Cuidados de enfermería al paciente quemado: valoración y manejo integral. Una revisión sistemática

19 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Adriana Serra Betrán. Servicio de Urgencias, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  2. Paula Consejo Gracia. Centro de Salud Ramón y Cajal, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  3. Lucía Clau Tena. Servicio de UCI, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  4. Alaia Juaristi Etxabe. ⁠Servicio de Cirugía, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  5. Candela Rivas Enrique. Servicio de Rayos, Hospital Universitario Miguel Servet, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Zaragoza, España.
  6. Carmen Vilarrubi Rovira. Servicio de Urgencias, Hospital de Barbastro, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.

RESUMEN

Introducción: Las quemaduras constituyen un problema de salud pública a nivel mundial: según la Organización Mundial de la Salud, en 2014 se registraron 346.000 muertes por esta causa, siendo los países de ingresos medios y bajos, las mujeres y los niños los más afectados 7,6. En España, se estima que 3 de cada 1.000 habitantes sufren quemaduras que requieren atención médica, y entre el 15% y el 20% de ellos precisa ingreso hospitalario 7. Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre la valoración y el manejo integral de enfermería del paciente quemado.

Metodología: Se realizó una revisión sistemática de la literatura publicada entre 2010 y 2026 en las bases de datos MEDLINE, SciELO, LILACS, Cuiden, Dialnet y Cochrane, empleando descriptores DeCS/MeSH combinados mediante operadores booleanos. Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas e integradoras y guías de práctica clínica centrados en la valoración y los cuidados de enfermería al paciente quemado.

Resultados: El manejo óptimo del paciente quemado requiere un abordaje protocolizado que incluye la clasificación de la quemadura según su profundidad y extensión, la reposición hídrica precoz, el control del dolor, la prevención y el control de la infección, el soporte nutricional, el cuidado avanzado de heridas y el apoyo emocional continuado. Se ha documentado una notable variabilidad en la aplicación de las fórmulas de fluidoterapia entre profesionales, lo que subraya la necesidad de protocolos estandarizados.

Discusión-Conclusiones: La enfermería desempeña un papel central en todas las fases de la atención al paciente quemado, desde el ámbito prehospitalario hasta la unidad especializada. La coordinación multidisciplinaria y la formación específica del personal resultan determinantes para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad y las complicaciones.

PALABRAS CLAVE

Quemaduras, atención de enfermería, manejo del dolor, fluidoterapia, cuidados críticos.

ABSTRACT

Introduction: Burns are a public health problem worldwide: according to the World Health Organization, 346,000 deaths from this cause were recorded in 2014, with people in low- and middle-income countries, women and children being the most affected. In Spain, it is estimated that 3 out of every 1,000 inhabitants suffer burns requiring medical attention, and between 15% and 20% of them require hospital admission.

Objective: To analyze the available scientific evidence on the nursing assessment and comprehensive management of the burned patient.

Methodology: A systematic review of the literature published between 2010 and 2026 was carried out in MEDLINE, SciELO, LILACS, Cuiden, Dialnet and the Cochrane Library, using DeCS/MeSH descriptors combined with Boolean operators. Original articles, systematic and integrative reviews and clinical practice guidelines focused on the assessment and nursing care of burned patients were included.

Results: Optimal management of the burned patient requires a protocolized approach that includes classification of the burn according to depth and extent, early fluid resuscitation, pain control, infection prevention and control, nutritional support, advanced wound care and ongoing emotional support. Notable variability has been documented in the application of fluid therapy formulas among professionals, underscoring the need for standardized protocols.

Discussion-Conclusions: Nursing plays a central role in all phases of care for the burned patient, from the prehospital setting to the specialized unit. Multidisciplinary coordination and specific staff training are decisive for improving prognosis and reducing mortality and complications.

KEY WORDS

Burns, nursing care, pain management, fluid therapy, critical care.

