Alimentación en pacientes con insuficiencia cardíaca. Trabajo monográfico

27 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Verónica Muñoz Fernández. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.  
  2. Aroa Hijós Puig. Enfermera Interna Residente de EFyC. Centro de Salud de Barbastro, Aragón. España.
  3. María Andreu Martí. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  4. Laura Revuelto Mendoza. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  5. María Victoria Tolosa Pinilla. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.
  6. Julia Hernández Modrego. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud, Aragón. España.

RESUMEN

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad cardiovascular caracterizada por la incapacidad del corazón para bombear sangre de manera eficiente, lo que genera un aporte inadecuado de oxígeno y nutrientes a los tejidos. Se trata de una patología de alta prevalencia y elevada morbimortalidad, asociada principalmente a factores como la enfermedad coronaria, la hipertensión arterial y determinados hábitos tóxicos.

El tratamiento de la insuficiencia cardíaca es multimodal, combinando terapia farmacológica y medidas no farmacológicas, entre las que la alimentación desempeña un papel fundamental. Las recomendaciones dietéticas se basan en la adopción de un patrón cardiosaludable con predominio de alimentos de origen vegetal, consumo de pescado, reducción de carnes rojas y limitación de grasas saturadas y trans. Asimismo, se recomienda la reducción del consumo de sodio, el control individualizado de la ingesta de líquidos y el seguimiento del peso corporal para prevenir la retención hídrica y detectar descompensaciones de forma precoz.

La educación nutricional del paciente resulta esencial para mejorar el autocuidado, favorecer la adherencia al tratamiento y optimizar la evolución clínica y la calidad de vida.

PALABRAS CLAVE

Insuficiencia cardiaca, alimentación, sodio, dieta cardiosaludable, autocuidado.

ABSTRACT

Heart failure is a cardiovascular condition characterized by the heart’s inability to pump blood effectively, resulting in insufficient delivery of oxygen and nutrients to the tissues. It is a highly prevalent disease with significant morbidity and mortality, mainly associated with risk factors such as coronary artery disease, hypertension, and unhealthy lifestyle habits.

Management of heart failure requires a multidisciplinary approach that combines pharmacological treatment with non-pharmacological strategies, among which nutrition plays a key role. Dietary recommendations are based on a heart-healthy eating pattern, emphasizing the consumption of plant-based foods, fish, and healthy fats, while limiting red meat intake and reducing saturated and trans fats. In addition, sodium restriction, individualized fluid management, and regular body weight monitoring are recommended to prevent fluid retention and detect early decompensation.

Nutritional education is essential to improve self-care, enhance treatment adherence, and optimize clinical outcomes and quality of life in patients with heart failure.

KEY WORDS

Heart failure, food, sodium, healthy diet, self-care.

INTRODUCCIÓN

La insuficiencia cardíaca (IC) es una enfermedad del corazón caracterizada por el desequilibrio entre la capacidad para bombear sangre y las necesidades del organismo, como el oxígeno y los nutrientes1.

Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que en 2019 fallecieron alrededor de 17,9 millones de personas en el mundo. En Europa, la cifra de personas con IC se encuentra en torno a los 14 millones de personas y en España, la prevalencia en el año 2019 fue del 1,89%, afectando a 770.000 personas2,3.

La etiología de la insuficiencia cardíaca es muy variada. Una de las causas más frecuentes es la enfermedad coronaria, que en la mayoría de los casos es causada por la aterosclerosis, y otra muy común es la hipertensión. También hay muchos agentes tóxicos que pueden generar daños al corazón. El más frecuente suele ser el alcohol, al igual que el consumo de cocaína o tabaco1.

La insuficiencia cardíaca se puede clasificar según la parte del corazón afectada, el tiempo de aparición y la fracción de eyección4.

Los síntomas pueden aparecer repentinamente o a lo largo del tiempo de forma progresiva. El síntoma más común es la disnea al realizar una actividad física, o incluso estando tumbado sentir la necesidad de levantarse de golpe por sensación de ahogo. Otros síntomas comunes son fatiga o cansancio, hinchazón en pies, tobillos y piernas. Algunos síntomas menos comunes son la tos nocturna, pérdida de apetito, depresión o ansiedad, confusión, necesidad de orinar por la noche, taquicardias.

El pronóstico de la insuficiencia cardíaca depende de la causa que da lugar a su origen. Por ello, es de vital importancia tratar la causa, prevenirla si es posible y realizar controles.

