Manejo en la inserción de catéteres venosos en neonatos: cuidados de enfermería

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Erika López Alcain. Enfermera en servicio de Radiología Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  2. María Castiella Sanjoaquín. Enfermera Centro de Salud Delicias Sur. Zaragoza, España.
  3. Luna Rosa Bellosta López. EIR Pediatría Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  4. Natalia Muñoz Agudo. Enfermera de Urgencias Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  5. Marina Margeli Martín. Enfermera Generalista CRP Nuestra Señora del Pilar. Zaragoza, España.
  6. Paula Palacín Sales. Enfermera de Atención Primaria Centro de Salud Fernando el Católico. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La canalización vascular en neonatos, especialmente en unidades de cuidados intensivos (UCIN), es una práctica esencial para la administración de tratamientos y diagnósticos. Se realiza mediante catéteres venosos periféricos (CVP), insertados en venas de la mano, pie o cuero cabelludo, utilizando materiales como teflón o Vialon. A pesar de su eficacia, estos procedimientos pueden presentar complicaciones como flebitis, infecciones o trombosis.

La inserción de un CVP requiere una técnica rigurosa y cuidados específicos: preparación del material, asepsia del personal y del sitio de punción, selección adecuada del catéter y del lugar de inserción e incluso medidas de analgesia no farmacológica, como la administración de sacarosa al 24%. Es fundamental evitar zonas de flexión para reducir riesgos y asegurar una fijación adecuada del catéter. El mantenimiento incluye la higiene de manos, técnicas asépticas y la sustitución del equipo de infusión antes de las 72 horas para prevenir complicaciones. El personal de enfermería desempeña un papel crucial en todo el proceso, desde la inserción hasta el mantenimiento del catéter.

PALABRAS CLAVE

Recién nacido, catéter venoso periférico, cuidados de enfermería, prevención.

ABSTRACT

Vascular Cannulation in Neonates, especially in Neonatal Intensive Care Units (NICUs), is an essential practice for the administration of treatments and diagnostics. It is performed using peripheral venous catheters (PVCs), inserted into veins in the hand, foot, or scalp, using materials such as Teflon or Vialon. Despite their effectiveness, these procedures may lead to complications such as phlebitis, infections, or thrombosis.

The insertion of a PVC requires strict technique and specific care: preparation of materials, asepsis of both the healthcare personnel and the puncture site, appropriate selection of the catheter and insertion site, and even non-pharmacological analgesic measures, such as the administration of 24% sucrose. It is essential to avoid flexion areas to reduce risks and ensure proper catheter fixation. Maintenance involves hand hygiene, aseptic techniques, and replacing the infusion equipment within 72 hours to prevent complications. Nursing staff play a crucial role throughout the process—from insertion to catheter maintenance.

KEY WORDS

Newborn, peripheral catheterization, nursing care, prevention.

INTRODUCCIÓN

La canalización vascular se define como la técnica utilizada para acceder a una vena periférica mediante un catéter, con la finalidad de mantener un acceso venoso con fines terapéuticos y/o diagnósticos1.

El uso de CVP en neonatos ingresados en las unidades de cuidados intensivos es una práctica habitual, ya que tienen una finalidad diagnóstica y principalmente terapéutica1. La necesidad de múltiples accesos venosos y en ocasiones por periodos prolongados, hace que el uso de catéteres periféricos siga siendo una intervención de rutina en el cuidado neonatal2.

Una opción común y ampliamente difundida es el empleo de catéteres cortos de teflón, Vialon o agujas de acero tipo mariposa, accediendo preferentemente a venas de la mano, antebrazo, pie, pierna y cuero cabelludo. Aunque estas alternativas han demostrado ser eficaces para la administración de fluidos, no están exentas de presentar complicaciones como hematomas, flebitis, infección, sepsis y eventos tromboembóicos2.

Los profesionales de enfermería son responsables de la inserción, mantenimiento y aplicación de tratamientos a través de la vía periférica1. Sin embargo, es un procedimiento difícil de realizar, ya que los recién nacidos presentan particularidades en su fisiología, como: inmadurez cutánea, red venosa limitada, inestabilidad hemodinámica, mayor susceptibilidad a infecciones, disminución del tejido subcutáneo y mayor sensibilidad al dolor3.

