges. From the fight for civil rights to today’s digital activism, these waves have driven profound societal changes, including significant advances in women’s health. The demand for reproductive rights, access to healthcare, the visibility of gender-based violence, and the fight against discrimination in the medical field have been key issues in each stage of feminism. This article examines the four waves of feminism and their impact on women’s health, highlighting the importance of intersectionality and diversity in the development of more inclusive and equitable healthcare policies.
KEY WORDS
Feminism, gender equality, waves of feminism, intersectionality, digital activism, gender-based violence, reproductive rights.
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia, el feminismo ha impulsado cambios en distintos ámbitos, incluyendo la salud, donde las mujeres se han enfrentado a desigualdades en el acceso y la atención médica. Desde la primera ola, que reivindicó la educación médica para las mujeres, hasta la actualidad, con el activismo digital denunciando injusticias en la investigación y el tratamiento de enfermedades femeninas, cada etapa ha marcado hitos significativos en la lucha por la equidad.
Comprender esta evolución permite reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos pendientes en la construcción de un sistema de salud más equitativo e inclusivo.
OBJETIVOS
- Analizar la evolución del feminismo a través de sus distintas olas.
- Examinar el impacto del feminismo en la salud y los derechos de las mujeres.
METODOLOGÍA
Este artículo se basa en una revisión documental de fuentes académicas y especializadas en feminismo y salud. Se analizaron libros, artículos científicos y documentos de organismos internacionales para comprender la evolución de las cuatro olas del feminismo y su impacto en la salud de las mujeres. La información fue sintetizada y estructurada para ofrecer un enfoque claro y actualizado sobre la temática.
RESULTADOS
LAS CUATRO OLAS DEL FEMINISMO:
Primera ola del feminismo (siglo XIX – siglo XX): la lucha por el sufragio y el acceso a la salud:
La primera ola del feminismo surgió en un contexto de industrialización y cambio social que permitió la aparición de movimientos de mujeres en diferentes países. Inspiradas por la Ilustración y las ideas de igualdad promovidas por la Revolución Francesa, pensadoras como Mary Wollstonecraft comenzaron a cuestionar la exclusión de las mujeres del ámbito político y educativo1.
A lo largo del siglo XIX, el feminismo de la primera ola se centró en la lucha por el sufragio femenino y el reconocimiento legal de las mujeres como ciudadanas con derechos. Movimientos como el sufragismo en el Reino Unido, liderado por Emmeline Pankhurst, y el movimiento de mujeres en Estados Unidos, con figuras como Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton, promovieron protestas, marchas y huelgas de hambre para presionar a los gobiernos a otorgarles el derecho al voto2.
El movimiento logró avances significativos: en 1893, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país del mundo en permitir el voto femenino, seguido de Australia en 1902 y Finlandia en 1906. En Estados Unidos, el derecho al voto se logró con la Decimonovena Enmienda en 1920, mientras que en España durante la Segunda República se promulgó la Constitución de 1931, que reconocía el voto de las mujeres y en las elecciones del 1933, las mujeres pudieron ejercer por primera vez su derecho al voto en igualdad de condiciones que los hombres. En Francia el sufragio femenino se aprobó en la segunda guerra mundial en 1944. Sin embargo, este feminismo tenía limitaciones, ya que muchas de sus líderes eran mujeres blancas de clase media y no incluían las voces de mujeres racializadas o trabajadoras, lo que generó tensiones dentro del movimiento.
En el ámbito de la salud, esta ola estuvo marcada por la lucha de las mujeres por acceder a la educación médica y por mejorar la atención sanitaria materna e infantil. Florence Nightingale revolucionó la enfermería, estableciendo estándares de higiene y profesionalización en el cuidado de pacientes, mientras que Elizabeth Blackwell se convirtió en la primera mujer en obtener un título de medicina en Estados Unidos. Además, se promovieron mejoras en la salud pública, reduciendo las tasas de mortalidad maternoinfantil.
Sin embargo, a pesar de estos avances, la medicina seguía dominada por hombres y mantenía una visión paternalista sobre el cuerpo femenino, en la que los médicos tenían el control absoluto sobre la salud de las mujeres.
