AUTORES
- Cristina Mateo Escolano. TCAE. Aragón, España.
- Beatriz García Herrer. Enfermera. Aragón, España.
- María Ángeles Mateo Bailón. Trabajadora Social de Salud Mental. Aragón, España.
- María Ángeles Gálvez Mateo. Enfermera Especialista en Salud Mental. Aragón, España.
- Alberto Gálvez Mateo. Celador y TSID. Aragón, España.
- Jorge Luis Hurtado Ortega. Facultativo Especialista en Neumología. Aragón, España.
RESUMEN
La evaluación preoperatoria del paciente constituye un proceso fundamental para identificar factores de riesgo que puedan influir en la aparición de complicaciones durante o después de una intervención quirúrgica. Entre los diferentes aspectos valorados, la función respiratoria adquiere especial relevancia, particularmente en pacientes con antecedentes de enfermedad pulmonar o en aquellos sometidos a cirugía torácica o abdominal superior. En este contexto, las pruebas de baja tecnología representan herramientas accesibles, económicas y de fácil aplicación que permiten estimar la capacidad funcional pulmonar cuando no se dispone de pruebas más complejas o como complemento de estas.
El objetivo de este trabajo es analizar la utilidad de las pruebas de baja tecnología para la valoración de la capacidad pulmonar en el contexto preoperatorio, destacando su aplicación en la práctica clínica y su relevancia en la identificación de pacientes con mayor riesgo de complicaciones respiratorias. Para ello, se realizó una revisión narrativa de literatura científica y guías clínicas relacionadas con la valoración preoperatoria respiratoria.
Entre las pruebas más utilizadas se encuentran la prueba de la caminata de seis minutos, el test de subir escaleras y el Shuttle test. Estas pruebas permiten estimar la tolerancia al ejercicio y la reserva funcional pulmonar del paciente.
En conclusión, las pruebas de baja tecnología constituyen herramientas útiles para la evaluación inicial de la capacidad pulmonar preoperatoria. Su aplicación sistemática contribuye a mejorar la valoración del riesgo quirúrgico, optimizar la planificación anestésica y promover estrategias de prevención de complicaciones respiratorias postoperatorias.
PALABRAS CLAVE
Evaluación preoperatoria, función pulmonar, pruebas de ejercicio, complicaciones respiratorias.
ABSTRACT
Preoperative evaluation is an essential process aimed at identifying risk factors that may influence the occurrence of complications during or after surgical procedures. Among the aspects assessed, respiratory function plays a particularly important role, especially in patients with a history of pulmonary disease or those undergoing thoracic or upper abdominal surgery. In this context, low-technology tests represent accessible, inexpensive, and easy-to-perform tools that allow the estimation of pulmonary functional capacity when more complex tests are unavailable or as a complement to them.
The aim of this monographic work is to analyze the usefulness of low-technology tests for the assessment of pulmonary capacity in the preoperative setting, highlighting their clinical application and their relevance in identifying patients at higher risk of respiratory complications. A narrative review of scientific literature and clinical guidelines related to preoperative respiratory assessment was conducted.
Commonly used tests include the six-minute walk test, the stair-climbing test, and the evaluation of the patient’s ability to perform daily physical activities. These tests allow the estimation of exercise tolerance and pulmonary functional reserve.
In conclusion, low-technology tests represent useful tools for the initial evaluation of preoperative pulmonary capacity. Their systematic application contributes to improved surgical risk assessment, optimization of anesthetic planning, and implementation of strategies to prevent postoperative respiratory complications.
KEY WORDS
Preoperative evaluation, pulmonary function, exercise testing, respiratory complications.
DESARROLLO DEL TEMA
La valoración preoperatoria constituye un proceso fundamental en la práctica clínica, ya que permite identificar factores de riesgo que pueden influir en la evolución del paciente durante el periodo perioperatorio. El objetivo principal de esta evaluación es estimar el riesgo quirúrgico individual, optimizar las condiciones del paciente antes de la intervención y reducir la probabilidad de complicaciones postoperatorias¹.
