Intervenciones emergentes tecnológicas y complementarias en el ictus en fase subaguda. Revisión crítica breve y actualizada

25 julio 2026

 

AUTORES

  1. Alicia Citores Garrido. Fisioterapeuta Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  2. Alicia Marijuán Moros. Fisioterapeuta Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Laura Mas Moreno. Fisioterapeuta. Aragón, España.
  4. Elena Artigas Cardiel. Fisioterapeuta Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.

 

RESUMEN

Mundialmente, el accidente cerebrovascular representa una de las principales causas de discapacidad. La fase subaguda es un periodo clave para la recuperación funcional donde se dan dos situaciones contrapuestas. Por un lado, es un momento con elevado potencial con cambios en neuroplasticidad, pero, por otro lado, el sistema vascular es todavía inestable y pueden existir riesgos de repetición de la lesión. Esta dualidad justifica el presente análisis sobre estrategias emergentes para el tratamiento del accidente cerebrovascular estudiando su eficacia y su seguridad.

La evidencia analizada sugiere una jerarquía terapéutica en la fase subaguda, priorizando la terapia convencional y el control de tronco como la base de la rehabilitación. Sobre esta base se pueden integrar intervenciones; como la terapia de movimiento inducido por restricción (CIMT), terapia de espejo (MT), asistencia robótica, entrenamiento bilateral, realidad virtual (VR) y terapia acuática. Estas intervenciones pueden producir una mejoría significativa en la recuperación motora y en las actividades de la vida diaria (AVD). El entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) puede aportar beneficios para la capacidad cardiovascular, pero los datos sobre riesgos son imprecisos y poco clarificadores.

En resumen, los hallazgos respaldan una combinación de terapia convencional con tecnologías y otras intervenciones siempre bajo criterios de individualización y seguridad clínica.

PALABRAS CLAVE

Accidente cerebro vascular, terapia, tecnología.

ABSTRACT

Stroke represents one of the leading causes of disability worldwide. The subacute phase is a critical window for functional recovery, characterized by two conflicting scenarios. On one hand, it is a period of high potential with neuroplasticity changes. On the other hand, the vascular system remains unstable, posing risks of recurrent injury. This duality justifies the present analysis of emerging stroke management strategies, evaluating both their efficacy and safety.

The reviewed evidence suggests a therapeutic hierarchy in the subacute phase, prioritizing conventional therapy and trunk control as the foundation of rehabilitation. Upon this baseline, interventions can be integrated, such as constraint-induced movement therapy (CIMT), mirror therapy (MT), robotic assistance, bilateral training, virtual reality (VR), and aquatic therapy. These interventions can lead to significant improvements in motor recovery and activities of daily living (ADLs). High-intensity interval training (HIIT) may provide cardiovascular benefits, but data regarding its risks remain imprecise and unclear.

In summary, the findings support combining conventional therapy with technologies and other interventions, provided that individualization and clinical safety criteria are met.

KEY WORDS

Stroke, therapy, technology.

INTRODUCCIÓN

El accidente cerebrovascular (ACV) se mantiene como la tercera causa de discapacidad funcional a nivel mundial en la que el paciente presenta parálisis o déficits en un hemicuerpo 1,2. La fase subaguda es una etapa determinante en la que suele producirse el mayor progreso motor3,4. Sin embargo, existe variabilidad en los artículos seleccionados respecto a la duración de esta fase. Clínicamente se subdivide en fase temprana (de 7 días a 3 meses) y tardía (de 3 a 6 meses)3. La importancia de esta fase radica en los cambios acelerados de neuroplasticidad que se dan en este periodo. No obstante, este potencial se acompaña de una disfunción en la autorregulación cerebral, especialmente hasta los 3 meses aproximadamente. Por tanto, puede ser una etapa de gran valor para mejorar la funcionalidad gracias al aumento de la dosis en el ejercicio, pero se debe extremar la supervisión para garantizar la seguridad del paciente3,4.

El ACV presenta varios desafíos en la recuperación. Generalmente, se presenta una mayor dificultad en la recuperación del miembro superior. En el 70-80% de los casos persisten secuelas en esta extremidad2.

Estudios recientes están considerando que la afección, en muchos casos, puede ser bilateral, puesto que se encuentran déficits de fuerza y coordinación en el lado considerado “sano” o pueden aparecer por el desuso tras el ACV1.

