AUTORES
- Diego Moliner Manada. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Joan Marín Egea. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Marta Fernández Marín. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Lucía Romeo Arnal. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
- Aroa Calvo Sanjuan. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. Facultad de Veterinaria de Zaragoza, Zaragoza, España.
- Javier Sierra Cremallé. Técnico Superior en Laboratorio de Diagnóstico Clínico. FITA – Fundación de Innovación y Transferencia Agroalimentaria de Aragón, Zaragoza, España.
RESUMEN
La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes y la persistencia de determinados genotipos de alto riesgo constituye el principal factor etiológico del cáncer de cuello uterino. El diagnóstico molecular mediante la detección de ADN del VPH permite identificar infecciones de riesgo y constituye una herramienta fundamental para el cribado y la prevención de lesiones cervicales precancerosas. La carga viral, entendida como la cantidad de material genético viral presente en una muestra, ha sido estudiada como posible marcador complementario de persistencia y progresión. La evidencia disponible indica que una mayor carga viral puede asociarse con lesiones cervicales de mayor gravedad, aunque esta relación depende del genotipo, de la metodología empleada y de la evolución temporal de la infección. Los estudios longitudinales sugieren que los cambios de la carga viral durante el seguimiento pueden aportar información adicional respecto a una única determinación. Este trabajo revisa el diagnóstico molecular de la infección por VPH y analiza la evidencia científica disponible sobre la relación entre carga viral y progresión de lesiones cervicales precancerosas.
PALABRAS CLAVE
Infecciones por Papillomavirus, Papillomavirus humano, carga viral, neoplasias del cuello uterino, técnicas de diagnóstico molecular.
ABSTRACT
Human papillomavirus (HPV) infection is one of the most common sexually transmitted infections, and persistent infection with certain high-risk genotypes is the main etiological factor for cervical cancer. Molecular detection of HPV DNA allows the identification of high-risk infections and represents an important tool for cervical cancer screening and prevention. Viral load, defined as the amount of viral genetic material present in a clinical sample, has been investigated as a potential complementary marker of persistence and progression. Available evidence indicates that higher viral load may be associated with more severe cervical lesions, although this relationship depends on HPV genotype, analytical methodology and the temporal evolution of infection. Longitudinal studies suggest that changes in viral load during follow-up may provide additional information compared with a single measurement. This article reviews the molecular diagnosis of HPV infection and analyses the available scientific evidence concerning the relationship between viral load and progression of precancerous cervical lesions.
KEY WORDS
Human Papillomavirus, Papillomavirus infections, viral load, uterine cervical neoplasms, molecular diagnostic techniques.
DESARROLLO DEL TEMA
El objetivo de este trabajo es revisar las principales técnicas moleculares empleadas en el diagnóstico de la infección por VPH y analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre carga viral, persistencia de la infección y progresión de las lesiones cervicales precancerosas¹.
La infección por VPH es muy frecuente y, aunque muchas infecciones son transitorias y se resuelven espontáneamente, la persistencia de determinados genotipos de alto riesgo puede favorecer el desarrollo de lesiones intraepiteliales cervicales y, posteriormente, cáncer de cuello uterino. Los genotipos 16 y 18 presentan especial importancia por su elevada asociación con lesiones cervicales de alto grado y cáncer cervical¹.
La detección de VPH de alto riesgo se ha incorporado progresivamente a los programas de cribado debido a su capacidad para identificar infecciones antes de que aparezcan alteraciones citológicas. La Organización Mundial de la Salud considera actualmente las pruebas de ADN del VPH una herramienta fundamental para la prevención del cáncer cervical y contempla diferentes estrategias de genotipado para mejorar la estratificación del riesgo¹, ².
Diagnóstico molecular de la infección por VPH:
El diagnóstico molecular se basa principalmente en la detección de ácidos nucleicos del virus en muestras clínicas. Estas técnicas permiten identificar ADN del VPH de alto riesgo con elevada sensibilidad y pueden emplearse como prueba primaria de cribado².
