AUTORES
- Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Gloria Mora Alcázar. Enfermera. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
- Carlos García Abadillo. Enfermero. Hospital San Pedro. Logroño, España.
- María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
- Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
- Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
RESUMEN
El triaje constituye uno de los pilares fundamentales de la asistencia sanitaria en los servicios de urgencias hospitalarias. Su finalidad es clasificar a los pacientes según la gravedad clínica y priorizar la atención de aquellos con mayor riesgo vital, optimizando al mismo tiempo los recursos disponibles. La creciente demanda asistencial, el envejecimiento poblacional y la elevada frecuentación de los servicios de urgencias han convertido al triaje en una herramienta indispensable para garantizar la seguridad del paciente y mejorar la eficiencia organizativa. El presente trabajo realiza una revisión bibliográfica sobre los principales sistemas de triaje empleados en el ámbito hospitalario, analizando su utilidad, ventajas, limitaciones e impacto sobre la calidad asistencial. La evidencia científica demuestra que la utilización de sistemas estructurados disminuye los tiempos de espera de los pacientes más graves, mejora la priorización clínica y favorece una distribución más eficiente de los recursos sanitarios. Asimismo, la formación continuada de los profesionales y la implantación de protocolos normalizados son factores determinantes para mantener elevados niveles de calidad asistencial.
PALABRAS CLAVE
Triaje, servicios médicos de urgencias, seguridad del paciente, clasificación, enfermería de urgencias.
ABSTRACT
Triage is one of the fundamental pillars of healthcare delivery in hospital emergency departments. Its purpose is to classify patients according to clinical severity and prioritize those at greatest risk while optimizing available healthcare resources. Increasing demand, population aging, and overcrowding have made triage an essential strategy for ensuring patient safety and improving organizational efficiency. This literature review analyzes the main hospital triage systems, their advantages, limitations, and impact on healthcare quality. Scientific evidence indicates that structured triage systems reduce waiting times for critically ill patients, improve clinical prioritization, and optimize resource allocation. Continuous professional training and standardized protocols remain essential to achieving high-quality emergency care.
KEY WORDS
Triage, emergency medical service, patient safety, classification, emergency nursing.
INTRODUCCIÓN
Los servicios de urgencias hospitalarias representan uno de los principales puntos de acceso al sistema sanitario. En las últimas décadas se ha producido un incremento progresivo del número de consultas motivado por el envejecimiento de la población, el aumento de las enfermedades crónicas y la mayor accesibilidad al sistema sanitario¹. Esta situación ha generado episodios frecuentes de saturación asistencial que pueden comprometer la seguridad del paciente y aumentar los tiempos de espera².
En este contexto, el triaje constituye una herramienta esencial para garantizar que los pacientes sean atendidos según la gravedad de su situación clínica y no por el orden de llegada³. Se trata de un procedimiento dinámico mediante el cual un profesional sanitario entrenado realiza una valoración inicial, identifica signos de gravedad y establece un nivel de prioridad asistencial⁴.
Actualmente existen diversos sistemas estructurados de triaje ampliamente validados, entre los que destacan el Manchester Triage System (MTS), el Emergency Severity Index (ESI) y el Sistema Español de Triaje (SET)⁵⁻⁷. Todos ellos persiguen un objetivo común: mejorar la seguridad del paciente, disminuir la morbimortalidad y optimizar los recursos disponibles.
La correcta implantación de un sistema de triaje permite detectar precozmente patologías tiempo-dependientes como el síndrome coronario agudo, el ictus o la sepsis, donde el retraso diagnóstico puede aumentar significativamente la mortalidad⁸. Además, facilita la organización interna del servicio y mejora la satisfacción tanto de los pacientes como de los profesionales sanitarios⁹.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la importancia del triaje en los servicios de urgencias hospitalarias mediante una revisión bibliográfica.
Objetivos específicos:
Describir los principales sistemas de triaje utilizados en la práctica clínica.
Analizar la evidencia científica sobre su impacto en la seguridad del paciente.
