Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.41.34.002
AUTORES
- Ana Royo Esteban. Facultativo Especialista de Área Aparato Digestivo, Hospital Universitario Royo Villanova (Zaragoza). España.
- Lidia Olivar Gómez. Médico Interno Residente (R4) Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Margarita Miriam Lesta Colmenero. Médico Interno Residente (R5) Medicina Interna, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Camila Cuarán Cetina. Facultativo Especialista de Área Aparato Digestivo, Hospital de Barbastro (Huesca). España.
RESUMEN
Las metástasis cerebrales del cáncer colorrectal son infrecuentes y su presentación como forma inicial de la enfermedad es excepcional, especialmente en localización cerebelosa. Presentamos el caso de un varón de 67 años con enfermedad de Parkinson avanzada que acudió a Urgencias por empeoramiento psicomotor, inestabilidad de la marcha y vómitos persistentes. El diagnóstico se realizó tomografía computarizada craneal, que evidenció una lesión ocupante de espacio en hemisferio cerebeloso derecho con efecto de masa. El estudio de extensión mediante tomografía toraco-abdomino-pélvica mostró una tumoración en ciego compatible con neoplasia colorrectal, junto con dos LOEs hepáticas sugestivas de metástasis. Dada la situación funcional basal del paciente (ECOG 3) y el deterioro clínico progresivo durante el ingreso, se desestimó tratamiento oncológico activo, optándose por manejo paliativo. Este caso pone de manifiesto la rareza de las metástasis cerebelosas como forma de presentación del cáncer colorrectal y resalta la importancia de considerar patología estructural intracraneal ante síntomas neurológicos de nueva aparición, incluso en pacientes con enfermedades neurológicas previas que puedan enmascarar el cuadro clínico.
PALABRAS CLAVE
Cáncer colorrectal, metástasis cerebelosa, enfermedad de Parkinson, metástasis cerebral, deterioro neurológico.
ABSTRACT
Brain metastases from colorectal cancer are uncommon, and their presentation as the initial manifestation of the disease is exceptional, particularly in the cerebellar location. We report the case of a 67-year-old man with advanced Parkinson’s disease who presented to the Emergency Department with psychomotor deterioration, gait instability, and persistent vomiting. Diagnosis was established by cranial computed tomography, which revealed a space-occupying lesion in the right cerebellar hemisphere with associated mass effect. Staging with thoraco-abdomino-pelvic computed tomography demonstrated a cecal mass consistent with colorectal neoplasia, along with two hepatic lesions suggestive of metastases. Given the patient’s baseline functional status (ECOG 3) and progressive clinical deterioration during hospitalization, active oncological treatment was deemed inappropriate, and a palliative approach was adopted. This case highlights the rarity of cerebellar metastases as the initial presentation of colorectal cancer and underscores the importance of considering structural intracranial pathology in patients with new-onset neurological symptoms, even in those with pre-existing neurological disorders that may mask the clinical picture.
KEY WORDS
Colorectal cancer, Cerebellar metastasis, Parkinson’s disease, Brain metastasis, Neurological deterioration.
INTRODUCCIÓN
El cáncer colorrectal (CCR) es una de las neoplasias más frecuentes a nivel mundial y constituye una causa importante de morbimortalidad¹. Las metástasis más habituales del CCR se localizan en hígado y pulmón, mientras que la afectación cerebral es infrecuente, con una incidencia estimada del 1–3% de los pacientes². Dentro de las metástasis cerebrales, la localización cerebelosa representa una minoría de los casos, siendo más frecuente la afectación supratentorial³.
La aparición de metástasis cerebrales en el CCR suele asociarse a enfermedad avanzada y a la presencia previa de metástasis pulmonares o hepáticas⁴. Clínicamente, pueden manifestarse con síntomas neurológicos focales, hipertensión intracraneal o alteraciones del equilibrio, lo que puede dificultar el diagnóstico diferencial, especialmente en pacientes con patología neurológica previa.
El diagnóstico se basa en pruebas de imagen, siendo la resonancia magnética cerebral la técnica de elección, aunque la tomografía computarizada sigue siendo útil en el contexto de atención urgente⁵. El manejo dependerá del estado funcional del paciente, y estadiaje de la enfermedad sistémica.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 67 años, con antecedente de enfermedad de Parkinson avanzada en seguimiento por Neurología (en tratamiento con levodopa) que acude a Urgencias por empeoramiento psicomotor, inestabilidad en la marcha y vómitos persistentes. Hay que destacar que hace 15 días, el paciente había sido sometido a un nuevo ajuste en su medicación antiparkinsoniana, motivo por el que la clínica no fue llamativa desde un inicio.