Entre las principales metodologías se encuentra la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), mediante la cual se amplifican regiones específicas del genoma viral. Dependiendo de la plataforma utilizada, las pruebas pueden detectar grupos de genotipos de alto riesgo o proporcionar información específica sobre determinados tipos de VPH².
La incorporación del genotipado permite obtener información adicional respecto a una simple clasificación positiva o negativa. La guía de la OMS de 2026 contempla estrategias sin genotipado, con genotipado limitado y con genotipado ampliado. Estas estrategias permiten establecer diferentes niveles de riesgo entre las mujeres con una prueba positiva y orientar el manejo posterior¹.
Desde el laboratorio clínico, la utilización de métodos moleculares validados y procedimientos preanalíticos adecuados resulta fundamental para garantizar la calidad del resultado. La correcta obtención, conservación y procesamiento de la muestra pueden influir en la cantidad de material genético disponible para el análisis¹.
Carga viral del VPH:
La carga viral hace referencia a la cantidad de ADN del VPH presente en una muestra. Su determinación puede realizarse mediante diferentes técnicas moleculares y los resultados pueden expresarse mediante distintas unidades o categorías dependiendo del método utilizado³.
El interés de la carga viral reside en la posibilidad de que una mayor cantidad de ADN viral pueda relacionarse con determinadas características de la infección. Sin embargo, la interpretación de este parámetro no debe realizarse de manera aislada, ya que existen diferencias entre genotipos, métodos analíticos y características de las muestras³.
Una revisión sistemática publicada en 2024 incluyó 85 estudios originales y 173.746 mujeres. De ellos, 73 estudios, equivalentes al 85,9 %, encontraron una asociación entre una mayor carga viral y una mayor gravedad de la enfermedad o un peor resultado clínico. No obstante, tres estudios no encontraron asociación y nueve observaron una relación contraria, lo que evidencia la heterogeneidad de la literatura disponible³.
Carga viral y progresión de las lesiones cervicales:
La relación entre carga viral y progresión de las lesiones cervicales ha sido estudiada mediante investigaciones longitudinales. Uno de los estudios más relevantes es un seguimiento prospectivo de 15 años realizado en China, en el que participaron 1.997 mujeres de entre 35 y 45 años⁴.
Entre las mujeres que presentaban resultados histológicos normales o CIN1 al inicio, la incidencia acumulada a 15 años de CIN2+ fue del 3,1 % en las mujeres negativas para VPH, frente al 8,4 %, 19,9 % y 22,0 % en aquellas con cargas virales bajas, moderadas y altas, respectivamente⁴. Estos resultados muestran una relación entre niveles superiores de carga viral y mayor riesgo de lesiones cervicales de alto grado⁴.
El mismo estudio mostró que la evolución de la carga viral durante el seguimiento tenía especial relevancia. Las mujeres que mantenían cargas moderadas o altas presentaron un riesgo considerablemente superior de desarrollar CIN2+ respecto a las mujeres negativas de forma persistente⁴. Por tanto, la información proporcionada por mediciones repetidas puede ser más relevante que una única determinación⁴.
Persistencia de la infección y carga viral:
La persistencia de la infección por genotipos de alto riesgo constituye uno de los principales factores relacionados con la progresión de las lesiones cervicales. Por ello, resulta especialmente importante diferenciar entre una infección transitoria y una infección que permanece durante el tiempo⁵.
Xi et al. estudiaron la relación entre la carga de VPH16 y VPH18 y la persistencia de la infección durante un seguimiento de dos años. Las mujeres con infección persistente a los seis meses presentaban cargas virales iniciales superiores, especialmente en determinadas situaciones de coinfección. Sin embargo, entre las mujeres que continuaban siendo positivas posteriormente, la carga viral inicial no se asoció de forma significativa con la persistencia durante periodos más prolongados⁵.
Estos resultados indican que una carga viral elevada puede aportar información sobre determinadas fases de la infección, pero no permite predecir por sí sola toda su evolución. La persistencia debe valorarse teniendo en cuenta el genotipo, el tiempo transcurrido y los resultados obtenidos en controles sucesivos ⁵.
