Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.20.73.001
AUTORES
- Maider Olaizola Guerrero. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- Enara Echauri Carlos. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- June García Bascones. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- Pablo Aragón Muñoz. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- Laura Valderas Monge. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- Nerea García De Vicuña Bilbao. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
- Maddi Taboada Palacios. Residente de Medicina Interna, Hospital Universitario de Navarra. España.
RESUMEN
La estenosis de arterias renales constituye una causa potencialmente reversible de hipertensión arterial secundaria, cuyo diagnóstico precoz resulta fundamental para orientar el manejo terapéutico. La ecografía Doppler renal es una herramienta ampliamente utilizada como técnica de cribado inicial por su carácter no invasivo y su disponibilidad; sin embargo, su precisión diagnóstica presenta limitaciones relevantes en la práctica clínica.
Se presenta el caso de un varón de 52 años con hipertensión arterial de larga evolución y mal control tensional, en el que el estudio mediante ecografía Doppler renal mostró hallazgos sugestivos de compromiso hemodinámico. La realización posterior de una angio-TC abdominal descartó la existencia de estenosis significativa de arterias renales.
Este caso pone de manifiesto las limitaciones del Doppler renal como técnica diagnóstica aislada y subraya la importancia de integrar los hallazgos con la sospecha clínica, confirmando los resultados mediante pruebas de imagen de mayor precisión cuando la probabilidad pretest así lo justifique.
PALABRAS CLAVE
Hipertensión secundaria, estenosis de arteria renal, ecografía doppler, angio-TC, diagnóstico.
ABSTRACT
Renal artery stenosis represents a potentially reversible cause of secondary hypertension, the early diagnosis of which is essential to guide therapeutic management. Renal Doppler ultrasound is widely used as an initial screening tool given its non-invasive nature and accessibility, however, its diagnostic accuracy has significant limitations in clinical practice.
We report the case of a 52-year-old male with long-standing, poorly controlled hypertension in whom renal Doppler ultrasound revealed findings suggestive of hemodynamic compromise. Subsequent abdominal CT angiography ruled out significant renal artery stenosis.
This case highlights the limitations of renal Doppler ultrasound as a standalone diagnostic technique and underscores the importance of integrating imaging findings with clinical suspicion, confirming results with higher-precision imaging modalities when pre-test probability warrants.
KEY WORDS
Hypertension, secondary, renal artery obstruction, ultrasonography, doppler, computed tomography angiography, diagnosis.
INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial secundaria representa un desafío diagnóstico en la práctica clínica, particularmente en pacientes jóvenes o con mal control tensional a pesar de tratamiento farmacológico adecuado. Entre sus causas, la estenosis de arterias renales ocupa un lugar destacado, especialmente en el contexto de enfermedad aterosclerótica o displasia fibromuscular. Su identificación resulta relevante dado que, en determinados casos, la revascularización puede contribuir a mejorar el control de la presión arterial o preservar la función renal1.
En este escenario, la ecografía Doppler renal se ha consolidado como técnica de evaluación inicial por su accesibilidad y perfil de seguridad. No obstante, su rendimiento diagnóstico depende de múltiples factores técnicos y del operador, lo que puede dar lugar a resultados falsamente positivos o negativos2. En consecuencia, la interpretación de sus hallazgos debe realizarse con cautela y siempre en correlación con la sospecha clínica previa y los datos analíticos disponibles.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de un varón de 52 años con antecedentes de hipertensión arterial de larga evolución y dislipemia, con historia de escasa adherencia terapéutica. El paciente refería intolerancia a múltiples fármacos antihipertensivos, que asociaba a síntomas gastrointestinales, artralgias y astenia intensa, circunstancia que había condicionado la suspensión progresiva de la medicación en los meses previos al ingreso. Desde entonces, persistían cifras tensionales elevadas con valores sistólicos superiores a 170 mmHg, acompañadas de pérdida ponderal no intencionada de aproximadamente 10 kg en el mismo período, sin cambios en los hábitos dietéticos ni en el nivel de actividad física.
En estudios previos se había descartado etiología endocrina mediante determinaciones hormonales y estudio autoinmune, sin hallazgos significativos. Una ecografía abdominal previa únicamente había evidenciado un quiste renal simple.
