AUTORES
- Claudia Plana Pérez. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Ana María Sánchez Oliván. Hospital Universitario San Jorge. Huesca, Aragón, España.
- Alba Rodríguez Lanao. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
- Carlota Aguareles Barón. CRP Santo Cristo de los Milagros. Huesca, Aragón, España.
- Larissa Neres Souza. Hospital Universitario Santa Bárbara. Soria. Castilla y León, España.
- María Ángeles Borrás Mandrión. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, Aragón, España.
- Alexandra Lona Calomarde. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, Aragón, España.
RESUMEN
Objetivos: Evaluar el impacto de la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos quemados en cuanto a mortalidad, tiempo de estancia hospitalaria, y cicatrización, considerando tanto intervenciones farmacológicas como no farmacológicas.
Metodología: para la realización de esta revisión sistemática se han empleado las bases de datos PubMed, Scielo y Cochrane Library. Además, se realizó una búsqueda inversa a través de los resultados obtenidos.
Resultados y discusión: se encontraron 31 artículos en la búsqueda en bases de datos y 13 artículos en la búsqueda inversa, de los cuales se incluyeron 4 y 7 respectivamente. De los 11 totales, 4 de ellos tratan sobre técnicas farmacológicas del manejo del dolor, 6 de ellos sobre técnicas no farmacológicas, y 1 sobre ambas técnicas.
Conclusiones: La implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos quemados, a través tanto intervenciones farmacológicas como no farmacológicas, mejora en gran medida el dolor informado tanto por los pacientes como por los familiares y el personal sanitario, así como la propia experiencia dolorosa y los niveles de ansiedad de los pacientes, facilitando además el trabajo del equipo de enfermería, pero no existen estudios suficientes para determinar sus efectos en cuanto a mortalidad, tiempo de estancia hospitalaria ni cicatrización.
PALABRAS CLAVE
Niños, quemaduras, manejo del dolor, mortalidad, cicatrización de heridas y tiempo de internación.
ABSTRACT
Objectives: To evaluate the impact of implementing pain control measures in pediatric burn patients in terms of mortality, length of hospital stay, and healing, considering both pharmacological and non-pharmacological interventions.
Methodology: To carry out this systematic review, the PubMed, Scielo, and Cochrane Library databases were used. In addition, a reverse search was performed through the results obtained.
Results and discussion: 31 articles were found in the database search and 13 articles in the reverse literatura review, of which 4 and 7 were included respectively. Of the total of 11, 4 of them deal with pharmacological techniques for pain management, 6 of them with non-pharmacological techniques, and 1 with both techniques.
Conclusions: The implementation of pain control measures in pediatric burn patients, through both pharmacological and non-pharmacological interventions, greatly improves the pain reported by patients, family members and healthcare personnel, as well as the patients’ own pain experience and anxiety levels, also facilitating the work of the nursing team, but there are not enough studies to determine its effects on mortality, length of hospital stay or healing.
KEY WORDS
Child, burns, pain management, mortality, wound healing and length of stay.
Las quemaduras se definen, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), como “lesiones en la piel u otro tejido orgánico causadas principalmente por el calor o la radiación, la radioactividad, la electricidad, la fricción o el contacto con productos químicos”. Según datos de esta misma organización, la incidencia de quemaduras en la población pediátrica en el mundo es de aproximadamente el 1%, pero son la tercera causa de muerte por lesiones no intencionadas en menores de 14 años (la segunda en menores de 4 años), y se calcula que un 33% se dan en niños de entre 12 y 24 meses. Destaca con un 65% de los casos la escaldadura como mecanismo lesivo, y se da mayoritariamente, en menores de 5 años1.
En 2020, la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) definió el dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial” y estableció una serie de premisas, entre las que cabe destacar que “el dolor es una experiencia personal influenciada en diferentes grados por factores biológicos, psicológicos y sociales”, que “si una persona manifiesta una experiencia dolorosa, ésta debe ser respetada” y que “aunque el dolor usualmente cumple una función adaptativa, puede tener efectos adversos sobre la funcionalidad y el bienestar social y psicológico”2.
