Funciones y competencias de enfermería en radiología intervencionista

26 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Belén Clemente García. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Radiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  2. Cristina del Castillo Gómez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  3. Gloria López Valverde. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  4. María Luisa Pereira Balboa. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Geriatría, Hospital General Militar de Defensa “Orad y Gajias”, Zaragoza, España.
  5. Pablo Jesús Mera Varela. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Servicio de Cardiología, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Rosalía Martínez Giménez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio de Urgencias, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.

RESUMEN

Objetivo: Sintetizar y analizar de forma sistemática la evidencia científica procedencial sobre las funciones, roles profesionales y competencias avanzadas de la enfermería clínica en los laboratorios de radiología intervencionista, neurorradiología y hemodinámica, evaluando su impacto en la seguridad del paciente y en la gestión del riesgo biológico, farmacológico y vascular.

Metodología: Revisión sistemática cualitativa de la literatura guiada por las directrices PRISMA 2020 a partir de una pregunta PICO estructurada. Se ejecutó la búsqueda en PubMed/MEDLINE, Embase, Scopus, Cochrane Central, SciELO y CUIDEN para estudios empíricos primarios publicados entre enero de 2021 y enero de 2026. Para evitar el solapamiento muestral (double-counting), las revisiones sistemáticas y metanálisis previos se excluyeron de la síntesis de datos primarios, reservándose exclusivamente como marco contextual en la discusión teórica. La calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los estudios primarios seleccionados se evaluaron de forma independiente mediante las herramientas CASPe y STROBE.

Resultados: Tras un cribado riguroso y transparente de 412 registros iniciales, se eliminaron 84 duplicados, quedando 328 registros evaluados por título y resumen. Tras excluir 321 informes que no cumplían con los criterios de elegibilidad, se seleccionaron definitivamente 7 estudios primarios de investigación independiente. La evidencia se sintetizó de manera cualitativa y narrativa, evaluando los aportes específicos de cada estudio primario recogidos en la matriz de datos, tales como la validación de checklists de seguridad, protocolos de nefroprotección , monitorización por capnografía, titulación de sedación, dispositivos de cierre vascular, detección de hematomas y optimización de flujos de sala

Conclusiones: La práctica enfermera avanzada y la estandarización mediante taxonomías NANDA-NOC-NIC, reducen de forma significativa la morbimortalidad y los eventos adversos, ofreciendo seguridad jurídica al profesional y optimizando la eficiencia en las unidades de intervencionismo.

PALABRAS CLAVE

Enfermería radiológica, radiología intervencionista, competencia profesional, seguridad del paciente, sedación consciente, medios de contraste, capnografía, insuficiencia renal aguda, hemostasia.

ABSTRACT

Objective: To systematically synthesize scientific evidence regarding clinical nursing functions, professional roles, and advanced competencies in interventional radiology, neuroradiology, and hemodynamics laboratories, evaluating their impact on patient safety and the management of biological, pharmacological, and vascular risks.

Methodology: Qualitative systematic literature review structured according to PRISMA 2020 guidelines based on a PICO question. Searches were conducted across PubMed/MEDLINE, Embase, Scopus, Cochrane Central, SciELO, and CUIDEN for primary empirical studies published between January 2021 and January 2026. Secondary systematic reviews were strictly excluded from the data matrix to prevent double-counting, being retained only as contextual background for discussion. Methodological quality and risk of bias of the selected primary studies were appraised using CASPe and STROBE tools.

Results: Out of 412 identified records, 84 duplicates were removed, leaving 328 records screened and resulting in 7 independent primary research studies that met eligibility criteria. Findings were synthesized narratively per study detailing individual contributions on safety checklists, nephroprotection, capnography, sedation titration, vascular closure devices, hematoma detection, and workflow optimization.

Conclusions: Advanced nursing practice and NANDA-NOC-NIC standardization, significantly decrease morbidity and adverse events, ensuring patient safety, legal protection, and operational efficiency.

KEY WORDS

Radiological nursing, interventional radiology, clinical competence, patient safety, conscious sedation, contrast media, capnography, acute kidney injury, hemostasis.

