Abordaje de la epistaxis idiopática recurrente en el paciente pediátrico. Caso clínico

8 septiembre 2024

AUTORES

  1. Eloy Bueno Tapia. Enfermero Centro de Salud Barrio Jesús de Zaragoza, España.
  2. Ana Gonzalvo Ochando. Enfermera Aislamiento Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, España.
  3. Claudia Feria Delgado. Enfermera Centro de Salud Barrio Jesús de Zaragoza, España.
  4. Víctor Bosque Blasco. Enfermero Centro de Salud de Alcañiz, España.
  5. Jesús Javier Casado Moreno. Enfermero Centro de Rehabilitación Psicosocial Nuestra señora del Pilar.
  6. Leire Cerdera Moros. Enfermera Radiología Hospital Reina Sofía de Tudela, España.

 

RESUMEN

El sangrado por la nariz, denominado epistaxis por su origen griego significando fluir gota a gota, es frecuente en atención primaria, siendo catalogado como urgencia. Sin embargo, existen episodios de sangrado de gran intensidad que requieren atención especializada. La salida de sangre al exterior por vía nasal tiene un origen diverso, ya sea endonasal, extranasal o retronasal, y es debida a la ruptura de la vascularización nasal, nasofaríngea y perinasal. Encontrando epistaxis anterior, como en el 90% de los casos producidas por ruptura vascular en el plexo de Kiesselbach, formado de las ramas terminales de la arteria carótida interna y externa, y de intensidad leve o moderada de buen pronóstico por su sencilla solución. Por otro lado, en la epistaxis posterior se involucran las arterias esfenopalatina, maxilar interna y palatina descendente. La etiología de la epistaxis incluye factores locales y los factores sistemáticos. El diagnóstico de la epistaxis debe ser realizado a partir de una anamnesis óptima, completa y exhaustiva que incluya los diversos factores locales o sistemáticos de origen del sangrado, antecedentes personales y familiares y determinar el origen y localización del sangrado. Finalmente, el tratamiento incluye un control del fujo de sangre, con medidas como la presión directa sobre la zona carnosa y suave de la nariz para lograr la coagulación. En el caso de que estas medidas no den resultados, es necesario la intervención médica y el uso de técnicas más especializadas entre las que se encuentran; la cauterización química, la cauterización eléctrica, y la cauterización endoscópica. Se presenta un caso pediátrico de una niña de 6 años de edad, sin antecedentes médicos previos conocidos, por recurrencia de episodios de epistaxis idiopática.

PALABRAS CLAVE

Epistaxis, hemorragia, atención de enfermería, terapéutica, pediatría.

ABSTRACT

Nosebleeds, known as epistaxis from its Greek origin meaning drop-by-drop flow, are common in primary care and are classified as an emergency. However, there are episodes of severe bleeding that require specialised care. The outflow of blood through the nasal passage has a diverse origin, whether endonasal, extranasal or retronasal, and is due to the rupture of the nasal, nasopharyngeal and perinasal vascularisation. Anterior epistaxis, as in 90% of cases, is caused by vascular rupture in Kiesselbach’s plexus, formed by the terminal branches of the internal and external carotid artery, and of mild or moderate intensity with a good prognosis due to its simple solution. On the other hand, posterior epistaxis involves the sphenopalatine, internal maxillary and descending palatine arteries. The aetiology of epistaxis includes local and systemic factors. The diagnosis of epistaxis should be made on the basis of an optimal, complete and exhaustive anamnesis that includes the various local or systemic factors of origin of the bleeding, personal and family history and determining the origin and location of the bleeding. Finally, treatment includes control of the blood flow, with measures such as direct pressure on the soft, fleshy area of the nose to achieve coagulation. If these measures fail, medical intervention and the use of more specialised techniques such as chemical cauterisation, electrical cauterisation and endoscopic cauterisation are necessary. We present a paediatric case of a 6-year-old girl, with no known previous medical history, for recurrent episodes of idiopathic epistaxis.

KEY WORDS

Epistaxis, hemorrhage, nursing care, therapeutics, pediatrics.

