AUTORES
- Cristina Romea Ramo. Matrona. Zaragoza, España.
- Soraya Lupón Genique. Matrona. Zaragoza, España.
- José Ramón Pérez Gómez. Matrón Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Alba Ramón Minguillón. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Lucia Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Pediátrica. Zaragoza, España.
- Julia Navarro García. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
RESUMEN
El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) es la endocrinopatía más frecuente en mujeres en edad reproductiva, caracterizada por una alta prevalencia de resistencia a la insulina. El objetivo principal de esta revisión sistemática es comparar la eficacia del entrenamiento de fuerza frente al ejercicio aeróbico en la reducción de la resistencia a la insulina en mujeres diagnosticadas de SOMP. Para ello, se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva en las principales bases de datos científicas, seleccionando ensayos clínicos, metaanálisis y revisiones publicadas en los últimos 5 años que evaluaran el impacto de diferentes modalidades de ejercicio sobre los niveles de insulina y el índice HOMA-IR. Los resultados de la síntesis indican que tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de fuerza mejoran significativamente la sensibilidad a la insulina. El ejercicio aeróbico, en especial el entrenamiento en intervalos de alta intensidad (HIIT), logra una reducción notable y más rápida de los niveles de insulina basal. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza genera un cambio crucial en la composición corporal al incrementar el tejido magro, produciendo así un efecto metabólico sostenido que ayuda a reducir la hiperinsulinemia y, de manera indirecta, el hiperandrogenismo. Se concluye que la evidencia científica no establece la superioridad absoluta de una modalidad sobre otra, sino que la mayor eficacia clínica, tanto a nivel endocrino como metabólico, se alcanza mediante el entrenamiento concurrente que combine ambas estrategias. Desde el ámbito asistencial de la matronería y enfermería, se debe prescribir la actividad física individualizada incluyendo el trabajo de fuerza muscular.
PALABRAS CLAVE
Síndrome del ovario poliquístico, resistencia a la insulina, ejercicio físico, entrenamiento de fuerza.
ABSTRACT
Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome (PEMOS) is the most frequent endocrinopathy in women of reproductive age, characterized by a high prevalence of insulin resistance. The main objective of this systematic review is to compare the efficacy of strength training versus aerobic exercise in reducing insulin resistance in women diagnosed with PEMOS. For this purpose, a comprehensive literature search was conducted in the main scientific databases, selecting clinical trials, meta-analyses, and reviews published in the last 5 years that evaluated the impact of different exercise modalities on insulin levels and the HOMA-IR index. The results of the synthesis indicate that both aerobic exercise and strength training significantly improve insulin sensitivity. Aerobic exercise, especially high-intensity interval training (HIIT), achieves a notable and faster reduction in basal insulin levels. On the other hand, strength training generates a crucial change in body composition by increasing lean tissue, thus producing a sustained metabolic effect that helps reduce hyperinsulinemia and, indirectly, hyperandrogenism. It is concluded that scientific evidence does not establish the absolute superiority of one modality over another, but that the greatest clinical efficacy, both endocrinologically and metabolically, is achieved through concurrent training combining both strategies. From the clinical setting of midwifery and nursing, individualized physical activity including muscle strength training should be prescribed.
KEY WORDS
Polycystic ovary syndrome, insulin resistance, exercise, resistance training.
INTRODUCCIÓN
El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP) es el trastorno endocrino y metabólico de mayor prevalencia en la población femenina en edad fértil, estimándose que afecta a entre el 8% y el 13% de las mujeres a nivel mundial1. La etiopatogenia de esta afección es compleja y multifactorial, y se manifiesta clínicamente a través de disfunción ovulatoria (oligoovulación o anovulación), hiperandrogenismo clínico o bioquímico y la presencia de morfología ovárica poliquística diagnosticada mediante ecografía2.
Más allá de sus repercusiones reproductivas, el SOMP acarrea severas consecuencias metabólicas a largo plazo, siendo la resistencia a la insulina (RI) una de las características patogénicas centrales. Se calcula que la RI afecta a entre un 60% y un 80% de las pacientes, presentándose de manera independiente a la existencia de sobrepeso u obesidad3. Esta RI provoca un estado de hiperinsulinemia compensatoria sistémica que agrava considerablemente el cuadro clínico. El exceso de insulina circulante no solo aumenta el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y síndrome metabólico, sino que estimula directamente la producción de andrógenos en las células de la teca ovárica y disminuye la síntesis hepática de la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), perpetuando así el ambiente hiperandrogénico y la sintomatología derivada, como el hirsutismo y el acné4.