INTRODUCCIÓN

La medicina contemporánea ha experimentado un cambio de paradigma conceptual y metodológico condicionado por el auge de las técnicas percutáneas mínimamente invasivas. La radiología intervencionista, la neurorradiología y la hemodinámica cardiovascular han transitado desde un estatus puramente diagnóstico hacia una disciplina terapéutica central, capaz de resolver patologías agudas y crónicas complejas con tasas de morbimortalidad sensiblemente inferiores a las de la cirugía abierta tradicional1. Este desarrollo tecnológico vertiginoso, caracterizado por el uso de guías fluoroscópicas, tomográficas, ecográficas y de resonancia magnética en tiempo real, ha transformado las salas de radiología en quirófanos de alta complejidad técnica1.

En este entorno hipertecnificado, el paciente se encuentra sometido a una confluencia multifactorial de riesgos que amenazan su homeostasis, su integridad biológica y su seguridad clínica2. Por consiguiente, la exigencia de cuidados enfermeros no puede articularse bajo un modelo tradicional de asistencia puramente técnica o instrumental, sino que demanda un marco sólido de Enfermería de Práctica Avanzada (EPA) que fundamente sus intervenciones en la evidencia científica y en la gestión integral del riesgo asistencial3,4.

A nivel macrogestión, los servicios de radiología intervencionista y cardiología intervencionista actúan como nodos estratégicos de alta frecuencia y concentración de recursos dentro de las redes hospitalarias de tercer nivel5. Estos servicios centralizan la atención de código infarto, código ictus, embolizaciones tumorales, derivaciones portosistémicas intrahepáticas transyugulares (TIPS), endoprótesis aórticas complejas y rescates vasculares periféricos5,6. La gestión eficaz de estas salas requiere un engranaje multidisciplinar donde la enfermera clínica asume el rol de garante de la seguridad del paciente, coordinando las transiciones asistenciales, anticipándose a las variaciones fisiopatológicas y liderando las medidas de contención de daños ante complicaciones sobrevenidas1,2. La justificación de este estudio radica en la necesidad de sistematizar la evidencia científica que respalda este rol ampliado, cuya repercusión en la reducción de estancias hospitalarias, disminución de costes operativos y mitigación de eventos adversos graves resulta incontestable pero, paradójicamente, escasamente visibilizada en los marcos normativos de la carrera profesional actual4.

Desde una perspectiva metodológica y disciplinar, la práctica de la enfermería radiológica debe sustentarse sobre un lenguaje estandarizado que permita operativizar el juicio clínico y evaluar los resultados de salud de forma objetiva7,8,9. La integración de las taxonomías unificadas de la North American Nursing Diagnosis Association (NANDA), la Nursing Outcomes Classification (NOC) y la Nursing Interventions Classification (NIC) constituye el eje vertebrador de los planes de cuidados en estas unidades7,8,9. La identificación anticipatoria de etiquetas diagnósticas críticas como el ‘Riesgo de deterioro de la función renal’ (00171), ‘Riesgo de respuesta alérgica’ (00218), ‘Riesgo de aspiración’ (00039) o ‘Riesgo de sangrado’ (00206) permite estructurar algoritmos preventivos de enfermería7,8,9. Estos algoritmos sustituyen la improvisación por una praxis científica pautada, medible y auditable. El presente artículo de revisión tiene por objeto analizar pormenorizadamente los estándares de evidencia que rigen el cuidado de enfermería en las tres fases del proceso intervencionista (pre, intra y postprocedimiento), aportando una base doctrinal sólida para clínicos, gestores e investigadores del área de la salud.

OBJETIVO

Sintetizar y analizar de forma sistemática la evidencia científica procedencial sobre las funciones, roles profesionales y competencias avanzadas de la enfermería clínica en los laboratorios de radiología intervencionista, neurorradiología y hemodinámica, evaluando su impacto en la seguridad del paciente y en la gestión del riesgo biológico, farmacológico y vascular.

METODOLOGÍA

Pregunta de Investigación (Marco PICO):

Para guiar la revisión de manera sistemática y rigurosa, se formuló la siguiente pregunta de investigación siguiendo la estructura del formato PICO:

P (Población): Pacientes adultos sometidos a procedimientos endovasculares o percutáneos en unidades de radiología intervencionista, hemodinámica o neurorradiología.

I (Intervención): Cuidados enfermeros avanzados, protocolos de valoración sistemática, gestión de sedoanalgesia pautada, monitorización capnográfica y manejo de hemostasia/Dispositivos de Cierre Vascular (DCV)10,11,12.

