Actuación enfermera en la atención inicial del paciente con sepsis en el servicio de urgencias

17 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
  2. Gloria Mora Alcázar. Enfermera. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
  3. Carlos García Abadillo. Enfermero. Hospital San Pedro. Logroño, España.
  4. María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
  5. Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
  6. Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.

RESUMEN

La sepsis constituye una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y representa una auténtica emergencia médica debido a su rápida evolución hacia el fracaso multiorgánico y el shock séptico si no se instaura un tratamiento precoz. Los servicios de urgencias desempeñan un papel fundamental en el reconocimiento temprano de esta patología, siendo la actuación enfermera un elemento clave para disminuir los tiempos de diagnóstico y tratamiento. El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la evidencia científica disponible sobre el papel de la enfermería en la atención inicial del paciente con sepsis en los servicios de urgencias, identificando las principales intervenciones que contribuyen a mejorar el pronóstico clínico. La literatura revisada pone de manifiesto que la aplicación de protocolos asistenciales basados en la evidencia, junto con la utilización de escalas de valoración clínica y la implementación precoz del paquete terapéutico recomendado por la Surviving Sepsis Campaign, permiten reducir la mortalidad, disminuir las complicaciones y optimizar la utilización de los recursos sanitarios. La formación continuada del personal de enfermería, la monitorización estrecha del paciente y el trabajo multidisciplinar constituyen aspectos esenciales para garantizar una atención segura y de calidad.

PALABRAS CLAVE

Sepsis, choque séptico, servicios de urgencias, enfermería de urgencias, seguridad del paciente.

ABSTRACT

Sepsis is one of the leading causes of morbidity and mortality worldwide and represents a true medical emergency because of its rapid progression to multiple organ failure and septic shock if early treatment is not initiated. Emergency departments play a crucial role in the early recognition of this condition, with nursing management being essential to reduce diagnostic and therapeutic delays. The aim of this literature review is to analyze current scientific evidence regarding the role of nurses in the initial management of septic patients in emergency departments. The reviewed literature demonstrates that implementing evidence-based protocols, together with early clinical assessment tools and prompt application of the Surviving Sepsis Campaign bundle, significantly improves patient outcomes, reduces mortality, and optimizes healthcare resources. Continuous nursing education, close patient monitoring, and multidisciplinary teamwork are key factors in ensuring safe and high-quality emergency care.

KEY WORDS

Sepsis, septic shock, emergency medical enferservice, emergency nursing, patient safety.

INTRODUCCIÓN

La sepsis constituye un síndrome clínico potencialmente mortal originado por una respuesta inmunitaria desregulada del organismo frente a una infección, capaz de producir disfunción orgánica y evolucionar hacia el shock séptico y el fracaso multiorgánico si no se instaura un tratamiento inmediato¹. Actualmente representa uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial debido a su elevada incidencia, complejidad asistencial y elevada mortalidad, especialmente entre pacientes de edad avanzada, inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas².

La Organización Mundial de la Salud considera la sepsis una prioridad sanitaria internacional, estimando que cada año afecta a cerca de 50 millones de personas y ocasiona aproximadamente 11 millones de fallecimientos, lo que representa alrededor del 20 % de todas las muertes registradas en el mundo³. A pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, continúa siendo una de las principales causas de ingreso en unidades de cuidados intensivos y una de las patologías con mayor consumo de recursos sanitarios⁴.

Los servicios de urgencias hospitalarias constituyen el primer nivel asistencial donde se identifican la mayoría de los pacientes con sepsis. En este escenario, el tiempo adquiere una importancia crítica, ya que cada hora de retraso en el inicio del tratamiento antibiótico se asocia con un incremento significativo de la mortalidad⁵. Por este motivo, el reconocimiento precoz de los signos y síntomas compatibles con sepsis y la activación inmediata de protocolos específicos constituyen elementos esenciales para mejorar el pronóstico del paciente⁶.