Segunda ola del feminismo (1960-1980): derechos reproductivos y autonomía sobre el cuerpo:
Mientras que la primera ola había luchado por derechos legales y políticos, la segunda ola del feminismo amplió su enfoque a cuestiones sociales y económicas. Este periodo estuvo influenciado por movimientos como el activismo por los derechos civiles en Estados Unidos y la revolución sexual de los años 60.
Un punto clave de la segunda ola fue el cuestionamiento del rol de la mujer en la sociedad. En su libro El segundo sexo (1949), Simone de Beauvoir argumentó que «no se nace mujer, se llega a serlo«, desafiando la idea de la feminidad como una condición natural y planteando que era una construcción social impuesta por el patriarcado3. Por su parte, Betty Friedan, en La mística de la feminidad (1963), denunció la insatisfacción oculta de muchas mujeres al ser relegadas a los roles de esposas y madres, un malestar que llamó «el problema que no tiene nombre». Aunque no lo abordó desde un enfoque médico, sus ideas han sido vinculadas con la salud mental, ya que muchas mujeres sufrían depresión, ansiedad y estrés debido a la falta de autonomía y la presión social.
Además, era común en la época que se medicalizara este sufrimiento con tranquilizantes y antidepresivos, en lugar de atender sus causas estructurales. Friedan no solo evidenció la opresión de las mujeres dentro del hogar, sino también la relación entre desigualdad de género y salud, resaltando la necesidad de un enfoque más equitativo en la atención sanitaria4.
Uno de los mayores logros de esta etapa fue la legalización de la anticoncepción y el aborto en varios países, lo que permitió a las mujeres tomar decisiones sobre su reproducción y planificación familiar. Se promovieron leyes de igualdad en la atención médica y se cuestionó la medicalización del cuerpo femenino.
El feminismo de la segunda ola también denunció prácticas médicas que perpetuaban el control sobre las mujeres, como la esterilización forzada de mujeres de comunidades marginadas y el uso excesivo de tratamientos hormonales sin suficiente evidencia científica. Se crearon los primeros centros de salud dirigidos por mujeres, enfocados en la atención ginecológica y la educación sobre salud sexual y reproductiva.
A pesar de estos avances, la segunda ola fue criticada por centrarse en la experiencia de mujeres blancas de clase media, sin considerar la falta de acceso a la salud de las mujeres racializadas y de bajos recursos5.
Tercera ola del feminismo (1990-2000): diversidad, interseccionalidad y salud:
A medida que avanzaban los debates feministas, surgieron nuevas corrientes que comenzaron a cuestionar la universalidad de la experiencia femenina. El feminismo de la tercera ola nació como respuesta a las críticas que recibió la segunda ola por su falta de inclusión de mujeres racializadas, de clase baja y de la comunidad LGTBQ+.
Uno de los conceptos fundamentales de esta ola fue la interseccionalidad, acuñado por la académica Kimberlé Crenshaw en 1989. Crenshaw argumentó que la discriminación no puede entenderse solo desde una única dimensión (como el género), sino que interactúa con otras variables como la raza, la clase social o la orientación sexual6.
La tercera ola también trajo un enfoque más fluido sobre el género y la sexualidad, influenciado por los estudios queer. Judith Butler, en El género en disputa (1990), argumentó que el género no es algo fijo, sino una construcción social performativa que cambia dependiendo del contexto cultural7. Esta ola, aunque menos cohesionada que las anteriores, abrió el feminismo a nuevas perspectivas y cuestionó las nociones tradicionales sobre el papel de la mujer.
En el ámbito de la salud, este período destacó la importancia del enfoque interseccional, que tomara en cuenta cómo la raza, la clase y la orientación sexual afectan el acceso a la atención médica, enfatizando la importancia de un feminismo que incluyera a mujeres negras y trabajadoras, desafiando la visión hegemónica del feminismo blanco.
El feminismo de esta etapa denunció los sesgos en la investigación médica, que históricamente se ha basado en estudios con hombres y ha ignorado las particularidades biológicas de las mujeres. También se promovió la visibilización de enfermedades como la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico, que habían sido históricamente subestimadas o mal diagnosticadas.
Por otro lado, la tercera ola amplió el concepto de salud al bienestar emocional y psicológico, resaltando el impacto de la violencia de género y el estrés estructural en la salud mental de las mujeres.