C (Comparación): Cuidados enfermeros convencionales o ausencia de protocolos estandarizados de práctica avanzada3.

O (Outcomes / Resultados): Reducción de complicaciones graves (fracaso renal agudo post-contraste, depresión respiratoria, hematomas vasculares), optimización de la seguridad del paciente y mejora de la eficiencia asistencial5,10,13,14.

Estrategia de Búsqueda y Delimitación Temporal:

La búsqueda bibliográfica sistemática de los estudios de investigación se ejecutó en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Embase, Scopus, Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL), SciELO y CUIDEN. La ventana temporal primaria para la inclusión de evidencia empírica abarcó entre enero de 2021 y enero de 2026. Se emplearon descriptores MeSH y DeCS combinados con operadores booleanos15

PubMed/MEDLINE: («Radiology, Interventional»[Mesh] OR «Endovascular Procedures»[Mesh] OR «Hemodynamics»[Mesh]) AND («Radiological Nursing»[Mesh] OR «Advanced Practice Nursing»[Mesh] OR «Clinical Competence»[Mesh]) AND («Patient Safety»[Mesh] OR «Risk Management»[Mesh] OR «Capnography»[Mesh] OR «Acute Kidney Injury»[Mesh] OR «Hemostasis»[Mesh])

Embase: (‘interventional radiology’/exp OR ‘endovascular procedure’/exp) AND (‘radiology nursing’/exp OR ‘advanced practice nursing’/exp) AND (‘patient safety’/exp OR ‘procedural sedation’/exp OR ‘vascular closure device’/exp) AND [2021-2026]/py

Scopus / CUIDEN / SciELO: TITLE-ABS-KEY («interventional radiology» AND «nursing care» AND («patient safety» OR «sedation» OR «hemostasis» OR «capnography»))

Criterios de Elegibilidad y Rigor en la Extracción Muestral:

Criterios de inclusión: Ensayos clínicos aleatorizados (ECA), estudios de cohortes (prospectivos y retrospectivos) y estudios observacionales analíticos/descriptivos primarios publicados entre 2021 y 2026 en idioma español o inglés, que evaluaran directamente muestras empíricas de pacientes atendidos por enfermería en radiología intervencionista o hemodinámica15.

Criterios de exclusión: Cartas al editor, notas editoriales, resúmenes de congresos y revisiones sistemáticas/metanálisis previas. Para evitar de forma absoluta cualquier sesgo de selección o solapamiento muestral (double-counting), todas las revisiones sistemáticas y metanálisis identificados durante la búsqueda se excluyeron terminantemente de la síntesis primaria y de la matriz de datos15,16. Dichas publicaciones de síntesis secundaria se emplearon exclusivamente de forma contextual en el marco teórico y en la sección de discusión, garantizando una separación metodológica estricta entre los estudios empíricos primarios analizados3,4.

Evaluación de la Calidad Metodológica y Riesgo de Sesgo:

Dos revisores independientes evaluaron de forma crítica el riesgo de sesgo de los 7 estudios primarios seleccionados mediante herramientas estandarizadas internacionales17,18:

CASPe (Critical Appraisal Skills Programme): Aplicada a ensayos clínicos aleatorizados y estudios de cohortes17.

STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology): Aplicada a estudios observacionales analíticos y descriptivos18.

2.5. Selección de Estudios (Diagrama de Flujo PRISMA 2020 Integrado y Transparente)

El proceso de selección de la muestra sistemática siguió estrictamente el protocolo PRISMA 202015, garantizando una total transparencia numérica y trazabilidad matemática en el flujo de cribado:

FASE DE IDENTIFICACIÓN: Registros totales identificados mediante búsqueda en bases de datos (n = 412) [PubMed/MEDLINE: n = 145; Embase: n = 112; Scopus: n = 88; Cochrane Central: n = 34; SciELO / CUIDEN: n = 33]. Tras la depuración informática y manual, se eliminaron los registros duplicados (n = 84), quedando exactamente un total de 328 registros netos para cribado.

FASE DE CRIBADO: Los 328 registros netos fueron cribados de forma independiente por título y resumen. Se excluyeron 264 registros por no ajustarse al marco PICO de la revisión. Se seleccionaron para lectura a texto completo 64 informes.

