Proceso de atención de enfermería en un paciente con hemorragia digestiva alta varicosa secundaria a hipertensión portal: caso clínico

17 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Larissa Neres Souza. Hospital Universitario Santa Bárbara. Soria. Castilla y León. España.
  2. María Ángeles Borrás Mandrión. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
  3. Alexandra Lona Calomarde. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  4. Claudia Plana Pérez. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  5. Ana María Sánchez Oliván. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, Aragón, España.
  6. Alba Rodríguez Lanao. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
  7. Carlota Aguareles Barón. CRP Santo Cristo de los Milagros. Huesca, Aragón, España.

RESUMEN

La hemorragia digestiva alta varicosa (HDAV) constituye una de las complicaciones más graves de la hipertensión portal y representa una urgencia médica debido a su elevada morbimortalidad. La actuación precoz y la aplicación de cuidados de enfermería individualizados resultan fundamentales para favorecer la estabilidad hemodinámica, prevenir complicaciones y contribuir a la recuperación del paciente.

Se presenta el caso clínico de un varón de 63 años ingresado por un episodio de hematemesis y melenas, diagnosticado mediante gastroscopia urgente de hemorragia digestiva alta secundaria a rotura de varices esofágicas, tratada mediante ligadura endoscópica con bandas. Se realizó una valoración enfermera utilizando el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson, identificándose los principales problemas y estableciéndose un plan de cuidados basado en las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.

Durante el ingreso se efectuó una monitorización clínica continua, control del dolor, vigilancia de nuevos episodios hemorrágicos, administración del tratamiento prescrito y seguimiento de la evolución clínica. El paciente presentó una evolución favorable, sin nuevos episodios de hematemesis, alcanzando estabilidad clínica que permitió el alta hospitalaria con seguimiento por Atención Primaria y consultas especializadas.

La aplicación de un proceso de atención de enfermería estructurado permitió identificar precozmente las necesidades alteradas, planificar cuidados individualizados y contribuir a la evolución clínica favorable del paciente.

PALABRAS CLAVE

Hemorragia gastrointestinal, hipertensión portal, várices esofágicas y gástricas, atención de enfermería.

ABSTRACT

Acute variceal upper gastrointestinal bleeding (AVUGIB) is one of the most severe complications of portal hypertension and constitutes a medical emergency due to its high morbidity and mortality. Early intervention and the provision of individualized nursing care are essential to maintain hemodynamic stability, prevent complications, and promote patient recovery.

We present the clinical case of a 63-year-old man admitted following an episode of hematemesis and melena. Urgent upper gastrointestinal endoscopy confirmed acute upper gastrointestinal bleeding secondary to ruptured esophageal varices, which was treated with endoscopic band ligation. A nursing assessment was performed using Virginia Henderson’s 14 basic needs model, identifying the main patient problems and establishing a care plan based on the NANDA-I, NOC, and NIC taxonomies.

During hospitalization, continuous clinical monitoring was performed, together with pain management, surveillance for recurrent bleeding, administration of the prescribed treatment, and monitoring of the patient’s clinical course. The patient showed a favorable clinical evolution, with no further episodes of hematemesis, and achieved clinical stability that allowed hospital discharge with follow-up in primary care and specialist outpatient clinics.

The implementation of a structured nursing care process enabled the early identification of altered needs, the planning of individualized interventions, and contributed to the patient’s favorable clinical outcome.

KEY WORDS

Gastrointestinal hemorrhage, hypertension, portal, esophageal and gastric varices, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La hemorragia digestiva alta varicosa (HDAV) constituye una de las complicaciones más graves de la hipertensión portal y representa una urgencia médica con elevada morbimortalidad. La rotura de las varices esofagogástricas es consecuencia del aumento mantenido de la presión portal, habitualmente asociado a cirrosis hepática, aunque también puede aparecer en otras enfermedades hepáticas y vasculares. A pesar de los avances diagnósticos y terapéuticos, la mortalidad asociada a cada episodio hemorrágico continúa situándose en torno al 15-20 %, especialmente en pacientes con enfermedad hepática avanzada o fracaso del control inicial del sangrado1-3.

El manejo de la HDAV requiere una actuación precoz y coordinada desde el momento del ingreso hospitalario. Las guías clínicas internacionales recomiendan la estabilización hemodinámica inicial mediante reposición de volumen cuidadosamente controlada, transfusión según estrategias restrictivas, administración precoz de fármacos vasoactivos (como terlipresina, somatostatina u octreótido), profilaxis antibiótica y realización de endoscopia urgente en las primeras 12 horas tras el ingreso. La ligadura endoscópica con bandas elásticas constituye actualmente el tratamiento de elección para el control de la hemorragia por varices esofágicas, al presentar mayor eficacia y menor tasa de complicaciones que otras alternativas terapéuticas2-4.

