Actuación enfermera en la atención inicial del paciente politraumatizado en el servicio de urgencias

17 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
  2. Gloria Mora Alcázar. Enfermera. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
  3. Carlos García Abadillo. Enfermero. Hospital San Pedro. Logroño, España.
  4. María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
  5. Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
  6. Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.

RESUMEN

El politraumatismo constituye una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en la población menor de 45 años, representando una importante carga para los sistemas sanitarios. La atención inicial en los servicios de urgencias resulta determinante para mejorar el pronóstico del paciente, siendo la actuación enfermera un elemento clave en la identificación precoz de lesiones potencialmente mortales, la estabilización clínica y la coordinación del equipo multidisciplinar. El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la evidencia científica disponible sobre el papel de la enfermería en la atención inicial del paciente politraumatizado en el servicio de urgencias. La literatura revisada demuestra que la aplicación sistemática del enfoque ABCDE, junto con la implantación de protocolos basados en las recomendaciones del Advanced Trauma Life Support (ATLS), mejora la supervivencia, reduce las complicaciones y optimiza la calidad asistencial. Asimismo, la formación continuada, la simulación clínica y el trabajo en equipo constituyen factores esenciales para garantizar una atención segura y eficiente.

PALABRAS CLAVE

Traumatismo múltiple, servicios médicos de urgencias, enfermería de urgencias, seguridad del paciente.

ABSTRACT

Polytrauma is one of the leading causes of mortality and disability in individuals under 45 years of age, representing a major challenge for healthcare systems. Initial management in emergency departments is crucial for improving patient outcomes, with nursing care playing a central role in the early recognition of life-threatening injuries, patient stabilization, and multidisciplinary team coordination. The aim of this literature review is to analyze current scientific evidence regarding the role of nursing in the initial management of polytraumatized patients in emergency departments. The reviewed literature shows that systematic implementation of the ABCDE approach and adherence to Advanced Trauma Life Support (ATLS) recommendations improve survival, reduce complications, and optimize healthcare quality. Continuous professional education, simulation-based training, and teamwork are essential to ensure safe and effective trauma care.

KEY WORDS

Multiple trauma, emergency medical service, emergency nursing, patient safety.

INTRODUCCIÓN

El politraumatismo constituye una de las principales causas de muerte prevenible en todo el mundo y representa un importante problema de salud pública¹. Los accidentes de tráfico, las caídas desde altura, los accidentes laborales y los traumatismos relacionados con actividades deportivas continúan siendo las causas más frecuentes de lesiones graves, especialmente en población joven y adulta².

La asistencia inicial al paciente politraumatizado requiere una actuación rápida, coordinada y basada en protocolos estandarizados, ya que los primeros minutos tras el traumatismo condicionan de forma decisiva la evolución clínica y la supervivencia³. El concepto de la «hora de oro» establece que una intervención precoz y organizada durante la primera hora tras el accidente reduce significativamente la mortalidad y la aparición de secuelas permanentes⁴.

En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel esencial dentro del equipo multidisciplinar de urgencias. Sus funciones incluyen la recepción del paciente, la valoración primaria, la monitorización continua, la canalización de accesos venosos, la administración de fluidoterapia y medicación prescrita, el control de hemorragias, la inmovilización adecuada y la preparación para pruebas diagnósticas o procedimientos urgentes⁵.

Las recomendaciones del Advanced Trauma Life Support (ATLS) constituyen el estándar internacional para la atención inicial del paciente traumatizado y establecen un enfoque sistemático basado en la secuencia ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability y Exposure), cuyo objetivo es identificar y tratar de forma inmediata aquellas lesiones que comprometen la vida del paciente⁶.

La implantación de equipos de trauma y protocolos asistenciales específicos ha permitido mejorar la coordinación entre profesionales, disminuir los tiempos de actuación y aumentar la supervivencia de los pacientes politraumatizados⁷. Asimismo, la formación continuada mediante simulación clínica ha demostrado incrementar la competencia técnica y no técnica de los profesionales implicados en la atención al trauma grave⁸.

Debido a la elevada complejidad del paciente politraumatizado y al papel fundamental de la enfermería durante las primeras fases de la atención, resulta necesario revisar la evidencia científica disponible sobre las intervenciones enfermeras que contribuyen a mejorar los resultados clínicos y la seguridad del paciente.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente politraumatizado en los servicios de urgencias.

Objetivos específicos:

  • Describir las principales intervenciones enfermeras durante la valoración inicial del paciente politraumatizado.
  • Analizar la importancia del enfoque ABCDE en la atención al trauma grave.
  • Revisar la evidencia científica sobre la aplicación de los protocolos ATLS en los servicios de urgencias.
  • Identificar la influencia de la actuación enfermera sobre la seguridad del paciente y la supervivencia tras un politraumatismo.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente politraumatizado en los servicios de urgencias hospitalarias. La búsqueda de información se llevó a cabo en bases de datos biomédicas como PubMed, Scopus, SciELO y Google Scholar, además de consultar guías clínicas y documentos de organismos oficiales y sociedades científicas.

