Déficit de hierro y anemia ferropénica: utilidad de ferritina, transferrina y saturación de transferrina

27 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
  2. Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  3. Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  4. Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
  5. Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
  6. Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.

RESUMEN

El déficit de hierro constituye una de las alteraciones nutricionales más frecuentes y puede presentarse con o sin anemia. La anemia ferropénica aparece cuando la disponibilidad de hierro resulta insuficiente para mantener una adecuada eritropoyesis y constituye una causa frecuente de anemia en múltiples grupos de población. El diagnóstico requiere integrar hemograma y parámetros del metabolismo férrico, entre los que destacan ferritina, transferrina y saturación de transferrina. La ferritina refleja principalmente los depósitos corporales de hierro y presenta una elevada utilidad para identificar ferropenia, pero es también un reactante de fase aguda y puede aumentar en inflamación, infección, hepatopatía, obesidad o neoplasias. La transferrina refleja la capacidad de transporte del hierro y puede aumentar en la ferropenia absoluta, aunque disminuye en determinadas enfermedades inflamatorias y situaciones de malnutrición. La saturación de transferrina relaciona el hierro sérico con la capacidad total de fijación del hierro y permite valorar la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis. El objetivo de este trabajo es revisar la utilidad de estos parámetros en el diagnóstico y diferenciación del déficit de hierro y la anemia ferropénica. Se realizó una revisión narrativa basada en recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la European Hematology Association, la American Gastroenterological Association y revisiones científicas recientes. La evidencia muestra que ningún parámetro debe interpretarse de manera aislada. La ferritina es el principal marcador de depósitos en ausencia de inflamación, mientras que la saturación de transferrina adquiere especial importancia cuando existe enfermedad inflamatoria o crónica. La identificación de la causa del déficit y el seguimiento de la respuesta al tratamiento son componentes esenciales del manejo clínico.

PALABRAS CLAVE

Deficiencia de hierro, anemia ferropénica, ferritinas, transferrina, saturación de transferrina, diagnóstico.

ABSTRACT

Iron deficiency is one of the most common nutritional disorders and may occur with or without anemia. Iron-deficiency anemia develops when iron availability is insufficient to maintain adequate erythropoiesis and is a frequent cause of anemia in many populations. Diagnosis requires integration of the complete blood count and iron-status parameters, particularly ferritin, transferrin and transferrin saturation. Ferritin mainly reflects body iron stores and is highly useful for identifying iron deficiency, but it is also an acute-phase reactant and may increase with inflammation, infection, liver disease, obesity or malignancy. Transferrin reflects iron transport capacity and may increase in absolute iron deficiency, while it can decrease in inflammatory disease and malnutrition. Transferrin saturation relates serum iron to total iron-binding capacity and provides information about iron availability for erythropoiesis. The aim of this paper is to review the usefulness of these parameters in diagnosing and differentiating iron deficiency and iron-deficiency anemia. A narrative review was performed using recommendations from the World Health Organization, European Hematology Association, American Gastroenterological Association and recent scientific reviews. Current evidence shows that no single parameter should be interpreted in isolation. Ferritin is the main marker of iron stores in the absence of inflammation, whereas transferrin saturation becomes particularly important in chronic inflammatory disease. Identifying the underlying cause of iron deficiency and monitoring response to treatment are essential components of clinical management.

KEY WORDS

Iron deficiency, iron-deficiency anemia, ferritins, transferrin, transferrin saturation, diagnosis.

INTRODUCCIÓN

El hierro es un micronutriente esencial para el transporte de oxígeno, la síntesis de ADN y múltiples procesos metabólicos. Su déficit constituye una de las causas más frecuentes de alteración hematológica y puede aparecer antes de que se desarrolle anemia manifiesta¹,².

La anemia ferropénica se produce cuando la disponibilidad de hierro no permite mantener una eritropoyesis adecuada. La progresión suele comenzar con la reducción de los depósitos, seguida de alteraciones en la disponibilidad del hierro y finalmente descenso de la hemoglobina²,³.