Otro factor clave en la rehabilitación es la recuperación de la marcha. El objetivo de aumentar la velocidad de la marcha se suele asociar con una marcha más segura. La recuperación de la marcha es multifactorial, pero la edad y el equilibrio, medido por la Escala de Berg, son dos factores muy sólidos4. Para potenciar resultados en estos tres aspectos (recuperación de miembro superior, funcionalidad global y marcha), han surgido terapias tecnológicas y complementarias como la realidad virtual, asistencia robótica, terapia de espejo, entrenamiento en circuito orientado a tareas, entrenamiento del Core, terapia de movimiento inducido por restricción (CIMT) con resultados esperanzadores1,2,5,6. Es fundamental señalar que, en todos los artículos seleccionados, existe consenso en que la terapia convencional, (incluyendo fisioterapia y terapia ocupacional), es la base de la estrategia terapéutica1-6. El objetivo de este trabajo es realizar una revisión breve sobre estas técnicas, analizando cuáles pueden ser útiles en la fase subaguda del ACV.

OBJETIVOS

El objetivo principal de esta revisión breve es analizar de forma crítica la eficacia y seguridad de las terapias tecnológicas y complementarias en la rehabilitación de pacientes con ictus en fase subaguda. La finalidad es aportar criterios de selección de las terapias basadas en la evidencia estudiada en función de la situación específica del paciente. En cuanto a la seguridad, el objetivo es informar sobre los riesgos de los entrenamientos de intensidad moderada y alta en la fase subaguda del ACV con los resultados aportados en los artículos estudiados.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica en la base de datos Medline/PubMed, acotando la selección a artículos publicados en los últimos tres años (2024-2026) para garantizar la actualidad de la evidencia. Para asegurar la calidad científica se aplicaron filtros específicos y se escogieron únicamente revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos controlados aleatorizados en inglés. Tras una criba se seleccionaron 6 artículos que cumplían con los objetivos del presente artículo. En la búsqueda de los artículos seleccionados para la revisión breve se utilizaron los siguientes términos: stroke, subacute phase, therapy, technology.

RESULTADOS

Para valorar la eficacia y discriminar lo que aportan las nuevas terapias tecnológicas y complementarias es relevante definir el estándar de referencia. Los estudios describieron la terapia convencional como sesiones enfocadas principalmente al lado afecto, con ejercicios progresivos de movilidad articular (pasiva, asistida, activa) y ejercicios sensoriomotores. Se incluyen, además, ejercicios de control postural y de tronco básicos orientados al mantenimiento de la sedestación, tareas de alcance, manipulación, transferencias, verticalización, ejercicios de equilibrio, entrenamiento de tareas, de fuerza y resistencia y reeducación de la marcha. La dosis que se utilizó en los estudios fue de 40-45 minutos (1-2 veces al día) durante 5 días a la semana1-3,5,6.

Entrenamiento específico de tronco, clave en fase subaguda: A pesar de que el tronco se trabajó de forma general en el tratamiento convencional, los resultados mostraron con evidencia de calidad alta, que los ejercicios específicos de estabilidad del núcleo y ejercicios de fortalecimiento de tronco fueron significativamente más efectivos. Estos ejercicios lograron una diferencia media de 13,17 puntos en la Escala de Equilibrio de Berg frente al grupo control.

Otra herramienta adecuada, en la fase subaguda, que aportó mejora significativa en el equilibrio dinámico con 7,01 puntos más que la terapia convencional en la escala de Berg fue la terapia acuática. Fue significativa su reducción en los tiempos de Timed Up and Go, facilitando una movilidad funcional más precoz. La calidad de la evidencia fue moderada2.

Entrenamiento bilateral: La aplicación de ejercicios de fuerza muscular en el lado sano, sumada al entrenamiento de tareas del lado afecto en el periodo subagudo, obtuvo mejores resultados en la Escala de Fugl-Meyer y en las Etapas de Brunnstrom que la rehabilitación convencional. Ambas miden recuperación motora y funcional en pacientes con ictus. La calidad de la evidencia fue moderada y este estudio se basó en miembros inferiores1.

Intervenciones para el miembro superior: La Terapia de Movimiento Inducida por Restricción (CIMT) y la Terapia de Espejo pueden considerarse suplementos efectivos y seguros de la terapia tradicional. Ambas técnicas mejoraron significativamente la destreza manual (medida por el Índice de Barthel). La CIMT obtuvo mejores resultados que la Terapia de Espejo en la fuerza de prensión. En la CIMT, el miembro superior sano se limita con un guante, para que el paciente realice las actividades propuestas con el lado afectado. En la Terapia de Espejo se moviliza el lado sano, tapando el lado afecto y gracias a un espejo se consigue la ilusión de moverlo. La ventaja diferencial de la Terapia de Espejo es que se puede aplicar incluso con parálisis total5.

