AUTORES
- José Ramón Pérez Gómez. Matrón Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Soraya Lupón Genique. Matrona Paritorio. Zaragoza, España.
- Cristina Romea Ramo. Matrona Paritorio. Zaragoza, España.
- Julia Navarro García. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Alba Ramón Minguillón. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Lucia Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Pediátrica. Zaragoza, España.
RESUMEN
La Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS) durante el trabajo de parto se define como una alternativa no farmacológica que maximiza la fisiología del parto y la autonomía materna. Con esta revisión de la literatura se propone analizar la eficacia analgésica de dicho método, determinar sus parámetros de funcionamiento óptimos y evaluar su impacto en la dinámica del parto y la seguridad perinatal. Para ello, se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica en bases de datos como PubMed/MEDLINE, Web of Science y Cochrane Library, analizando la evidencia científica disponible bajo criterios de rigor metodológico según la herramienta CASPe. Los hallazgos encontrados revelan que la TENS reduce significativamente la percepción del dolor y acorta la duración de la fase activa de dilatación, aunque su efectividad está supeditada al uso de altas frecuencias y a la correcta colocación de los electrodos. Se concluye que, para cimentar su implementación por los entornos hospitalarios, resulta prioritario la estandarización de los protocolos de actuación y el respaldo institucional que garantice esta opción segura y no invasiva. De esta forma, la TENS se considera un avance prometedor que logra alinear los principios de seguridad, monitorización materna y calidad de los cuidados.
PALABRAS CLAVE
Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, dolor de parto, manejo del dolor, resultado perinatal.
ABSTRACT
Transcutaneous Electrical Nerve Stimulation (TENS) during labor is defined as a non-pharmacological alternative that maximizes labor physiology and maternal autonomy. This literature review aims to analyze the analgesic efficacy of this method, determine its optimal operating parameters, and evaluate its impact on labor dynamics and perinatal safety. To this end, a bibliographic search was conducted in databases such as PubMed/MEDLINE, Web of Science, and Cochrane Library, analyzing the available scientific evidence under rigorous methodological criteria according to the CASPe tool. The findings reveal that TENS significantly reduces pain perception and shortens the duration of the active phase of cervical dilation, although its effectiveness is contingent upon the use of high frequencies and correct electrode placement. It is concluded that, in order to consolidate its implementation across hospital settings, the standardization of clinical protocols and institutional support are priority requirements to guarantee this safe and non-invasive option. Thus, TENS is considered a promising advancement that succeeds in aligning the principles of safety, maternal monitoring, and quality of care.
KEY WORDS
Transcutaneous electric nerve stimulation, labor pain, pain management, perinatal outcome.
INTRODUCCIÓN
El dolor experimentado durante el parto se define, según la International Association for the Study of Pain (IASP), como una experiencia sensorial, subjetiva y emocional desagradable vinculada a un daño tisular real o potencial. Este mecanismo fisiológico se articula a través de cuatro transiciones neurobiológicas: transducción, transmisión, representación central y modulación. No obstante, a diferencia de otras experiencias dolorosas, el dolor del parto posee una dimensión exclusiva al estar ligado a la vivencia trascendental de dar vida1. Bajo el prisma clínico, este fenómeno se compone de dos instancias diferenciadas: el dolor visceral que se transmite de T10 a L1, predominante en la primera etapa por la dilatación cervical y las contracciones uterinas, y un dolor somático conducido por el nervio pudendo desde S2 a S4, que florece en la fase de expulsivo hasta el alumbramiento debido a la distensión del suelo pélvico y los tejidos vaginales2.
En el ámbito del manejo del dolor intraparto, la alternativa de analgesia neuroaxial emerge como el método más eficaz, aunque su utilización no está exenta de efectos secundarios como la hipotensión materna. Ante estos casos, las terapias no farmacológicas surgen como alternativas que buscan disminuir la intensidad del dolor, retrasar la dependencia a los fármacos y aumentar la satisfacción materna3. Entre este abanico de opciones destaca la Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS), una técnica basada en electroterapia de baja frecuencia. Introducida en la obstetricia de 1970, su mecanismo de funcionamiento, fundamentado por la teoría del control de la puerta de Melzack y Wall, propone la mitigación del estímulo doloroso mediante la activación de fibras nerviosas no nociceptivas4.