El paciente ingresó en el Servicio de Medicina Interna para estudio de hipertensión arterial de difícil control. En el momento del ingreso se encontraba hemodinámicamente estable, sin clínica acompañante de relevancia. La evaluación cardiológica mediante ecocardiografía evidenció hipertrofia ventricular izquierda, expresión de daño orgánico crónico secundario a la hipertensión sostenida. El estudio Doppler cervical mostró ateromatosis carotídea leve.
En el contexto del estudio etiológico, se realizó una ecografía Doppler renal que evidenció morfología de onda sistólica aplanada con disminución de los índices de aceleración, hallazgos que pueden interpretarse como sugestivos de compromiso hemodinámico a nivel de las arterias renales.
Ante la posibilidad de hipertensión de origen renovascular, se completó el estudio mediante angio-TC abdominal. Esta prueba demostró arterias renales permeables, sin estenosis ni alteraciones morfológicas, con adecuada perfusión renal bilateral. No se identificaron alteraciones relevantes en otros territorios vasculares ni en las glándulas suprarrenales.
Con estos hallazgos se descartó la presencia de estenosis de arterias renales como causa de la hipertensión. Durante el ingreso se procedió a la optimización progresiva del tratamiento antihipertensivo, alcanzando un adecuado control tensional. El paciente fue dado de alta con seguimiento en consultas externas de riesgo cardiovascular.
DISCUSIÓN
La ecografía Doppler renal es una técnica ampliamente empleada en el estudio inicial de la estenosis de arterias renales, ya que permite evaluar tanto la anatomía vascular como los parámetros hemodinámicos de forma no invasiva. Sin embargo, su precisión diagnóstica presenta limitaciones de relevancia clínica que deben tenerse en cuenta en la toma de decisiones.
Diversos estudios han demostrado que los parámetros indirectos del Doppler, como el tiempo de aceleración sistólica o la morfología de la onda de flujo, pueden sugerir la presencia de estenosis hemodinámicamente significativa, pero carecen de especificidad suficiente. Estos parámetros pueden verse alterados por múltiples variables independientes de la estenosis, entre ellas la técnica de exploración, la frecuencia cardíaca, los valores de presión arterial en el momento del estudio o la presencia de enfermedad parenquimatosa renal subyacente3.
Además, la exploración Doppler renal es altamente dependiente del operador y puede verse condicionada por factores como el índice de masa corporal elevado, la interposición de gas intestinal o la variabilidad anatómica de los vasos renales. Estos condicionantes determinan una variabilidad significativa en su sensibilidad y especificidad, con rangos en la literatura que oscilan entre el 70 y el 90 % según la serie consultada, lo que puede dar lugar a discordancias con técnicas de imagen más avanzadas.
En este contexto, tanto la angio-TC como la angio-resonancia magnética han demostrado mayor precisión diagnóstica, al permitir una evaluación directa de la luz arterial y la identificación fiable de estenosis significativas2. Por ello, en pacientes con alta sospecha clínica o con resultados dudosos en las pruebas iniciales de cribado, estas técnicas deben considerarse métodos confirmatorios de elección. La arteriografía renal, con posibilidad de intervención simultánea, se reserva para aquellos casos en los que la revascularización percutánea esté ya planificada.
El caso presentado ilustra un escenario clínico frecuente en Medicina Interna: hallazgos Doppler sugestivos que no se confirman en pruebas de imagen de mayor resolución. Esta situación pone de manifiesto la importancia de evitar interpretaciones aisladas de las pruebas diagnósticas y de integrar siempre la información clínica, analítica e imagenológica en el proceso de toma de decisiones. Un enfoque diagnóstico escalonado, fundamentado en la probabilidad pretest, permite optimizar el rendimiento de cada prueba y reduce el riesgo de errores diagnósticos con repercusión terapéutica.
CONCLUSIONES
La ecografía Doppler renal constituye una herramienta útil como técnica de cribado en la sospecha de estenosis de arterias renales, aunque su rendimiento diagnóstico es limitado cuando se utiliza de forma aislada y no debe interpretarse sin correlación clínica.
La presencia de hallazgos sugestivos debe valorarse con cautela y, en presencia de una probabilidad pretest moderada o alta, confirmarse mediante técnicas de imagen de mayor precisión, como la angio-TC o la angio-resonancia magnética.
Un enfoque diagnóstico escalonado, basado en la probabilidad clínica y los recursos disponibles, resulta fundamental para evitar errores diagnósticos y optimizar el manejo terapéutico de la hipertensión arterial secundaria de posible origen renovascular.
BIBLIOGRAFÍA
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