AUTORES
- Alicia Cítores Garrido. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Alicia Marijuán Moros. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Francisco Aranda Mangado. Fisioterapeuta. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Andrés Martí Pellicer. Fisioterapeuta. Hospital Comarcal de Inca. Islas Baleares, España.
- Laura Mas Moreno. Fisioterapeuta. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
RESUMEN
La Incontinencia Urinaria femenina (IU) constituye una de las disfunciones pélvicas más prevalentes, afectando a casi la mitad de las mujeres en diferentes etapas de la vida. La IU no solo representa un problema de salud física, sino que puede tener un impacto negativo en la vida social, autoestima y salud sexual.
El embarazo y el parto se identifican como factores de riesgo muy importantes de afectación del suelo pélvico.
El objetivo de esta revisión fue determinar la efectividad de los tratamientos conservadores de fisioterapia: entrenamiento de los músculos del suelo pélvico, gimnasia abdominal hipopresiva, terapia miofascial, biofeedback, electroestimulación y neuromodulación del tibial (TENS).
Se valoró si influye la supervisión de un profesional, si el tratamiento supervisado es individual o grupal, dosis y frecuencia.
Los resultados de la evidencia estudiada confirmaron que el entrenamiento directo de la musculatura del suelo pélvico fue la estrategia más eficaz, especialmente cuando se inició de forma preventiva hacia la mitad del embarazo para reducir el riesgo de padecer IU tras el parto.
En pacientes con IU, la supervisión profesional podría ser determinante para recuperar fuerza muscular. Un hallazgo destacable fue que el entrenamiento grupal se equipara en resultados favorables al entrenamiento individual.
El uso de biofeedback y electroestimulación intracavitaria facilitó la toma de conciencia del suelo pélvico a las pacientes y mejoró su calidad de vida.
Los ejercicios hipopresivos fueron eficaces para mejorar la contractibilidad de los músculos del suelo pélvico y la terapia miofascial podría ser clave para normalizar el tono muscular tras el parto.
En conclusión, un tratamiento combinado, adaptado a las características individuales de la paciente y supervisado por un fisioterapeuta podría considerarse una herramienta exitosa y segura para mejorar la IU femenina.
PALABRAS CLAVE
Incontinencia urinaria, suelo pélvico, fisioterapia.
ABSTRACT
Female Urinary Incontinence (UI) is one of the most prevalent pelvic dysfunctions, affecting nearly half of women at different stages of life. UI does not only represent a physical health problem, but it can also have a negative impact on social life, self-esteem, and sexual health.
Pregnancy and delivery are identified as highly significant risk factors for pelvic floor involvement.
The objective of this review was to determine the effectiveness of conservative physiotherapy treatments: pelvic floor muscle training, abdominal hypopressive gymnastics, myofascial therapy, biofeedback, electrostimulation, and transcutaneous electrical nerve stimulation (TENS) applied to the tibial nerve.
It was assessed whether professional supervision influences the outcomes, whether the supervised treatment is individual or group-based, as well as the dosage and frequency.
The results of the evidence reviewed confirmed that direct pelvic floor muscle training was the most effective strategy, especially when initiated preventively around mid-pregnancy to reduce the risk of suffering from postpartum UI.
In patients with UI, professional supervision could be a determining factor in recovering muscle strength.
A notable finding was that group training achieves favorable results compared to individual training.
The use of biofeedback and intracavity electrostimulation facilitated pelvic floor awareness in patients and improved their quality of life.
Hypopressive abdominal exercises were effective in improving pelvic floor muscle contractility, and myofascial therapy could be key to normalizing muscle tone after delivery.
In conclusion, a combined treatment, adapted to the individual characteristics of the patient and supervised by a physical therapist, could be considered a successful and safe tool to improve female UI.
KEY WORDS
Urinary incontinence, pelvic floor, physical therapy modalities.
INTRODUCCIÓN
La Incontinencia Urinaria (IU) se define según la Organización Mundial de la Salud como “la pérdida involuntaria de orina que condiciona un problema higiénico y/o social y que puede demostrarse objetivamente”1.