Revisar el papel de la enfermería en el proceso de clasificación.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre la importancia del triaje en los servicios de urgencias hospitalarias. La búsqueda de información se efectuó en bases de datos biomédicas como PubMed, Scopus, SciELO y Google Scholar, así como en documentos publicados por organismos oficiales y sociedades científicas, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES). Se seleccionaron publicaciones en español e inglés relacionadas con los sistemas de triaje, la seguridad del paciente, la organización de los servicios de urgencias y el papel de la enfermería, priorizando las guías clínicas y los estudios publicados en los últimos años por su relevancia y calidad científica.
RESULTADOS
La literatura revisada pone de manifiesto que la utilización de sistemas estructurados de triaje mejora la priorización de los pacientes según su gravedad clínica, reduce los tiempos de espera de los casos más urgentes y favorece un uso más eficiente de los recursos disponibles. Asimismo, los estudios destacan que la formación continuada de los profesionales de enfermería y la aplicación de protocolos normalizados aumentan la fiabilidad del proceso de clasificación y contribuyen a mejorar la seguridad del paciente y la calidad asistencial en los servicios de urgencias.
El concepto moderno de triaje procede del ámbito militar y fue adaptado posteriormente a la asistencia hospitalaria para responder al aumento de la demanda en los servicios de urgencias¹⁰. En la actualidad constituye un proceso clínico estructurado basado en algoritmos de decisión que permiten clasificar rápidamente a los pacientes en diferentes niveles de prioridad.
El Sistema Español de Triaje, ampliamente implantado en España, establece cinco niveles de prioridad clínica, desde situaciones de reanimación inmediata hasta procesos no urgentes¹¹. Esta clasificación permite que los pacientes con riesgo vital sean atendidos de forma inmediata mientras que aquellos con menor gravedad pueden esperar con seguridad durante un tiempo previamente establecido.
Diversos estudios han demostrado que la implantación de sistemas estructurados reduce los tiempos de espera de los pacientes críticos, mejora la utilización de pruebas diagnósticas y disminuye la variabilidad clínica¹². Asimismo, favorece una distribución más eficiente del personal sanitario, especialmente durante los periodos de elevada demanda asistencial.
La evidencia científica disponible demuestra que los sistemas estructurados de triaje presentan una elevada fiabilidad cuando son aplicados por profesionales adecuadamente formados¹³. La correcta clasificación inicial permite identificar precozmente pacientes con patologías tiempo-dependientes, reduciendo el retraso diagnóstico y terapéutico. Entre estas patologías destacan el síndrome coronario agudo, el ictus isquémico, la sepsis y el traumatismo grave, donde cada minuto de demora puede influir de forma significativa en la morbimortalidad del paciente¹⁴.
Uno de los mayores retos actuales de los servicios de urgencias es la saturación asistencial. La Organización Mundial de la Salud reconoce que la sobrecarga de los servicios de urgencias constituye un problema creciente que afecta a la calidad de la atención y a la seguridad del paciente¹⁵. El incremento de la esperanza de vida, el envejecimiento poblacional y la mayor prevalencia de enfermedades crónicas han aumentado considerablemente el número de consultas urgentes durante las últimas décadas¹⁶.
En este contexto, el triaje actúa como un mecanismo organizativo imprescindible para priorizar la atención sanitaria. Diversos estudios han observado que los hospitales que utilizan sistemas normalizados de clasificación consiguen disminuir los tiempos de espera de los pacientes con mayor gravedad, reducir el número de abandonos sin ser atendidos y mejorar los indicadores de calidad asistencial¹⁷.
El profesional de enfermería desempeña un papel fundamental durante el proceso de triaje. En la mayoría de hospitales españoles esta función es desarrollada por enfermeras con formación específica en urgencias, quienes realizan una valoración inicial basada en signos vitales, síntomas principales, antecedentes clínicos y escalas de gravedad previamente validadas¹⁸. Esta valoración requiere una elevada capacidad de razonamiento clínico, experiencia profesional y habilidades de comunicación, ya que en pocos minutos debe establecerse el nivel de prioridad del paciente.