El riesgo de resangrado durante los primeros días tras el episodio agudo continúa siendo elevado, por lo que resulta imprescindible mantener una vigilancia clínica estrecha, monitorización hemodinámica y evaluación continuada de la respuesta al tratamiento. Asimismo, la identificación precoz de complicaciones como la infección bacteriana, la encefalopatía hepática, la insuficiencia renal o el shock hemorrágico condiciona de forma significativa el pronóstico de estos pacientes2,5.

En este contexto, el profesional de enfermería desempeña un papel esencial dentro del equipo multidisciplinar. La valoración integral del paciente permite detectar precozmente necesidades alteradas, priorizar problemas reales y potenciales, establecer intervenciones dirigidas a prevenir complicaciones y evaluar de forma continua la evolución clínica. Entre los cuidados enfermeros destacan la monitorización de constantes vitales, el control del balance hídrico, la vigilancia de nuevos episodios de sangrado, la administración segura del tratamiento farmacológico, el manejo del dolor y las náuseas, la prevención de complicaciones derivadas del reposo y la educación sanitaria dirigida al paciente y su familia. La utilización de modelos enfermeros, como el de las 14 necesidades de Virginia Henderson, junto con las taxonomías estandarizadas NANDA-I, NOC y NIC, facilita una planificación sistemática, individualizada y basada en un lenguaje común entre profesionales6-8.

Aunque existen protocolos ampliamente establecidos para el tratamiento médico y endoscópico de la hemorragia digestiva alta varicosa, continúa siendo relevante difundir casos clínicos que pongan de manifiesto la contribución específica de la enfermería al proceso asistencial. La descripción estructurada del proceso de atención enfermera permite visibilizar la importancia de la valoración integral, la toma de decisiones clínicas y la aplicación de intervenciones basadas en la evidencia para favorecer la seguridad del paciente y optimizar los resultados clínicos.

El objetivo del presente caso clínico es describir el proceso de atención de enfermería aplicado a un paciente con hemorragia digestiva alta varicosa secundaria a hipertensión portal, utilizando el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson y elaborando un plan de cuidados fundamentado en las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de un varón de 63 años remitido al servicio de Cirugía General por hematemesis y melenas tras presentar un episodio sincopal.

El paciente acudió tras presentar episodios de mareo con pérdida de conocimiento, seguidos de hematemesis franca y emisión de melenas desde la tarde previa al ingreso. Como antecedente de interés destacaba un episodio de hepatitis aguda grave un año antes, con diagnóstico posterior de hipertensión portal y varices esofágicas grado I.

Entre sus antecedentes personales figuraban hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, obesidad, antecedente de consumo de alcohol y tabaquismo, ambos abandonados. Como antecedentes quirúrgicos presentaba vasectomía y amigdalectomía. Refería alergia a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), frutos secos y almidón de maíz. Su tratamiento domiciliario incluía omeprazol 20 mg cada 24 horas, fitomenadiona (Konakion®) 10 mg/ml cada cuatro días, insulina glargina U-300 (Toujeo®) 7 UI cada 24 horas y furosemida 40 mg (tres comprimidos diarios).

Ante la sospecha de hemorragia digestiva alta se realizó una gastroscopia urgente, objetivándose sangrado activo secundario a varices esofágicas con estigmas de hemorragia reciente. Durante el procedimiento se efectuó ligadura endoscópica mediante bandas elásticas. Como hallazgos adicionales se identificaron una hernia de hiato y un pólipo gástrico de más de 10 mm.

Tras el procedimiento el paciente permaneció ingresado para monitorización clínica estrecha, control hemodinámico y tratamiento farmacológico intravenoso, instaurándose dieta absoluta, reposo en cama y vigilancia de posibles signos de resangrado o complicaciones derivadas del proceso.

Valoración según el modelo de necesidades de Virginia Henderson

A su ingreso en la unidad de hospitalización se realizó una valoración integral utilizando el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson, con el objetivo de identificar las necesidades alteradas y planificar los cuidados de enfermería.

Respecto a la necesidad de respirar normalmente, el paciente se encontraba eupneico, sin ruidos respiratorios patológicos y con saturación de oxígeno dentro de los valores de normalidad. Como antecedente de interés destacaba ser exfumador, sin repercusión respiratoria durante el ingreso.

En relación con la alimentación e hidratación, presentaba disminución de la ingesta secundaria a los episodios de hematemesis y vómitos previos al ingreso, asociándose pérdida ponderal reciente. No refería dificultades para la masticación ni para la deglución.