Se distinguen 3 tipos de incontinencia. La primera es la Incontinencia Urinaria de Esfuerzo (IUE). La pérdida sucede cuando un aumento de la presión abdominal (toser, estornudar, correr, saltar, esfuerzos físicos) supera a la presión del cierre uretral. La segunda es la Incontinencia Urinaria de Urgencia (IUU). Antes de que se produzca la pérdida, se produce un deseo repentino y urgente de orinar debido a la hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga. La tercera es la Incontinencia Urinaria Mixta (IUM), en la que se dan síntomas de la IUE y de Ia IUU2. La prevalencia total de la IU es alarmante, el 46,2% de las mujeres y la prevalencia de la IU durante el primer año del posparto alcanza el 47%1,3. Este dato puede justificar que el embarazo y el parto sean considerados como los principales factores de riesgo de la IU1. Otros factores de riesgo son los factores hormonales, el envejecimiento, un elevado índice de masa corporal, algunos fármacos, diabetes, estreñimiento y movilidad reducida1,2.
Se precisa utilizar técnicas efectivas y seguras que gestionen las presiones y que normalicen el tono basal o tono de reposo del Suelo Pélvico (SP)3.
La musculatura del SP se extiende desde el pubis hasta el coxis. Su contracción produce un movimiento cráneo-ventral del SP permitiendo pinzar la uretra, evitando la fuga de orina y reforzando la función de soporte de la vejiga, útero y recto. El entrenamiento de la musculatura del Suelo Pélvico (EMSP) es el tratamiento conservador de primera línea para restaurar la fuerza, resistencia, propiocepción y coordinación del SP, excepto en pacientes que presentan hipertonía en el SP, es decir, un aumento de la actividad muscular en reposo >4 µV 1-4,7. Esta afirmación se recoge en la 7ª Consulta Internacional sobre Incontinencia, en la Sociedad Internacional de Continencia (ICS) y la Asociación Internacional de Uroginecología (IUGA) que nombran al EMSP como el tratamiento inicial de primera línea (recomendación Grado A) para mujeres con IU de esfuerzo, de urgencia y mixta2,4. Sin embargo, la Gimnasia Abdominal Hipopresiva (GAH) está obteniendo resultados positivos con disminución en los síntomas y mejora en la contractibilidad de los músculos del SP4. Esta técnica consiste en una serie de ejercicios posturales y respiratorios complejos creados por Caufriez que reprograma las fibras del SP de forma refleja y crea una disminución en la presión intraabdominal. Se realiza en supino, sedestación, de rodillas, cuadrupedia, bipedestación y de forma dinámica2-4. La paciente realiza un vaciado total del aire, en una postura de decoaptación escapular y ligero desplazamiento del centro de gravedad hacia delante. Seguidamente en apnea espiratoria, realiza una apertura de costillas, el abdomen se dirige hacia dentro y arriba y se realiza una autoelongación axial. Esta apnea y autoelongación se mantienen unos 10 segundos antes de recuperar la respiración normal3,4.
Si existe hipertonía o dolor, la prioridad absoluta es normalizar el tono de reposo del SP y eliminar el dolor. El EMSP se debe evitar hasta que el tono se normalice y la paciente sea capaz de relajar la musculatura de forma voluntaria y mantenida3,5,7. La Terapia Miofascial puede inactivar puntos gatillo por compresión, ayuda a eliminar tensiones fasciales con técnicas manuales y reduce la actividad muscular excesiva3,7. El biofeedback ayuda a la paciente a modular el tono del SP gracias a que visualiza su actividad muscular y puede aprender a “soltar” voluntariamente la tensión del SP5,7. La respiración diafragmática y su sinergia con el SP es esencial en la rehabilitación perineal2,3. Evitar respiraciones paradójicas, apneas o pujos al realizar esfuerzos evita presiones y empujes lesivos sobre el SP2,3. En ejercicios funcionales, esta respiración ayuda a la estabilización del tronco. Y si existe hipertonía es fundamental para la normalización del tono basal5,7. Asimismo, la Electroestimulación Neuromuscular (NMES) intravaginal se ha evidenciado como efectiva para disminuir el tono del SP y para mejorar la elasticidad y relajación de este tras una contracción máxima5.
Si los síntomas son complejos (enfermedades neurológicas) y se presenta una vejiga neurógena, que puede causar IUU, la NMES, la Neuromodulación del tibial y el biofeedback pueden ser determinantes para inhibir las contracciones involuntarias del músculo detrusor de la vejiga5.
En el caso de un posparto clínico (6 meses después del parto) se ha observado que la supervisión directa de un fisioterapeuta mejora la recuperación de la fuerza muscular máxima del SP, superando a los resultados que se consiguen con un entrenamiento realizado sin supervisión6.
Finalmente, la terapia miofascial también puede ser aplicada en el posparto para corregir posibles alteraciones biomecánicas, laxitud en los tejidos y el aumento de perímetro y peso abdominal7.
