Anestesia verde: estrategias basadas en evidencia para la descarbonización del quirófano

5 julio 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.48.65.001

 

AUTORES

  1. Juan Sebastián Coba Mogollón. Médico General Universidad San Francisco de Quito, Médico Postgradista Anestesiología, https://orcid.org/0009-0003-4552-2582 Ecuador.
  2. Delcy Andreina Guanopatin Vargas. Médico Universidad de Guayaquil, Médico General Independiente. Ecuador.
  3. Adrian Joel Contreras Cardenas, Médico General en Universidad de Guayaquil, Jefe de Residentes en Clínica La Fé, https://orcid.org/0009-0008-7252-2744 Ecuador.
  4. Alvaro Lorenzo Ramos Jiménez. Médico Universidad De Guayaquil, Médico General en Funciones Hospitalarias Hospital Básico Naranjal, https://orcid.org/0009-0006-6801-3029 Ecuador.
  5. Miguel Espartaco Delgado Cedeño. Médico Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, https://orcid.org/0009-0000-0179-2271 Ecuador.

 

RESUMEN

Introducción: El sector salud es un contribuyente significativo al cambio climático, siendo el quirófano una de las áreas de mayor impacto ambiental debido al uso intensivo de energía, insumos de un solo uso y gases anestésicos con alto potencial de calentamiento global (GWP).

Objetivo: Sintetizar la evidencia actual sobre la huella de carbono perioperatoria y evaluar estrategias de descarbonización clínica y económicamente factibles sin comprometer la seguridad del paciente.

Métodos: Revisión narrativa estructurada basada en lineamientos PRISMA 2020. Se incluyeron ensayos clínicos, análisis de ciclo de vida (LCA) y revisiones indexadas en PubMed, Embase y Cochrane en los últimos 10 años, además de posicionamientos de sociedades internacionales. La calidad metodológica se evaluó mediante herramientas GRADE, RoB-2 y Newcastle-Ottawa.

Resultados: El desflurano (GWP100 = 2540) y el óxido nitroso (GWP100 = 273) representan la mayor carga de emisiones en anestesia inhalatoria. Su eliminación, junto con la transición a anestesia de bajos flujos (<1 L/min) y el uso de anestesia total intravenosa (TIVA) o regional, reduce las emisiones de CO₂e en más del 80% (p < 0.001) sin afectar los desenlaces clínicos.

Conclusiones: La «anestesia verde» es clínicamente segura y económicamente ventajosa. La eliminación institucional del desflurano y la optimización de los flujos de gases frescos son las intervenciones de mayor rendimiento comprobado.

PALABRAS CLAVE

Anestésicos por inhalación, huella de carbono, gases de efecto invernadero, desarrollo sostenible, quirófanos, óxido nitroso, anestesia intravenosa.

ABSTRACT

Introduction: The healthcare sector is a significant contributor to climate change, with the operating room being one of the areas with the highest environmental impact due to intensive energy use, single-use supplies, and anesthetic gases with high global warming potential (GWP).

Objective: To synthesize current evidence on the perioperative carbon footprint and evaluate clinically and economically feasible decarbonization strategies without compromising patient safety.

Methods: Structured narrative review based on PRISMA 2020 guidelines. We included clinical trials, life cycle assessments (LCA), and reviews indexed in PubMed, Embase, and Cochrane over the past 10 years, alongside position statements from international societies. Methodological quality was evaluated using GRADE, RoB-2, and Newcastle-Ottawa tools.

Results: Desflurane (GWP100 = 2540) and nitrous oxide (GWP100 = 273) represent the highest emission burden in inhalational anesthesia. Their elimination, alongside the transition to low-flow anesthesia (<1 L/min) and the use of total intravenous anesthesia (TIVA) or regional anesthesia, reduces CO₂e emissions by over 80% (p < 0.001) without affecting clinical outcomes.