La eliminación se encontraba alterada por la presencia de hematemesis y melenas como manifestaciones clínicas de la hemorragia digestiva alta. A pesar de ello, mantenía continencia urinaria e intestinal y era independiente para el uso del baño.

En cuanto a la movilidad, el paciente conservaba la capacidad de deambulación sin necesidad de ayuda, aunque durante el ingreso permaneció en reposo por indicación médica debido al riesgo de resangrado.

La necesidad de descanso y sueño estaba alterada, manifestando dificultades para conciliar el sueño y precisando tratamiento farmacológico para favorecer el descanso nocturno.

La capacidad para vestirse y desvestirse permanecía conservada, siendo completamente autónomo para las actividades relacionadas con el autocuidado.

La termorregulación no presentó alteraciones durante la hospitalización, manteniéndose afebril y con temperatura corporal dentro de los límites fisiológicos.

Respecto a la higiene corporal e integridad cutánea, el paciente presentaba un adecuado estado de higiene, con piel íntegra y ausencia de lesiones cutáneas o úlceras por presión.

La necesidad de evitar peligros y mantener la seguridad se encontraba parcialmente alterada. El paciente permanecía consciente y orientado en las tres esferas, aunque manifestaba preocupación por su estado de salud y por la evolución del episodio hemorrágico.

La comunicación no presentaba alteraciones, manteniendo una adecuada capacidad para expresar sus necesidades, con visión y audición conservadas.

En relación con los valores y creencias, aceptaba el proceso de enfermedad y mostraba una actitud colaboradora frente al tratamiento y los cuidados recibidos.

Respecto a la necesidad de trabajar y sentirse realizado, convivía con su esposa y disponía de una adecuada red de apoyo familiar, representada por sus cuatro hijos, lo que constituía un importante recurso para afrontar el proceso de enfermedad.

La necesidad de participar en actividades recreativas no pudo valorarse durante el ingreso debido a las características del proceso agudo y a la situación clínica del paciente.

Finalmente, en la necesidad de aprender, el paciente demostró comprender el motivo de ingreso, la enfermedad que presentaba y las intervenciones realizadas, mostrando interés y capacidad para adquirir los conocimientos necesarios relacionados con su proceso asistencial.

La valoración permitió identificar como principales necesidades alteradas la alimentación e hidratación, la eliminación, el descanso y sueño, la movilidad y la seguridad, constituyendo la base para la elaboración del plan de cuidados individualizado mediante las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.

Diagnósticos de enfermería NANDA-I 2024-20267, NOC8, NIC9

00132 Dolor agudo; relacionado con lesión de agentes biológicos asociada al proceso patológico y al procedimiento terapéutico, manifestado por verbalización del dolor y expresión de malestar.

  • NOC
    • 2102 Nivel del dolor.
    • 1605 Control del dolor.
  • NIC
    • 1400 Manejo del dolor.
    • 2210 Administración de analgésicos.

00004 Riesgo de infección; relacionado con realización de procedimiento invasivo (ligadura endoscópica de varices esofágicas).

  • NOC
    • 1924 Control del riesgo: proceso infeccioso.
  • NIC
    • 6650 Vigilancia.
    • 6540 Control de infecciones.

00206 Riesgo de sangrado; relacionado con hipertensión portal con várices esofágicas y antecedente reciente de hemorragia digestiva alta secundaria a su rotura.

  • NOC
    • 1902 Control del riesgo.
    • 0413 Severidad de la pérdida de sangre.
  • NIC
    • 4010 Prevención de hemorragias.
    • 6650 Vigilancia.

Evaluación del plan de cuidados:

La aplicación del plan de cuidados permitió un adecuado control de los síntomas y una evolución clínica favorable durante la hospitalización. El dolor disminuyó progresivamente tras la administración del tratamiento analgésico, desaparecieron las náuseas y no se registraron nuevos episodios de hematemesis tras la ligadura endoscópica. La vigilancia clínica continuada y la aplicación de medidas preventivas contribuyeron a minimizar el riesgo de complicaciones y favorecieron la estabilidad clínica del paciente hasta el alta hospitalaria.

Evolución clínica:

Tras la ligadura endoscópica de las varices esofágicas, el paciente permaneció ingresado para monitorización clínica, control hemodinámico y tratamiento médico.

Durante las primeras 24 horas presentó estabilidad hemodinámica, permaneciendo afebril y sin nuevos episodios de hematemesis, náuseas o vómitos. La diuresis fue adecuada y no se registraron deposiciones durante ese periodo. Se objetivó hiperglucemia, que precisó corrección con insulina según pauta médica. Asimismo, el paciente refirió dolor, controlado mediante la administración de la analgesia prescrita. Permaneció en reposo absoluto, acompañado en todo momento por su familia.