OBJETIVOS

Realizar una revisión de la literatura sobre los cuidados de enfermería en el manejo de la inserción de catéteres venosos periféricos en neonatos.

METODOLOGÍA

Se ha elaborado una revisión bibliográfica realizando un análisis crítico de la literatura actual, con el fin de profundizar en los cuidados enfermeros durante la inserción de catéteres venosos en recién nacidos.

Se consultaron bases de datos Scielo, Science Direct y Google Académico, las palabras clave en la búsqueda fueron “Newborn”, “Peripheral Catheterization”, “Nursing Care”, “Prevention”. Además, se escogieron artículos de los últimos veinte años, tanto en inglés como en español.

RESULTADOS

La inserción de un CVP en neonatos requiere de una técnica rigurosa y cuidados específicos para minimizar complicaciones y asegurar un funcionamiento adecuado del dispositivo. El procedimiento para la inserción adecuada del CVP consiste en1:

  • Preparación del material:

 

Antiséptico no yodado (clorhexidina acuosa al 2% o alcohol al 70%), gasas estériles, compresas, alargadera purgada con solución salina, jeringa vacía de 5 ml, jeringa precargada con suero fisiológico (5 ml), tiras adhesivas para fijación, espuma antiescaras, apósito transparente, suero y sistema de perfusión pautado, chupete, sacarosa al 24% y muñequera de sujeción si fuera necesaria

  • Asepsia del personal de enfermería:

 

Realizar lavado de manos con jabón antiséptico antes y después de la técnica. Utilizar guantes no necesariamente estériles (excepto en el manejo de neonatos prematuros).

  • Selección del tipo de catéter:

 

Sistema cerrado tipo palomilla (BD Nexiva), sistema de seguridad con adaptador bifurcado tipo palomilla (BD Saf-Íntima), sistema convencional con mecanismo de seguridad (BD Insyte Autoguard), calibre 26G sin sistema de seguridad (BD Neoflon)

  • Elección del sitio de inserción:

 

Comenzar siempre valorando las zonas más distales, preferentemente en extremidades superiores para reducir el riesgo de flebitis (venas epicraneales, del dorso de manos y pies o caras interna y externa de los tobillos). Evitar zonas de flexión como la fosa ante cubital, brazos o piernas.

  • Preparación del neonato:

 

Se deberá sujetar adecuadamente al neonato, dejando libre la zona seleccionada para la punción. Como medida de analgesia no farmacológica se le administrará 0.5 ml de sacarosa al 24% por vía oral.

  • Asepsia del sitio de inserción:

 

Se limpiará la zona con una gasa estéril impregnada en antiséptico, aplicando movimientos circulares desde el centro hacia la periferia (esperar a que se seque durante al menos 2 minutos).

  • Venopunción e inserción del catéter:

 

Inserción del catéter con el bisel hacia arriba en un ángulo de 10 a 30°. Una vez se observe reflujo de sangre, avanza el catéter al tiempo que se retira el fiador de forma progresiva. Confirmar la correcta canalización aspirando con una jeringa vacía. En neonatos, la falta de reflujo no siempre indica mala colocación, por lo que se recomienda inyectar 1–2 ml de suero fisiológico para comprobar la permeabilidad. Luego se fijará el catéter, se conectará la alargadera previamente purgada con suero, se colocará la espuma antiescaras debajo del cono del catéter para evitar lesiones por presión y finalmente se cubrirá con el apósito transparente.