La enfermería desempeña un papel protagonista durante esta fase inicial. Entre sus funciones destacan la identificación de pacientes con sospecha de infección, la valoración clínica inicial, la monitorización de constantes vitales, la obtención de muestras microbiológicas, la canalización de accesos venosos, la administración precoz de fluidoterapia y antibioterapia prescrita, así como la vigilancia continua de la evolución clínica⁷. Estas intervenciones requieren una elevada capacitación profesional y una actuación coordinada con el resto del equipo multidisciplinar.

Las recomendaciones internacionales publicadas por la Surviving Sepsis Campaign han supuesto un cambio importante en el abordaje de esta patología al establecer paquetes de medidas («bundles») que deben iniciarse durante la primera hora desde el reconocimiento de la sepsis⁸. La aplicación sistemática de estas recomendaciones ha demostrado disminuir la mortalidad hospitalaria y mejorar la calidad asistencial⁹.

En España, diferentes hospitales han desarrollado programas específicos conocidos como Código Sepsis, cuyo objetivo es acelerar el diagnóstico, homogeneizar la atención clínica y reducir el tiempo transcurrido hasta el inicio del tratamiento¹⁰. La implicación activa de la enfermería en estos protocolos ha permitido mejorar la adherencia a las recomendaciones internacionales y optimizar la seguridad del paciente.

Debido al elevado impacto sanitario de esta enfermedad y a la importancia de la actuación precoz en los servicios de urgencias, resulta imprescindible revisar la evidencia científica disponible acerca del papel de la enfermería en la atención inicial del paciente con sepsis.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con sepsis en los servicios de urgencias hospitalarias.

Objetivos específicos:

  • Describir las principales intervenciones enfermeras durante la valoración inicial del paciente con sospecha de sepsis.
  • Analizar la importancia del reconocimiento precoz de la sepsis en urgencias.
  • Revisar la evidencia disponible sobre la aplicación del Código Sepsis y los paquetes de medidas recomendados.
  • Identificar el impacto de la actuación enfermera en la seguridad del paciente y en la disminución de la morbimortalidad.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con sepsis en los servicios de urgencias hospitalarias. La búsqueda de información se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO y Google Scholar, además de consultar guías clínicas, documentos institucionales y publicaciones de organismos oficiales y sociedades científicas.

Se emplearon términos relacionados con “sepsis”, “shock séptico”, “servicios de urgencias”, “enfermería de urgencias”, “Código Sepsis”, “reconocimiento precoz” y “Surviving Sepsis Campaign”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se incluyeron publicaciones en español e inglés relacionadas con la identificación precoz de la sepsis, las intervenciones enfermeras iniciales y la aplicación de protocolos asistenciales en urgencias.

Se priorizaron las guías de práctica clínica, documentos de consenso, revisiones y estudios considerados relevantes por su calidad científica y relación con los objetivos del trabajo. Se excluyeron las publicaciones que no abordaban la atención inicial de la sepsis, que se centraban exclusivamente en otros ámbitos asistenciales o que no aportaban información aplicable a la práctica enfermera en urgencias.

RESULTADOS

La evidencia revisada muestra que la actuación precoz del personal de enfermería resulta fundamental para identificar al paciente con sospecha de sepsis y reducir el tiempo hasta el inicio del tratamiento. Las principales intervenciones descritas fueron la valoración inicial mediante el enfoque ABCDE, el registro de constantes vitales, la identificación de signos de hipoperfusión, la determinación del nivel de consciencia y la utilización de herramientas de cribado clínico.

La activación temprana del Código Sepsis y la aplicación de protocolos estructurados favorecen la coordinación del equipo multidisciplinar y mejoran el cumplimiento de las recomendaciones asistenciales. Entre las actuaciones enfermeras más relevantes se encontraron la canalización de accesos venosos, la extracción de muestras analíticas y hemocultivos, la determinación del lactato, la administración de oxígeno cuando está indicado y la administración precoz de fluidoterapia y antibioterapia prescrita.

Los estudios revisados también destacan la importancia de la monitorización continua y de la reevaluación periódica para detectar signos de deterioro clínico, valorar la respuesta al tratamiento y reconocer la progresión hacia el shock séptico o el fracaso multiorgánico.