INTRODUCCIÓN

Una gran sensación de angustia recorre la mente de los cuidadores principales de los niños cuando a estos les ocurre algo, incluido un sangrado por la nariz. Las causas de este sangrado son diversas y, en la mayoría de los casos, es un padecimiento pasajero de corta duración y sin repetición1. La salida de sangre al exterior por vía nasal tiene un origen diverso, ya sea endonasal, extranasal o retronasal, y es debida a la ruptura de la vascularización nasal, nasofaríngea y perinasal. La incidencia al igual que el éxito terapéutico está muy relacionada con la riqueza vascular de las fosas nasales, de las causas y de la evaluación del paciente2.

El sangrado por la nariz, denominado epistaxis por su origen griego significando fluir gota a gota, es frecuente en atención primaria, siendo catalogado como urgencia. Sin embargo, existen episodios de sangrado de gran intensidad que requieren atención especializada. Los datos que se registran concuerdan en que aproximadamente el 60% de la población ha padecido un episodio de epistaxis en su vida. En el 90% de estos episodios, el origen del sangrado es la circulación nasal anterior, facilitando el proceso terapéutico de manera ambulatoria. Frente a un caso de epistaxis anterior, se debe realizar una evaluación inicial en el paciente que contenga la monitorización de las constantes vitales, la consciencia y la permeabilidad de las vías aéreas. Este examen se realiza utilizando un espéculo nasal y una adecuada iluminación. Por otro lado, en las epistaxis de origen posterior, asociadas de manera habitual a dolor y riesgo de aspiración, conllevan una situación más compleja que en muchas ocasiones requiere hospitalización y más probabilidades de necesitar un taponamiento nasal2.

En pacientes en edad pediátrica, un 9% de los niños que sufren episodios de epistaxis idiopáticas se categorizan como epistaxis recurrentes. Las causas de esta recurrencia son comúnmente producidas por una patología en el tabique anterior requiriendo tratamiento sólo aquellos casos más graves3. Además, en pacientes pediátricos se denomina epistaxis idiopática debido a que su origen suele ser espontáneo y de rápida resolución. De manera general, este tipo de pacientes sufren sangrados provenientes del lado anterior, de la zona nasal más cercana a los orificios nasales, favoreciendo la aplicación de medidas terapéuticas simples ante el sangrado leve o moderado2.

Como ya se ha expuesto anteriormente, la manera de clasificar esta patología puede realizarse en función de la localización anatómica. Encontrando epistaxis anterior, como en el 90% de los casos producidas por ruptura vascular en el plexo de Kiesselbach, formado de las ramas terminales de la arteria carótida interna y externa, y de intensidad leve o moderada de buen pronóstico por su sencilla solución. Por otro lado, en la epistaxis posterior se involucran las arterias esfenopalatina, maxilar interna y palatina descendente, situadas en la zona posterior de las fosas nasales dificultando la visualización del origen exacto de la hemorragia. Su intensidad es moderada o graves, de pronóstico grave y con mayor complejidad terapéutica2,4. Otra manera de clasificar la epistaxis es en función de su origen etiológico, encontrando la epistaxis local, producida por causas como idiopáticas, microtraumatismos, rinitis, cuerpos extraños, tumores o factores ambientales, y la epistaxis general, generada por el uso de fármacos, enfermedades infecciosas, enfermedades cardiovasculares, hematológicas, endocrinas o renales2.

Los factores de riesgo iniciantes de la epistaxis incluyen factores inflamatorios, sequedad de la mucosa o traumatismos locales 3. Establecer el diagnóstico diferencial es esencial, sobretodo en pacientes pediátricos en los que el traumatismo digital, secundario por ejemplo a hurgarse la nariz, es el más común. Debe incluir además factores sistemáticos y locales4.

La etiología de la epistaxis incluye factores locales entre los que se incluyen; la existencia de deformidades anatómicas, inhalación de productos químicos, reacción inflamatoria, cuerpos extraños, tumores intranasales, uso del spray nasal, cirugía y traumatismos. Por otro lado, los factores sistemáticos incluyen; uso de drogas y medicamentos, intoxicación alcohólica, alergias, discrasia sanguínea, fallo cardíaco, neoplasias hematológicas, hipertensión, enfermedades infecciosas, anemia por malnutrición, uso de narcóticos, trastornos vasculares y rigidez muscular, como la causada por escoliosis 4. Otros factores incluyen; manipulación digital, fractura nasal, angiofibroma nasofaríngeo juvenil, trombocitopenia, hemofilia A y B, enfermedad de Von Willebrand, insuficiencia hepática, perforación septal, enfermedad de Osler-Weber-Rendu (telangiectasia hemorrágica hereditaria)5.