La terapia de la enfermedad incluye tratamiento farmacológico y no farmacológico6. La parte no farmacológica del tratamiento es muy importante, ya que se centra en los estilos de vida, pudiendo llegar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad mediante la práctica de hábitos saludables. Entre ellos se encuentran la alimentación, el ejercicio físico, el abandono de hábitos tóxicos, la vacunación… Por este motivo, la educación al paciente por parte del profesional sanitario tiene un papel primordial en la insuficiencia cardiaca (IC), puesto que favorece el autocontrol por parte del paciente6,7.

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS:

RECOMENDACIONES GENERALES:

Se recomienda realizar al menos 4-5 comidas diarias, adaptando el aporte energético de cada una de ellas a las necesidades nutricionales y la actividad física de cada persona.

La alimentación debe fundamentarse en un patrón dietético saludable, con un predominio en alimentos de origen vegetal. Se aconseja incrementar el consumo de frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y otros alimentos ricos en fibra que aportan beneficios para la salud cardiovascular. Asimismo, es preferible priorizar el consumo de pescado y carnes magras, limitando el consumo de carnes rojas8.

Los objetivos del tratamiento dietético son:

  • Reducción del sodio.
  • Reducción de la grasa.
  • Controlar los líquidos.
  • Reducir el peso y controlarlo.

REDUCCIÓN DEL SODIO:

El cuerpo necesita el sodio para funcionar bien, pues desempeña un papel en el equilibrio de líquidos y funcionamiento de nervios y músculos. Sin embargo, en este tipo de pacientes el sodio atrae y retiene agua, por lo que el volumen sanguíneo aumenta. Como consecuencia, el corazón debe esforzarse más para bombear sangre, aumentando la presión en las arterias. Por esta razón, para disminuir la retención de líquidos y la hipertensión arterial, uno de los métodos es reducir la cantidad de sal en las comidas. Estos pacientes deberían consumir menos de 5 gramos por día.

Los alimentos contienen sal de forma natural, pero en diferentes cantidades dependiendo del tipo de alimento y su grado de procesamiento. En general, los alimentos frescos, como las frutas, las hortalizas y los cereales integrales, presentan un bajo contenido de sodio de forma natural, mientras que los alimentos procesados, entre los que se incluyen los platos precocinados, los productos curados y aquellos conservados mediante salazón, contienen cantidades significativamente superiores.

Algunos alimentos con alto contenido en sal son aceitunas, quesos, refrescos, conservas y latas, bollería, anchoas y bacalao.

Por otra parte, cuando se consuma agua embotellada, es aconsejable seleccionar aguas de mineralización muy débil, con un contenido en sodio inferior a 5mg/L8,9.

Muchas personas creen que la reducción de este mineral viene acompañada de una pérdida de sabor, sin embargo, no tiene por qué ser así, ya que el empleo de vinagres, especias y hierbas aromáticas puede potenciar su palatibilidad9,10,.

Algunos consejos para disminuir el consumo son:

  • Eligiendo productos bajos en sodio.
  • Cocinando con poca sal.
  • Limitando el consumo de salsas.
  • Limitando el consumo de alimentos procesados.
  • Retirando el salero de la mesa.
  • Utilice condimentos para dar sabor a las comidas.
  • Lea las etiquetas de los alimentos.

REDUCCIÓN DE LA GRASA:

En los pacientes con IC la recomendación no consiste en eliminar las grasas de la dieta, sino en priorizar las grasas de buena calidad y limitar las grasas menos saludables, las grasas saturadas y grasas trans. Este tipo de grasas favorecen la dislipidemia, el estrés oxidativo y la inflamación, factores que pueden contribuir a la progresión de la enfermedad8,11.

Estas grasas se encuentran en los siguientes alimentos:

  • Carnes procesadas y embutidos.
  • Mantequilla, manteca y nata.
  • Quesos muy curados y grasos.
  • Bollería industrial y productos de pastelería.
  • Snacks y aperitivos ultraprocesados.
  • Alimentos fritos de forma habitual.
  • Aceites tropicales, como el de palma y el de coco, cuando constituyen una fuente importante de grasas saturadas.

Por el contrario, se recomiendan las grasas insaturadas procedentes del aceite de oliva virgen extra, los frutos secos, las semillas y el pescado azul.

Los alimentos recomendados serían:

  • Consumir carnes blancas (pollo, pavo, conejo…) o partes magras del cerdo (lomo).
  • Consumir pescado al menos cuatro veces por semana. Mejor si son dos veces al menos pescado azul.
  • Tomar lácteos desnatados o semidesnatados.
  • Enfriar en la nevera los caldos, y cuando estén sólidos quitar la grasa que flota en la parte superior
  • Alimentos ricos en fibra ayudan a reducir el colesterol.

También, debemos elegir la técnica de cocción adecuada. Intento cocinar los alimentos al vapor, al horno o a la plancha8,11.