Las causas del déficit de hierro son diversas e incluyen pérdidas sanguíneas, ingesta insuficiente, aumento de requerimientos y alteraciones de la absorción. En adultos, especialmente cuando existe anemia ferropénica, la identificación de la causa subyacente es fundamental para evitar que el tratamiento se limite a la reposición de hierro⁴,⁵.

El diagnóstico de laboratorio combina hemograma con marcadores del metabolismo férrico. La ferritina es el principal indicador de los depósitos, mientras que la transferrina y la saturación de transferrina aportan información sobre el transporte y la disponibilidad del hierro¹,².

La interpretación se complica en presencia de inflamación, porque la ferritina puede aumentar independientemente de los depósitos de hierro. En estos pacientes, la saturación de transferrina y otros parámetros pueden aportar información adicional sobre el déficit funcional o absoluto¹,³.

OBJETIVO

Revisar la utilidad de ferritina, transferrina y saturación de transferrina en el diagnóstico del déficit de hierro y la anemia ferropénica, analizar sus principales limitaciones y describir su integración con el hemograma y otros biomarcadores¹,²,³.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre el diagnóstico de la deficiencia de hierro y la anemia ferropénica. Se consultaron la guía de la Organización Mundial de la Salud sobre ferritina, las recomendaciones de la European Hematology Association de 2024, la actualización de la American Gastroenterological Association de 2024 y revisiones recientes sobre biomarcadores del metabolismo férrico¹,³,⁵.

La información se organizó en cinco áreas: fisiopatología y fases del déficit; utilidad de ferritina; transferrina y saturación de transferrina; interpretación en inflamación y enfermedad crónica; y seguimiento de la respuesta al tratamiento¹,²,³.

RESULTADOS

1. Ferritina como marcador de depósitos de hierro:

La ferritina es una proteína de almacenamiento del hierro y su concentración sérica se correlaciona con los depósitos corporales en ausencia de inflamación. La Organización Mundial de la Salud considera la ferritina un buen marcador de los depósitos y recomienda su utilización para diagnosticar déficit de hierro en personas aparentemente sanas¹.

Una concentración baja de ferritina es especialmente útil porque refleja una reducción de las reservas de hierro. Sin embargo, la interpretación debe considerar edad, sexo, embarazo y situación clínica, ya que los valores de referencia no son idénticos para todos los grupos¹,².

La principal limitación de la ferritina es su comportamiento como reactante de fase aguda. La infección o inflamación puede aumentar su concentración y ocultar un déficit de hierro que sí está presente¹,³.

La OMS indica que, en adultos con infección o inflamación, una ferritina inferior a 70 µg/L puede utilizarse como indicativa de déficit de hierro, aunque se trata de una recomendación condicional y de baja certeza. Esto muestra la importancia de interpretar el marcador en su contexto clínico¹.

2. Transferrina:

La transferrina es la principal proteína plasmática encargada del transporte del hierro. En la deficiencia absoluta de hierro, el organismo puede aumentar la capacidad de transporte, por lo que la concentración de transferrina o la capacidad total de fijación del hierro pueden elevarse²,⁶.

A diferencia de la ferritina, la transferrina no refleja directamente los depósitos corporales. Su concentración puede modificarse por inflamación, enfermedad hepática, malnutrición y otras situaciones, por lo que su interpretación aislada presenta limitaciones³,⁶.

La utilización conjunta de transferrina con hierro sérico permite calcular la saturación de transferrina, que proporciona una estimación indirecta de la proporción de sitios de transporte ocupados por hierro y de su disponibilidad para los tejidos²,⁶.

3. Saturación de transferrina:

La saturación de transferrina se calcula relacionando el hierro sérico con la capacidad total de fijación del hierro. Un valor reducido indica una menor disponibilidad de hierro para la eritropoyesis y puede apoyar el diagnóstico de deficiencia de hierro²,⁶.