Conclusions: «Green anesthesia» is clinically safe and economically advantageous. The institutional elimination of desflurane and the optimization of fresh gas flows are the highest-yield interventions proven to date.

KEY WORDS

Anesthetics, inhalation, carbon footprint, greenhouse gases, sustainable development, operating rooms, nitrous oxide, anesthesia, intravenous.

INTRODUCCIÓN

El sector de la salud es responsable de aproximadamente el 4.4% al 5.2% de las emisiones globales netas de gases de efecto invernadero (GEI)¹. Si el sistema de salud global fuera un país, sería el quinto mayor emisor del planeta. Dentro del entorno hospitalario, los quirófanos son focos críticos de impacto ambiental («hotspots»); aunque representan un pequeño porcentaje del espacio físico, pueden generar entre el 30% y el 60% de los residuos totales de un hospital y consumir hasta de tres a seis veces más energía por metro cuadrado que otras áreas clínicas².

Un componente singular y altamente evitable de esta huella de carbono proviene de los anestésicos inhalados. Los gases volátiles halogenados y el óxido nitroso (N₂O) son GEI potentes que se liberan a la atmósfera sin metabolizarse de forma significativa en el paciente. Para cuantificar su impacto, se utiliza el Potencial de Calentamiento Global a 100 años (GWP100), una métrica que compara la capacidad de atrapar calor de 1 kg de gas con 1 kg de dióxido de carbono (CO₂). El desflurano exhibe un GWP100 de 2540 y una vida media atmosférica de 14 años, convirtiéndolo en el agente más perjudicial.³ Le siguen el isoflurano (GWP100 = 510, persistencia de 3.2 años), el sevoflurano (GWP100 = 130, persistencia de 1.1 años) y el N₂O (GWP100 = 273, persistencia de 114 años)3,4.

Si bien los gases anestésicos contribuyen a aproximadamente el 5% de la huella de carbono de los hospitales de agudos, representan más del 50% de las emisiones directas del quirófano perioperatorio². Otras fuentes mayores de la huella de carbono quirúrgica incluyen los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), la gestión de residuos biológicos y el análisis del ciclo de vida (extracción, manufactura, transporte y disposición) de los insumos de un solo uso⁵.

A pesar de los contundentes posicionamientos de sociedades como la American Society of Anesthesiologists (ASA), la European Society of Anaesthesiology and Intensive Care (ESAIC) y la World Federation of Societies of Anaesthesiologists (WFSA), existe un vacío de conocimiento en la adopción sistemática de medidas⁶.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión es sintetizar la mejor evidencia disponible para guiar a clínicos e instituciones en la implementación de estrategias de descarbonización costo-efectivas, jerarquizadas por su impacto y sin detrimento de la seguridad clínica.

METODOLOGÍA

Diseño y Registro:

Se llevó a cabo una revisión narrativa estructurada, integrando los principios y elementos aplicables de las directrices PRISMA 2020 para garantizar la exhaustividad y transparencia metodológica⁷.

Véase en anexos tabla PICO.

Bases de Datos y Estrategia de Búsqueda:

Se diseñó una estrategia de búsqueda exhaustiva en las bases de datos de PubMed/MEDLINE, Embase y el Registro Cochrane de Ensayos Controlados. La búsqueda se llevó a cabo utilizando lenguaje natural redactado en prosa, combinando sistemáticamente conceptos clave. En primer lugar, se incluyeron términos relacionados con anestésicos por inhalación, agentes volátiles, óxido nitroso, anestesia intravenosa y anestesia regional. Estos conceptos se cruzaron posteriormente con descriptores asociados al impacto ambiental, tales como huella de carbono, gases de efecto invernadero, sostenibilidad ambiental, análisis de ciclo de vida y descarbonización. Finalmente, se acotó la búsqueda al entorno del quirófano y los desenlaces clínicos del paciente. Se revisaron adicionalmente las listas de referencias de artículos clave y los documentos técnicos recientes de la organización Health Care Without Harm y sociedades profesionales (ASA, ESAIC, WFSA).