INTRODUCCIÓN

Una quemadura es una lesión de los tejidos blandos que ocasiona un daño o destrucción de la piel y su contenido, producida cuando los tejidos corporales absorben más calor del que pueden tolerar, debido a alteraciones térmicas que comprenden el calor, el frío, las radiaciones, la electricidad y los productos químicos4. Como consecuencia, se pierde la función protectora de la piel y se favorece la invasión de microorganismos, siendo la infección la complicación más grave asociada a este tipo de lesiones4.

Epidemiológicamente, las quemaduras representan un problema de salud pública de primer orden: la Organización Mundial de la Salud estima que causan alrededor de 180.000 muertes al año en todo el mundo, afectando de forma desproporcionada a los países de ingresos medios y bajos, así como a mujeres y niños6. Se calcula que el 1% de la población mundial ha padecido una lesión grave por quemaduras, de las cuales 500.000 requieren atención médica, y en torno a dos millones de personas no pueden realizar una actividad diaria normal debido a la gravedad de sus heridas 6. En España, aproximadamente 3 de cada 1.000 habitantes sufren quemaduras que requieren atención médica, precisando ingreso hospitalario entre el 15% y el 20% de ellos7.

Gracias a los avances en el manejo de estos pacientes, la supervivencia ha mejorado de forma notable: la mortalidad del 50% que se registraba durante la Segunda Guerra Mundial en pacientes con un 40% de superficie corporal total quemada se ha reducido drásticamente, alcanzando actualmente tasas de supervivencia de hasta el 80% en ese mismo perfil de gravedad6. Este progreso se sustenta en un manejo protocolizado y multidisciplinar, en el que la enfermería desempeña un papel esencial desde la atención prehospitalaria hasta el ingreso en unidades especializadas de quemados o cuidados intensivos2,3. La variabilidad existente en la aplicación de determinados protocolos, especialmente en el ámbito de la fluidoterapia, justifica la realización de la presente revisión sistemática8.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la evidencia científica disponible sobre la valoración y el manejo integral de enfermería del paciente quemado.

Objetivos específicos:

• Describir la clasificación de las quemaduras según su profundidad y extensión, relevante para la valoración de enfermería.

• Identificar los componentes clave del manejo integral del paciente quemado: reposición hídrica, control del dolor, prevención de la infección, soporte nutricional y cuidado de heridas.

• Analizar el papel de la enfermería en la atención prehospitalaria y hospitalaria del paciente quemado, incluyendo el apoyo emocional.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión sistemática de la literatura científica publicada entre 2010 y 2026, con búsqueda estructurada en las bases de datos MEDLINE, SciELO, LILACS, Cuiden, Dialnet y Cochrane. Como descriptores de búsqueda, obtenidos de la lista de Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH), se emplearon los términos «quemaduras», «atención de enfermería», «manejo del dolor», «fluidoterapia» y «cuidados críticos», combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Se incluyeron artículos originales, revisiones sistemáticas e integradoras, guías de práctica clínica y planes de cuidados publicados en español o inglés, con acceso a texto completo, centrados en la valoración y los cuidados de enfermería al paciente quemado, tanto adulto como pediátrico, en los distintos niveles asistenciales. Se excluyeron los trabajos centrados exclusivamente en el manejo quirúrgico o reconstructivo sin participación descrita de enfermería, así como aquellos sin metodología claramente especificada. Tras la eliminación de duplicados y la selección mediante lectura de título, resumen y texto completo, se conformó el cuerpo documental final empleado para la síntesis de resultados, cuyo detalle se recoge en el Anexo 2.

RESULTADOS

La valoración inicial del paciente quemado se basa en la clasificación de la lesión según su profundidad —primer grado, segundo grado superficial y profundo, y tercer grado— y su extensión, estimada mediante la Regla de los Nueves de Wallace, que asigna un 9% de superficie corporal total a cada brazo y a la cabeza, un 18% a cada pierna y a cada cara del tronco, y un 1% al periné9. Esta clasificación, recogida en el Anexo 1, determina la estrategia clínica y de cuidados a seguir1.