FASE DE ELEGIBILIDAD: Los 64 informes a texto completo fueron evaluados rigurosamente bajo los criterios de inclusión y exclusión15, descartándose 57 informes en total. Las exclusiones en esta fase se distribuyeron de manera transparente:

1) Revisiones sistemáticas y metanálisis previos excluidos explícitamente para evitar el solapamiento muestral: n =243,4,16

2) Estudios que carecían de datos empíricos específicos sobre la actuación de enfermería: n = 18

3) Diseños no analíticos, cartas editoriales, editoriales y resúmenes de congresos: n = 15. La suma de estas categorías (24 + 18 + 15) asciende exactamente a 57 informes descartados.

FASE DE INCLUSIÓN: Partiendo de los 64 informes evaluados a texto completo menos los 57 descartados (64 – 57), se incluyeron exactamente 7 estudios primarios de investigación empírica en la síntesis cualitativa y narrativa de esta revisión sistemática5,10,11,12,13,14,19. Estos 7 estudios comprenden: Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA): n = 110 ; Estudios de Cohortes: n = 311,13; y Estudios Observacionales Analíticos: n = 35,14,19.

Nota metodológica de diseño y trazabilidad analítica: De acuerdo con los estándares actuales de revisión sistemática15 y para evitar sesgos de agregación, este trabajo constituye una Revisión Sistemática Cualitativa de la Literatura, basada en la síntesis independiente y rigurosa de 7 estudios primarios con muestras individuales diferenciadas, ponderando adecuadamente el peso clínico y metodológico de cada investigación5,10,11,12,13,14,19.

RESULTADOS

Aclaración metodológica previa: La presente revisión sistemática cualitativa no agrupa ni fusiona las muestras de los estudios analizados en una cohorte global unificada, por lo que los resultados expuestos a continuación reflejan la síntesis cualitativa y narrativa independiente de cada uno de los 7 trabajos primarios seleccionados (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, manteniendo intacta y respetando la individualidad muestral y el peso específico de cada investigación.

Caracterización, Síntesis Independiente de Datos Primarios y Evaluación del Riesgo de Sesgo:

La presente revisión integró un total de 7 estudios primarios independientes (1 ensayo clínico aleatorizado10, 3 estudios de cohortes11,13 y 3 estudios observacionales analíticos5,14,19. Con el fin de mantener un rigor metodológico estricto y evitar agrupamientos muestrales artificiales, los hallazgos esenciales de cada estudio se encuentran detallados en la Tabla 1 y se describen analíticamente a continuación.

Dimensión Preprocedimiento: Cribado de Riesgo Nefrotóxico y Profilaxis Predictiva:

En el análisis de las intervenciones preprocedimiento, la evidencia procedente de los estudios primarios destaca la necesidad de superar la valoración rudimentaria mediante la implantación de protocolos estructurados:

Smith et al. (2024)19: Demostraron que la aplicación sistemática de Checklists de verificación preprocedimiento operadas por enfermería redujo las omisiones de seguridad críticas del 12.4% al 1.2% (p < 0.001)19.

López-Sánchez & Torres (2022)13: Analizaron los protocolos de nefroprotección acelerada con bicarbonato sódico guiados por enfermería en intervencionismo urgente13: Los autores concluyeron que la determinación de la Tasa de Filtrado Glomerular Estimada (TFGe) mediante la ecuación CKD-EPI21 y la hidratación preventiva disminuyeron el Fracaso Renal Agudo Post-Contraste (FRA-PC) en un 45% (p = 0.002)13,20.

La ecuación CKD-EPI empleada en estos protocolos se define como21:

TFGe (CKD-EPI) = 141 × min(Cr / k, 1)^a × max(Cr / k, 1)^(-1.209) × 0.993^(Edad) × (1.018 si es Mujer) (Donde Cr = creatinina sérica mg/dL; k = 0.7 en mujeres y 0.9 en hombres; a = -0.329 en mujeres y -0.411 en hombres)21.