Las complicaciones respiratorias representan una de las causas más frecuentes de morbimortalidad tras procedimientos quirúrgicos, especialmente en cirugías torácicas, abdominales superiores y en pacientes con enfermedades pulmonares preexistentes. Entre estas complicaciones se incluyen atelectasias, neumonía, insuficiencia respiratoria y exacerbaciones de enfermedades respiratorias crónicas².
La evaluación de la función pulmonar es, por tanto, un componente esencial de la valoración preoperatoria. Tradicionalmente, esta valoración se realiza mediante pruebas de función pulmonar como la espirometría o estudios más complejos como la medición del consumo máximo de oxígeno (VO₂ máx.). Sin embargo, estas pruebas no siempre están disponibles en todos los contextos clínicos o pueden resultar costosas y requerir equipamiento especializado³.
En este contexto, las pruebas de baja tecnología surgen como herramientas sencillas y accesibles que permiten estimar la capacidad funcional pulmonar del paciente mediante la evaluación de su tolerancia al ejercicio físico. Estas pruebas pueden realizarse con recursos mínimos y ofrecen información valiosa sobre la reserva cardiorrespiratoria del individuo⁴.
El objetivo de este trabajo es analizar la importancia de las pruebas de baja tecnología en la evaluación de la capacidad pulmonar preoperatoria, describiendo sus principales características, su aplicación clínica y su utilidad en la identificación de pacientes con mayor riesgo de complicaciones respiratorias.
La valoración de la función respiratoria antes de una intervención quirúrgica permite identificar a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar complicaciones pulmonares en el periodo postoperatorio. Diversos estudios han demostrado que una capacidad funcional reducida se asocia con un incremento en la incidencia de eventos respiratorios adversos, prolongación de la estancia hospitalaria y aumento de la mortalidad⁵.
Factores como el tabaquismo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la obesidad o la edad avanzada pueden afectar significativamente la capacidad respiratoria del paciente. Por ello, es fundamental evaluar la tolerancia al ejercicio y la reserva funcional pulmonar como parte del proceso de valoración preoperatoria².
Aunque las pruebas de función pulmonar convencionales proporcionan información precisa sobre la mecánica respiratoria, las pruebas de baja tecnología permiten valorar la capacidad funcional global del paciente, integrando la respuesta de los sistemas respiratorio, cardiovascular y musculoesquelético⁶.
Las pruebas de baja tecnología son evaluaciones clínicas que requieren equipamiento mínimo y que permiten estimar la capacidad funcional del paciente a través de la realización de actividades físicas sencillas. Estas pruebas se caracterizan por su facilidad de aplicación, bajo coste y utilidad en entornos clínicos con recursos limitados⁷.
A diferencia de las pruebas de laboratorio cardiopulmonar, estas evaluaciones se basan en la observación del rendimiento del paciente durante actividades físicas cotidianas. De esta forma, proporcionan información práctica sobre la capacidad del individuo para tolerar el estrés fisiológico asociado a una intervención quirúrgica.
Prueba de la caminata de seis minutos:
La prueba de la caminata de seis minutos es una de las herramientas más utilizadas para evaluar la capacidad funcional en pacientes con enfermedades respiratorias. Consiste en medir la distancia que una persona es capaz de recorrer caminando durante seis minutos en una superficie plana⁸.
Esta prueba refleja la capacidad de realizar ejercicio submáximo y permite valorar la tolerancia al esfuerzo del paciente. Distancias inferiores a determinados valores pueden indicar una capacidad funcional reducida y un mayor riesgo de complicaciones postoperatorias⁶.
Además, la prueba es sencilla de realizar, requiere únicamente un espacio adecuado para caminar y permite monitorizar variables como la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno y la percepción de esfuerzo del paciente.