El diagnóstico de la epistaxis debe ser realizado a partir de una anamnesis óptima, completa y exhaustiva que incluya los diversos factores locales o sistemáticos de origen del sangrado, antecedentes personales y familiares y determinar el origen y localización del sangrado. Para ello, es indispensable realizar un examen físico que incluya la inspección de la cavidad nasal, oral y faríngea eliminando los coágulos que dificulten la visión2,4,6.

Los síntomas iniciales son escasos y limitados, sin embargo, en situaciones de un sangrado elevado por ambos orificios nasales se puede establecer una clínica de mareo, sudoración, taquicardia, náuseas, vómitos e hipotensión. Es indispensable establecer un correcto control del sangrado para derivar al paciente pediátrico al otorrino en situaciones en las que el sangrado no ceda con taponamientos simples y se mantenga en el tiempo de manera prolongada. Además, en situaciones de shock ante la pérdida del volumen sanguíneo el paciente manifestará palpitaciones, una respiración breve y palidez en la piel. De esta manera, los casos de mayor preocupación serán situaciones que den signos de hipovolemia o shock, o cuando el paciente use anticoagulantes, presente signos cutáneos, la hemorragia no cese o esta sea de manera recurrente y en abundancia4.

Finalmente, el tratamiento incluye un control del fujo de sangre, con medidas como la presión directa sobre la zona carnosa y suave de la nariz para lograr la coagulación. Esta presión debe ser realizada de forma firme durante 5-20 minutos acompañada de la inclinación de la cabeza hacia delante para la disminución de las náuseas y la posibilidad de obstrucción de las vías aéreas por aspiración 4,7. El uso de agentes vasoconstrictores demuestra ser de utilidad para reducir el sangrado en epistaxis benignas. Medicamentos como la fenilefrina o la oximetazolina se presentan en sprays nasales fácilmente obtenibles y se utilizan con esta finalidad2,4,7. Dentro de las medidas simples también se encuentran el uso de pomadas tópicas con antibiótico, indicadas para la mucosa nasal en epistaxis recurrentes, y el uso de enfriamiento local de cabeza y cuello4.

En el caso de que estas medidas no den resultados, es necesario la intervención médica y el uso de técnicas más especializadas entre las que se encuentran; la cauterización química, aplicando nitrato de plata o ácido tricloroacético de manera local cauterizando los vasos superficiales, la cauterización eléctrica, cauterizando el lugar del sangrado tras administrar anestesia local y la cauterización endoscópica, utilizando un endoscopio flexible o rígido para la cauterización de la arteria o región afectada1,4,6.

Otras medidas terapéuticas especializadas incluyen; el tapón nasal anterior, en aquellos sangrados difusos o no localizados aplicando anestesia local con un algodón empapado en anestésico, tapón nasal posterior, en ocasiones en las que el tapón nasal anterior no resuelve el sangrado, sobretodo en casos de traumatismos, el bloqueo del Foramen platino magno y el uso de medicamentos4,6,7.

OBJETIVOS

  1. Obtener los conocimientos adecuados para el correcto cuidado de la epistaxis pediátrica.
  2. Establecer un plan de valoración enfermera para identificar los resultados y las intervenciones enfermeras adecuadas para el manejo de la epistaxis idiopática recurrente.
  3. Establecer una definición de la patología, caracterizando las causas, complicaciones, clasificación, clínica, diagnóstico y tratamiento.
  4. Exponer y analizar un caso de epistaxis idiopática recurrente en el paciente pediátrico marcando los puntos relevantes en su exploración clínica y anamnesis.
  5. Aumentar los conocimientos de la población sobre el abordaje de la epistaxis en población pediátrica.

 

METODOLOGÍA

Las bases de datos utilizadas para la elaboración del marco teórico introductorio del caso clínico han sido PubMed y Google Académico. Para la realización de la búsqueda se ha realizado una combinación de descriptores en ciencias de la salud y operadores booleanos como por ejemplo recurrent idiopathic epistaxis AND risk factors, recurrent idiopathic epistaxis AND classification , recurrent idiopathic epistaxis AND etiology, recurrent idiopathic epistaxis AND treatment of recurrent idiopathic epistaxis AND symptoms.