A la exploración física el paciente presentaba inestabilidad de la marcha con desviación hacia el lado derecho y posterior, sin mantener el equilibrio tanto con los ojos abiertos como cerrados. Se descartó origen infeccioso urinario, abdominal o respiratorio. Se solicitó TC craneal urgente, que mostró una lesión ocupante de espacio intraaxial en hemisferio cerebeloso derecho de unos 44 mm, asociando edema vasogénico con efecto de masa y desplazamiento de estructuras troncoencefálicas. Además, presentaba un centro quístico-necrótico y realce en anillo tras la administración de contraste.
Inicialmente, ante la sospecha de tumor glial versus metástasis de origen desconocido, se decide ingreso a cargo de Neurología para completar estudio. Se realiza TC toraco-abdomino-pélvico donde se observó una tumoración sólida irregular en ciego (46 x 54 x 51 mm) infiltrando válvula ileocecal, adenopatías locorregionales y dos lesiones hepáticas sólidas e hipovascularizadas en lóbulo hepático derecho, la de mayor tamaño de 43 x 35 mm (AP x T) en el segmento VII y la otra de 13 x 14 mm (AP x T) en el segmento IVa, compatibles con metástasis.
Se solicita valoración por Oncología Medica ante el diagnóstico radiológico de neoplasia colorrectal con metástasis hepáticas y cerebelosa, sin embargo, dada su situación basal previa (ECOG 3) y el importante deterioro durante el ingreso no se consideró candidato a tratamiento oncológico, optándose por un manejo paliativo.
Durante su estancia en planta, presentó un empeoramiento progresivo, siendo necesaria la limitación del esfuerzo terapéutico. El paciente falleció a los 10 días del ingreso.
DISCUSIÓN
Las metástasis cerebrales representan la neoplasia intracraneal más frecuente en el adulto, con una incidencia global creciente debido al aumento de la supervivencia oncológica y a la mejora en las técnicas diagnósticas3. Sin embargo, su distribución depende en gran medida del tumor primario, siendo el cáncer de pulmón, mama y melanoma los más frecuentemente implicados. En contraste, el cáncer colorrectal (CCR) presenta una menor propensión a metastatizar al sistema nervioso central.
La incidencia de metástasis cerebrales en el CCR se sitúa aproximadamente entre el 1% y el 3%, según series contemporáneas2,4. No obstante, estudios más recientes sugieren que esta cifra podría estar infraestimada debido a la ausencia de cribado sistemático y al diagnóstico basado en la aparición de síntomas neurológicos8. En este contexto, la presentación neurológica inicial como forma de debut del CCR, como en el caso descrito, es excepcional.
Desde el punto de vista fisiopatológico, la diseminación cerebral en el CCR ocurre principalmente por vía hematógena. Las células tumorales deben atravesar la barrera hematoencefálica, adaptarse al microambiente cerebral y desarrollar mecanismos de proliferación local3. La localización de las metástasis sigue patrones hemodinámicos, predominando en regiones supratentoriales (≈80%), mientras que el cerebelo representa aproximadamente el 10–20% de los casos9. La afectación cerebelosa, como en este paciente, es por tanto poco frecuente.
Clínicamente, estas lesiones suelen manifestarse con síntomas de disfunción cerebelosa, como ataxia, inestabilidad de la marcha y alteraciones del equilibrio 9. En pacientes con patología neurológica previa, como la enfermedad de Parkinson, estos síntomas pueden ser fácilmente atribuidos a la enfermedad de base, lo que retrasa el diagnóstico. Este fenómeno de “enmascaramiento clínico” es especialmente relevante en la práctica clínica.
Radiológicamente, las metástasis cerebrales suelen presentarse como lesiones con realce en anillo, edema vasogénico y efecto de masa, hallazgos presentes en este caso 5. Aunque la tomografía computarizada es útil en el contexto urgente, la resonancia magnética es la técnica de elección para una caracterización más precisa.