Criterios de Inclusión, Exclusión y Calidad:

Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados (ECAs), estudios de cohortes observacionales, análisis de ciclo de vida (LCA) y revisiones sistemáticas publicados en los últimos 10 años, en inglés o español. Se excluyeron editoriales sin datos originales, modelos animales in vitro y estudios con fallas metodológicas críticas. La calidad de la evidencia se evaluó aplicando la escala Newcastle-Ottawa para estudios observacionales, la herramienta Cochrane RoB-2 para ECAs, y el marco GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) para la formulación final de estrategias. Se declara explícitamente que los datos de impacto ecológico basados en LCA dependen de supuestos geográficos (matriz energética del país) y pueden no ser universalmente extrapolables, lo cual constituye una limitación inherente a este tipo de literatura.

RESULTADOS

La búsqueda arrojó resultados que consolidan a la anestesiología como una especialidad pionera en la cuantificación de su impacto ambiental.

Véase en anexos tabla 1. Huella de Carbono Comparada de Agentes Anestésicos y Técnicas3,4,8.

Véase en anexos tabla 2. Estrategias de Descarbonización por Dominio de Acción.

Jerarquía de Impacto: El Caso del Desflurano y el N₂O:

Múltiples estudios demuestran que el desflurano posee un impacto ambiental desproporcionado sin ofrecer una ventaja clínica significativa sobre el sevoflurano en la gran mayoría de escenarios. Zuegge et al. demostraron en una cohorte retrospectiva que la simple eliminación del desflurano del vademécum de un sistema hospitalario redujo las emisiones de gases anestésicos en un 84% (p < 0.001) y generó un ahorro de $25,000 USD mensuales sin incremento adverso en los tiempos de extubación o recuperación⁹. Asimismo, el N₂O presenta la complicación añadida de una degradación prolongada en la estratosfera, donde actúa como un importante destructor de la capa de ozono¹⁰. Los datos de LCA revelan que la TIVA tiene un impacto climático órdenes de magnitud inferior a la anestesia volátil, asociándose principalmente a la fabricación de jeringas de plástico y el consumo de propofol (impacto total estimado de 0.11 a 0.18 kg CO₂e por hora)8,11.

Eficiencia Energética y de Residuos:

Se ha reportado que reducir los recambios de aire por hora (ACH) a través de sistemas HVAC inteligentes de 20 ACH durante el día a 6 ACH durante la noche ahorra toneladas de CO₂e anualmente por quirófano, además de reducir el gasto energético institucional². Sin embargo, las normativas locales sobre control de infecciones pueden limitar su aplicabilidad.

DISCUSIÓN

La descarbonización del quirófano exige un equilibrio ético riguroso: la sostenibilidad no debe ni puede comprometer la eficacia clínica ni la seguridad del paciente⁶. La evidencia revisada confirma que las alternativas «verdes» no solo son seguras, sino que frecuentemente se asocian con reducciones de costos directos (como se evidencia en la anestesia de bajos flujos y la exclusión del desflurano).

Controversias Actuales

Existe un debate latente sobre la exclusión total del N₂O, especialmente en anestesia pediátrica y en analgesia obstétrica (Entonox), donde las alternativas viables a veces son limitadas o más invasivas. En estos contextos, las tecnologías de destrucción catalítica de N₂O («cracking» térmico) representan una solución intermedia, logrando descomponer el N₂O en nitrógeno y oxígeno¹².

Otro punto de controversia es el posible «greenwashing» en torno a los sistemas de captura activa de gases halogenados mediante cartuchos de carbón activado o sílice. Aunque capturan el gas a la salida de la máquina, los análisis de ciclo de vida comprensivos (que incluyan el impacto de la fabricación del cartucho, su transporte al centro de procesamiento y el gasto energético de la extracción de los gases) son escasos. Actualmente, la evidencia (Nivel GRADE Bajo) sugiere que evitar la emisión mediante TIVA o flujos bajos es netamente superior a intentar capturarla a posteriori¹³.