En la atención prehospitalaria y en la fase inicial hospitalaria, la evidencia coincide en recomendar un abordaje sistemático en dos fases: una valoración primaria, orientada a identificar y tratar de forma rápida las condiciones de riesgo vital, y una valoración secundaria, más completa, realizada «de la cabeza a los pies» 3. Una atención temprana, sistemática y efectiva reduce la extensión y la profundidad de la quemadura y minimiza la morbimortalidad asociada3.

La reposición hídrica constituye uno de los pilares del manejo del gran quemado. La fórmula más empleada es la de Parkland, que establece la administración de 4 ml de lactato de Ringer por kilogramo de peso y por porcentaje de superficie corporal quemada, administrando la mitad del volumen calculado en las primeras 8 horas y el resto en las 16 horas siguientes7,9. No obstante, la literatura documenta una variabilidad relevante en la aplicación de las distintas fórmulas de fluidoterapia (Parkland, Parkland modificada, Brooke modificada, Galveston o Cincinnati) entre distintos profesionales ante un mismo paciente, lo que evidencia la necesidad de protocolos institucionales estandarizados8.

Junto al manejo hídrico, los estudios revisados identifican como componentes esenciales del cuidado integral del paciente quemado la prevención y el control de la infección —la complicación más grave derivada de la pérdida de la función barrera de la piel—, el control del dolor mediante escalas específicas de valoración, especialmente en pacientes sedados y ventilados en unidades de cuidados intensivos, el soporte nutricional precoz y el cuidado avanzado de heridas1,2,4. Asimismo, se destaca la importancia del apoyo emocional y psicológico continuado, tanto en la fase aguda como en la de rehabilitación, dada la elevada carga psicológica asociada a este tipo de lesiones1,6.

Finalmente, la evidencia revisada coincide en señalar que la coordinación multidisciplinaria —enfermería, medicina intensiva, cirugía plástica, nutrición y salud mental— constituye un factor clave para mejorar el pronóstico funcional y vital de los pacientes, así como para reducir la mortalidad y las complicaciones asociadas1,5.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Los resultados de esta revisión confirman que la enfermería ocupa una posición central en el cuidado integral del paciente quemado, desde la valoración inicial prehospitalaria hasta el seguimiento en unidades especializadas2,3. La clasificación precisa de la quemadura y la reposición hídrica precoz y adecuada son determinantes para prevenir el shock hipovolémico y las complicaciones derivadas de una fluidoterapia insuficiente o excesiva7,9.

La variabilidad documentada en la aplicación de las distintas fórmulas de reposición hídrica entre profesionales resulta especialmente relevante, dado su impacto potencial en el pronóstico del paciente, y refuerza la necesidad de disponer de protocolos institucionales claros, así como de una formación específica y continuada del personal de enfermería en el manejo del gran quemado8.

La heterogeneidad de los diseños incluidos —revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, planes de cuidados y estudios de caso— dificulta la comparación directa de los resultados, si bien existe consenso en la importancia de un abordaje multidisciplinar y protocolizado que abarque el control del dolor, la prevención de la infección, el soporte nutricional y el apoyo emocional continuado del paciente y su familia1.

Como limitaciones de esta revisión cabe señalar la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos y la imposibilidad de realizar una síntesis cuantitativa de los resultados. Se recomienda que futuras investigaciones evalúen de forma comparativa la efectividad de los distintos esquemas de fluidoterapia y el impacto de los protocolos estandarizados de enfermería sobre los resultados clínicos del paciente quemado.