El objetivo de esta revisión fue sintetizar la evidencia de los artículos estudiados sobre las diferentes intervenciones conservadoras de fisioterapia en la Incontinencia Urinaria Femenina (IUF). Con las técnicas no invasivas se evitan efectos secundarios durante su recuperación5 y se prioriza el acompañamiento de un fisioterapeuta para lograr la recuperación funcional y sobre todo para devolver a la paciente su calidad de vida, muy deteriorada por el desgaste emocional que exige la falta de control del SP2,6.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión es valorar la eficacia de las diferentes técnicas conservadoras de tratamiento de fisioterapia para la Incontinencia Urinaria Femenina (IUF), tanto en fase preventiva prenatal como terapéutica. Específicamente, se busca analizar el Entrenamiento de la Musculatura del Suelo Pélvico y evaluar su forma más efectiva de aplicación según la evidencia actual y estudiar alternativas como la GAH, la electroestimulación, el biofeedback y la Terapia Miofascial.
Además, la revisión pretende justificar la importancia de la supervisión de un fisioterapeuta en el proceso, fundamentar aplicaciones clínicas como el entrenamiento grupal supervisado como una herramienta efectiva que optimiza los recursos sanitarios y permite el acceso a un mayor número de mujeres a la rehabilitación especializada y promover la prevención de la IUF con actuaciones seguras como el EMSP durante la gestación.
METODOLOGÍA
Para la realización de esta revisión narrativa se realizó una búsqueda científica en la base de datos PubMed (incluyendo MEDLINE) consultada en octubre-diciembre de 2025. Se seleccionaron 7 publicaciones editadas entre 2020 y 2024 y para garantizar la máxima evidencia se filtraron solo revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos controlados aleatorizados.
En la selección se dio prioridad a aquellos que evaluaron la calidad metodológica mediante la escala PEDro y el instrumento Cochrane de riesgo de sesgo.
Como criterio de inclusión se escogieron artículos de IUF cuyos estudios solo incluyeron mujeres y se utilizaron los descriptores DeCS/MeSH: Urinary Incontinence, pelvic floor, physical therapy, prevention.
Para una valoración precisa de los resultados de los estudios, éstos, midieron los diferentes grados de certeza de la evidencia con el Sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation). Consta de 4 niveles: “Certeza Alta: Muy seguros de que el efecto real es cercano al estimado. Certeza Moderada: Confianza moderada en que el efecto real es probable que esté cerca del estimado. Certeza Baja: Confianza limitada, el efecto real puede ser sustancialmente diferente. Certeza Muy Baja: Muy poca confianza, los resultados son muy inciertos”2.
RESULTADOS
El análisis de la evidencia científica de los artículos seleccionados ofrece una visión global sobre los efectos de la fisioterapia en la salud pélvica femenina. Los hallazgos se describen en relación con los objetivos expuestos, destacando la importancia de la intervención conservadora tanto en la prevención como en la recuperación de la IUF.
Eficacia y modalidades del EMSP. El EMSP se confirmó en los estudios como el tratamiento de primera línea1,2. No obstante, existen matices según el enfoque. Se estudió el EMSP de forma aislada, combinado con ejercicios indirectos, combinado con otros grupos musculares y de forma funcional. Se observó (con certeza baja) que realizar el EMSP integrando contracciones de otros grupos musculares, ejercicios de Pilates o de Yoga, puede mejorar ligeramente más la calidad de vida de las pacientes que el EMSP aislado (SMD –0,22)2. En este sentido, el entrenamiento funcional, que busca educar a la paciente para que integre la contracción anticipatoria del SP (maniobra “The Knack” o Bloqueo Perineal de Esfuerzo) en actividades de la vida diaria: toser, estornudar, correr, saltar, coger pesos, se posiciona como una estrategia clave con mejor resultado clínico. Esta anticipación y mantenimiento de la contracción permite evitar fugas de forma precoz, incluso antes de conseguir una hipertrofia muscular funcional. Ante un aumento de presión abdominal, esta maniobra logra estabilizar la uretra y evitar fugas2. Cabe destacar que “The Knack” fue incorporada por el 78-85% de las mujeres de algunos estudios en su vida diaria un año después del tratamiento, frente al 60-70% que realizó ejercicios de EMSP al menos 1 vez por semana2,3. El dato fue muy elevado y ese mantenimiento se pudo justificar no solo por la adherencia sino gracias a la automatización de la maniobra protectora en las actividades cotidianas2,3.