Evolución de la carga viral durante el seguimiento:
La evaluación de la carga viral en diferentes momentos puede aportar información adicional respecto a una única determinación. El estudio de Zhao et al. mostró que las mujeres con cargas moderadas o altas que mantenían o incrementaban dichos niveles presentaban un riesgo mayor de CIN2+ durante el seguimiento⁴.
Esta observación resulta relevante porque la carga viral constituye una medición puntual de una infección que puede experimentar cambios a lo largo del tiempo. Por tanto, la interpretación de resultados seriados puede permitir una valoración más completa de la dinámica de la infección⁴.
La revisión sistemática de Fobian et al. también señala que las diferencias entre estudios pueden relacionarse, entre otros factores, con la categorización de la carga viral y con los métodos empleados para obtener y analizar las muestras³.
Genotipado y estratificación del riesgo:
El genotipado permite identificar los tipos de VPH presentes en una muestra y aporta información fundamental para establecer el riesgo asociado a una infección positiva. La actualización de la OMS de 2026 contempla el genotipado limitado, que identifica específicamente VPH16 y VPH18, y el genotipado ampliado, que permite clasificar otros genotipos en diferentes categorías de riesgo¹.
La utilización del genotipado como herramienta de triaje permite priorizar el seguimiento de las mujeres con mayor riesgo de desarrollar lesiones precancerosas. De esta manera, el resultado molecular puede integrarse en algoritmos de manejo que también consideran otras pruebas de triaje y la capacidad del sistema sanitario¹.
La carga viral puede aportar información complementaria, pero no debe sustituir al genotipado ni a las pruebas clínicas indicadas. La interpretación conjunta de la detección del VPH, el genotipo y la evolución de la infección proporciona una valoración más completa del riesgo¹.
Limitaciones de la carga viral como marcador:
Una de las principales limitaciones de la carga viral es la variabilidad existente entre los diferentes métodos analíticos. Los sistemas pueden emplear distintas regiones genómicas, procedimientos de extracción y métodos de cuantificación, dificultando la comparación directa de los resultados³.
Además, la cantidad de ADN detectada puede estar influida por las características de la muestra y por la cantidad de material celular obtenido durante la recogida. Por este motivo, una diferencia entre dos determinaciones no necesariamente refleja exclusivamente un cambio en la actividad de la infección³.
La evidencia disponible tampoco permite establecer un único punto de corte universal de carga viral que determine por sí mismo la progresión hacia una lesión precancerosa. La revisión de 2024 demuestra que, aunque la mayoría de los estudios encuentra una asociación entre carga viral elevada y mayor gravedad, también existen resultados discordantes³.
Por tanto, la carga viral debe considerarse un parámetro complementario dentro de una valoración global que incluya el genotipo, la persistencia de la infección y los resultados de las pruebas de cribado correspondientes ³.
CONCLUSIÓN
La detección molecular del VPH constituye actualmente una herramienta fundamental para la prevención y el diagnóstico precoz de las lesiones cervicales precancerosas. La identificación de los genotipos de alto riesgo permite mejorar la estratificación de las mujeres con infección y orientar las estrategias de seguimiento.
La evidencia científica disponible muestra una asociación entre una mayor carga viral y un mayor riesgo de lesiones cervicales de mayor gravedad, aunque esta relación no es absoluta y presenta variaciones según el genotipo, la metodología analítica y las características de la infección.
La persistencia de la infección y la evolución de la carga viral durante el seguimiento pueden proporcionar información adicional respecto a una única determinación. Sin embargo, la carga viral no debe considerarse un criterio diagnóstico independiente.
Desde el laboratorio clínico, la utilización de técnicas moleculares validadas, junto con una correcta identificación del genotipo y una adecuada interpretación de los resultados, permite contribuir a una detección más precoz y a una mejor estratificación del riesgo de progresión.
BIBLIOGRAFÍA
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