Por otro lado, la Realidad Virtual con el entrenamiento orientado a tareas (TOCT) generó efectos que mejoraron la función motora del brazo, con mayor percepción de fuerza que el grupo control. Estas intervenciones aumentaron la adherencia al tratamiento. La Realidad Virtual buscó aportar sensación de logro y el TOCT se realizó en grupo, en un entorno que pudo favorecer la adaptación social6.

El entrenamiento de marcha asistido por robot y el uso de exoesqueletos mejoraron la velocidad de marcha en pacientes con niveles funcionales bajos en fase subaguda. La marcha en cinta con soporte de peso potenció el aumento de la longitud y la simetría del paso. Pueden servir como transición al entrenamiento de moderada o alta intensidad2.

Resistencia aeróbica y seguridad vascular: El ejercicio de moderada a alta intensidad, concretamente el HIIT, mejoró la resistencia en el Test de los 6 minutos y aumentó la velocidad de la marcha. La calidad de la evidencia fue alta en la eficacia, pero baja o muy baja en la seguridad, el análisis de los riesgos arrojó datos imprecisos, no concretaban si ofrecían beneficios o daños.

Supervisión durante la terapia: La evidencia destacó la importancia de una supervisión durante la fase subaguda. Señaló la necesidad de evitar fatiga, ajustando cargas para evitar caídas y mantener la adherencia al tratamiento; vigilar la aparición de compensaciones en los movimientos, para evitar un uso exclusivo del lado sano o patrones de movimiento incorrectos y vigilar la seguridad en general del paciente evitando efectos adversos durante el ejercicio2,3.

Dosis terapéutica: La obtención de los resultados positivos en la fase subaguda se supeditó a que la duración semanal de la terapia convencional más los tratamientos complementarios elegidos superasen las 15 a 30 horas2,6.

 

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

Partiendo de la terapia tradicional como base, la evidencia sugiere que el terapeuta debería incluir el entrenamiento de la estabilidad del núcleo para conseguir un mejor control postural y un mejor soporte para que las extremidades estén más libres durante el movimiento2.

El entrenamiento bilateral puede evitar el desacondicionamiento del lado sano, tratando al paciente desde un punto de vista más global1.

En el abordaje del miembro superior, la elección entre CIMT y Terapia de Espejo se puede basar en la capacidad de movimiento voluntario. La Terapia de Espejo permite iniciar activación cortical y de neuronas espejo incluso con parálisis total. La CIMT requiere una cierta movilidad y potencia el uso del lado afecto5.

La Realidad Virtual y el TOCT no sólo son eficaces a nivel motor, sino que pueden ser una herramienta de adherencia terapéutica. Finalmente, el HITT requiere una cuidadosa gestión de riesgos. Los estudios recomendaron superar los tres meses para realizar estos entrenamientos y siempre bajo supervisión médica2,3.

Limitaciones: La principal limitación radica en el número limitado de artículos analizados, n=6.

Algunos estudios presentan un tamaño de muestra reducido, ausencia de seguimiento a largo plazo, lo que hace que se siga necesitando mayor investigación en este campo.

Conclusiones: La terapia convencional es la base imprescindible, pero la recuperación del paciente post ictus en fase subaguda, se puede ver beneficiada o acelerada por la adición de estas herramientas terapéuticas con dosis de más de 15 a 30 horas semanales.

La elección de la técnica se debe realizar con criterio basado en las necesidades específicas del paciente, la seguridad y los recursos disponibles en los centros de rehabilitación. Se destaca la necesidad de la supervisión estrecha por parte del terapeuta en la fase subaguda durante las sesiones de rehabilitación, para evitar fatiga, compensaciones en los movimientos y garantizar la seguridad del paciente2,3.

BIBLIOGRAFÍA

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  5. de Sire A, Marotta N, Prestifilippo E, Agostini F, Parente A, Tasselli A, Mezian K, Vecchio M, Longo UG, Ammendolia A. Efficacy of Constraint-Induced Movement Therapy and mirror therapy in improving upper limb motor function and dexterity in post-stroke hemiparetic patients: a randomized controlled trial. Clin Ter. 2025 Nov-Dec;176(6):716-726. doi: 10.7417/CT.2025.5288. PMID: 41267587.
  6. Liu Y, Li JH, Tao JY, Li YZ, Xiong H. Virtual reality combined with task-oriented circuit training for upper limb rehabilitation in subacute stroke patients: A randomized controlled trial. Medicine (Baltimore). 2025 Aug 1;104(31):e43505. doi: 10.1097/MD.0000000000043505. PMID: 40760546; PMCID: PMC12323981.

 

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