Ante este contexto fisiopatológico, las guías clínicas internacionales de consenso recomiendan las modificaciones en el estilo de vida como el pilar fundamental y de primera línea en el manejo integral de la paciente con SOMP5. Dentro de estas modificaciones, la práctica regular de ejercicio físico ocupa un lugar protagonista. Durante décadas, la recomendación clínica estándar desde las consultas de la matrona se ha enfocado primordialmente en la realización de ejercicio aeróbico o cardiovascular, con el fin de promover el gasto calórico y la reducción del peso corporal6. Sin embargo, en el último lustro, la medicina deportiva y la ginecología han puesto el foco en el entrenamiento de fuerza o resistencia muscular. Se ha planteado que el aumento de la masa muscular mediado por la hipertrofia ofrece una vía independiente de la insulina para la captación de glucosa celular, lo cual podría suponer una intervención determinante para revertir la RI7.
En la actualidad, existe un profundo debate científico respecto a cuál de ambas modalidades (aeróbico frente a fuerza) resulta más eficaz para mejorar la respuesta a la insulina y mitigar las alteraciones hormonales subyacentes en el SOMP8. Por ello, resulta imprescindible actualizar la literatura reciente para establecer pautas de recomendación basadas en evidencia empírica.
OBJETIVOS
El objetivo general de este trabajo es comparar la eficacia del entrenamiento de fuerza frente al ejercicio aeróbico en la reducción de la resistencia a la insulina en mujeres diagnosticadas con el Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino.
Como objetivos específicos se plantean:
- Evaluar el impacto del ejercicio aeróbico sobre los niveles de insulina basal y el índice HOMA-IR.
- Determinar los efectos fisiológicos del entrenamiento de fuerza sobre la composición corporal y la sensibilidad periférica a la insulina.
- Identificar, de acuerdo con la evidencia científica de los últimos cinco años, si la combinación de ambas modalidades presenta un efecto sinérgico y superior frente a su práctica aislada.
METODOLOGÍA
Para la elaboración de este artículo se ha diseñado una revisión sistemática de la literatura médica y científica, estructurada mediante los estándares de calidad de la declaración PRISMA. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo utilizando las bases de datos de mayor relevancia en el ámbito de las ciencias de la salud: PubMed/MEDLINE, Cochrane Library, Scopus y SciELO.
Para trazar una estrategia de búsqueda precisa, se emplearon los siguientes términos MeSH (Medical Subject Headings) y DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud): «Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino» (Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome), «Resistencia a la insulina» (Insulin Resistance), «Ejercicio aeróbico» (Aerobic Exercise) y «Entrenamiento de fuerza» (Resistance Training). Estos descriptores se enlazaron mediante el uso de operadores booleanos (AND y OR).
Los criterios de inclusión establecidos limitaron la selección a publicaciones editadas rigurosamente en los últimos 5 años (2019-2024), aceptando únicamente ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECA), metaanálisis y revisiones sistemáticas. Se incluyeron estudios focalizados en mujeres en edad reproductiva con diagnóstico confirmado de SOMP que incorporasen la monitorización de marcadores de resistencia a la insulina, principalmente el índice HOMA-IR y la medición de la insulina sérica en ayunas.
Fueron excluidos, por su parte, los artículos escritos en idiomas ajenos al español o al inglés, los estudios centrados de forma exclusiva en los efectos del tratamiento farmacológico sin aislar el impacto de la intervención física, así como los informes de casos clínicos únicos o los artículos de opinión retrospectiva. Tras el proceso de cribado, se incluyeron 15 publicaciones que conformaron el cuerpo empírico de esta investigación.
RESULTADOS
Impacto del ejercicio aeróbico en el SOMP:
La revisión de la literatura evidencia de manera contundente que el ejercicio aeróbico presenta beneficios inmediatos en la regulación de la glucemia. Las investigaciones recientes muestran que los regímenes de ejercicio aeróbico de entre 12 y 24 semanas logran reducciones significativas en el Índice de Masa Corporal (IMC), así como en el perímetro de la cintura de estas pacientes9. A nivel bioquímico, esta modalidad deportiva mejora de manera notable la captación de glucosa muscular, reduciendo tanto la insulina en ayunas como el índice HOMA-IR10.
Asimismo, resulta relevante destacar el papel del entrenamiento en intervalos de alta intensidad (conocido por sus siglas en inglés, HIIT). Diferentes metaanálisis concluyen que el HIIT, en comparación con el ejercicio cardiovascular continuo de moderada intensidad (MICT), ostenta una eficacia superior y más rápida en la reducción de la resistencia a la insulina debido al intenso estímulo mitocondrial y la rápida depleción del glucógeno muscular11.
El rol del entrenamiento de fuerza:
Por su parte, la inclusión de rutinas de levantamiento de peso o entrenamiento contra resistencia muestra un paradigma de mejora metabólica distinto. Aunque el ejercicio de fuerza no reporta disminuciones tan acusadas del peso corporal total en la balanza como el ejercicio aeróbico, induce una alteración crucial en la recomposición corporal12. Estudios de cohorte aleatorizados han demostrado que el entrenamiento de fuerza aumenta de manera significativa la masa muscular magra y disminuye el porcentaje de grasa, especialmente la adiposidad visceral, que está íntimamente relacionada con la inflamación sistémica de bajo grado y la resistencia a la insulina en el SOMP13.