Una revisión sistemática sobre el uso de la saturación de transferrina concluyó que su utilización junto con ferritina puede mejorar la identificación del déficit de hierro y resulta especialmente relevante en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas⁶.

La saturación de transferrina suele considerarse especialmente útil cuando la ferritina no permite descartar ferropenia debido a la presencia de inflamación. En numerosas enfermedades crónicas se utilizan valores inferiores al 20 % como indicativos de disponibilidad insuficiente de hierro, aunque los umbrales dependen del contexto clínico y de la enfermedad³,⁷.

La saturación de transferrina tampoco debe interpretarse de forma aislada, porque el hierro sérico presenta variabilidad biológica y puede modificarse por ingesta reciente, horario de extracción y otras circunstancias. La valoración conjunta mejora la interpretación²,⁶.

4. Hemograma y características de la anemia ferropénica:

El hemograma constituye el punto de partida para identificar la anemia y valorar sus características. La anemia ferropénica suele asociarse con microcitosis e hipocromía, aunque estas alteraciones pueden no estar presentes en fases iniciales del déficit²,³.

El volumen corpuscular medio y la hemoglobina corpuscular media pueden disminuir a medida que progresa la deficiencia, pero no son específicos. Otras causas de microcitosis, como talasemias y determinadas enfermedades crónicas, deben considerarse en el diagnóstico diferencial².

La combinación de hemoglobina, índices eritrocitarios y parámetros férricos permite diferenciar mejor la anemia ferropénica de otras causas de anemia. La interpretación debe realizarse considerando edad, sexo, embarazo y enfermedades concomitantes²,³.

5. Déficit de hierro absoluto y funcional:

El déficit absoluto se caracteriza por una reducción real de los depósitos corporales de hierro. En cambio, el déficit funcional puede aparecer cuando existe hierro almacenado, pero su disponibilidad para la eritropoyesis es insuficiente, situación frecuente en enfermedades inflamatorias crónicas³, ⁷.

La inflamación aumenta la producción de hepcidina, hormona que reduce la liberación de hierro desde los depósitos y disminuye su absorción intestinal. Como consecuencia, puede existir restricción de hierro para la eritropoyesis pese a que la ferritina no esté baja³,⁷.

En estas situaciones, la combinación de ferritina y saturación de transferrina es especialmente útil. Una ferritina relativamente elevada no excluye déficit funcional y debe interpretarse junto con el contexto inflamatorio y la disponibilidad de hierro¹, ³.

6. Receptor soluble de transferrina y otros biomarcadores:

El receptor soluble de transferrina puede aportar información adicional porque refleja la demanda celular de hierro y se encuentra menos influido por la inflamación que la ferritina. Su utilidad es especialmente interesante cuando existe dificultad para diferenciar déficit absoluto de hierro y anemia inflamatoria³,⁸.

Otros biomarcadores, como la hepcidina, la protoporfirina eritrocitaria y determinados parámetros reticulocitarios, están siendo investigados o se utilizan en contextos específicos. Sin embargo, su disponibilidad y estandarización son inferiores a las de ferritina y saturación de transferrina³,⁸.

Las revisiones recientes consideran que estos marcadores pueden mejorar la caracterización de los trastornos del hierro, pero todavía existen diferencias entre métodos y ausencia de puntos de corte universales que limiten su utilización rutinaria³,⁸.

7. Interpretación en enfermedad inflamatoria:

La inflamación constituye uno de los principales factores que dificultan el diagnóstico de ferropenia mediante ferritina. La concentración puede elevarse por la respuesta inflamatoria y proporcionar una impresión falsamente tranquilizadora sobre los depósitos de hierro¹,³.