En algunos estudios se ha visto que hay una buena correlación entre la distancia recorrida en los 6 minutos y con el VO₂ máx. en sujetos normales, en pacientes con EPOC y en pacientes trasplantados pero, respecto a la evaluación preparatoria de los candidatos a resección pulmonar, los datos son discordantes en los estudios realizados. El consenso europeo no recomienda utilizar esta prueba en la valoración prequirúrgica de estos pacientes.
Test de subir escaleras:
El test de subir escaleras es otra prueba de baja tecnología ampliamente utilizada en la evaluación preoperatoria. Se considera una alternativa válida para la evaluación preoperatoria de los candidatos a resección pulmonar. Consiste en que el paciente suba escaleras a su propio ritmo el máximo número de escalones, y pare por extenuación, disnea, fatiga en las piernas o dolor torácico. El dato que se recoge al final de la prueba es la altura recorrida, que se calcula como el número de escalones subidos por su altura. Se puede medir la frecuencia cardíaca y la saturación de O₂ durante el esfuerzo⁹.
Esta prueba puede recomendarse en la evaluación de los candidatos a resección pulmonar de forma que, si el paciente recorre menos de 22 metros, puede indicar una capacidad funcional limitada y la necesidad de realizar evaluaciones más detalladas antes de la cirugía.
Esta prueba resulta especialmente útil en la valoración preoperatoria de pacientes candidatos a cirugía torácica, donde la función pulmonar es un factor determinante en el pronóstico postoperatorio.
Shuttle test:
Es una prueba de ejercicio limitada por síntomas, en la que el paciente camina alrededor de un circuito con unas dimensiones estandarizadas, a una velocidad marcada por un ritmo audible que se incrementa cada minuto, hasta que el paciente no es capaz de mantenerla por disnea o fatiga muscular. Se ha visto que es reproducible y hay datos dispares respecto a la correlación con el VO₂ máx. Si en el shuttle test el paciente realiza menos de 25 shuttles o durante la prueba tiene una caída de la saturación de O₂ mayor del 4 %, se considera paciente de alto riesgo.
Papel del personal sanitario en la realización de estas pruebas
La realización de pruebas de baja tecnología en el contexto preoperatorio requiere la participación activa de los profesionales sanitarios. El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la preparación del paciente, la monitorización durante la prueba y la interpretación inicial de los resultados.
Además, participa en la educación del paciente sobre la importancia de la actividad física, el abandono del tabaquismo y la realización de ejercicios respiratorios preoperatorios que pueden contribuir a mejorar la función pulmonar antes de la intervención quirúrgica¹⁰.
La identificación precoz de pacientes con baja capacidad funcional permite implementar estrategias de optimización preoperatoria, como programas de rehabilitación respiratoria o fisioterapia pulmonar.
CONCLUSIONES
La evaluación de la capacidad pulmonar constituye un componente esencial en la valoración preoperatoria de los pacientes candidatos a cirugía, especialmente en aquellos con factores de riesgo respiratorio o sometidos a intervenciones que pueden comprometer la función pulmonar.
Las pruebas de baja tecnología representan herramientas útiles, accesibles y de fácil aplicación que permiten estimar la capacidad funcional del paciente en diferentes contextos clínicos. Entre ellas destacan la prueba de la caminata de seis minutos, el test de subir escaleras y la evaluación de la capacidad para realizar actividades físicas cotidianas.
Estas pruebas proporcionan información valiosa sobre la reserva cardiorrespiratoria del paciente y permiten identificar a aquellos con mayor riesgo de complicaciones respiratorias postoperatorias. Asimismo, su aplicación sistemática facilita la toma de decisiones clínicas y contribuye a mejorar la planificación del manejo perioperatorio.
El personal sanitario desempeña un papel clave en la realización de estas evaluaciones, así como en la educación del paciente y en la implementación de estrategias de optimización preoperatoria.
En conclusión, la integración de pruebas de baja tecnología en la evaluación preoperatoria constituye una estrategia eficaz para mejorar la valoración del riesgo quirúrgico y contribuir a la prevención de complicaciones respiratorias en el periodo postoperatorio.
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