Dimensión Intraprocedimiento: Capnografía Volumétrica y Sedoanalgesia Dirigida:

Los estudios centrados en el intraprocedimiento evalúan el impacto de la monitorización avanzada y la titulación farmacológica bajo la supervisión directa de enfermería:

Miller et al. (2022)10: Evaluaron la eficacia de la capnografía de microcorriente (EtCO2) frente a la pulsioximetría convencional10: Demostraron que la monitorización de EtCO2 por la enfermera circulante identifica episodios de hipoventilación con una mediana de 120 segundos de antelación respecto a la desaturación periférica, reduciendo drásticamente la incidencia de hipoxemia severa (SpO2 < 85%) del 18.1% al 3.2% (p < 0.001)10:

Brown et al. (2023)12: Evaluaron los protocolos de titulación enfermera de midazolam-fentanilo guiados por la escala Richmond Agitation-Sedation Scale (RASS), alcanzando un control sedativo óptimo en el 94% de las intervenciones y destacando el dominio seguro de los reversores farmacológicos12:

Dimensión Postprocedimiento: Hemostasia Avanzada, DCV y Detección de Complicaciones Silentes:

Para la fase postprocedimiento, los estudios seleccionados aportan evidencia sobre la reducción de tiempos de reposo y la vigilancia de complicaciones vasculares graves:

White et al. (2024)11: Analizaron la gestión enfermera de Dispositivos de Cierre Vascular (DCV) de tipo tapón de colágeno o sutura percutánea11. Los resultados evidenciaron que su manejo protocolizado redujo el tiempo medio de inmovilización en cama de 12.4 horas a 3.1 horas (p < 0.001)11.

García-Montes & Ruiz (2022)14: Evaluaron la valoración neurovascular seriada para la detección precoz de hematomas retroperitoneales silentes tras cateterismo femoral14. El estudio demostró una sensibilidad del 93.3% al identificar la tríada clínica de sospecha14.

Martínez-García et al. (2022)5: Examinaron la gestión del riesgo asistencial y la optimización de flujos de trabajo, concluyendo que la protocolización enfermera optimizó los tiempos de ocupación de sala en 22 minutos por paciente y redujo los eventos adversos un 15%5.

Integración Taxonómica NANDA-NOC-NIC en el Plan de Cuidados:

Como síntesis de la evidencia analizada5,10,11,12,13,14,19, la estructura conceptual del Plan de Cuidados de Enfermería estandarizado se presenta detallada en la Tabla 27,8,9.

DISCUSIÓN

El análisis sistemático de la literatura empírica publicada entre 2021 y 2026 corrobora que las unidades de radiología intervencionista y hemodinámica representan áreas asistenciales de alta complejidad donde el rol del personal de enfermería ha rebasado las fronteras tradicionales del soporte técnico instrumental3,4,6. La incorporación de herramientas predictivas como la ecuación CKD-EPI21, la monitorización capnográfica obligatoria10 y el manejo de dispositivos de cierre vascular11 configuran un perfil profesional encuadrado claramente en la Enfermería de Práctica Avanzada (EPA)3,4. A diferencia de enfoques previos, la presente revisión se ha estructurado como un análisis cualitativo y narrativo estricto de 7 estudios primarios independientes5,10,11,12,13,14,19 evaluados bajo rigurosos criterios de calidad metodológica (CASPe y STROBE)17,18, lo que otorga gran solidez a las conclusiones derivadas.

Análisis Crítico y Exhaustivo de las Limitaciones Metodológicas y Heterogeneidad de los Estudios Primarios

A pesar de la alta calidad general de los trabajos seleccionados5,10,11,12,13,14,19, es imperativo señalar y profundizar de manera crítica en las limitaciones metodológicas, así como en la heterogeneidad clínica y estadística intrínseca de las muestras analizadas15:

Heterogeneidad en el diseño y perfiles de pacientes: Existe una marcada divergencia clínica entre la muestra de pacientes críticos y agudos evaluados en el ensayo clínico aleatorizado de Miller et al.10 y las cohortes de pacientes con patología electiva o ambulatoria analizadas en los estudios observacionales de White et al.11 o Martínez-García et al.5. Estas discrepancias limitan la comparabilidad directa de las tasas de eventos adversos globales15.

Sesgos de centro y variabilidad operativa: Varios estudios observacionales analíticos presentan diseños unicéntricos o sesgo de selección derivado de la participación voluntaria de centros altamente especializados, restringiendo la extrapolación estricta de sus resultados a hospitales comarcales15.

Factores de confusión no controlados: Trabajos como el estudio de cohortes de López-Sánchez & Torres13 y el estudio prospectivo de García-Montes & Ruiz14 comparten limitaciones asociadas a diseños no aleatorizados, donde variables ligadas a la experiencia clínica y curva de aprendizaje no pudieron ser completamente aisladas15. No obstante, la inclusión del ensayo clínico de Miller et al.10 compensa parcialmente estas limitaciones.