La popularidad de la TENS en el medio hospitalario radica en su carácter no invasivo y su potencial para favorecer la autonomía de las pacientes. Sin embargo, aunque su uso sea extendido y se conozcan los beneficios teóricos para el alivio del dolor, la literatura científica actual presenta ciertas lagunas. Diversas revisiones sistemáticas muestran hallazgos inconsistentes y sugieren que el efecto general reportado por la TENS es débil en comparación con otros métodos. Esta falta de consenso sobre su efectividad enfatiza la necesidad de una evaluación actualizada que determine su utilidad clínica y su impacto en la experiencia del parto4.
La dicotomía en la que se halla la TENS entre su seguridad clínica y la incongruencia de los datos en la evidencia fundamenta la necesidad de una revisión que determine el alcance analgésico real del método. Resulta importante evaluar si su implementación contribuye de forma significativa a reducir la medicalización del parto sin comprometer el bienestar materno-fetal. De esta manera, el presente trabajo busca proporcionar una visión holística que sintonice la aplicación de terapias no farmacológicas con los conocimientos científicos disponibles, con el fin de optimizar la atención obstétrica y el respeto a la fisiología del parto.
OBJETIVOS
- Analizar la eficacia analgésica del TENS y determinar los parámetros técnicos óptimos para el alivio del dolor durante la fase de dilatación.
- Evaluar el impacto del TENS en la dinámica del parto, la satisfacción materna y la seguridad de los resultados perinatales.
METODOLOGÍA
Se puso en marcha una revisión bibliográfica de tipo narrativa orientada a examinar la evidencia científica actual sobre el uso del TENS como método no farmacológico para el alivio del dolor. La búsqueda de información se centralizó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Web of Science y Cochrane Library, empleando una estrategia basada en descriptores DeCS/MeSH integrados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se incluyeron metaanálisis, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos aleatorizados, estudios observacionales y revisiones narrativas, bajo criterios de selección que contemplaron publicaciones en inglés o español con acceso a texto completo y un marco temporal de los últimos diez años (2016-2026).
Tras la fase de selección, se procedió a la extracción de datos pertinentes para dar respuesta a los objetivos del estudio, contrastando la eficacia analgésica con el impacto en los tiempos de la fase activa y el grado de satisfacción materna. La calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los artículos seleccionados se evaluaron mediante las herramientas de lectura crítica CASPe. Finalmente, se estableció un consenso sobre los hallazgos mediante la triangulación de datos, analizando de forma exhaustiva los puntos de convergencia y divergencia entre las fuentes consultadas.
RESULTADOS
El grueso de evidencia analizada certifica que el uso de la TENS constituye una intervención efectiva para la disminución de la intensidad del dolor durante la etapa de dilatación. Según los datos reportados, no se observan diferencias significativas en las puntuaciones de dolor según la Escala Visual Analógica (EVA) antes de la aplicación del estímulo; sin embargo, tras iniciar la intervención, el grupo intervención refleja valores significativamente menores en comparación con el grupo control. Esta reducción se manifiesta consistentemente a los 30, 60 y 120 minutos post-intervención, extendiéndose el beneficio analgésico incluso en el periodo de las 2 a 24 horas posparto. Por tanto, la TENS se ubica como una terapia no farmacológica capaz de suavizar el dolor del trabajo de parto2.
Bajo esta misma premisa, diversas revisiones sistemáticas y metaanálisis de ensayos controlados aleatorizados refuerzan que la TENS reduce la percepción del dolor frente a grupos de control que no reciben la terapia, aunque ciertos autores señalan que la certeza de la evidencia puede considerarse baja5. Aun así, se ha verificado que el alivio del dolor demostrado no solo posee significación estadística, sino que alcanza la diferencia mínima relevante para la vivencia de la paciente. Para la optimización de estos resultados, se han identificado aquellos parámetros específicos que amplifica el efecto, destacando las frecuencias altas modificadas en el tiempo entre 80 y 100 Hz, junto con un ancho de pulso de 350 μs. Esta disposición técnica garantiza una alternativa de alivio del dolor fiable y clínicamente superior durante la etapa de alumbramiento6.