Uno de los procesos más complejos derivados de las quemaduras en la edad pediátrica es su cicatrización, ya que involucra múltiples factores físicos y psicológicos. La piel de los pacientes pediátricos está menos desarrollada y por tanto es más fina que la de los adultos, lo que los hace especialmente vulnerables a que las quemaduras afecten a capas más profundas. Además, aunque la capacidad de regeneración de la piel de estos pacientes es alta, son más propensos a generar cicatrices hipertróficas o queloides en casos de quemaduras extensas, lo cual afecta tanto a la apariencia física como a la funcionalidad de las áreas dañadas, además de dificultar su crecimiento.
Cabe destacar que el tiempo de estancia hospitalaria en pacientes pediátricos quemados, es un indicador clave del grado de severidad de las lesiones (extensión y profundidad), la complejidad del tratamiento, y la presencia de complicaciones, lo que puede afectar a estos pacientes en cuanto a su desarrollo socioafectivo y afectar a su salud mental.
El manejo adecuado del dolor en pacientes pediátricos quemados no solo es una cuestión de ética y derechos humanos, sino también un componente esencial del proceso de recuperación y rehabilitación, que es especialmente importante en pacientes pediátricos quemados.
Para ello, es decisivo considerar la perspectiva enfermera, ya que ofrece una visión integral y humanizada del cuidado, lo cual es fundamental para abordar de manera efectiva las complejidades del dolor en estos pacientes. Es por eso por lo que, a través de este estudio, se busca mejorar la calidad del cuidado y, en última instancia, la calidad de vida de los niños quemados, promoviendo prácticas clínicas avanzadas y basadas en la evidencia, ya que el manejo temprano y adecuado del dolor es esencial, tanto para ser capaces de aliviarlo en ese momento, como para prevenir el posible estrés postraumático.
OBJETIVOS
Evaluar el impacto de la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos quemados, considerando tanto intervenciones farmacológicas como no farmacológicas.
- Valorar el efecto en la mortalidad de pacientes pediátricos quemados de las medidas de control del dolor, tanto farmacológicas como no farmacológicas.
- Estimar si existe reducción del tiempo de estancia hospitalaria en pacientes pediátricos quemados al incrementar las medidas de control del dolor, tanto farmacológicas como no farmacológicas.
- Comparar el proceso de cicatrización de pacientes pediátricos quemados al incrementar el uso de medidas de control del dolor, tanto farmacológicas como no farmacológicas.
Para la elaboración de este trabajo se realizó una Revisión Sistemática, empleando la declaración PRISMA3 y realizando una búsqueda de artículos científicos en diversas bases de datos electrónicas mostradas a continuación. Además, para completar el proceso de búsqueda, se realizó una revisión inversa de la bibliografía de otros autores.
Estrategia de búsqueda:
La investigación comenzó en torno a la pregunta: ¿Existen medidas de control del dolor para pacientes pediátricos quemados que puedan mejorar su recuperación? Posteriormente, se optó por el uso de la metodología PICO para su correcta estructuración, lo cual se muestra en la Tabla 1.
Tras el uso de esta metodología de formulación de preguntas de investigación se obtuvo la siguiente:
¿La implementación de medidas del control del dolor en pacientes pediátricos quemados pueden mejorar los resultados clínicos de dichos pacientes en cuanto a su mortalidad, tiempo de cicatrización y estancia hospitalaria?
Al elaborar la pregunta, como se puede observar, se optó por la metodología a PIO, ya que no hay comparativa.
Una vez se determinó la pregunta de investigación, se seleccionaron las palabras clave y se tradujeron a términos DeCS y MeSH. Las palabras clave empleadas para identificar los artículos sobre el tema de esta revisión fueron las mostradas a continuación en la Tabla 2.