Los criterios de inclusión de los artículos encontrados han sido, artículos con acceso a texto completo, gratuitos, en inglés y/o español y con una fecha de publicación igual o posterior al año 2005.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Enfermedad actual:

Acude de urgencia al hospital pediátrico una niña de 6 años de edad, sin antecedentes médicos previos conocidos, por recurrencia de episodios de epistaxis idiopática. Está acompañada de su madre que verifica la recurrencia de estos episodios. En este caso se trata de un sangrado unilateral por la fosa nasal derecha desde hace aproximadamente 50 minutos, que no cesa. Estos episodios no se asocian a un evento traumático, ni a una situación hemodinámica comprometida. No presenta alergias medicamentosas. La paciente mide 110 cm y pesa 19 kg.

Antecedentes personales y familiares: Ambos padres son fumadores, no fuman en el entorno cercano de la niña. Sin alergias conocidas ni antecedentes quirúrgicos. El padre y la abuela refieren ser diabéticos tipo II.

Tratamiento actual: No dispone de medicación habitual. Sin alergias medicamentosas conocidas hasta la fecha.

Exploración general:

  • TA: 99/57 mmHg.
  • FC: 95lx´.
  • FR: 31.
  • Tª 36,6ºC.
  • SatO2: 98%.
  • Consciente y orientada.

 

Sin presencia de focalidad neurológica. Presenta buena hidratación e higiene de piel y mucosas, no pálidas ni sudorosas. Presenta ligero edema en zona nasal con dolor a la palpación. Tras visualización de vía nasal anterior, se localiza el punto de sangrado. Abdomen anodino, blando y depresible, no doloroso. Peristaltismo normal. Sin presencia de edemas. Extremidades sin alteraciones.

Tras la auscultación: Auscultación sin alteraciones.

Exploración céfalo caudal:

  1. Cabeza: Normocéfalo.
  2. Ojos: Simétricos, pupilas isocóricas.
  3. Nariz: Fosas nasales permeables con sangrado recurrente en orificio derecho.
  4. Boca: Buena hidratación de encías y mucosas.
  5. Orejas: Sin alteraciones, simétricas.
  6. Cuello: Sin alteraciones, simétricas y con movilidad conservada.
  7. Tórax: Sin alteraciones.
  8. Miembros Superiores: Sin alteraciones, simétricos y con movilidad conservada.
  9. Genitales: Sin alteraciones.
  10. Abdomen: Sin alteraciones.
  11. Miembros Inferiores: Sin alteraciones, simétricos, sin edemas y con movilidad conservada.

 

Pruebas complementarias:

RX: Se descarta fractura de huesos y/o cartílago.

ECG: Resultado adecuado, rítmico.

Diagnóstico final: Epistaxis idiopática recurrente.

Se plantea por tanto un plan estandarizado de actuación enfermera ante este diagnóstico con el propósito de evaluar y asegurar una atención de calidad. Se realizará la completa anamnesis de la paciente, incluyendo antecedentes familiares y personales y uso de medicamentos, descartando la inestabilidad y facilitando la disminución de la ansiedad de la madre acompañante.

Se procederá a la limpieza de la fosa nasal de manera suave para eliminar elementos que dificulten la visión completa como los coágulos y, posteriormente, realizará un taponamiento nasal con tapón comprendido cubierto con un ungüento compuesto por antibiótico tópico. Se realizan recomendaciones de descanso y evitar sonarse la nariz y hacer maniobras de Valsalva. Además, se informa que asista al centro de salud pasadas las 48h para que el personal de enfermería retire el taponamiento nasal, facilitando las prevenciones necesarias para evitar futuros sangrados. Finalmente, si se experimenta mayor dolor o aumento de sangrado, se informa de acudir de nuevo al servicio de urgencias pediátricas o pedir cita con el pediatra del centro de salud.

VALORACIÓN DE LAS 14 NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON

NECESIDAD DE RESPIRACIÓN

Ligeramente dificultada debido al sangrado y a la presencia de coágulos. SatO2: 98%. FR: 31. No necesita ningún dispositivo de oxigenoterapia.

NECESIDAD DE COMER Y BEBER ADECUADAMENTE

Buen estado general y buena hidratación. Posible ligera dificultad por el taponamiento. Consciente y orientada.

NECESIDAD DE ELIMINACIÓN

No presenta alteraciones en el peristaltismo ni en el control de esfínteres, autónoma. Abdomen anodino, blando y depresible, no doloroso.