Con respecto al impacto sobre la dinámica del parto, los autores consultados señalan una influencia positiva especialmente en la etapa de dilatación. El grupo de intervención muestra una duración estadísticamente más corta de la fase activa en comparación con los grupos de control, sin observarse variaciones significativas en la duración de la segunda y tercer etapa. Otros estudios refuerzan este análisis al sugerir que, incluso frente al uso de la analgesia epidural, el uso de la TENS puede reducir el tiempo total del primer estadio del parto. Este acortamiento define a este método como un recurso que acelera el proceso fisiológico sin comprometer la evolución clínica materno-fetal2,5.
Sobre las repercusiones sobre la seguridad y los resultados perinatales, la evidencia destaca que la TENS es una elección segura tanto para la madre como para el feto. No se han constatado diferencias significativas entre los grupos de estudio en aspectos como la necesidad de uso de oxitocina, la tasa de hemorragia posparto o las puntuaciones de Apgar. También, los análisis del pH de la sangre del cordón umbilical no presentan variaciones trascendentales, no obstante se ha evidenciado una tendencia directa hacia un porcentaje elevado de recién nacidos con pH superior a 7.2 en aquellos casos donde se hizo uso la TENS en comparación de no intervenir2,7.
En lo relativo a la competencia del suelo pélvico y la satisfacción materna, el mecanismo no parece modificar los resultados obstétricos. No existe diferencia en los índices de trauma perineal, episiotomía o desgarros. En conjunto, la ausencia de efectos adversos y la capacidad de la técnica para agilizar los tiempos de la fase activa indican que la TENS es un método fiable que favorece una experiencia segura y eficiente5,7.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
La implementación de la TENS en los cuidados ofrecidos durante el trabajo de parto constituye, según los hallazgos del presente trabajo, no solo una alternativa no farmacológica, sino un elemento de alto valor sobre la agilización de la dilatación y la humanización del proceso. Esta ventaja es la clave para ofrecer una experiencia de parto en la que se anteponga la reducción de la medicalización y la autonomía de la mujer, suministrando un alivio real sin efectos secundarios sobre la seguridad de la díada materno-fetal.
Una materia repetida en los artículos identificados es la regulación de los parámetros técnicos que garanticen la efectividad de la práctica. Se manifiesta un consenso sobre la utilización de frecuencias de rango alto (80-100 Hz) y anchos de pulso elevados como los indicadores óptimos para activar los mecanismos fisiológicos de la teoría de la puerta, consiguiendo un decrecimiento del dolor clínicamente relevante. A ello se suma el creciente interés por la capacidad de la TENS para acortar la fase activa de la etapa de dilatación del parto, un factor a tener en cuenta, ya que al reducir el tiempo de exposición del feto al estrés del proceso, faculta al equipo multidisciplinar para gestionar con eficacia un alumbramiento con mayor eficiencia y seguridad.
Sin embargo, la transformación del uso de la TENS hasta convertirse en una opción regulada exige el compromiso de las instituciones para integrar algoritmos claros que homogenicen criterios de aplicación. Esta labor de estandarización es el camino correcto para que el modelo asistencial resista frente a las inconsistencias de los estudios previos, garantizando que el manejo del dolor autónomo por parte de la gestante permanezca como uno de los engranajes de la innovación en los cuidados perinatales.
Por todo ello, se concluye que el ajuste claro de los parámetros específicos y el conocimiento de su impacto multifactorial en el trabajo de parto son los pilares fundamentales para un uso viable y eficaz de la TENS. La optimización de la seguridad a través de la supervisión de los resultados neonatales respectivos y la solidez de su perfil no invasivo permitirán que esta técnica se consolide en la práctica clínica. Bajo esta perspectiva, la TENS se erige como el eje central de un nuevo tipo de atención al parto que respeta la fisiología y fomenta la satisfacción materna. En definitiva, resulta imprescindible continuar profundizando en su estudio a través de investigaciones que actualicen la evidencia sobre sus beneficios antiálgicos y esclarezcan su impacto en la reducción de la intervención farmacológica innecesaria.
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