Uso de cargas, resistencias externas en el EMSP: la utilización de dispositivos de resistencia (conos, resortes) no ha demostrado beneficios frente al EMSP con certeza de evidencia muy baja y pueden presentar un mayor porcentaje de eventos adversos (más del 25% de incidencia en los estudios)2.
Respecto a la prevención, el EMSP logró una reducción en el riesgo de padecer IUF posparto de hasta un 41%, si se inicia el entrenamiento en la semana 20 de gestación1.
Salud sexual:
El EMSP supervisado mejoró la fuerza muscular del SP, un factor predictivo de salud sexual1,2. Se obtuvo una disminución en el riesgo de disfunción sexual posparto en mujeres que realizaron rehabilitación específica2,6,7.
Entrenamiento indirecto: se define como aquel que busca mejorar la función del SP sin realizar una contracción voluntaria directa del SP. Se incluyeron en los estudios: ejercicios de rotadores de cadera, entrenamiento del transverso/oblicuos y GAH2-4. La evidencia mostró con certeza baja que realizar de forma aislada entrenamiento indirecto o añadir ejercicios indirectos al EMSP no aportó beneficios adicionales significativos ni en calidad de vida, ni en la reducción de fugas2. En el caso específico de la GAH se matizan los siguientes resultados. Se observó que la GAH logró elevar el SP (medido con ecografía transabdominal) y activar las fibras tónicas del SP entre un 74 y 86,5% (medido con electromiografía de superficie)3. Estudios de alta calidad observaron que un programa de GAH de 8 semanas con supervisión es tan eficaz como el EMSP para aumentar la fuerza muscular y disminuir síntomas de incontinencia3. La GAH destacó por la mejora en la normalización del tono de reposo del SP y la mejora en la postura corporal3.
Supervisión del tratamiento por un fisioterapeuta: la supervisión de un fisioterapeuta especializado en SP fue determinante para mejorar la fuerza muscular (Escala Oxford 0 a 5, donde 0 es la ausencia total de contracción voluntaria y 5, la máxima contracción y contra resistencia) y fue superior a los resultados obtenidos mediante el entrenamiento sin supervisión (solo daban un folleto explicativo)1,2,6. Esta supervisión logró un mayor porcentaje de adherencia (89%), frente al 77% de los grupos sin supervisión2. La adherencia se considera la clave del éxito a largo plazo y es vital para no perder eficacia en la musculatura del SP2.
Alrededor del 32% de las mujeres no supieron realizar la contracción voluntaria del SP de forma correcta3, por lo que las instrucciones guiadas (verbales, manual con palpación vaginal o biofeedback) supervisadas por un fisioterapeuta mejoró la toma de conciencia del SP de las pacientes1. Se evitaron compensaciones contraproducentes producidas por una mala ejecución (pujos, contracciones parásitas de aductores, glúteos, abdominales superficiales) o aparición de síntomas adversos que el fisioterapeuta debe gestionar adaptando el nivel del ejercicio a la paciente (por ejemplo, dolor de espalda en la realización de GAH)3. Asimismo, se observó una certeza moderada de que la supervisión y seguimiento realizada por un fisioterapeuta mejora significativamente la satisfacción de la paciente con relación al tratamiento2.
Dosis y frecuencia: desafortunadamente la certeza de la evidencia en este apartado fue baja o muy baja2. Aunque los resultados mostraron que una mayor frecuencia (mayor número de sesiones a la semana) y una alta intensidad son beneficiosas durante tratamientos de 6-12 semanas, no se pudo determinar las dosis/frecuencia/intensidad/duración óptima por la heterogeneidad de los estudios2.
La Terapia Miofascial aplicada en el posparto con un tratamiento inferior a 4 semanas: la evidencia científica demostró con certeza alta que es una herramienta eficaz para disminuir la circunferencia abdominal, la diástasis de los rectos y reducir el dolor pélvico. La Terapia Miofascial aumentó la fuerza contráctil y normalizó el tono basal del SP, lo que se puede traducir en una mejora en la IUF y prolapso7.
Entrenamiento grupal versus entrenamiento individual: el entrenamiento grupal supervisado fue tan eficaz como el individual con una certeza moderada en la mejora de la calidad de vida y con una certeza alta en la disminución en la frecuencia de pérdidas de orina en 24 horas2. Ambas alternativas fueron igual de exitosas para mejorar la continencia tras el parto1. Previamente al entrenamiento grupal, se realizó sesión individual previa en la que el fisioterapeuta se aseguró (por biofeedback o comprobación manual) de que la paciente efectuaba la técnica de forma correcta (sin contracciones parásitas o pujos)2.