En pacientes con enfermedades crónicas, la saturación de transferrina adquiere mayor importancia porque puede reflejar una disponibilidad insuficiente de hierro incluso cuando la ferritina está normal o elevada. La interpretación debe adaptarse a la enfermedad concreta y a las recomendaciones clínicas aplicables³,⁷.

La identificación de déficit de hierro en estas situaciones tiene relevancia terapéutica, ya que el tratamiento de la enfermedad subyacente puede ser necesario además de la reposición de hierro. La decisión sobre hierro oral o intravenoso depende de la causa, absorción, tolerancia y gravedad⁵,⁷.

8. Utilidad en el seguimiento:

Los parámetros hematológicos y férricos pueden utilizarse para valorar la respuesta al tratamiento. El aumento progresivo de hemoglobina, junto con la recuperación de los indicadores de disponibilidad de hierro, apoya una respuesta adecuada cuando la causa del déficit ha sido controlada⁵.

La persistencia de anemia o de parámetros compatibles con déficit de hierro obliga a revisar la adherencia, absorción, pérdidas continuadas, diagnóstico diferencial y presencia de enfermedades inflamatorias o crónicas⁴,⁵.

La normalización de la hemoglobina no siempre significa que los depósitos de hierro se hayan recuperado completamente. Por ello, el seguimiento puede requerir una valoración posterior de ferritina y saturación de transferrina según la situación clínica³,⁵.

9. Importancia de investigar la causa:

El diagnóstico de anemia ferropénica debe conducir a la búsqueda de su causa. Las pérdidas sanguíneas, especialmente gastrointestinales o ginecológicas, la malabsorción, la ingesta insuficiente y el aumento de requerimientos constituyen causas frecuentes⁴,⁵.

En hombres y mujeres posmenopáusicas con anemia ferropénica, la evaluación gastrointestinal tiene especial importancia debido a la posibilidad de pérdidas digestivas ocultas. Las recomendaciones de la British Society of Gastroenterology y la American Gastroenterological Association apoyan una evaluación etiológica adecuada según las características del paciente⁴,⁵.

El laboratorio aporta la confirmación del patrón de déficit, pero no determina por sí solo la causa. La integración con historia clínica, exploración y estudios complementarios es necesaria para evitar recurrencias y detectar enfermedades subyacentes⁴,⁵.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La ferritina continúa siendo el marcador fundamental de los depósitos de hierro y presenta una elevada utilidad para diagnosticar ferropenia cuando no existe inflamación. Una concentración baja es especialmente indicativa de reducción de las reservas¹,².

La principal limitación de la ferritina es su elevación durante procesos inflamatorios, infecciosos, hepáticos y otras situaciones. En estos casos, la saturación de transferrina adquiere especial importancia para valorar la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis¹,³.

La transferrina aporta información sobre la capacidad de transporte, pero presenta variaciones relacionadas con inflamación, nutrición y función hepática. Por ello, su interpretación aislada es insuficiente y resulta más útil integrada en el cálculo de la saturación de transferrina²,⁶.

Los biomarcadores emergentes, como el receptor soluble de transferrina y la hepcidina, pueden ayudar en situaciones complejas, especialmente para diferenciar déficit absoluto y funcional, aunque su disponibilidad y estandarización todavía limitan su uso rutinario³,⁸.

En conclusión, el diagnóstico de déficit de hierro y anemia ferropénica debe basarse en una interpretación integrada de hemograma, ferritina, transferrina y saturación de transferrina. Ningún parámetro debe considerarse de manera aislada y la presencia de inflamación modifica especialmente la interpretación de la ferritina¹,³.

La identificación del déficit debe complementarse con la búsqueda de la causa y con el seguimiento de la respuesta al tratamiento. Una estrategia basada en biomarcadores correctamente interpretados permite mejorar el diagnóstico, diferenciar ferropenia absoluta de restricción funcional de hierro y orientar de forma más precisa la atención del paciente³,⁴,⁵.

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