Se utilizaron términos relacionados con “politraumatismo”, “trauma grave”, “enfermería de urgencias”, “valoración ABCDE”, “ATLS”, “hemorragia” y “seguridad del paciente”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se incluyeron publicaciones en español e inglés centradas en la atención inicial del paciente politraumatizado, las intervenciones enfermeras, la estabilización clínica y la aplicación de protocolos asistenciales en urgencias.

Se priorizaron las guías de práctica clínica, revisiones, documentos de consenso y estudios considerados relevantes por su calidad científica y relación con los objetivos del trabajo. Se excluyeron las publicaciones que no abordaban la asistencia inicial al trauma grave o que no aportaban información aplicable a la práctica enfermera en los servicios de urgencias.

RESULTADOS

La literatura revisada muestra que la actuación enfermera precoz y protocolizada resulta esencial para identificar lesiones potencialmente mortales y mejorar la estabilización inicial del paciente politraumatizado. La aplicación sistemática del enfoque ABCDE permite establecer prioridades asistenciales y actuar de forma ordenada sobre la vía aérea, la respiración, la circulación, el estado neurológico y la exposición del paciente.

Entre las principales intervenciones enfermeras identificadas se encuentran la inmovilización cervical, la administración de oxígeno, la monitorización continua, el control de hemorragias, la canalización de accesos venosos, la extracción de muestras, la administración de fluidoterapia y medicación prescrita, la prevención de la hipotermia y la reevaluación periódica del estado clínico.

Los estudios revisados también destacan que la aplicación de protocolos basados en las recomendaciones ATLS mejora la coordinación del equipo multidisciplinar, reduce los tiempos de actuación y disminuye la variabilidad en la práctica clínica. Asimismo, la formación continuada, la simulación clínica y el uso de herramientas estructuradas de comunicación favorecen una atención más segura y eficiente.

En conjunto, la evidencia señala que la actuación enfermera organizada, rápida y basada en protocolos contribuye a mejorar la supervivencia, prevenir complicaciones y aumentar la calidad asistencial del paciente politraumatizado en los servicios de urgencias.

La atención al paciente politraumatizado comienza desde el momento de su llegada al servicio de urgencias, siendo imprescindible una actuación rápida, organizada y coordinada entre todos los profesionales implicados¹. La evidencia científica demuestra que la aplicación sistemática de protocolos estructurados disminuye la mortalidad y mejora los resultados clínicos, especialmente cuando la asistencia se realiza durante los primeros minutos tras el traumatismo².

El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la recepción del paciente, participando activamente en la valoración primaria y en la estabilización inicial. La metodología ABCDE, desarrollada por el programa Advanced Trauma Life Support (ATLS), constituye el procedimiento recomendado internacionalmente para identificar y tratar de forma prioritaria las lesiones potencialmente mortales³.

Valoración de la vía aérea (Airway):

La primera intervención consiste en comprobar la permeabilidad de la vía aérea, manteniendo siempre la inmovilización cervical hasta descartar una lesión vertebral⁴. La obstrucción de la vía aérea continúa siendo una de las causas evitables de muerte en pacientes politraumatizados, por lo que la enfermería debe colaborar en la apertura de la vía aérea mediante maniobras adecuadas, aspiración de secreciones, colocación de dispositivos supraglóticos cuando estén indicados y preparación del material necesario para una posible intubación orotraqueal⁵.

La correcta inmovilización cervical mediante collarín rígido y la utilización de técnicas de movilización en bloque disminuyen el riesgo de lesiones medulares secundarias durante la asistencia inicial⁶.

Valoración respiratoria (Breathing):

Una vez asegurada la vía aérea, se realiza la valoración respiratoria, identificando alteraciones que comprometan la ventilación y el intercambio gaseoso⁷. La enfermera debe valorar la frecuencia respiratoria, la saturación de oxígeno, la simetría de los movimientos torácicos, la presencia de enfisema subcutáneo y la auscultación pulmonar.

La administración precoz de oxígeno de alto flujo constituye una intervención prioritaria para mantener una adecuada oxigenación tisular. Asimismo, resulta imprescindible reconocer de forma precoz complicaciones como el neumotórax a tensión, el hemotórax masivo o el tórax inestable, situaciones que requieren una actuación inmediata por parte del equipo multidisciplinar⁸.

Valoración circulatoria (Circulation):

La hemorragia continúa siendo la principal causa de muerte potencialmente evitable tras un traumatismo grave⁹. Durante esta fase, la enfermería debe identificar signos de hipoperfusión como hipotensión arterial, taquicardia, relleno capilar lento, piel fría o disminución del nivel de consciencia.

La canalización de dos accesos venosos periféricos de gran calibre permite iniciar de forma inmediata la reposición de volumen y la administración de medicación prescrita¹⁰. Paralelamente, deben obtenerse muestras sanguíneas para analítica urgente, pruebas cruzadas y determinación de parámetros de coagulación.