Tras extraer las palabras clave con sus correspondientes descriptores, se formularon varias estrategias de búsqueda, que fueron aplicadas independientemente en cada base de datos, lo cual se muestra en Tabla 3, junto a los filtros empleados.
Por un lado, los criterios de inclusión seleccionados fueron que los artículos estuvieran basados en estudios realizados en niños clasificados como gran quemado. Por otro lado, los criterios de exclusión consistieron en la eliminación de ciertos artículos a través de la lectura del título y/o del resumen.
En este estudio se registraron como variables si la implementación de medidas del control del dolor en pacientes gran quemado durante su estabilización inicial en las unidades de urgencia hospitalaria pueden mejorar los siguientes criterios:
- Tasa de mortalidad, analizando retrospectivamente la mortalidad de pacientes grandes quemados antes y después de la implementación de medidas específicas de control del dolor. Se compararon los datos de casos similares para determinar si existe una diferencia estadísticamente significativa en la tasa de mortalidad después de la intervención.
- Tiempo de cicatrización, analizando la evolución de la cicatrización de heridas en pacientes gran quemados que recibieron medidas de control del dolor en comparación con aquellos que no las recibieron. Se utilizaron criterios objetivos para evaluar la calidad de la cicatrización, como la velocidad de curación, la formación de queloides o la necesidad de intervenciones quirúrgicas adicionales.
- Tiempo de estancia hospitalaria, analizando la duración de esta, antes y después de la implementación de medidas específicas de control del dolor, teniendo en cuenta factores como la gravedad de las quemaduras, las complicaciones relacionadas con la cicatrización y otros eventos médicos relevantes para evaluar si las medidas de control del dolor estaban asociadas con una reducción significativa en la duración de la estancia hospitalaria.
Este estudio no presenta dificultades éticas, ya que para su elaboración se consideraron la importancia de la transparencia y reproducibilidad de la metodología y los criterios de selección de estudios, así como la minimización de sesgos a través de la inclusión equitativa de estudios de diferentes fuentes y la evaluación imparcial de los estudios primarios seleccionados y la presentación justa y completa de los hallazgos en cuanto a la síntesis de la evidencia encontrada.
Además, este estudio se realizó siguiendo la normativa legal vigente Europea regida por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD, UE 2016/679) y en España por la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD), que marcan que en el contexto de los estudios de revisión sistemática se deben cumplir con los principios de protección de datos, como la licitud, lealtad y transparencia en el tratamiento de la información, la minimización de datos, la exactitud, la limitación de la finalidad, la integridad y confidencialidad, y la rendición de cuentas.
De los 31 artículos totales encontrados, se procedió a su cribado mediante la eliminación de duplicados y la lectura de su título, resumen y texto completo, mediante el que se eliminaron 27 artículos, por lo que se seleccionaron finalmente 4 artículos.
A continuación, se realizó una búsqueda inversa de los estudios seleccionados, a través de las cuales se encontraron otros 13 artículos potencialmente útiles, y se llevó a cabo el mismo proceso de cribado, por lo que finalmente se seleccionaron 7 de ellos para ser revisados.
Por ello, tras este cribado se seleccionaron un total de 11 artículos para continuar con la evaluación de su calidad metodológica.
Por último, se procedió a realizar una lectura crítica mediante el uso de la plantilla CASPe4, así como a la evaluación de su calidad, grado de recomendación y nivel de evidencia5 de los 11 artículos seleccionados que cumplían los criterios de inclusión establecidos y, además, respondían a la pregunta de investigación, así como a la extracción de sus datos.
Véase tablas 4 en anexos.