Cuarta ola del feminismo (2010-presente): activismo digital y salud pública:
El feminismo de la cuarta ola se ha caracterizado por su uso intensivo de las redes sociales y herramientas digitales para la movilización y visibilización de problemas estructurales. Surgido en la década de 2010, este movimiento ha abordado cuestiones como la violencia de género, el acoso sexual y la brecha salarial a través de campañas globales como #MeToo, #TimesUp y #NiUnaMenos.
Las redes sociales han permitido la difusión rápida de denuncias de violencia y discriminación, generando un impacto mediático que ha obligado a instituciones y gobiernos a tomar medidas. Por ejemplo, en 2017, el movimiento #MeToo expuso a figuras poderosas en Hollywood y otras industrias, llevando a la destitución de agresores sexuales y a cambios en políticas laborales.
Esta ola también ha reforzado la importancia de la interseccionalidad y la inclusión de comunidades marginadas en el discurso feminista. Se ha trabajado en visibilizar el feminismo indígena, el transfeminismo y la lucha contra el capacitismo dentro del movimiento.
Además, esta ola ha impulsado la concienciación sobre la brecha de género en la medicina y la investigación científica. Se han promovido campañas para exigir mayor financiación en estudios sobre enfermedades que afectan principalmente a las mujeres, como la fibromialgia y la migraña. También ha habido un aumento en la discusión sobre salud menstrual, desafiando tabúes y promoviendo el acceso a productos de higiene menstrual gratuitos o asequibles.
A pesar de los avances logrados, la cuarta ola enfrenta desafíos como la desinformación en salud a través de internet y la reacción antifeminista que busca restringir derechos adquiridos, especialmente en el ámbito reproductivo8,9.
CONCLUSIONES
El feminismo ha reconfigurado la relación entre género y salud a lo largo de sus cuatro olas. Desde la profesionalización de la enfermería en el siglo XIX hasta la denuncia actual de sesgos en investigación médica, cada etapa confrontó estructuras patriarcales que limitaban la autonomía sanitaria femenina. La primera ola redujo la mortalidad materna y exigió educación médica para mujeres, mientras la segunda impulsó derechos reproductivos y cuestionó prácticas como la esterilización forzada. Sin embargo, estas luchas iniciales marginaron a mujeres racializadas y pobres, un vacío abordado por la interseccionalidad en la tercera ola, que vinculó salud con raza, clase y diversidad sexual.
Hoy, la cuarta ola utiliza el activismo digital para exponer violencias médicas (como la obstetricia) y exigir equidad en acceso a productos menstruales o tratamientos para enfermedades subestimadas (endometriosis). No obstante, persisten retos críticos: desinformación en salud reproductiva, brechas en atención a migrantes o personas LGTBQ+, y la medicalización del cuerpo femenino.
En el ámbito del Trabajo Social Sanitario, el feminismo exige políticas que integren determinantes sociales de la salud, como la violencia de género o la pobreza menstrual, y alianzas intersectoriales para enfrentar crisis globales (cambio climático, pandemias). Solo así se garantizará una atención sanitaria verdaderamente universal, donde la equidad de género sea un pilar irrenunciable.
BIBLIOGRAFÍA
- Wollstonecraft M. Vindicación de los derechos de la mujer. Madrid: Cátedra; 1998.
- Pankhurst E. Mi historia. 1ª ed. Madrid: Capitán Swing; 2022.
- Beauvoir S. El segundo sexo. Buenos Aires: Debolsillo; 2016.
- Friedan B. La mística de la feminidad. México: Ediciones Cátedra; 2018.
- Solnit R. Los hombres me explican cosas. Madrid: Capitán Swing; 2015.
- Crenshaw K. Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory, and antiracist politics. Univ Chic Leg Forum. 1989;1989(1):139-67
- Butler J. El género en disputa. Barcelona: Paidós; 2007.
- Mendes K, Ringrose J, Keller J. #MeToo and the Politics of Social Change. Nueva York: Palgrave Macmillan; 2018.
- Tufekci Z. Twitter and Tear Gas: The Power and Fragility of Networked Protest. New Haven: Yale University Press; 2017.