Con respecto a las medidas de prevención, el personal de enfermería debe tener en cuenta algunos factores asociados al mal funcionamiento del catéter, por lo que deberá evitarlos llevando a cabo técnicas como:

  • La correcta higiene de manos y aplicación estricta de técnicas asépticas durante la inserción. Ya que se conocen como medidas fundamentales en la prevención de infecciones asociadas al catéter
  • Seleccionar una vena con un calibre adecuado (grosor del catéter inferior al del vaso sanguíneo) y con un trayecto lo más recto posible facilita la inserción y reduce el riesgo de flebitis mecánica. Además, se deberá valorar los antecedentes de cateterismos previos, presencia de malformaciones anatómicas y el riesgo potencial de complicaciones mecánicas o infecciosas.
  • Evitar la inserción en zonas de flexión, como la fosa antecubital, la muñeca o la mano, ya que se ha asociado significativamente con mayores tasas de complicaciones, incluyendo el fracaso del dispositivo, infiltración, oclusión y desprendimiento. Esto se debe principalmente al movimiento articular, que puede desestabilizar el apósito o el sistema de fijación, provocando desplazamientos del catéter en la vena. Este movimiento puede generar irritación, acodamiento, obstrucción mecánica e incluso perforación de la pared venosa por la punta del catéter, lo que puede derivar en inflamación, formación de trombos, infiltración o desprendimiento completo del catéter4.
  • Escoger el tipo de catéter adecuado según la situación clínica, teniendo en cuenta la duración prevista del tratamiento y los riesgos potenciales.
  • No mantener el catéter por más de 72 horas, pues aumenta significativamente la incidencia de tromboflebitis y colonización bacteriana. Por ello, como medida preventiva, se recomienda la sustitución del equipo de infusión, incluyendo los dispositivos accesorios y elementos colaterales, antes de que se cumplan 72 horas desde su inserción.

 

DISCUSIÓN

Los resultados obtenidos en la revisión evidencian que el personal de enfermería desempeña un papel fundamental en el manejo adecuado de la inserción del CVP en recién nacidos, ya que existen múltiples factores predisponentes al mal funcionamiento del mismo.

Una técnica de inserción inadecuada, junto con el incumplimiento de medidas preventivas como la higiene de manos, la correcta selección del tipo de catéter y del sitio de punción, así como una desinfección apropiada de la zona, puede dar lugar a diversas complicaciones que dificulten o impidan la correcta administración de la terapia intravenosa.

Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran la flebitis, la infiltración, la oclusión, la extravasación, el endurecimiento local y la formación de hematomas.

CONCLUSIÓN

El personal de enfermería desempeña un rol esencial en la inserción y manejo del catéter venoso periférico (CVP) en neonatos, una técnica que requiere alta precisión y destreza. La correcta aplicación de las medidas preventivas nombradas anteriormente resulta clave para evitar complicaciones que pueden comprometer la eficacia del tratamiento intravenoso y el bienestar del neonato.

Por tanto, una valoración integral y una actuación basada en buenas prácticas de enfermería son determinantes para garantizar la seguridad y efectividad del tratamiento.

BIBLIOGRAFÍA

  1. 15 Jiménez Pérez José Mª, Rodríguez Rodríguez L, García Villanueva S, Revilla Llarena Rosa Mª. Utilización y mantenimiento de los catéteres venosos periféricos en la unidad de neonatología del hospital universitario Río Hortega, Valladolid. Revista Enfermería CyL [internet]. 2015:1-11. https://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:eWw60tAPe5wJ:scholar.google.com/+v%C3%ADa+venosa+perif%C3%A9rica+en+neonatos&hl=es&as_sdt=0,5&as_ylo=2015&as_yhi=20
  2. Mauricio Barria R, Santander G. Acceso vascular periférico en neonatos de cuidado intensivo: experiencia de un hospital público. Cienc. enferm [internet]. 2006;12(2):35-44. https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-95532006000200005&script=sci_arttext
  3. Tonielo Vieira KB, Costa R. Guía de cuidados en terapia intravenosa periférica neonatal: una construcción colectiva del equipo de enfermería. Cienc. Enferm [internet]. 2015;21(3). https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S071795532015000300008&lng=es&nrm=iso&tlng=pt
  4. Marsh N, Larsen EN, Takashima M, Kleidon T, Keogh S, Ullman AM. Falla del catéter venoso periférico: un análisis secundario de riesgos de 11.830 catéteres. Revista Internacional de Estudios de Enfermería [internet]. 2021;124. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S002074892100242X

 

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