DISCUSIÓN
Inicialmente, un estudio de casos y controles realizado por Venkatachalapathy en 2012 incluyó 50 pacientes en el grupo de control, que recibieron un tratamiento de rutina tradicional, que incluía crema antimicrobiana tópica, desbridamiento y, cuando fue necesario, injertos de piel en el período inicial posterior a la quemadura, y 50 pacientes del grupo de casos, que fueron tratados adicionalmente, comenzando el día 1 después de la quemadura, con 200 UI/ml de solución acuosa de heparina sódica USP (heparina) goteada sobre las superficies quemadas y insertada en las ampollas de dos a cuatro veces al día durante 1 a 2 días, y luego solo en superficies quemadas por un total de 5 a 7 días, antes del injerto de piel, cuando sea necesario. Los signos clínicos y valores de laboratorio que se utilizaron para determinar y controlar la dosis y la adecuación de la heparina aplicada tópicamente fueron alivio del dolor de las quemaduras, palidez del eritema de las quemaduras, reducción de la hinchazón y el edema, disminución del tamaño de las quemaduras.
Este estudio mostró que alrededor del 70% de los pacientes del grupo de control precisó analgésicos entre 3 y 4 veces al día y, en cambio, ninguno del grupo de casos, en los que el dolor de la superficie de la quemadura se manifestaba menos intenso, y se alivió en 10-15 minutos tras la aplicación tópica de heparina. Además, la mortalidad se redujo a 0 en el grupo de casos.
Por otro lado, el estudio realizado por Baartmans et al. en 2016 mostró que entre 2004 y 2008 tanto el tratamiento del dolor como el cubrimiento temprano de las heridas en pacientes pediátricos quemados aumentó considerablemente, empleando de forma predominante la morfina forma intravenosa, y aumentando el uso del paracetamol vía rectal. Además, tanto el hecho de que el mecanismo lesivo fueran llamas como las quemaduras mayores fueron factores predictores de recibir analgesia.
Aunque no se encontró que el manejo del dolor aumentó con el tiempo, 1 de cada 5 niños no recibió analgésicos antes de su ingreso a un centro de quemados. Con el tiempo, el paracetamol se convirtió en el analgésico más utilizado en el tratamiento del centro de quemados, aunque sólo una minoría de niños recibió la dosis adecuada. Los opioides, sólo se utilizaron de manera consistente en el 30% de los niños que recibieron analgésicos.
Este estudio concluye reflexionando sobre la necesidad de explorar nuevas terapias como el sufentanilo intranasal o la ketamina en cuanto a sus efectos y su potencial papel para el alivio del dolor agudo en pacientes quemados, así como sobre la importancia del enfriamiento inicialmente y el cubrimiento de las heridas, ya que proporcionan alivio del dolor y deben ser parte del tratamiento general del dolor en las víctimas de quemaduras.
A continuación, un estudio realizado por Lin et al. en 2019 mostró cómo se estaba probado el hecho de que el estrés aumenta la respuesta inflamatoria, lo que desempeña un papel fundamental en la fisiopatología de los pacientes quemados, y reflexionó sobre que, dado que la intensidad del dolor es subjetiva, es difícil sugerir una cantidad específica de opioide para un grado específico de dolor y SCTQ, pero la reducción de la demanda de morfina puede estar relacionada con la mejora gradual de las quemaduras de tercer grado a segundo grado, y también se observó una disminución adicional en aquellas pacientes que mejoraron de quemaduras de segundo grado a primer grado o recuperación completa.
Ligado a esto, el estudio realizado por Allorto (2020), mostró que existen dos grandes opciones para realizar cambios de vendajes en pacientes quemados sin necesitar la presencia de un anestesista: por un lado la ketamina, ya que es extremadamente versátil e ideal para muchos entornos, porque solo requiere monitorización de la frecuencia cardíaca y la saturación, y como novedad, el metoxiflurano (Penthrop®) es un analgésico inhalatorio de rápido inicio de acción para analgesia a corto plazo, lo que hace de ambas buenas opciones. Por otro lado, este mismo estudio puso de manifiesto cómo, ante la presencia de prurito en pacientes quemados, los antihistamínicos por sí solos son inadecuados para lograr el alivio de los síntomas, pero las terapias adyuvantes como la clonidina y la gabapentina son extremadamente beneficiosas.