El tejido muscular esquelético es el responsable del consumo de más del 80% de la glucosa en el estadio posprandial. Por ende, la ganancia de masa muscular actúa metabólicamente como un «sumidero» de glucosa, mejorando de manera prolongada la sensibilidad a la insulina mediante vías mediadas por la vía proteica GLUT4, que resultan en parte independientes de la propia acción insulínica14. A su vez, se han registrado descensos importantes en los niveles de testosterona libre y un aumento de la SHBG tras ciclos de trabajo de fuerza en mujeres hiperandrogénicas15.
Comparativa entre ambas metodologías
Al observar la comparativa directa, la evidencia actual sugiere que el entrenamiento aeróbico tiene una mayor efectividad relativa para la mejora rápida del perfil lipídico y la disminución aguda de la hiperinsulinemia16. En contrapartida, el entrenamiento de fuerza provee adaptaciones que sostienen a largo plazo la tolerancia a la glucosa y controlan de forma más eficiente el balance de los andrógenos17. Los estudios más contemporáneos avalan que no se trata de modalidades excluyentes. En efecto, las investigaciones que someten a pacientes con SOMP a programas de entrenamiento concurrente (una combinación intra-semanal de fuerza y resistencia aeróbica) documentan los mayores índices de curación metabólica, logrando optimizar de forma sinérgica la cascada hormonal, la regulación menstrual y el control de los picos glucémicos18.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El tratamiento del Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino requiere de un enfoque multidisciplinar donde la modificación del estilo de vida juega el rol preventivo y terapéutico principal. A lo largo de esta revisión sistemática ha quedado patente que el abordaje de la resistencia a la insulina, motor fisiopatológico del síndrome, exige prescribir pautas deportivas concisas y fundamentadas científicamente.
Históricamente, desde las consultas de atención primaria y especializada, matronas y profesionales de enfermería han recomendado a las pacientes realizar intervenciones sencillas como «salir a caminar todos los días» para combatir el exceso de peso19. Si bien el ejercicio cardiovascular mejora la aptitud cardiorrespiratoria y ofrece beneficios en la reducción del índice HOMA-IR, la limitación exclusiva a esta modalidad excluye ventajas metabólicas críticas. La literatura de los últimos cinco años ha propiciado un cambio de paradigma, subrayando el valor terapéutico insustituible del entrenamiento de fuerza20.
Al desarrollar el tejido magro, la mujer con SOMP logra elevar su metabolismo basal y facilita una captación periférica de la glucosa sostenida en el tiempo, rompiendo el círculo vicioso en el que la hiperinsulinemia estimula al ovario a producir más andrógenos. Pese a que el HIIT representa la intervención con efectos más veloces sobre la sensibilidad insulínica, el entrenamiento de fuerza se erige como el cimiento para un equilibrio a largo plazo.
En conclusión, no existe un tipo de ejercicio intrínsecamente superior al otro para el manejo del SOMP, puesto que ambas disciplinas emplean rutas metabólicas complementarias. La recomendación ideal basada en la evidencia debe radicar en el entrenamiento concurrente, combinando el ejercicio aeróbico con sesiones de trabajo de fuerza. Las matronas, como agentes primordiales en el empoderamiento y educación de la salud sexual y reproductiva de la mujer, deben integrar estos conocimientos en sus protocolos, fomentando activamente el trabajo de hipertrofia muscular y desmitificando creencias limitantes respecto al levantamiento de pesas en la población femenina. (Véase Tabla 1 en el Anexo I para la comparativa de beneficios).
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ANEXOS
Tabla 1. Comparativa de las adaptaciones fisiológicas principales del ejercicio aeróbico frente al entrenamiento de fuerza en pacientes con SOMP.
| Variable Metabólica/Endocrina | Ejercicio Aeróbico (ej. HIIT, MICT) | Entrenamiento de Fuerza (Resistencia) |
|---|---|---|
| Resistencia a la Insulina (HOMA-IR) | Reducción muy rápida y notable | Reducción sostenida a largo plazo |
| Composición Corporal | Disminución aguda del peso total | Aumento de masa magra y reducción de adiposidad visceral |
| Niveles de Andrógenos | Impacto leve a moderado | Impacto significativo en la reducción de hiperandrogenemia |
| Aptitud Cardiorrespiratoria (VO2 max) | Alta mejora | Mejora basal o leve |
| Consumo de glucosa periférica | Durante el esfuerzo físico y post-ejercicio temprano | Mayor captación crónica dependiente de los receptores GLUT4 |