Tecnología y cuadros neurológicos: posteriormente a la enseñanza presencial y supervisada del entrenamiento, se entregaron las pautas del entrenamiento de EMSP mediante papel o mediante el uso de tecnologías (aplicaciones móviles o e-health). La evidencia mostró resultados ligeramente superiores con la tecnología: posible reducción en la frecuencia de episodios de incontinencia con certeza moderada y mejora levemente superior en la calidad de vida con certeza baja2. Respecto a la comparación de la supervisión presencial con la remota, los resultados son similares, pero con una certeza de evidencia muy baja2. Están apareciendo técnicas de Realidad Virtual, gameterapia, “serious games” con biofeedback como métodos innovadores que requieren de más estudios para comprobar su potencial, pero con resultados positivos en la adherencia y motivación2.
En pacientes con vejigas neurogénicas o IU, el uso de electroestimulación, TENS tibial y biofeedback resultó determinante para mejorar la propiocepción del SP e inhibir contracciones involuntarias del detrusor, combinándolas con Terapia Manual5,7.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El EMSP directo supervisado se posiciona como terapia insustituible para ganar fuerza máxima contráctil voluntaria (fibras fásicas tipo II) mejorando también la función de soporte anatómico (fibras tónicas/involuntarias tipo I) de la vejiga, útero y recto, elevando la posición del SP en reposo2-5. La GAH consiguió un reclutamiento inferior para la fuerza de cierre mecánico del 51,2%-55,7% y un reclutamiento muy elevado del 74,4-86,5% de actividad electromiográfica del SP de forma involuntaria (similar al EMSP) gracias a la sinergia del SP con el diafragma3,4. Se destaca el potencial específico de la GAH para mejorar el control postural automático por la apnea y la sinergia muscular profunda modificando la postura mediante la autoelongación3,4. Se debe tener muy presente las contraindicaciones absolutas y relativas de la GAH que son el embarazo, hipertensión no controlada, hernia de hiato, enfermedades cardiorrespiratorias importantes, inflamaciones intestinales, cirugías abdominales recientes (ampliado por seguridad hasta los 6 meses) y efectos adversos como el dolor lumbar que requiere una corrección/adaptación de la técnica o dosis por parte del fisioterapeuta4. La GAH puede considerarse un puente válido para pacientes con incapacidad para realizar contracciones voluntarias (Oxford 0) y el biofeedback puede facilitar la toma de conciencia y el aprendizaje en la modulación del tono del SP3,5.
En situaciones de hipertonía de la musculatura del SP, la Terapia Miofascial, según la evidencia, disminuye de forma significativa el potencial de reposo en electromiografía del SP, clave terapéuticamente antes de iniciar el tratamiento de fortalecimiento7.
Respecto a la prevención de la IUF en el posparto (47% de prevalencia)1,3, los estudios analizados obtuvieron una reducción del 41% en el riesgo de padecer IU tras el parto, si se iniciaba el EMSP directo supervisado a partir de la semana 20 de gestación1. Introducir la prevención universal en el sistema público de Salud se enfrenta a 2 obstáculos. En primer lugar, en los estudios se observó una alta heterogeneidad en la dosis óptima, intensidad de la contracción, frecuencia semanal (1 vez/semana-diario), duración del programa (6-12-22 semanas) complicando establecer un protocolo estandarizado1. Esta dificultad no es exclusiva en la prevención, sino que se puede hacer extensiva al EMSP terapéutico, poniendo de manifiesto la necesidad de seguir investigando en este campo1,5,6. No obstante, a pesar de esta falta de consenso, los resultados de los estudios analizados sugieren que la individualización del protocolo es un factor determinante para el éxito terapéutico. En este sentido, gracias al sistema PERFECT basado en la valoración de la fuerza (Power), resistencia (Endurance), repeticiones (Repetitions) y contracciones rápidas (Fast)2-4, el fisioterapeuta puede determinar una dosis de trabajo inicial evitando dosis bajas o fatiga. Además, se garantiza la progresión ajustando los parámetros sesión a sesión para que la paciente reciba la carga adecuada a su situación. Las posturas en la que se realizan los ejercicios se van modificando para ir incrementando la dificultad del ejercicio. Se inicia en supino (postura sencilla para el aprendizaje) y se va progresando a sedestación, bipedestación y a actividades funcionales para que el SP sea capaz de responder ante situaciones que desencadenaban síntomas2,3.