Advirtió además que, cuando el dolor es difícil de controlar o parece refractario, se deben considerar otros problemas como la ansiedad y la depresión, por lo que puede ser necesario el uso de benzodiazepinas o antidepresivos de acción prolongada, aunque marca también la importancia de terapias adyuvantes como el apoyo psicosocial, la aromaterapia y la musicoterapia.
Por último, en 2020 Khan et al. realizaron un estudio retrospectivo transversal que mostró que la práctica totalidad de los pacientes pediátricos menores de 18 años que fueron admitidos en el centro de quemados del Centro Médico Southwestern (Texas) desde el 1 de marzo de 2016 hasta el 1 de marzo de 2017, recibieron opioides durante el ingreso, y que el 71.7% recibió la combinación de varios opioides, cuya combinación más común fue hidrocodona oral más morfina intravenosa. Esto se acompaña de un bajo uso de analgesia no opioide y un mínimo uso de analgesia regional, sorprendentemente, la media total de opioides administrados durante el ingreso fue mayor en los pacientes que también recibieron analgesia no opioide que en los que no la recibieron. Este patrón de uso de opioides sugiere que los opioides son la primera línea de la práctica independientemente de la necesidad, y los no opioides solo se agregan en situaciones en las que se necesitan dosis más altas de opioides, pero cabe destacar que, en la epidermólisis bullosa, un trastorno de la piel con dolor agudo y crónico similar al de los pacientes quemados, los AINE desempeñan un papel clave en el tratamiento del dolor. En situaciones en las que se utilizan de forma constante, los AINE actúan sinérgicamente con los opioides y tienen el potencial de disminuir o incluso minimizar los opioides.
La cantidad media de opioides administrada durante el ingreso fue de 0’4 miligramos equivalentes a morfina (MME) por kilogramo al día. Este estudio mostró que la edad era un factor predictor del uso de opioides, pero no el sexo o la SCTQ.
Al alta, al 77,0% de los pacientes se les recetó un opioide, cuya cantidad media fue de 3,9 MME oral por kilogramo y más frecuentemente la hidrocodona oral (95,4%). Las prácticas relacionadas con el alta de opioides no variaron según la SCTQ o la duración de la admisión.
Como único opioide de acción prolongada con formulación líquida, la metadona es una alternativa opioide sintética muy atractiva para los niños por su bajo costo, falta de metabolitos activos y larga vida media que facilita una dosificación simple una vez al día. La mayor preocupación con el uso de metadona proviene de la alerta de seguridad clínica de la FDA y la advertencia negra del fabricante sobre la muerte súbita debido a la prolongación del QT en adultos, pero estudios recientes de metadona para analgesia neuropática en oncología pediátrica han demostrado que la prolongación del QT en niños es poco frecuente, no significativa y no se correlaciona con la dosis o la duración.
En primer lugar, se encontró como tratamiento inicial para el dolor en pacientes pediátricos quemados el enfriamiento térmico de las quemaduras. Respecto a esto, según el estudio realizado por Allorto (2020) se ha demostrado que enfriar la quemadura con agua corriente durante al menos 20 minutos hasta 3 horas después de que se haya producido la quemadura, disminuye el daño celular y el edema reduciendo así la reacción inflamatoria y produciendo una mayor curación y una menor necesidad de injertos. En cambio, enfriar la quemadura con hielo es perjudicial y puede provocar una vasoconstricción prolongada.
Por otro lado, se observó un estudio que exploraba el campo de la terapia asistida con animales realizado por Nilsson et al. (2019) que mostraba que dicha terapia proporciona un tratamiento complementario adecuado, gracias al cual los niños que reciben atención hospitalaria con procedimientos invasivos, informan de experiencias y respuestas mixtas sobre la atención y el bienestar, surgiendo así un cambio de enfoque para los niños con respecto al beneficio de la terapia asistida con animales, hacia un bienestar más positivo y una sensación de alegría y alivio fisiológico. Del mismo modo, este estudio remarca que, en el futuro, es necesario averiguar qué niños se benefician más de la terapia asistida con animales, sin riesgo para ningún niño.