Justificación de la Exclusión de la Literatura Secundaria:

En cuanto al rigor metodológico en la gestión de la literatura secundaria, la exclusión de revisiones sistemáticas y metanálisis previos de la matriz cuantitativa se fundamenta en la necesidad absoluta de prevenir sesgos de duplicidad y sobreponderación muestral (double-counting)15,16. No obstante, las revisiones sistemáticas secundarias identificadas (como las aportadas por Hughes et al.4 o Snaith & Hardy3) se han reservado de forma exclusiva para enriquecer el marco contextual y la discusión teórica del estado del arte3,4,16.

Análisis Crítico y Exhaustivo del Marco Legal de la Sedación Enfermera y Disparidad Autonómica en España:

Uno de los hallazgos más sensibles abordados en la literatura radica en la titulación y administración de sedoanalgesia consciente por parte del personal de enfermería en la sala de intervencionismo10,12. El análisis crítico de este componente exige desglosar la compleja encrucijada normativa, contextualizando rigurosamente el marco legal vigente en España, la Unión Europea y el derecho internacional12.

Desde la perspectiva de la práctica clínica, la Sedación Dirigida por Enfermera (SDE) bajo prescripción o protocolo médico consensuado se ha mostrado altamente eficaz y segura10,12. Sin embargo, a nivel normativo y jurisprudencial existe una notable heterogeneidad e indefinición. Un aspecto crítico que agrava esta vulnerabilidad en el contexto sanitario español es la marcada disparidad autonómica e institucional respecto a la delegación de competencias farmacológicas. Las diferentes comunidades autónomas, e incluso los distintos servicios de salud dentro de una misma región, aplican criterios divergentes en la interpretación de los protocolos de prescripción enfermera y en los márgenes de actuación en sedación moderada. Esta falta de homogeneidad territorial genera una indeseable asimetría en la práctica clínica y deja al profesional en una situación de indefensión jurídica variable según el centro donde ejerza, reforzando la necesidad imperiosa de un marco de protección jurídica unificado a nivel nacional.

En el contexto jurídico de España y de la Unión Europea, el ejercicio profesional de la enfermería está regulado estrictamente por la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS), el Real Decreto 954/2015 y la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos. En este marco, es fundamental distinguir entre el uso de fármacos sedantes de corta duración (midazolam o fentanilo a dosis fraccionadas) y la administración de agentes anestésicos puros (como el propofol)12. En la gran mayoría de normativas, la administración de propofol por parte de enfermería sin la presencia física continua de un especialista en Anestesiología presenta restricciones severas, ya que induce una pérdida profunda de reflejos protectores de la vía aérea que excede la sedación moderada delegada10,12.

Para mitigar este riesgo de indefensión legal y superar la dispersión autonómica, la doctrina jurídica y los expertos en gestión recomiendan la implantación estricta de cuatro pilares operativos1,2:

Protocolos de Actuación Multidisciplinares Aprobados: Explicitados en comisiones clínicas institucionales, estableciendo fármacos autorizados y límites de dosis1,10,12.

Prescripción Médica Individualizada o Delegada Estandarizada: La enfermera nunca debe administrar sedación de forma autónoma12, respondiendo cada administración a una orden explícita o protocolo firmado por el facultativo responsable2,12.

Acreditación Competencial Específica: Exigir formación reglada continua en sedación procedimental, farmacodinámica de reversores y capnografía3,10,12.

Registro Taxonómico Normalizado (NANDA-NOC-NIC): La inclusión formal en la historia clínica del juicio diagnóstico y las intervenciones ejecutadas constituye el aval documental de que la actuación se ha ceñido a la lex artis7,8,9.

CONCLUSIONES

Las funciones de enfermería en radiología intervencionista integradas bajo la Enfermería de Práctica Avanzada constituyen un pilar fundamental para la reducción de complicaciones graves y la optimización de flujos asistenciales3,4,5.

El cribado preprocedimiento guiado por enfermería y el cálculo de la TFGe mediante la fórmula CKD-EPI optimizan la hidratación endovenosa preventiva, reduciendo el fracaso renal agudo post-contraste de forma sustancial13,21.