Asimismo, la formación continuada, la simulación clínica y la actualización periódica de los protocolos aumentan la capacidad de reconocimiento de la sepsis, mejoran la adherencia a las guías clínicas y disminuyen la variabilidad asistencial. En conjunto, la actuación enfermera temprana, protocolizada y coordinada se relaciona con una mayor seguridad del paciente, una reducción de los retrasos terapéuticos y una mejora de los resultados clínicos.

La sepsis es una patología tiempo-dependiente cuyo pronóstico está estrechamente relacionado con la rapidez en su identificación y tratamiento. Las guías internacionales recomiendan que el reconocimiento del paciente con sospecha de sepsis se realice desde el primer contacto con el sistema sanitario, siendo los servicios de urgencias el escenario donde se diagnostican la mayoría de los casos¹¹. En este contexto, la actuación enfermera adquiere una importancia determinante, ya que habitualmente es el profesional que realiza la primera valoración clínica y detecta los signos de alarma que permiten activar el protocolo asistencial.

Durante la valoración inicial, la enfermera debe realizar una exploración sistemática siguiendo el enfoque ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability y Exposure), identificando alteraciones que puedan comprometer la vida del paciente¹². Paralelamente, es imprescindible registrar constantes vitales como la frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, presión arterial, saturación de oxígeno, temperatura y nivel de consciencia mediante la escala de Glasgow. La presencia de hipotensión arterial, taquipnea, taquicardia, fiebre o hipotermia, alteración del estado mental y disminución de la diuresis deben hacer sospechar un proceso séptico y motivar una actuación inmediata¹³.

En los últimos años se han incorporado herramientas de cribado que facilitan el reconocimiento precoz de la sepsis. Entre ellas destaca la escala qSOFA (Quick Sequential Organ Failure Assessment), recomendada para identificar pacientes con mayor riesgo de evolución desfavorable fuera de las unidades de cuidados intensivos¹⁴. Un resultado igual o superior a dos puntos obliga a realizar una valoración clínica urgente e iniciar el estudio diagnóstico correspondiente. No obstante, las guías más recientes insisten en que ninguna escala debe sustituir al juicio clínico del profesional sanitario, especialmente en pacientes ancianos, inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas, donde la presentación clínica puede ser atípica¹⁵.

Una vez identificada la sospecha de sepsis, la prioridad asistencial consiste en activar el Código Sepsis, un protocolo multidisciplinar diseñado para reducir el tiempo hasta el inicio del tratamiento. Su implantación en numerosos hospitales españoles ha permitido mejorar la coordinación entre los distintos profesionales implicados y disminuir significativamente la mortalidad hospitalaria¹⁶.

Las recomendaciones de la Surviving Sepsis Campaign establecen un conjunto de intervenciones conocidas como bundle de la primera hora, cuyo cumplimiento se asocia con una mejora significativa del pronóstico clínico¹⁷. Entre estas medidas se incluyen la determinación del lactato sérico, la obtención de hemocultivos antes de iniciar la antibioterapia cuando sea posible, la administración precoz de antibióticos de amplio espectro, el inicio de fluidoterapia intravenosa en pacientes con hipotensión o hipoperfusión tisular y la utilización de vasopresores cuando persiste la inestabilidad hemodinámica tras la reposición de volumen¹⁸.

La enfermería participa activamente en cada una de estas intervenciones. La canalización de accesos venosos periféricos de calibre adecuado constituye una de las primeras actuaciones, permitiendo la extracción de muestras analíticas y microbiológicas, así como la administración rápida de tratamiento intravenoso¹⁹. La obtención correcta de hemocultivos antes del inicio de la antibioterapia aumenta el rendimiento diagnóstico y facilita la identificación del microorganismo responsable de la infección, favoreciendo posteriormente la adecuación del tratamiento antimicrobiano²⁰.