NECESIDAD DE MOVERSE Y MANTENER UNA POSICIÓN ADECUADA

Sin alteraciones en dicha actividad. Paciente autónoma para la movilidad.

NECESIDAD DE SUEÑO Y DESCANSO

Sin alteraciones en dicha actividad. Hábitos de calidad de sueño adecuados. Ligera preocupación de no dormir correctamente por la presencia del taponamiento.

NECESIDAD DE VESTIRSE Y DESVESTIRSE

Sin alteraciones en dicha actividad. Paciente autónomo. Le ayuda la madre.

NECESIDAD DE TERMORREGULACIÓN

Paciente afebril. Temperatura axilar de 36,6ºC.

NECESIDAD DE HIGIENE Y PROTECCIÓN DE PIEL

El paciente es autónomo, deberá acudir a la consulta de enfermería para el cuidado del taponamiento y evitar infecciones. Buen aspecto general e higiene corporal.

NECESIDAD DE SEGURIDAD, EVITAR PELIGROS DEL ENTORNO

Consciente y orientada. Sin alergias conocidas. Evitar esfuerzos físicos en los próximos días.

NECESIDAD DE COMUNICACIÓN

La paciente se encuentra consciente y orientada, es independiente para comunicarse con su entorno. Ligero nerviosismo por el episodio vivido.

NECESIDAD DE CREENCIAS Y VALORES

La paciente es autónoma, sin alteraciones en dicha actividad.

NECESIDAD DE AUTORREALIZACIÓN

La paciente continuará asistiendo a clase tras la recuperación, sin alteraciones en dicha actividad.

NECESIDAD DE PARTICIPAR EN ACTIVIDADES RECREATIVAS, OCIO

La paciente es autónoma, sin alteraciones en dicha actividad. Deberá reducir el ejercicio físico intenso y evitar levantar pesos para su correcta recuperación.

NECESIDAD DE APRENDIZAJE, CURIOSIDAD Y DESCUBRIR

La paciente se encuentra nerviosa, la madre solicita información sobre su estado de salud, cuidado y mantenimiento y cómo afectará este evento en su vida.

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA NANDA, RESULTADOS NOC E INTERVENCIONES NIC

La elaboración de los diferentes diagnósticos se basa en la taxonomía NANDA formulando los distintos resultados u objetivos, NOC, e intervenciones, NIC8.

NANDA: (00146) Ansiedad r/c crisis situacional m/p preocupación.

NOC: (1300) Aceptación del estado de salud. Indicadores: (130008) Reconoce la realidad de la situación de salud, (130009) Busca información sobre la salud, (130010) Afrontamiento de la situación de salud.

NOC: (1302) Autocontrol de la ansiedad. Indicadores: (140205) Planea estrategias para superar situaciones estresantes, (140208) Refiere disminución de la duración de los episodios, (140212) Mantiene la concentración.

NIC: (5270) Apoyo emocional, (5820) Disminución de la ansiedad. Actividades: Explorar con el paciente qué ha desencadenado las emociones, Abrazar o tocar al paciente para proporcionarle apoyo, Animar al paciente a que exprese los sentimientos de ansiedad, ira o tristeza, Explicar todos los procedimientos, incluidas las posibles sensaciones que se han de experimentar durante el procedimiento, Animar a la familia a permanecer con el paciente, si es el caso, Escuchar con atención.

NANDA: (00276) Autogestión ineficaz de la salud r/c dificultad para gestionar el régimen terapéutico de la epistaxis m/p exacerbación de los signos y síntomas de la enfermedad.

NOC: (1700) Creencias sobre la salud. Indicadores: (170001) Importancia percibida sobre una medida tomada, (170003) Beneficios percibidos de una acción, (170007) Mejora en el estilo de vida percibida tras una acción.

NOC: (1703) Creencias sobre la salud: percepción de recursos. Indicadores: (170301) Apoyo percibido de los otros seres queridos, (170304) Apoyo percibido del personal sanitario, (170307) Nivel de energía percibido para actuar.

NIC: (5250) Apoyo en la toma de decisiones, (5240) Asesoramiento. Actividades: Establecer una relación terapéutica basada en la confianza y el respeto, Establecer metas, Demostrar empatía, calidez y sinceridad, Establecer comunicación con el paciente al principio de su ingreso, Proporcionar la información solicitada por el paciente, Ayudar a que el paciente pueda explicar la decisión a otras personas.

NANDA: (00206) Riesgo de sangrado r/c taponamiento nasal.