En el segundo día de hospitalización continuó clínicamente estable, sin náuseas ni nuevos episodios de hematemesis. Presentó una deposición melénica compatible con la evolución del episodio hemorrágico previo y persistió dolor epigástrico de intensidad leve, que respondió favorablemente al tratamiento analgésico pautado. Se mantuvieron el tratamiento farmacológico, el reposo y la vigilancia clínica.

Durante el tercer día de ingreso no se registraron nuevos episodios hemorrágicos ni alteraciones de la diuresis. Fue necesaria la canalización de una nueva vía venosa periférica en el miembro superior izquierdo debido a la obstrucción de la vía previamente implantada. El paciente permaneció hemodinámicamente estable, continuando con la administración del tratamiento intravenoso y la monitorización clínica.

El tratamiento administrado durante el ingreso incluyó fluidoterapia intravenosa, terlipresina, omeprazol intravenoso y ceftriaxona, junto con dieta absoluta, reposo en cama, control periódico de las constantes vitales y valoración de soporte transfusional en caso de descenso de la hemoglobina por debajo de los criterios establecidos por el equipo médico. La evolución clínica fue favorable, sin evidencia de resangrado tras el tratamiento endoscópico. La desaparición de la hematemesis, la estabilidad hemodinámica mantenida y la mejoría progresiva del estado general permitieron el alta hospitalaria con seguimiento por los servicios de Digestivo y Atención Primaria.

DISCUSIÓN

La hemorragia digestiva alta varicosa constituye una urgencia médica que requiere un diagnóstico precoz y un tratamiento inmediato debido al riesgo de compromiso hemodinámico y a la elevada morbimortalidad asociada1. En el presente caso, la realización de una gastroscopia urgente permitió identificar el origen del sangrado y aplicar tratamiento endoscópico mediante ligadura con bandas, consiguiendo el control de la hemorragia y una evolución clínica favorable.

La valoración enfermera realizada según el modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson permitió identificar de forma precoz las necesidades alteradas y establecer un plan de cuidados individualizado. Las principales alteraciones detectadas estuvieron relacionadas con la alimentación e hidratación, la eliminación, el descanso y la seguridad, aspectos directamente condicionados por el episodio hemorrágico y el tratamiento instaurado.

La utilización de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC facilitó la planificación sistemática de los cuidados2, priorizando el control del dolor, la vigilancia de posibles complicaciones derivadas del procedimiento endoscópico y el manejo de las náuseas asociadas al cuadro clínico. Este abordaje favoreció una atención estructurada, orientada a objetivos y basada en un lenguaje estandarizado que facilita la continuidad asistencial y la comunicación entre los profesionales sanitarios.

Durante la hospitalización, la monitorización continuada permitió valorar la evolución clínica del paciente, detectar de forma precoz posibles signos de resangrado y evaluar la respuesta al tratamiento farmacológico y endoscópico. La ausencia de nuevos episodios de hematemesis, junto con la estabilidad hemodinámica mantenida y la mejoría progresiva del estado general, permitieron el alta hospitalaria tras una evolución favorable.

Este caso pone de manifiesto la relevancia del papel de la enfermería en el abordaje integral de los pacientes con hemorragia digestiva alta varicosa. La valoración sistemática, la vigilancia clínica continuada y la planificación individualizada de los cuidados contribuyen a la detección precoz de complicaciones, al mantenimiento de la seguridad del paciente y a la optimización de los resultados clínicos.

La principal limitación del presente trabajo es la descripción de un único caso clínico, lo que impide extrapolar los resultados a otras poblaciones. No obstante, permite ilustrar la utilidad del proceso enfermero en un contexto asistencial complejo.

CONCLUSIONES

El proceso de atención de enfermería permitió realizar una valoración integral del paciente, identificar de forma precoz las necesidades alteradas y planificar cuidados individualizados orientados a la prevención de complicaciones y a la recuperación clínica.

La aplicación del modelo de las 14 necesidades de Virginia Henderson facilitó una valoración sistemática de la situación del paciente, constituyendo la base para establecer prioridades asistenciales y organizar los cuidados durante la hospitalización.

La utilización de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC proporcionó un lenguaje enfermero estandarizado que favoreció la planificación, ejecución y evaluación de los cuidados, contribuyendo a la continuidad asistencial y a la calidad de la atención prestada.

BIBLIOGRAFÍA

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  8. Moorhead S, Swanson E, Johnson M, Maas M. Nursing Outcomes Classification (NOC). 7.ª ed.
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