CONTROL Y REDUCCIÓN DE LOS LÍQUIDOS:

En los pacientes con insuficiencia cardíaca, la ingesta de líquidos debe ajustarse de forma individualizada en función del estado clínico y de la presencia de signos de congestión. En pacientes estables no suele ser necesaria una restricción hídrica estricta; sin embargo, en aquellos con insuficiencia cardíaca avanzada, sobrecarga de volumen o hiponatremia, puede recomendarse limitar el consumo de líquidos a aproximadamente 1,5-2 litros al día, siempre bajo supervisión médica. El objetivo de esta medida es reducir la retención hídrica y aliviar los síntomas congestivos8.

Se debe evitar el consumo de café y alcohol, debido a que aumentan la presión arterial.

Algunos consejos son:

  • Utilizar vasos pequeños durante las comidas.
  • Reduciendo el consumo de sal, disminuirá la sensación de sed.
  • Permanecer en lugares frescos.

REDUCIR EL PESO Y CONTROLARLO:

El control periódico del peso corporal es una medida esencial en el manejo de los pacientes con insuficiencia cardíaca, ya que permite detectar de forma precoz cambios en el estado de hidratación y la posible aparición de retención de líquidos. Se recomienda realizar el pesaje diariamente, preferiblemente por la mañana, tras la micción, en ayunas y utilizando la misma báscula y una ropa similar, con el fin de obtener mediciones comparables. Un incremento de aproximadamente 2-3 kg en un período de pocos días puede indicar sobrecarga hídrica y requiere valoración médica para ajustar el tratamiento.

En cuanto a la reducción del peso corporal, esta debe individualizarse según las características del paciente. En personas con sobrepeso u obesidad, una pérdida de peso gradual puede contribuir a mejorar la capacidad funcional, reducir la carga de trabajo cardíaca y favorecer el control de otros factores de riesgo cardiovascular8.

CONCLUSIÓN

La insuficiencia cardíaca constituye un problema de salud pública de gran relevancia debido a su elevada prevalencia y repercusión en la calidad de vida. Su abordaje requiere un tratamiento integral en el que las medidas no farmacológicas, especialmente la alimentación, desempeñan un papel fundamental como complemento del tratamiento médico.

Las recomendaciones dietéticas se basan en la adopción de un patrón de alimentación cardiosaludable, caracterizado por el predominio de alimentos de origen vegetal, el consumo de pescado, la utilización de grasas insaturadas y la reducción de sodio, grasas saturadas y trans. Asimismo, el control de la ingesta de líquidos y del peso corporal, cuando está indicado, contribuye al manejo de los síntomas y a la prevención de descompensaciones.

En conjunto, la educación nutricional y la promoción de hábitos saludables resultan esenciales para mejorar la adherencia al tratamiento, favorecer el autocuidado y optimizar el pronóstico de los pacientes con insuficiencia cardíaca.

BIBLIOGRAFÍA

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  5. CardioAlianza. [Internet][citado 6 junio 2026]Insuficiencia Cardíaca: qué es, causas, síntomas y tratamiento. Disponible en: https://cardioalianza.org/las-enfermedades-cardiovasculares/insuficiencia-cardia ca/
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  7. Aldámiz-Echevarría Iraurgui.B. Insuficiencia Cardíaca: tratamiento y seguimiento.[Internet] La Coruña: Fisterra-[actualizada sept 2021; citado 6 junio 2026]Disponible en: https://www-fisterra-com.ar-bvsalud.a17.csinet.es/guias-clinicas/insuficiencia-ca rdiaca/
  8. Cardiorrenal. [Internet] [citado 6 junio 2026] La importancia de la dieta en la insuficiencia cardiaca. Disponible en: https://www.cardiorrenal.es/arxius/imatgesbutlleti/221104_FolletoAlimentacion.pdf
  9. Fundación Española del Corazón. [Internet] [citado 6 junio 2026]. Dieta para la insuficiencia cardíaca. Disponible en: https://fundaciondelcorazon.com/nutricion/dieta/1179-dieta-insuficiencia-cardiac a.html
  10. Galdón.A, Garriga.M, Chacín.J, Ramírez.M, Vázquez.C.Alimentos que destacan en su contenido en sodio[Internet] Madrid:Fisterra [actualizada mar 2016, citado 6 junio 2026 ]Disponible en: Dieta: Alimentos que destacan por su contenido en sodio – Fisterra
  11. National Heart, Lung, and Blood Institute [Internet] [citado 6 junio 2026]. Elegir alimentos saludables para el corazón. Disponible en: https://www.nhlbi.nih.gov/es/salud/vida-cardiosaludable/alimentos-saludables

 

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