Por último, se observó con mayor frecuencia la presencia de estudios acerca del uso de la realidad virtual (RV) como técnica de distracción para la reducción del dolor en procedimientos de curas.
Respecto a esta técnica, ya en 2017 la investigación realizada por Won et al. analizó varios estudios que mostraban cómo la RV es una tecnología prometedora que ofrece oportunidades únicas para modular la experiencia del dolor, las cuales incluyen el manejo del dolor agudo y de procedimientos y familiarizar a los niños con procedimientos futuros mediante simulación
En esta investigación se reflejó cómo Schmitt y cols. demostraron una reducción del dolor del 27 al 44% en pacientes pediátricos que participaron en el entorno virtual que presenta un escenario invernal, denominado “SnowWorld”, mientras se realizaban cambios de vendaje, lo que fue corroborado por Jeffs y col. en un ensayo aleatorio de tres grupos con 30 adolescentes que fueron asignados a atención estándar, ver una película y participar en realidad virtual con el programa virtual «SnowWorld», en el cual el grupo de tratamiento con RV informó una disminución del dolor en comparación con la distracción pasiva (la película), con una diferencia de 23,7 puntos sobre 100 con un intervalo de confianza del 95%.
Siguiendo esta línea, la investigación realizada por Eijlers et al. en 2019 demostró que el efecto sugerido de la RV para el dolor observado y el dolor autoinformado durante la atención de quemaduras se asoció con una disminución del tamaño del efecto, pero también con una heterogeneidad cero, lo que indica que es una intervención de distracción eficaz para reducir el dolor y la ansiedad en pacientes pediátricos sometidos a una amplia variedad de procedimientos médicos. Estos resultados mostraron limitaciones en el uso de la RV: por un lado, sugieren que las intervenciones de RV para reducir el dolor fueron más eficaces en los niños más pequeños que en los mayores, más específicamente, muestra que el tamaño del efecto de la realidad virtual sobre el dolor disminuyó en 0,26 aproximadamente por cada año que se aumenta la edad del paciente, posiblemente porque los niños más pequeños tienden a tener niveles más altos de ansiedad antes de los procedimientos médicos, y porque la RV es especialmente atractiva para los niños más pequeños, ya que a menudo están más involucrados en el pensamiento mágico y quedan verdaderamente cautivados por el juego imaginativo. Por otro lado, sugieren la posibilidad de que existan limitaciones en cuanto al área de cura, ya que en ocasiones puede ser indispensable que el niño se mantenga quiero, pero la RV puede producir que el niño se mueva de forma inmersiva al juego.
A continuación, otro estudio realizado por Scapin et al. en 2020 mostró como la ansiedad causada por la realización rutinaria de procedimientos dolorosos hace que los niños responda al dolor que se desencadena incluso antes de que se inicie el procedimiento, o que algunos niños desarrollen, además del dolor neuropático provocado por la quemadura, dolor psicológico, lo que genera una serie de consecuencias, tales como: reducción del apetito, resistencia a la terapia y reducción de la colaboración durante la hospitalización. Así, se señalaron que la aplicación de la terapia VR tiende a minimizar estos efectos, ya que reduce el estrés y la ansiedad del niño durante el procedimiento, haciéndolo menos traumático.
Tras el inicio de la terapia de RV hubo una caída de la intensidad del dolor verbalizada por los niños de hasta de 6 puntos en la escala numérica, habiendo un ligero aumento en la SatO2 de estos pacientes, y una disminución en su frecuencia cardiaca (FC) de hasta 25 lpm de diferencia, informando el propio niño que no pensaba en el dolor cuando usaba la realidad virtual. Mientras utilizaba las gafas VR, se observó que el niño se distraía y se sumergía, moviendo la cabeza y el torso, respondiendo a los estímulos generados por las imágenes del juego; además, informó divertirse.