Las recomendaciones actuales insisten en la importancia del control precoz de la hemorragia mediante compresión directa, torniquetes cuando estén indicados y activación del protocolo de transfusión masiva en pacientes con sospecha de hemorragia grave¹¹. La administración precoz de ácido tranexámico durante las primeras tres horas tras el traumatismo ha demostrado disminuir la mortalidad por hemorragia, motivo por el que forma parte de numerosos protocolos de atención al trauma¹².

Valoración neurológica (Disability):

La valoración neurológica inicial permite detectar lesiones cerebrales potencialmente graves y establecer la necesidad de intervenciones urgentes¹³. La enfermera debe determinar el nivel de consciencia mediante la Escala de Coma de Glasgow, valorar el tamaño y la reactividad pupilar, así como identificar déficits neurológicos evidentes.

La monitorización periódica del estado neurológico facilita la detección precoz de un posible deterioro clínico, permitiendo activar rápidamente las medidas terapéuticas oportunas¹⁴.

Exposición y control ambiental (Exposure):

La exploración completa del paciente requiere retirar cuidadosamente la ropa para identificar lesiones ocultas, heridas penetrantes, fracturas abiertas, quemaduras o hemorragias externas¹⁵. Sin embargo, esta actuación debe realizarse minimizando el riesgo de hipotermia, ya que la disminución de la temperatura corporal forma parte de la denominada tríada letal del trauma, junto con la acidosis metabólica y la coagulopatía¹⁶.

La utilización de mantas térmicas, sistemas de calentamiento activo y fluidoterapia templada constituye una intervención enfermera esencial para prevenir esta complicación y mejorar el pronóstico del paciente.

Monitorización continua y trabajo multidisciplinar

Tras completar la valoración primaria, el paciente debe permanecer bajo monitorización continua mediante electrocardiografía, pulsioximetría, presión arterial no invasiva o invasiva cuando esté indicada, frecuencia respiratoria y temperatura corporal¹⁷. La reevaluación periódica permite detectar cambios clínicos que obliguen a modificar las prioridades asistenciales.

La comunicación efectiva entre los miembros del equipo constituye otro de los pilares de la atención al politraumatizado. La utilización de herramientas estructuradas de comunicación, como el modelo SBAR (Situation, Background, Assessment, Recommendation), reduce los errores asistenciales y favorece la continuidad de los cuidados¹⁸.

Por otra parte, la formación continuada del personal de enfermería mediante simulación clínica de alta fidelidad ha demostrado mejorar tanto las competencias técnicas como las habilidades no técnicas relacionadas con el liderazgo, la toma de decisiones y el trabajo en equipo¹⁹. Estas competencias resultan especialmente relevantes en situaciones de elevada complejidad, donde una actuación rápida y coordinada puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el fallecimiento del paciente.

Finalmente, numerosos estudios coinciden en que la implantación de equipos específicos de trauma y la utilización de protocolos normalizados disminuyen la variabilidad clínica, reducen los tiempos de actuación y mejoran los indicadores de calidad asistencial²⁰. La enfermería, como parte integrante de estos equipos, desempeña un papel decisivo en la aplicación de los cuidados iniciales, la vigilancia clínica y la coordinación de las intervenciones necesarias para garantizar la seguridad del paciente.

DISCUSIÓN

El politraumatismo continúa representando una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial, especialmente en la población joven y en edad laboral. La atención inicial en los servicios de urgencias constituye un factor determinante para mejorar la supervivencia y disminuir la aparición de secuelas permanentes. La evidencia científica demuestra que una actuación rápida, organizada y basada en protocolos estandarizados permite optimizar los resultados clínicos y reducir la mortalidad asociada al trauma grave.

La aplicación sistemática del enfoque ABCDE, recomendado por el programa Advanced Trauma Life Support (ATLS), facilita la identificación precoz de las lesiones potencialmente mortales y establece un orden de prioridades que permite iniciar de forma inmediata las intervenciones terapéuticas más adecuadas. Este procedimiento ha demostrado mejorar la seguridad del paciente y disminuir la variabilidad en la práctica clínica.

El personal de enfermería desempeña un papel esencial durante todas las fases de la atención al paciente politraumatizado. La valoración inicial, la monitorización continua, el control de la vía aérea, la estabilización hemodinámica, la prevención de la hipotermia, la administración de tratamientos prescritos y la coordinación con el resto del equipo multidisciplinar convierten a la enfermera en un profesional imprescindible dentro del equipo de trauma.

La formación continuada, el entrenamiento mediante simulación clínica y la actualización permanente de los protocolos asistenciales constituyen herramientas fundamentales para mantener un elevado nivel competencial y garantizar una atención basada en la mejor evidencia científica disponible. Del mismo modo, la implantación de equipos específicos de trauma y la utilización de sistemas estructurados de comunicación favorecen una mayor coordinación entre profesionales y reducen la aparición de eventos adversos.

CONCLUSIONES

En conclusión, la atención inicial del paciente politraumatizado requiere una actuación multidisciplinar en la que la enfermería desempeña un papel protagonista. La aplicación rigurosa de los protocolos de actuación, junto con una formación especializada y una adecuada coordinación asistencial, contribuyen de forma significativa a mejorar la supervivencia, disminuir las complicaciones y ofrecer una atención sanitaria segura y de calidad.

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