En cuanto al patrón evolutivo, las metástasis cerebrales del CCR suelen aparecer en estadios avanzados y frecuentemente se asocian a enfermedad metastásica extracraneal, especialmente hepática o pulmonar2,10. Algunos estudios han identificado la presencia de metástasis pulmonares como factor de riesgo para el desarrollo de afectación cerebral, aunque no es un requisito imprescindible4. En nuestro caso, la coexistencia de metástasis hepáticas confirma la enfermedad sistémica avanzada.
El pronóstico de los pacientes con metástasis cerebrales de CCR es generalmente desfavorable, con supervivencias medias que oscilan entre 2 y 9 meses, dependiendo de factores clínicos4,6. Entre los factores pronósticos más relevantes destacan el estado funcional (ECOG), el número de lesiones cerebrales, la presencia de enfermedad extracraneal y la posibilidad de tratamiento local o sistémico. El índice GPA (Graded Prognostic Assessment) se utiliza habitualmente para estratificar el pronóstico en estos pacientes6.
El manejo terapéutico incluye cirugía, radioterapia (holocraneal o estereotáctica) y tratamiento sistémico, debiendo individualizarse en función del estado clínico del paciente y la extensión de la enfermedad 5,7. En pacientes con buen estado funcional y enfermedad limitada, el tratamiento multimodal puede mejorar la supervivencia. Sin embargo, en pacientes con deterioro funcional significativo (ECOG ≥3), como en el caso presentado, las guías recomiendan priorizar el tratamiento paliativo7.
Es importante destacar que las guías actuales no recomiendan la realización sistemática de pruebas de imagen cerebrales en pacientes con CCR asintomáticos debido a la baja incidencia de metástasis cerebrales10. Esto implica que el diagnóstico suele realizarse en fases avanzadas, tras la aparición de síntomas neurológicos.
Este caso ilustra varios aspectos clínicos relevantes: la rareza de la presentación de una metástasis cerebelosa como forma de debut de un CCR, la dificultad diagnóstica en pacientes con patología neurológica previa y la importancia del estado funcional en la toma de decisiones terapéuticas. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de mantener un alto índice de sospecha ante síntomas neurológicos de nueva aparición, incluso en pacientes con diagnósticos previos que puedan justificar parcialmente la clínica.
CONCLUSIONES
Las metástasis cerebrales del cáncer colorrectal son infrecuentes y la localización cerebelosa es excepcional. Pueden debutar con síntomas neurológicos inespecíficos que dificultan el diagnóstico, especialmente en pacientes con enfermedades neurológicas previas.
La presencia de una lesión cerebelosa única con características radiológicas compatibles con metástasis, junto con una neoplasia colónica y enfermedad diseminada, orienta el diagnóstico.
El estado funcional del paciente es determinante en la toma de decisiones terapéuticas. En casos de deterioro clínico avanzado, el manejo paliativo constituye la opción más adecuada.
Este caso pone de manifiesto la necesidad de un enfoque diagnóstico amplio ante síntomas neurológicos nuevos, evitando atribuirlos exclusivamente a patologías previas.
Las metástasis cerebrales del cáncer colorrectal son una manifestación infrecuente y suelen aparecer en el contexto de enfermedad metastásica avanzada. La localización cerebelosa como forma de debut clínico constituye una presentación excepcional.
En pacientes con enfermedades neurológicas previas, como la enfermedad de Parkinson, los síntomas derivados de una lesión cerebelosa pueden atribuirse inicialmente a la patología de base, dificultando y retrasando el diagnóstico. Por ello, la aparición de síntomas neurológicos de nueva instauración o progresión atípica debe motivar la realización precoz de pruebas de imagen.
La tomografía computarizada craneal continúa siendo una herramienta diagnóstica fundamental en el contexto urgente, permitiendo identificar lesiones ocupantes de espacio y orientar el diagnóstico inicial. Asimismo, el estudio de extensión sistémico resulta esencial para determinar el origen tumoral y la carga metastásica.
El pronóstico de los pacientes con metástasis cerebrales secundarias a cáncer colorrectal continúa siendo desfavorable. En estos casos, el estado basal del paciente constituye un elemento clave para la toma de decisiones terapéuticas, siendo el manejo paliativo la opción más adecuada cuando no existe posibilidad de tratamiento oncológico activo.
Este caso resalta la importancia de un abordaje multidisciplinar y de mantener un elevado índice de sospecha clínica ante síntomas neurológicos no explicados, incluso en pacientes con comorbilidad neurológica conocida.
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