AUTORES
- José Ramón Pérez Gómez. Matrón Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Soraya Lupón Genique. Matrona Paritorio. Zaragoza, España.
- Cristina Romea Ramo. Matrona Paritorio. Zaragoza, España.
- Julia Navarro García. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Alba Ramón Minguillón. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Lucia Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Pediátrica. Zaragoza, España.
RESUMEN
La candidiasis vulvovaginal recurrente (CVVR) se conoce como una patología inflamatoria crónica de abordaje complejo que afecta la calidad de vida de la mujer. Con esta revisión de la literatura se plantea analizar los mecanismos multifactoriales que perpetúan la cronicidad, evaluar la eficacia de los regímenes antifúngicos tradiciones y examinar el potencial de las nuevas terapias inmunológicas y probióticas. Para ello, se realizó una búsqueda bibliográfica de datos en PubMed/MEDLINE, Web of Science y Cochrane Library, analizando la evidencia de la última década bajo los criterios de calidad metodológica CASPe. Los hallazgos encontrados inciden en que la persistencia fúngica está ligada a la formación de biofilms, así como a una respuesta inmunitaria inefectiva por parte del paciente, factores que condicionan la incidencia aumentada de recaída observada tras la finalización del tratamiento convencional. Se concluye que resulta prioritario redirigir la atención hacia una medicina personalizada que integre la confirmación diagnóstica y la restauración del ecosistema vaginal. De esta manera, el abordaje holístico de la patología se considera un avance sobre la salud femenina, logrando converger la innovación con la eficacia prolongada.
PALABRAS CLAVE
Candidiasis vulvovaginal, microbioma vaginal, biofilms, antifúngicos, probióticos.
ABSTRACT
Recurrent vulvovaginal candidiasis (RVVC) is known as a chronic inflammatory pathology with a complex management that impacts the quality of life of women. This literature review aims to analyze the multifactorial mechanisms that perpetuate chronicity, evaluate the efficacy of traditional antifungal regimens, and examine the potential of new immunological and probiotic therapies. To this end, a bibliographic search was conducted in PubMed/MEDLINE, Web of Science, and Cochrane Library, analyzing evidence from the last decade under the CASPe methodological quality criteria. The findings indicate that fungal persistence is linked to biofilm formation, as well as an ineffective immune response by the patient factors that condition the increased incidence of relapse observed after the completion of conventional treatment. It is concluded that it is a priority to redirect care towards personalized medicine that integrates diagnostic confirmation and the restoration of the vaginal ecosystem. In this way, a holistic approach to the pathology is considered an advancement in women’s health, succeeding in converging innovation with prolonged efficacy.
KEY WORDS
Vulvovaginal candidiasis, vaginal microbiome, biofilms, antifungal agents, probiotics.
INTRODUCCIÓN
La candidiasis vulvovaginal (CVV) es una de las infecciones fúngicas más prevalentes en la esfera de la salud femenina, causada principalmente por especies del género Candida, con especial predominancia de C. albicans. Aproximadamente el 70% de las mujeres en edad fértil experimentarán al menos un episodio durante su vida. Clínicamente esta patología se caracteriza por un estado inflamatorio agudo de la vulva y las mucosas vaginales, originado por un sobrecrecimiento oportunista de microorganismos que habitualmente coexisten en la flora autóctona. La sintomatología se caracteriza por un flujo de consistencia grumosa y de color blanquecino, eritema, ardor, prurito y dispareunia. Su aparición suele estar vinculada a una amplia gama de factores predisponentes como el uso de antibióticos, niveles de estrógenos elevados o el uso de ropa ajustada1.
La candidiasis vulvovaginal recurrente (CVVR) se define como la aparición de cuatro o más episodios anuales, con una prevalencia estimada del 10% de las pacientes. En esta situación, la naturaleza de la infección suele ser idiopática y requiere un plan terapéutico más complejo y agresivo, basado en regímenes antifúngicos de mantenimiento durante varios meses para disminuir la tasa de recidiva1. No obstante, la efectividad del abordaje tradicional es limitada, ya que los datos estiman que el 50% de las mujeres experimentará una recaída inmediatamente después de finalizar el tratamiento, lo que conlleva un aumento de la demanda de consultas médicas y un detrimento en la calidad de vida de la paciente2.
Ante el fallo de la terapéutica de primera línea de ataque, cierto porcentaje de pacientes optan por buscar métodos alternativos o adyuvantes que complementen al abordaje inicial. Esta búsqueda de soluciones externas suele ser una respuesta a la sensación de malestar debido a la incapacidad de erradicar la patología de forma definitiva a través del manejo primario2. La brecha actual entre la aplicación de los protocolos existentes y la incidencia de recurrencias de la infección subraya la importancia de seguir profundizando en el estudio de los factores que perpetúan estos casos y en la validez de las herramientas con las que contamos en la práctica habitual.