Otra de las funciones esenciales del personal de enfermería es la administración precoz de fluidoterapia. Las recomendaciones internacionales aconsejan la perfusión inicial de cristaloides balanceados en pacientes con hipotensión o elevación del lactato, monitorizando estrechamente la respuesta clínica y evitando tanto la infra resucitación como la sobrecarga hídrica²¹. Durante este proceso resulta imprescindible vigilar la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la diuresis, la perfusión periférica y el nivel de consciencia, comunicando inmediatamente cualquier deterioro clínico al equipo médico.

La administración de antibioterapia constituye otro de los pilares fundamentales del tratamiento inicial. Diversos estudios han demostrado que cada hora de retraso en el inicio del tratamiento antibiótico se asocia con un incremento progresivo de la mortalidad²². Por ello, la coordinación entre médicos, enfermeras, laboratorio y farmacia hospitalaria resulta determinante para reducir los tiempos de respuesta y garantizar la administración del tratamiento en el menor tiempo posible.

Además del tratamiento inicial, la monitorización continua constituye una competencia esencial de la enfermería de urgencias. La reevaluación periódica del paciente permite detectar precozmente signos de empeoramiento, valorar la respuesta a la fluidoterapia y reconocer la aparición de complicaciones como insuficiencia respiratoria, alteraciones del nivel de consciencia, fracaso renal agudo o shock séptico²³. Esta vigilancia continua facilita la toma de decisiones clínicas y permite anticipar la necesidad de ingreso en unidades de cuidados intensivos.

La comunicación efectiva con el paciente y sus familiares también forma parte de la atención integral. La sepsis suele presentarse de forma brusca y genera un elevado nivel de ansiedad tanto en el paciente como en su entorno. La información clara sobre las pruebas diagnósticas, el tratamiento instaurado y la evolución clínica contribuye a mejorar la satisfacción de los usuarios y favorece una relación terapéutica basada en la confianza²⁴.

Finalmente, numerosos estudios coinciden en que la formación continuada del personal de enfermería constituye uno de los factores que mayor impacto tiene sobre la calidad asistencial. Los programas de simulación clínica, el entrenamiento en reconocimiento precoz de la sepsis y la actualización periódica de los protocolos mejoran la adherencia a las recomendaciones internacionales y disminuyen la variabilidad en la práctica clínica²⁵.

DISCUSIÓN

La sepsis continúa siendo una de las principales causas de mortalidad hospitalaria y representa una auténtica urgencia médica en la que el tiempo hasta el inicio del tratamiento condiciona de forma decisiva el pronóstico del paciente. La identificación precoz de los signos y síntomas compatibles con esta patología constituye el primer paso para disminuir la morbimortalidad y evitar la progresión hacia el shock séptico y el fracaso multiorgánico.

La evidencia científica demuestra que la implantación de protocolos estructurados, como el Código Sepsis y las recomendaciones de la Surviving Sepsis Campaign, mejora la calidad asistencial al reducir los tiempos de diagnóstico y tratamiento, aumentar la adherencia a las guías clínicas y favorecer una actuación homogénea entre los distintos profesionales sanitarios.

El personal de enfermería desempeña un papel esencial durante todo el proceso asistencial. La valoración clínica inicial, la monitorización continua, la obtención de muestras microbiológicas, la administración precoz de fluidoterapia y antibioterapia, así como la detección de complicaciones, convierten a la enfermera en un profesional clave para garantizar una atención segura, eficaz y basada en la evidencia científica.

Asimismo, la formación continuada, la simulación clínica y la actualización periódica de protocolos contribuyen a mejorar las competencias profesionales y a disminuir la variabilidad clínica. La incorporación de herramientas informáticas de ayuda a la decisión y de sistemas de alerta precoz puede optimizar todavía más el reconocimiento de la sepsis, aunque siempre deben complementar el juicio clínico del profesional.

CONCLUSIONES

En conclusión, la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con sepsis en los servicios de urgencias constituye uno de los pilares fundamentales para mejorar la supervivencia, reducir las complicaciones y garantizar una asistencia sanitaria de calidad. La consolidación de protocolos multidisciplinares, junto con una adecuada formación del personal, permitirá seguir avanzando en la mejora de los resultados clínicos de estos pacientes.

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