En conclusión, los cuidados de enfermería al paciente quemado requieren un abordaje integral y protocolizado que incluya la valoración precisa de la quemadura, la reposición hídrica precoz, el control del dolor, la prevención de la infección, el soporte nutricional, el cuidado avanzado de heridas y el apoyo emocional continuado. La estandarización de protocolos y el refuerzo de la formación especializada del personal de enfermería son prioritarios para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad y las complicaciones de estos pacientes.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Cuidado integral y manejo del paciente quemado, una revisión sistemática. Rev Sanit Investig [Internet]. 2025 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/cuidado-integral-y-manejo-del-paciente-quemado-una-revision-sistematica/
  2. Manejo del paciente quemado adulto y pediátrico en UCI. NPunto [Internet]. 2022 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://www.npunto.es/revista/57/manejo-del-paciente-quemado-adulto-y-pediatrico-en-uci
  3. García Sanz A, García Gimeno J, Pastor Pueyo M, Sanz Moreno L, Sánchez Tornos P. Papel de enfermería en el abordaje inicial del gran quemado. Rev Sanit Investig [Internet]. 2022 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/papel-de-enfermeria-en-el-abordaje-inicial-del-gran-quemado/
  4. Atención de enfermería en el cuidado de un paciente quemado. Caso clínico [Internet]. Zaragoza: Universidad de Zaragoza; 2016 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://zaguan.unizar.es/record/70545?ln=es
  5. Valoración/manejo del paciente quemado. Plan de cuidados de enfermería [trabajo fin de grado en Internet]. Valladolid: Universidad de Valladolid; [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/41936/TFG-H1889.pdf?sequence=1
  6. Gómez García M, Barrios Bermúdez M, Gómez García M. Cuidados de enfermería en el paciente quemado en el medio extrahospitalario. Revisión bibliográfica narrativa [Internet]. [citado 15 jul 2026]. Disponible en: http://publicacionescientificas.es/wp-content/uploads/2023/11/4917-MARINA-G%C3%93MEZ.pdf
  7. Efectividad del esquema de reposición hídrica de Brooke modificado para el tratamiento del paciente quemado. Rev Cuba Cir [Internet]. 2019 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192019000100006
  8. Abordaje terapéutico del paciente quemado. AVFT Arch Venez Farmacol Ter [Internet]. 2019 [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://www.revistaavft.com/images/revistas/2019/avft_1_2019/2abordaje_terapeutico_paciente_quemado.pdf
  9. Requerimientos líquidos en quemados (primeras 24 h) [Internet]. SAMIUC; [citado 15 jul 2026]. Disponible en: https://www.samiuc.es/requerimientos-liquidos-en-quemados-primeras-24-h/

ANEXOS

Anexo 1. Clasificación de las quemaduras según profundidad y extensión (Regla de los Nueves de Wallace)

Clasificación Descripción
Primer grado Afecta solo a la epidermis; eritema doloroso sin flictenas; cura sin secuelas en pocos días.
Segundo grado superficial Afecta epidermis y dermis papilar; flictenas, lecho rosado y doloroso; buen pronóstico de cicatrización.
Segundo grado profundo Afecta hasta la dermis reticular; lecho pálido, menor sensibilidad; mayor riesgo de secuelas e infección.
Tercer grado Destrucción completa de la piel y estructuras subyacentes; lecho acartonado e indoloro; requiere tratamiento quirúrgico.
Extensión (Regla de los Nueves) Cabeza y cada brazo: 9% cada uno; cada pierna: 18%; cara anterior y posterior del tronco: 18% cada una; periné: 1% (superficie corporal total, adulto).

Fuente: elaboración propia a partir de 1 y 9.

Anexo 2. Resumen de estudios incluidos sobre cuidados de enfermería al paciente quemado

Estudio (ref.) Diseño Contexto Resultado principal
Cuidado integral y manejo del paciente quemado, 2025 (1) Revisión sistemática MEDLINE, SciELO, LILACS Identifica los componentes clave del manejo integral: fluidoterapia, control de infección, analgesia, nutrición, heridas y apoyo emocional.
Manejo del paciente quemado en UCI, NPunto, 2022 (2) Revisión bibliográfica Adulto y pediátrico, UCI/Unidad de Quemados Describe la valoración, los tratamientos y los cuidados de enfermería en pacientes críticos quemados, con diagnósticos NANDA.
García Sanz et al., 2022 (3) Revisión sistemática Abordaje inicial del gran quemado Describe la valoración primaria y secundaria y su impacto en la reducción de la morbimortalidad.
Gómez García et al. (6) Revisión bibliográfica narrativa Medio extrahospitalario Describe el papel de enfermería en la identificación de signos, cuidados y apoyo emocional hasta el traslado hospitalario.

Fuente: elaboración propia a partir de los estudios incluidos en la revisión.

 

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