En segundo lugar, la necesidad de supervisión de un fisioterapeuta para garantizar una correcta técnica1,2,5 supone un coste inicial elevado que se puede justificar por el elevado dato en la prevención que eliminaría una gran cantidad de tratamientos posteriores por disfunciones del SP, mejorando la calidad de vida de las mujeres y eliminando costes al sistema sanitario (pudiendo ser entrenamientos grupales una vez aprendida la técnica correctamente). A este respecto, la evidencia respaldó la eficiencia del EMSP supervisado grupal, siendo esta herramienta un recurso óptimo para el sistema sanitario que agiliza el acceso a un tratamiento especializado a un mayor número de mujeres sin perder resultados clínicos1,2,4.
La integración de la tecnología (aplicaciones móviles y e-health) sugirió ser superior a las pautas en papel1,2. Las herramientas digitales actúan como un refuerzo a la adherencia en el domicilio, llegando a permitir una monitorización a distancia que facilita el acceso a mayor número de pacientes y su motivación2.
Abordaje integral y funcional. La Terapia Miofascial se evidenció como un complemento necesario para tratar disfunciones asociadas como dolor pélvico, diástasis de rectos abdominales e hipertonía, mejorando la funcionalidad global de la paciente7.
Asimismo, para garantizar el mantenimiento a largo plazo es fundamental automatizar la maniobra “The Knack” como un hábito protector durante actividades de la vida diaria y una herramienta imprescindible para devolver la confianza a la paciente en el control de posibles pérdidas de orina de forma precoz2,3.
Esta revisión presenta limitaciones derivadas de la alta heterogeneidad de los únicos 7 estudios incluidos, tanto en las poblaciones analizadas como en los protocolos de intervención. Se observa una falta de estandarización en la dosificación del ejercicio y poca información en algunos protocolos utilizados en los estudios, lo que limita la capacidad de establecer una guía clínica universal1,2. Asimismo, la mayoría de los hallazgos presentan una certeza de evidencia baja o muy baja2, condicionada por el riesgo de sesgo en el cegamiento1,2 y la escasez de datos de la adherencia real2,6 y los resultados a largo plazo1,2. Por tanto, los resultados deben interpretarse con cautela y pueden aparecer nuevos estudios de mayor calidad que reporten nuevos datos.
CONCLUSIONES:
La evidencia científica actual sigue considerando al EMSP directo como el Gold Standard y tratamiento conservador de primera línea para la IUF, ya que es el único método que consigue un aumento de la fuerza máxima contráctil voluntaria directa. Sin embargo, ante pacientes con grado 0 en Oxford (ausencia total de contracción voluntaria del SP), la GAH combinada con biofeedback y electroestimulación, es una herramienta clave para activar las fibras de forma indirecta y mejorar la toma de conciencia del SP. Es una vía intermedia para considerar, antes de progresar al EMSP directo. Se destaca el potencial específico de la GAH para mejorar el control postural de las pacientes gracias a la acción de la sinergia diafragmática y de la musculatura profunda del tronco.
Un hallazgo importante y seguro para la prevención de IU en el posparto es realizar un EMSP directo a partir de la semana 20 de gestación, estando la GAH absolutamente contraindicada.
El éxito de estas intervenciones se amplifica y está relacionado con la supervisión directa de un fisioterapeuta especializado durante el proceso. Para continuar con el entrenamiento de EMSP a nivel domiciliario a largo plazo, la tecnología (e-health o aplicaciones móviles) se considera ligeramente más eficaz que los folletos tradicionales de papel para mejorar la calidad de vida, disminuir episodios de incontinencia y favorecer la adherencia.
El entrenamiento grupal supervisado se puede implementar en la práctica clínica optimizando recursos, con la seguridad de ser altamente efectivo.
La Terapia Miofascial complementa un abordaje integral, siendo positiva en la disminución de dolor y reducción en la diástasis del recto abdominal y junto con la respiración diafragmática, el biofeedback y la NMES es un tratamiento fundamental para la hipertonía. Eliminar ese tono muscular elevado es obligado antes de incluir el EMSP.
Finalmente, se destaca la necesidad de incorporar la maniobra “The Knack” en la vida diaria como hábito protector automatizado constituyendo un recurso esencial para el mantenimiento de la continencia a largo plazo.
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