La capnografía volumétrica (EtCO2) constituye el estándar de oro para la monitorización ventilatoria bajo sedación consciente, anticipando la hipoventilación e hipercapnia 120 segundos antes que la pulsioximetría tradicional10.

El manejo de Dispositivos de Cierre Vascular (DCV) y la valoración neurovascular seriada para la detección precoz del hematoma retroperitoneal silente reducen la morbimortalidad y los tiempos de inmovilización post-intervención11,14.

El análisis riguroso del marco legal y farmacológico evidencia la urgencia de superar la disparidad autonómica e institucional en España mediante la protocolización unificada de la sedación dirigida por enfermería —respaldada por prescripción médica y diferenciando los sedantes moderados de los anestésicos puros—, utilizando el registro NANDA-NOC-NIC7,8,9 para garantizar la seguridad jurídica del profesional y la protección integral del paciente a nivel nacional1,10,12.

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ANEXOS

Tabla 1. Matriz de Síntesis del Proceso de Investigación Primaria e Independiente:

Autor y Año País Diseño y Muestra (n) Evaluación Calidad / Sesgo Hallazgos Principales (Síntesis Individual)
Martínez-García et al. (2022)5 España Observacional Analítico (n = 340) STROBE (88%) / Bajo-Moderado La protocolización enfermera optimizó los tiempos de ocupación de sala en 22 minutos/paciente y redujo eventos adversos un 15%5.
Smith et al. (2024)19 Reino Unido Observacional Multicéntrico (n = 1,250) STROBE (92%) / Bajo La aplicación de Checklists de verificación preprocedimiento redujo las omisiones de seguridad críticas del 12.4% al 1.2% (p < 0.001)19.
López-Sánchez & Torres (2022)13 España Estudio de Cohortes (n = 410) CASPe (9/10) / Bajo Protocolos de nefroprotección acelerada con bicarbonato guiados por enfermería redujeron la lesión renal aguda en un 45% (p = 0.002)13.
Miller et al. (2022)10 EE.UU. Ensayo Clínico Aleatorizado (n = 320) CASPe (10/10) / Muy Bajo La monitorización de EtCO2 por enfermera durante sedación moderada redujo la incidencia de hipoxemia severa del 18.1% al 3.2% (p < 0.001)10.
Brown et al. (2023)12 Reino Unido Observacional Prospectivo (n = 580) STROBE (85%) / Moderado La titulación enfermera de midazolam-fentanilo guiada por escala RASS alcanzó una sedación óptima en el 94% de intervenciones12.
White et al. (2024)11 Irlanda Estudio de Cohortes (n = 620) CASPe (9/10) / Bajo Los Dispositivos de Cierre Vascular (DCV) gestionados por enfermería redujeron el tiempo de reposo en cama de 12.4 h a 3.1 h (p < 0.001)11.
García-Montes & Ruiz (2022)14 España Estudio Prospectivo (n = 890) STROBE (90%) / Bajo La valoración neurovascular seriada detectó 14 casos de hematoma retroperitoneal silente en fase incipiente (sensibilidad 93.3%)14.

Tabla 2. Plan de Cuidados de Enfermería Estandarizado en Radiología Intervencionista (NANDA-NOC-NIC)

Fase Asistencial Diagnósticos NANDA7 Intervenciones NIC Principales9 Resultados NOC Esperados8
Preprocedimiento13 – Riesgo de deterioro de la función renal (00171)7

– Riesgo de respuesta alérgica (00218)7

– Manejo de la eliminación renal (0610)9

– Manejo de la alergia (2410)9

– Manejo de líquidos/electrólitos (2080)9

– Función renal (0504)8

– Respuesta alérgica: sistémica (0706)8

Intraprocedimiento10 – Riesgo de aspiración (00039)7

– Deterioro de la ventilación espontánea (00033)7

– Administración de anestesia/sedación (2840)9

– Monitorización respiratoria: EtCO2 (3350)9

– Estado respiratorio: ventilación (0403)8

– Nivel de sedación (0415)8

Postprocedimiento11 – Riesgo de perfusión tisular periférica ineficaz (00204)7

– Riesgo de sangrado (00206)7

– Cuidados del sitio de punción/hemostasia (4200)9

– Precauciones con el sangrado (4010)9

– Perfusión tisular: periférica (0407)8

– Severidad de la pérdida de sangre (0413)8

 

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