AUTORES
- María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
- Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
- Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Gloria Mora Alcázar. Enfermera. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
- Carlos García Abadillo. Enfermero. Hospital San Pedro. Logroño, España.
RESUMEN
La infección del tracto urinario es una de las patologías infecciosas más frecuentes en la práctica clínica, afectando especialmente a mujeres, personas mayores y pacientes con factores de riesgo. Puede manifestarse de forma leve o evolucionar hacia cuadros graves como pielonefritis o sepsis.
El objetivo de este trabajo es describir las características clínicas de la infección urinaria, su diagnóstico, tratamiento y el papel de enfermería en el manejo del paciente.
Se concluye que la intervención enfermera es clave en la prevención, detección precoz y control de la enfermedad, mejorando la evolución clínica y reduciendo complicaciones.
PALABRAS CLAVE
Infecciones urinarias, bacteriuria, enfermería, antibacterianos, prevención primaria.
ABSTRACT
Urinary tract infection is one of the most common infectious conditions encountered in clinical practice, affecting women, older people and patients with risk factors in particular. It may present as a mild condition or progress to serious conditions such as pyelonephritis or sepsis.
The aim of this study is to describe the clinical characteristics of urinary tract infection, its diagnosis, treatment and the role of nursing in patient management.
It is concluded that nursing intervention is key to the prevention, early detection and control of the condition, improving clinical outcomes and reducing complications.
Key Word
Urinary tract infections, bacteriuria, nursing, anti-bacterial agents, primary prevention.
DESARROLLO DEL TEMA
La infección del tracto urinario (ITU) es la aparición y desarrollo de microorganismos patógenos en cualquier parte del sistema urinario, que incluye uretra, vejiga, uréteres y riñones¹. Es una de las infecciones bacterianas más normales tanto en la comunidad como en el ámbito hospitalario, sobre todo en mujeres como consecuencia de su estructura anatómica que facilita el crecimiento bacteriano.
Las ITU pueden dividirse en infecciones del tracto urinario inferior, por ejemplo la cistitis, e infecciones del tracto urinario superior, como la pielonefritis, que tienen mayor gravedad y riesgo de complicaciones.
CAUSAS:
El agente causal más frecuente es Escherichia coli. Esta es la responsable prácticamente del 70-80% de las infecciones urinarias². Pero también pueden intervenir otros microorganismos como Klebsiella pneumoniae, Proteus mirabilis o Enterococcus faecalis.
Los principales factores de riesgo son sexo femenino, relaciones sexuales frecuentes, uso de sondaje urinario, diabetes mellitus, edad avanzada e inmunosupresión.
La infección suele darse por vía ascendente, cuando los microorganismos llegan a la uretra y suben hacia la vejiga. En algunas ocasiones, pueden alcanzar los riñones, produciendo infecciones más graves.
SIGNOS Y SÍNTOMAS:
Fisiopatología:
La ITU empieza cuando las bacterias se unen al epitelio urinario, crecen y producen una respuesta inflamatoria local³ que provoca irritación de la mucosa. Esta respuesta explica la aparición de los síntomas característicos.
En casos más graves, la infección puede llegar a los riñones, afectando al parénquima renal y produciendo alteraciones sistémicas.
Manifestaciones clínicas:
En las infecciones del tracto urinario inferior (cistitis) los síntomas más usuales son: disuria (dolor o escozor al orinar), polaquiuria (aumento de la frecuencia urinaria), urgencia miccional, sensación de vaciado incompleto y dolor suprapúbico
En las infecciones del tracto urinario superior (pielonefritis) puede darse: fiebre elevada, dolor lumbar o en flancos, náuseas y vómitos y malestar general.
En personas ancianas, los síntomas pueden ser distintos y tener manifestaciones como confusión, debilidad o deterioro funcional, lo que dificulta el diagnóstico precoz.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de la ITU se centra en la valoración clínica junto con pruebas complementarias⁴.
Los métodos diagnósticos más usados son: análisis de orina (permite encontrar leucocitos, nitritos y bacterias), urocultivo (confirma el diagnóstico e identifica el microorganismo causante), y analítica sanguínea (en casos complicados o sospecha de infección sistémica).
El urocultivo es la prueba de referencia, porque permite encontrar el tratamiento antibiótico de forma concreta.
En algunas situaciones, como infecciones recurrentes o complicadas, pueden pedirse pruebas de imagen.
TRATAMIENTO:
El tratamiento de la infección urinaria cambia según la gravedad del cuadro clínico y del tipo de paciente.
En infecciones no complicadas, el tratamiento es antibioterapia oral, siendo los fármacos más frecuentes: Fosfomicina, Nitrofurantoína, Trimetoprim-sulfametoxazol.
En infecciones complicadas o pielonefritis, puede ser necesario el tratamiento antibiótico intravenoso, la hospitalización y el control del paciente.
Además del tratamiento farmacológico, se recomiendan medidas generales como: incremento de la ingesta de líquidos, evitar la retención urinaria, mantener una buena higiene íntima.
Es importante finalizar el tratamiento antibiótico para evitar recaídas y resistencias bacterianas⁵.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA:
Los enfermeros tienen un papel imprescindible en la atención a pacientes con infección urinaria6,7. Entre las principales intervenciones se encuentran: la valoración inicial del paciente, identificando signos y síntomas, la monitorización de constantes vitales, la administración del tratamiento farmacológico y la vigilancia del paciente.
Además, la enfermera tiene un papel esencial en la prevención, especialmente en pacientes con factores de riesgo. En los pacientes con sonda vesical es muy importante mantener siempre técnicas asépticas, evitar manipulaciones innecesarias y controlar el sistema de drenaje.
Además, la educación sanitaria es fundamental. Algunas de las recomendaciones que se dan a los pacientes son: beber abundante agua, orinar con frecuencia, mantener una correcta higiene perineal y evitar el uso de productos irritantes.
Estas medidas contribuyen a reducir la incidencia de infecciones urinarias y mejorar la calidad de vida del paciente.
PRONÓSTICO Y COMPLICACIONES:
El pronóstico de la infección urinaria es generalmente bueno cuando se diagnostica y trata a tiempo. Pero cuando el diagnóstico es tardío, hay ausencia de tratamiento adecuado o en pacientes con factores de riesgo, pueden aparecer complicaciones8. Entre las complicaciones más importantes se encuentran: pielonefritis aguda, absceso renal, sepsis urinaria e infecciones recurrentes.
Las infecciones urinarias recurrentes son especialmente frecuentes en mujeres y pueden afectar bastante a la calidad de vida.
Por ello, es muy importante realizar un correcto seguimiento del paciente y aplicar medidas preventivas.
CONCLUSIÓN
La infección del tracto urinario es una de las patologías infecciosas más comunes en la práctica clínica. Afecta principalmente a mujeres y a pacientes con factores de riesgo. Aunque en la mayoría de los casos presenta un curso benigno, puede acabar en complicaciones graves si no se diagnostica y trata adecuadamente.
El diagnóstico precoz, basado en la valoración clínica y en pruebas complementarias (como el urocultivo) permite comenzar un tratamiento eficaz y evitar la evolución de la enfermedad.
El papel de los y las enfermeros es crucial en todas las fases del proceso asistencial. Primero en la prevención, pero también en el seguimiento del paciente. La educación sanitaria, la promoción de hábitos saludables y la vigilancia de signos de alarma son esenciales para mejorar la evolución clínica.
En definitiva, la actuación enfermera interviene de manera importante en la reducción de la incidencia de infecciones urinarias, en la mejora de la calidad asistencial y en la seguridad del paciente.
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