La persistencia de este cuadro infeccioso e insuficiencia de los tratamientos antifúngicos prolongados justifican la necesidad de realizar un nuevo estudio que supere el manejo convencional. Resulta relevante evaluar los factores cronificantes desde una perspectiva multidimensional para entender por qué las estrategias actuales no logran la erradicación completa en un porcentaje de pacientes. De esta forma, el presente trabajo busca proporcionar una visión holística que permita optimizar la terapéutica clínica, evaluando la efectividad de nuevas estrategias diagnósticas y terapias adyuvantes para proporcionar una atención más personalizada frente a la CVVR.
OBJETIVOS
- Analizar los mecanismos fisiopatológicos, genéticos y de virulencia involucrados en la persistencia de la infección por Candida.
- Determinar la eficacia de las estrategias de diagnóstico diferencial, protocolos preventivos y terapias adyuvantes orientadas al manejo clínico.
METODOLOGÍA
Se produjo una revisión bibliográfica de tipo narrativa dirigida a examinar la evidencia actual disponible sobre la candidiasis vulvovaginal recurrente. La búsqueda de información se centralizó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Web of Science y Cochrane Library, empleando una estrategia basada en descriptores DeCS/MeSH integrados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se incluyeron metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados, estudios observacionales y revisiones narrativas, bajo criterios de selección que contemplaron publicaciones en inglés o español con acceso a texto completo y un marco temporal de los últimos diez años (2016-2026).
Tras la fase de selección, se procedió a la extracción de datos pertinentes para dar respuesta a los objetivos del estudio, contrastando la susceptibilidad multifactorial de la paciente con la eficacia de las intervenciones nutricionales y el uso de probióticos. La calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los artículos seleccionados se evaluaron mediante las herramientas de lectura crítica CASPe. Finalmente, se estableció un consenso sobre los hallazgos mediante la triangulación de datos, analizando de forma exhaustiva los puntos de convergencia y divergencia entre las fuentes consultadas.
RESULTADOS
La persistencia de la vulvovaginitis por Candida en casos de recurrencia no parece estar relacionado de forma exclusiva a una resistencia del hongo a los fármacos de actuación, sino a sus atributos de virulencia. Los autores consultados indican que tanto en situaciones esporádicas como en las recidivas, el perfil de susceptibilidad al tratamiento es similar; sin embargo, las cepas cultivadas en los casos crónicos muestran capacidades significativamente superiores para la formación de hifas y biofilms3. Este tipo de organización es clave, ya que los microorganismos fúngicos se agrupan en una matriz extracelular cuya finalidad es servir de escudo, protegiéndolas tanto del sistema inmunitario del huésped como de los tratamientos convencionales aplicados. Asimismo, el hongo es capaz de reducir su crecimiento y altera su expresión genética, lo que reduce exponencialmente la efectividad de los antifúngicos convencionales4-5.
Bajo el prisma de la microbiología, se concluye que la reaparición de la sintomatología puede ser ocasionada tanto por el mismo patógeno que persiste de forma latente como a la reinfección por una nueva cepa. Las investigaciones genómicas han identificado que una considerable cantidad de las pacientes experimentan recaídas ligadas a genotipos concretos con carácter más agresivo3. Además, se suma el desequilibrio de la microbiota vaginal y la consiguiente reducción de las cepas de lactobacilos protectores, lo que facilita la transición del hongo hacia su forma invasiva. Los lactobacilos no solo compiten por el territorio, sino que producen sustancias inhibitorias para la formación de biofilms y el cambio fenotípico de Candida, jugando un papel fundamental como barrera natural que se ve debilitada en la mujer con infecciones recurrentes4.
Por otra parte, la susceptibilidad al estado de cronificación tiene un importante componente vinculado al huésped, ya que está condicionado por sus factores genéticos y una respuesta inmunitaria deficiente. Se ha evidenciado que las mujeres con CVVR presentan una respuesta inflamatoria exacerbada inefectiva. Su sistema inmunológico reacciona a través de una inflamación crónica que daña los tejidos y produce síntomas, pero no elimina al patógeno fúngico3,5. Esta disfuncionalidad está influenciada por alteraciones genéticas heredadas que repercute en la forma en la que el cuerpo reconoce al patógeno y regula la producción de citoquinas protectoras. En efecto, existen factores de predisposición familiar; una proporción sustancial de mujeres tiene antecedentes familiares de la enfermedad, lo que apunta a que ciertos mecanismos de defensa están condicionados genéticamente3.
En lo referente al papel de las vesículas extracelulares, estas son liberadas durante la expansión constructiva del biofilm y contribuyen a la señalización proinflamatoria para asegurar la supervivencia del hongo. Para desarrollar nuevas estrategias de actuación es esencial comprender que la recurrencia es el resultado de una compleja red de interacción entre la virulencia patógena, la inestabilidad de la microbiota y la respuesta genética del huésped. La evidencia actual sugiere que los futuros tratamientos no deben limitarse a erradicar el agente fúngico, sino a reconstruir el equilibrio inmunológico y reforzar la barrera biológica vaginal3-4.