Recomendaciones Societarias y Aplicabilidad Global:

La WFSA y la ASA concuerdan unánimemente en recomendar el cese del uso del desflurano en la práctica habitual⁶. El contexto macroeconómico es crucial: en países de ingresos medios y bajos (LMICs), la implementación de anestesia con flujos mínimos (< 0.5 L/min) representa una estrategia altamente sinérgica, dado que alinea el beneficio ecológico inmediato con el ahorro drástico de recursos financieros frente al elevado costo de importación de anestésicos líquidos. Sin embargo, persisten barreras de implementación como la falta de medidores de gases anestésicos de alta precisión en máquinas antiguas, el temor de los clínicos a la hipoxia o hipercapnia con flujos bajos, y la falta de incentivos directos para el cambio de comportamiento¹⁴.

Limitaciones de la Evidencia:

La principal limitación de la literatura actual es la dependencia de análisis de LCA que utilizan bases de datos europeas o norteamericanas para el cálculo de la huella de la matriz eléctrica. El impacto real de fabricar una jeringa para TIVA o desechar un circuito ventilatorio varía significativamente si la energía del país de origen proviene de carbón frente a fuentes hidroeléctricas.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES CLÍNICAS

La mitigación de la huella de carbono perioperatoria es un imperativo ético y de salud pública. La evidencia actual avala de forma robusta intervenciones específicas que mantienen la seguridad clínica al tiempo que generan considerables ahorros económicos. La exclusión del desflurano, la mitigación del N₂O, el empleo sistemático de bajos flujos y la priorización de TIVA y anestesia regional constituyen los pilares innegociables de la anestesia verde moderna.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Lenzen M, Malik A, Li M, et al. The environmental footprint of health care: a global assessment. Lancet Planet Health. 2020;4(7):e271-e279. doi:10.1016/S2542-5196(20)30121-2.
  2. MacNeill AJ, Lillywhite R, Brown CJ. The impact of surgery on global climate: a carbon footprinting study of operating rooms in three health systems. Lancet Planet Health. 2017;1(9):e381-e388. doi:10.1016/S2542-5196(17)30162-6.
  3. Sulbaek Andersen MP, Sander SP, Nielsen CJ, et al. Inhalation anaesthetics and climate change. Br J Anaesth. 2010;105(6):760-766. doi:10.1093/bja/aeq259.
  4. Sherman J, Le C, Lamers V, Eckelman M. Life cycle greenhouse gas emissions of anesthetic drugs. Anesth Analg. 2012;114(5):1086-1090. doi:10.1213/ANE.0b013e31824f6940.
  5. Eckelman M, Sherman J. Environmental Impacts of the U.S. Health Care System and Effects on Public Health. PLoS One. 2016;11(6):e0157014. doi:10.1371/journal.pone.0157014.
  6. White SM, Shelton CL, Gelb AW, et al. Principles of environmentally-sustainable anaesthesia: a global consensus statement from the World Federation of Societies of Anaesthesiologists. Anaesthesia. 2021;76(9):1187-1191. doi:10.1111/anae.15598.
  7. Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, et al. The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ. 2021;372:n71. doi:10.1136/bmj.n71.
  8. McGain F, Muret J, Elliot C, Sherman J. Environmental sustainability in anaesthesia and critical care. Br J Anaesth. 2020;125(5):680-692. doi:10.1016/j.bja.2020.06.055.
  9. Zuegge KL, Bunsen SK, Volz LM, et al. Environmental and financial impact of removing desflurane from the anesthesia practice. Anesth Analg. 2019;128(6):1160-1163. doi:10.1213/ANE.0000000000004169.
  10. Charlesworth M, Shelton CL. The environmental impact of nitrous oxide in healthcare. Anaesthesia. 2022;77(12):1323-1327. doi:10.1111/anae.15830.
  11. Bampoe S, Odor PM, Lucas DN, et al. The environmental impact of volatile anaesthesia. Anaesthesia. 2021;76(1):110-112. doi:10.1111/anae.15283.
  12. Petre MA, Bahrey L, Levine M, et al. Ten years of environmental sustainability in anesthesia: A single-center retrospective study. Anesth Analg. 2020;131(5):1560-1569. doi:10.1213/ANE.0000000000005128.
  13. Shelton CL, Sutton R, White SM. Environmentally safe and sustainable anaesthesia: a guide for anaesthetists. Anaesthesia. 2020;75(12):1671-1675. doi:10.1111/anae.15171.
  14. Feldman JM. Managing fresh gas flow to reduce environmental contamination. Anesth Analg. 2012;114(5):1093-1101. doi:10.1213/ANE.0b013e31824ee8cb.
  15. Wyssusek KH, Foong W, Steel C, Gillespie BM. Operating room greening initiatives – the old, the new, and the way forward: A narrative review. Waste Manag Res. 2019;37(1):3-19. doi:10.1177/0734242X18815961.