NOC: (0413) Severidad de la pérdida de sangre. Indicadores: (41301) Pérdida sanguínea visible, (41314) Ansiedad, (41311) Aumento de la frecuencia cardíaca apical.

NOC: (1902) Control del riesgo. Indicadores: (190201) Reconoce los factores de riesgo personales, (190207) Sigue las estrategias de control del riesgo seleccionadas, (190213) Utiliza los servicios sanitarios de acuerdo con sus necesidades.

NIC: (4024) Disminución de la hemorragia: epistaxis, (6610) Identificación de riesgos. Actividades: Identificar la causa de la hemorragia, Monitorizar la cantidad de hemorragia en la orofaringe, Monitorizar la cantidad y naturaleza de la pérdida de sangre, Revisar los datos derivados de las medidas rutinarias de evaluación de riesgos, Identificar las estrategias de afrontamiento típicas, Determinar la disponibilidad y calidad de recursos (p. ej., psicológicos, económicos, nivel educativo, familia y otros recursos sociales, y comunidad).

NANDA: (00039) Riesgo de aspiración r/c presencia de sangre en la orofaringe.

NOC: (1935) Control del riesgo: aspiración. Indicadores: (193502) Identifica los factores de riesgo de aspiración, (193504) Notifica a otros sobre sus dificultades para tragar, (193509) Se sitúa en posición vertical para comer y beber.

NOC: (0414) Estado cardiopulmonar. Indicadores: (41401) Presión arterial sistólica, (41406) Frecuencia respiratoria, (41412) Saturación de oxígeno.

NIC: (3350) Monitorización respiratoria, (3160) Aspiración de las vías aéreas. Actividades: Vigilar la frecuencia, ritmo, profundidad y esfuerzo de las respiraciones, Evaluar el movimiento torácico, observando la simetría, utilización de músculos accesorios y retracciones de músculos intercostales y supraclaviculares, Observar si se producen respiraciones ruidosas, como estridor o ronquidos, Realizar el lavado de manos, Determinar la necesidad de la aspiración oral y/o traqueal, Auscultar los sonidos respiratorios antes y después de la aspiración.

NANDA: (00004) Riesgo de infección r/c procedimientos invasivos.

NOC: (0703) Severidad de la infección. Indicadores: (70307) Fiebre, (70311) Malestar general, (70333) Dolor.

NIC: (6550) Protección contra las infecciones. Actividades: Observar los signos y síntomas de infección sistémica y localizada, Observar la vulnerabilidad del paciente a las infecciones, Vigilar el recuento absoluto de granulocitos, el recuento de leucocitos y la fórmula leucocitaria.

 

CONCLUSIÓN

Frente a episodios de epistaxis lo primordial es conseguir que los pacientes, en especial los de edad pediátrica, mantengan la calma. Esto se consigue facilitando la información sobre esta patología recordando que es de corta evolución temporal y que el origen es en las propias fosas nasales. La mejor prevención será la buena hidratación de las fosas nasales y evitar la manipulación de estas para su limpieza.

Es esencial que la postura de la cabeza sea neutral, eliminando el antiguo concepto de llevarla hacia atrás ya que provoca la deglución y aspiración del contenido hemático. Se debe además realizar presión sobre las narinas alrededor de 15 minutos, introduciendo alguna gasa impregnada con agua oxigenada para conseguir un mayor efecto hemostático. Los agentes tópicos vasoconstrictores serán los encargados de cauterizar el punto de sangrado.

Si persiste el sangrado o este se produce de manera recurrente, es esencial requerir de ayuda profesional. Realice una búsqueda de ayuda inmediata si el tapón está empapado de sangre, si la duración del sangrado es superior a 20 min, si la secreción es maloliente y si los síntomas asociados son mareos o disnea.

Aunque el taponamiento nasal está ampliamente extendido como medida terapéutica, no existen estudios que demuestren su mayor eficacia frente a las medias locales tópicas. Esto manifiesta la necesidad de ampliar los conocimientos realizando nuevas investigaciones, incluir el abordaje de la epistaxis en primeros auxilios y divulgar los avances del manejo de la hemorragia nasal aguda.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  8. NANDA International. NANDA International, DIAGNÓSTICOS ENFERMEROS: Definiciones y Clasificación, 2009-2011: Elsevier España; 2010. Disponible en: https://www.nnnconsult.com/

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