Por último, en 2021 Xiang et al. realizaron un ensayo clínico aleatorizado en el cual los participantes activos jugaron un juego de realidad virtual (RV), mientras que los participantes pasivos se sumergieron en el mismo entorno de RV sin interacciones, y ambos grupos se compararon con un grupo de atención estándar. Los resultados de este estudio demostraron que los participantes activos de realidad virtual tuvieron un dolor general significativamente menor en comparación con los participantes de atención estándar. Además, cuando se limitó el análisis a los 57 participantes que no recibieron analgésicos durante un período de 6 horas, se observaron diferencias tanto en el grupo de RV activa como en el de RV pasiva en comparación con el estándar, teniendo un gran impacto en el dolor general autoinformado con la ansiedad como factor más significativo: la proporción de tiempo que pasaron pensando en el dolor durante el cambio de apósito fue menor en los participantes del grupo de RV activa. Además, el equipo de enfermería valoró que la RV activa era fácil de usar en el entorno clínico.
Todo esto concluye con el estudio realizado en 2021 por Tarraga et al., en el que se reflexiona sobre que el uso de intervenciones no farmacológicas conductuales y cognitivas en pacientes pediátricos puede prevenir la necesidad de sedación, o ser complementarios a las mismas, permitiendo reducir la agitación previa al procedimiento, y con ello reducir la cantidad de medicación necesaria para la sedación y la frecuencia con la que ocurren los posibles efectos adversos, permitiendo una mayor facilidad en la sedación.
CONCLUSIONES
Las conclusiones tras la elaboración de este estudio fueron:
- Se ha demostrado que la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos quemados, a través tanto intervenciones farmacológicas como no farmacológicas, mejora en gran medida el dolor informado tanto por los pacientes como por los familiares y el personal sanitario, así como la propia experiencia dolorosa y los niveles de ansiedad de los pacientes, facilitando además el trabajo del equipo de enfermería.
- No existen estudios suficientes para determinar el efecto de la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos quemados en cuanto a su mortalidad.
- No existen estudios suficientes para estimar si la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos reduce su tiempo de estancia hospitalaria.
- No existen estudios suficientes para valorar si la implementación de medidas de control del dolor en pacientes pediátricos mejora su proceso de cicatrización.
Estas conclusiones pueden servir para establecer y guiar líneas de investigación futuras.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Tabla 1. Metodología PICO.
| P (pacientes) | I (intervención) | C (Comparación) | O (Outcomes, resultados) |
| Pacientes pediátricos quemados | La implementación de medidas del control del dolor | – | Mejorar los resultados clínicos de dichos pacientes en cuanto a su mortalidad, tiempo de cicatrización y estancia hospitalaria |
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 2. Palabras clave.
| LENGUAJE NATURAL | DeCS | MeSH | ||
| Niños | Niños | Child | ||
| Gran quemado | Quemaduras | Burns | ||
| Control del dolor | Manejo del Dolor | Pain management | ||
| Mortalidad | Mortalidad | Mortality | ||
| Cicatrización | Cicatrización de Heridas | Wound Healing | ||
| Estancia hospitalaria | Tiempo de internación | Length of Stay |
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 3. Estrategia de búsqueda.
| BASE DE DATOS | FILTROS | FORMULAS DE BÚSQUEDA | RESULTADOS |
| PubMed | Últimos 5 años | (child[MeSH Terms]) AND (pain management[MeSH Terms]) AND ((mortality[MeSH Terms]) OR (wound healing[MeSH Terms]) OR (length of stay[MeSH Terms])) | 23 |
| Scielo | Últimos 5 años | (niños) AND (quemaduras) AND (dolor) AND (mortalidad) OR (cicatrización) OR (tiempo) | 3 |
| Cochrane Library | Ensayos
Entre 2019 y 2024 |
(niños):ti,ab,kw AND (quemaduras):ti,ab,kw AND (manejo del dolor):ti,ab,kw AND (mortalidad):ti,ab,kw OR (cicatrización):ti,ab,kw OR (tiempo de internación):ti,ab,kw | 5 |
| ARTÍCULOS TOTALES: | 31 | ||
Fuente: Elaboración propia.