La formación continuada constituye otro elemento esencial para garantizar la calidad del triaje. Diversas investigaciones han demostrado que la capacitación periódica de los profesionales mejora la concordancia entre observadores y disminuye los errores de clasificación¹⁹. Asimismo, la utilización de simulaciones clínicas y programas de entrenamiento contribuye a mantener actualizados los conocimientos del personal sanitario y favorece una mayor homogeneidad en la aplicación de los protocolos.
En los últimos años también se ha producido una importante incorporación de herramientas tecnológicas al proceso de triaje. Los sistemas informáticos permiten registrar de forma estructurada la información clínica, calcular automáticamente los tiempos máximos de espera y generar alertas cuando un paciente supera el tiempo recomendado según su nivel de prioridad²⁰. Además, el desarrollo de algoritmos basados en inteligencia artificial comienza a mostrar resultados prometedores como herramienta de apoyo a la decisión clínica, aunque todavía son necesarios estudios que confirmen su utilidad y seguridad antes de su implantación generalizada²¹.
A pesar de sus numerosas ventajas, el triaje presenta algunas limitaciones. La clasificación clínica depende en gran medida de la experiencia del profesional y de la información disponible en el momento de la valoración inicial²². Pacientes con sintomatología inespecífica o con deterioro clínico rápido pueden ser clasificados inicialmente en niveles inferiores, lo que obliga a realizar una reevaluación continua durante la estancia en urgencias. Esta reevaluación constituye uno de los principios fundamentales de todos los sistemas modernos de triaje y permite detectar cambios clínicos que requieran modificar la prioridad asistencial²³.
Otro aspecto ampliamente estudiado es la satisfacción del paciente. Aunque algunos usuarios perciben negativamente los tiempos de espera cuando observan que otros pacientes son atendidos antes, diversos trabajos han demostrado que proporcionar información clara sobre el funcionamiento del triaje mejora significativamente la percepción de calidad asistencial²⁴. La comunicación efectiva entre profesionales y pacientes reduce la ansiedad, aumenta la confianza en el sistema sanitario y favorece una mejor comprensión del proceso asistencial.
Desde el punto de vista de la gestión sanitaria, el triaje también permite obtener indicadores de actividad que facilitan la planificación de recursos humanos y materiales. El análisis periódico de los niveles de prioridad, tiempos de espera, tiempos de atención médica y tiempos de permanencia en urgencias constituye una herramienta fundamental para la mejora continua de la calidad²⁵.
DISCUSIÓN
El triaje constituye una herramienta imprescindible para garantizar una atención segura, eficiente y equitativa en los servicios de urgencias hospitalarias. La utilización de sistemas estructurados y validados internacionalmente permite priorizar la asistencia según la gravedad clínica del paciente, optimizar los recursos disponibles y disminuir los tiempos de atención en las patologías tiempo-dependientes.
La evidencia científica demuestra que la implantación de protocolos normalizados mejora la seguridad del paciente, aumenta la eficiencia organizativa y contribuye a reducir la variabilidad clínica entre profesionales. El papel de la enfermería resulta fundamental durante este proceso, siendo imprescindible mantener programas de formación continuada que garanticen una correcta aplicación de los sistemas de clasificación.
Por otra parte, la incorporación progresiva de nuevas tecnologías y herramientas de apoyo a la decisión clínica representa una oportunidad para seguir mejorando la calidad del triaje. Sin embargo, estas innovaciones deben complementarse siempre con el juicio clínico del profesional sanitario y con una reevaluación continua del paciente.
CONCLUSIONES
En conclusión, el triaje no debe entenderse únicamente como un procedimiento administrativo de clasificación, sino como una intervención clínica esencial que contribuye directamente a mejorar la seguridad del paciente y la calidad de la atención sanitaria en los servicios de urgencias.
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