El manejo clínico de la CVVR debe comenzar con una evaluación diagnóstica exhaustiva. Aunque el ardor (68.3%) y el prurito (91.2%) son los síntomas más predominantes, un porcentaje significativos de diagnósticos médicos se basan exclusivamente en un examen pélvico sin confirmación de pruebas de laboratorio6. Para optimizar su tratamiento, es imperativo realizar un diagnóstico diferencial que incluya toma de cultivos, permitiendo excluir otras entidades como el liquen escleroso o infecciones de transmisión sexual. El tratamiento convencional se fundamenta en la terapia de supresión y mantenimiento con azoles durante seis meses. Sin embargo, este enfoque se traduce en que más del 50% de las pacientes experimenta una recaída tras el cese del fármaco, lo que enfatiza la necesidad de buscar alternativas más efectivas a largo plazo4,6.
Ante la evidente resistencia fúngica y la utilidad relativa de los tratamientos actuales en casos crónicos, surgen nuevas terapias farmacológicas e inmunológicas. Medicamentos de nueva aparición, como el oteseconazole y el ibrexafungerp, aportan soluciones innovadores para cepas resistentes al convencional fluconazol. Por la misma línea, la producción de vacunas preventivas representa la vanguardia en la investigación de una solución definitiva que disminuya la dependencia a los antifúngicos tradicionales4-5. En situaciones especiales, como la diabetes o el embarazo, la prevención se centra en la aplicación de azoles por vía tópica, debido a que factores como el uso de antibióticos y las fluctuaciones hormonales son desencadenantes identificados en poblaciones de riesgo4,6.
Un pilar fundamental en la profilaxis de las recidivas es la recolonización del ecosistema vaginal mediante el uso de complementos y probióticos. Se ha evidenciado que combinaciones específicas, como L. rhamnosus GR-1 y L. fermentum RC-14, así como la lactoferrina, son alternativas seguras que reducen el florecimiento fúngico y mejoran el pH vaginal7. Se hace especialmente importante el papel del Lactobacillus crispatus, cuyas sustancias de producción interfieren con la adhesión de la Candida a la mucosa, actuando como una barrera preventiva. Sin embargo, la evidencia científica sugiere que estas opciones adyuvantes deben personalizarse según la situación, ya que la efectividad de estas cepas puede variar según el perfil individual de la mujer4,7.
En definitiva, el futuro del tratamiento de la CVVR se orienta hacia una práctica medicinal precisa que combine la innovación con el trabajo interdisciplinar. El objetivo primordial es potenciar el transitar desde un modelo reactivo, centrado en resolver la inflamación ya instaurada, hacia uno preventivo basado en el estudio y cuidado del microbioma vaginal. Esto permitirá identificar a las pacientes más susceptibles, e implementar estrategias personalizadas que imposibiliten la formación de biofilms y promuevan una salud vaginal prolongada4-5.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El enfoque terapéutico de la CVVR constituye, según los hallazgos del presente trabajo, un desafío que trasciende la exclusiva erradicación microbiológica para situarse en el plano de la medicina de precisión. La evidencia encontrada concuerda en definir la recurrencia no únicamente como un fallo del tratamiento instaurado, sino como el resultado de una intrincada interacción entre la virulencia del patógeno y una respuesta inmunitaria del huésped tan exacerbada como inefectiva. Esta perspectiva multidimensional resulta importante para ofrecer opciones alternativas a pacientes que, tras largos periodos de regímenes supresores con azoles, se encuentran en un ciclo perpetuo de recidivas que perjudica profundamente su calidad de vida.
Se observa un aspecto recurrente en los artículos hallados sobre la identificación de la disbiosis vaginal como uno de los determinantes críticos de la cronicidad. Se hace evidente el acuerdo unánime sobre el papel de los lactobacilos, concretamente L. crispatus, como la pieza clave de la barrera intrínseca biológica. La evidencia destaca que su detrimento no se trata de un evento aislado, sino que es el catalizador que permite la transformación del hongo hacia su fenotipo invasivo. Asimismo, el interés en auge por los factores genéticos y las vesículas extracelulares como variables que, debidamente controladas, permiten a los equipos de salud para pronosticar la susceptibilidad individual y adelantarse a la formación de reservorios fúngicos.
La evolución de la práctica sobre la CVVR exige el compromiso de los profesionales para modificar la sistemática del diagnóstico basado exclusivamente en la sintomatología y optar por la confirmación microbiológica y el diagnóstico diferencial. Esta labor es el mecanismo central para que la actuación sanitaria actual no se encuentre limitada a paliar la inflamación aguda, sino a proteger el equilibrio inmunológico de la mujer, asegurando que el manejo frente al patógeno se alinee con los valores de una atención personalizada y basada en la evidencia.
Para terminar, se concluye que el reconocimiento de marcadores de virulencia y la profundización sobre la respuesta inmunitaria deficiente son pilares básicos para que el tratamiento de la CVVR de un paso hacia un modelo moderno sin las limitaciones del tradicional de mantenimiento. Además, la integración en el actual arsenal terapéutico de las terapias adyuvantes, como la recolonización mediante probióticos y la utilización de nuevos antifúngicos para cepas resistentes, es clave para acabar con el ciclo de recidivas. Por todo ello, resulta necesario continuar el estudio del microbioma vaginal a través de investigaciones que revisen constantemente las causas subyacentes de este cuadro y el potencial de las nuevas estrategias.
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