 

ANEXOS

Tabla PICO:

COMPONENTE DESCRIPCIÓN
Población (P) Quirófanos hospitalarios y pacientes sometidos a procedimientos anestésico-quirúrgicos.
Intervención (I) Estrategias de descarbonización: anestesia de bajo flujo, eliminación de desflurano/N₂O, uso de TIVA o anestesia regional, captura de gases, optimización energética.
Comparación (C) Práctica anestésica estándar (altos flujos de gases frescos, uso irrestricto de todos los halogenados e iluminación/HVAC ininterrumpidos).
Outcomes (O) Primarios: Reducción de equivalentes de CO₂ (CO₂e).

Secundarios: Seguridad clínica, reducción de costos, morbilidad/mortalidad perioperatoria.

 

Tabla 1. Huella de Carbono Comparada de Agentes Anestésicos y Técnicas3,4,8:

Agente / Técnica GWP100 Vida Media Atmosférica Impacto estimado (kg CO₂e por MAC-hora)*
Desflurano 2540 14.0 años 40.0 – 50.0
Isoflurano 510 3.2 años 15.0 – 20.0
Sevoflurano 130 1.1 años 2.0 – 3.0
Óxido Nitroso (N₂O) 273 114.0 años Variable (aprox. 12.0 – 15.0 a flujos clínicos estándar)
Propofol (TIVA) N/A N/A < 0.2 (incluyendo plásticos y matriz eléctrica)
Anestesia Regional N/A N/A < 0.1

 

Tabla 2. Estrategias de Descarbonización por Dominio de Acción:

Dominio Estrategia Específica Magnitud de Reducción (CO₂e) Factibilidad Nivel de Evidencia (GRADE)
Gases Anestésicos Eliminación del desflurano del arsenal institucional. Reducción de >70-80% de la huella anestésica total. Alta Alta
Gases Anestésicos Reducción / Supresión de N₂O y cierre de tuberías centrales (mitiga fugas). Hasta 90% de reducción en emisiones específicas por N₂O. Alta Moderada
Gases Anestésicos Anestesia de bajo/mínimo flujo (< 1 L/min o < 0.5 L/min). Reducción del 50-60% del gas desperdiciado. Alta Alta
Fármacos Transición a TIVA y Anestesia Regional. Magnitud >90% de reducción comparado con inhalatoria. Alta Alta
Tecnología Sistemas de captura y reciclaje de halogenados. Eliminación potencial del 99% del gas exhalado (en teoría). Baja-Media Baja (faltan LCA completos)
Energía/Climatización Ajuste de HVAC (retroceso nocturno de recambios de aire). Reducción del 40-50% del consumo energético del quirófano. Media Moderada
Residuos Segregación correcta y transición a reusables (batas, laringoscopios). 15-30% de reducción en costos y huella de cadena de suministro. Media Moderada

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos