Abordaje de los cuidados de enfermería en pacientes con esquizofrenia. Artículo monográfico

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Theodora Gabriela Lacrima. Enfermera en el pabellón de Psicogeriatría del CRP Ntra. Sra. del Pilar, España.
  2. Eduardo Forte Sánchez. Enfermero en Urgencias, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, España.
  3. Andrés Ferrer Gómez. Enfermero en la Unidad de Cardiología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, España.
  4. Cecilia Gil Villafranca Enfermera en Urgencias, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, España.
  5. Sonia Ribagorda Roy. Enfermera en Urgencias, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, España.
  6. Emanuel Ibrian Simion. Enfermero en la Unidad de Cuidados Intensivos de Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet, España.

 

RESUMEN

La esquizofrenia es un trastorno mental crónico y severo que afecta significativamente la percepción, el pensamiento, las emociones y el comportamiento de quienes la padecen. Su curso es variable y se manifiesta comúnmente con episodios psicóticos, desorganización del pensamiento, alucinaciones, delirios, aislamiento social y deterioro del funcionamiento diario. Dado su carácter complejo, el abordaje integral requiere de una atención multidisciplinaria, donde el profesional de enfermería cumple un papel clave en la evaluación, planificación y ejecución de cuidados específicos. Este artículo tiene como objetivo recopilar la información más relevante sobre los cuidados de enfermería dirigidos a pacientes con esquizofrenia, abordando las intervenciones en las distintas fases de la enfermedad, incluyendo la fase aguda, estabilización y mantenimiento. A través de un enfoque holístico y humanizado, el enfermero no solo contribuye a la adherencia al tratamiento y prevención de recaídas, sino también a la mejora de la calidad de vida del paciente y su entorno familiar.

PALABRAS CLAVE

Esquizofrenia, enfermería, cuidados, salud mental, intervención enfermera.

ABSTRACT

Schizophrenia is a chronic and severe mental disorder that significantly affects the perception, thinking, emotions and behavior of those who suffer from it. Its course is variable and commonly manifests with psychotic episodes, disorganized thinking, hallucinations, delusions, social withdrawal and impaired daily functioning. Given its complex nature, the comprehensive approach requires multidisciplinary care, where the nursing professional plays a key role in the assessment, planning and implementation of specific care. This article aims to compile the most relevant information on nursing care for patients with schizophrenia, addressing interventions in the different phases of the disease, including the acute phase, stabilization and maintenance. Through a holistic and humanized approach, the nurse not only contributes to treatment adherence and relapse prevention, but also to the improvement of the quality of life of the patient and his or her family environment.

KEY WORDS

Schizophrenia, nursing, cares, mental health, nursing intervention.

DESARROLLO DEL TEMA

La esquizofrenia es un trastorno mental crónico, grave y altamente incapacitante que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Se encuentra clasificada dentro de los trastornos psicóticos y es considerada una de las enfermedades mentales más complejas en cuanto a diagnóstico, tratamiento y rehabilitación1.

Según la Organización Mundial de la Salud, la esquizofrenia afecta aproximadamente al 1% de la población mundial, sin diferencias significativas entre culturas o géneros, aunque suele presentarse más tempranamente en los hombres (entre los 15 y 25 años) que en las mujeres (entre los 25 y 35 años). El curso de la enfermedad puede variar desde un único episodio psicótico con recuperación total, hasta una evolución crónica con múltiples recaídas y deterioro progresivo2.

Los síntomas característicos se dividen en tres grandes grupos:

  • Síntomas positivos, que incluyen alucinaciones (especialmente auditivas), delirios (ideas falsas firmemente sostenidas), pensamiento desorganizado y comportamiento catatónico o desorganizado.
  • Síntomas negativos, como aplanamiento afectivo, alogia (discurso empobrecido), anhedonia (incapacidad para sentir placer) y abulia (falta de motivación), que afectan profundamente la funcionalidad social y laboral.
  • Síntomas cognitivos, como dificultad para mantener la atención, memoria de trabajo deficiente y alteraciones en las funciones ejecutivas, los cuales impactan en la capacidad para vivir de manera independiente3.

 

El origen de la esquizofrenia es multifactorial, incluyendo factores genéticos, neurobiológicos, psicosociales y ambientales. Estudios de neuroimagen y neuroquímica han demostrado alteraciones en la dopamina y otros neurotransmisores, así como cambios estructurales en ciertas áreas del cerebro (4). Además, factores de riesgo como el estrés psicosocial, el consumo de sustancias psicoactivas (especialmente cannabis), infecciones prenatales y complicaciones obstétricas han sido asociados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad2.

El diagnóstico se realiza clínicamente, según los criterios establecidos en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR), y requiere la presencia de dos o más síntomas característicos durante al menos un mes, con disfunción social, laboral o académica persistente por seis meses o más1.

La esquizofrenia representa un importante problema de salud pública, debido a su impacto en la calidad de vida, la estigmatización del paciente, el sufrimiento de las familias, el uso prolongado de servicios sanitarios y el alto costo socioeconómico. Por ello, requiere un abordaje terapéutico integral y sostenido, donde la intervención de enfermería juega un rol esencial en el acompañamiento del paciente a lo largo de todas las fases de la enfermedad5.

El profesional de enfermería ocupa una posición estratégica en la atención integral del paciente con esquizofrenia. Su labor comienza desde el primer contacto con el paciente y se extiende a lo largo de todo el proceso terapéutico, cumpliendo funciones de observación clínica, intervención directa, educación sanitaria, acompañamiento emocional y coordinación con otros profesionales del equipo de salud.

Una valoración exhaustiva es el primer paso esencial, y debe ser integral, abarcando aspectos físicos, mentales, emocionales, sociales y del entorno del paciente. La enfermera o enfermero debe evaluar el estado mental, identificando síntomas psicóticos activos como alucinaciones, delirios o trastornos del pensamiento; además de reconocer signos de aislamiento, afecto aplanado o dificultades en la comunicación. Esta valoración incluye también la evaluación del riesgo de autolesión, agresividad, abandono del autocuidado o ideación suicida, que son frecuentes en las fases agudas6.

Además, el entorno del paciente —familia, red de apoyo, condiciones de vivienda, acceso a tratamiento— debe ser tenido en cuenta para elaborar un plan de cuidados adaptado y realista. Se recomienda el uso de escalas estandarizadas como la PANSS7 para valorar la evolución de los síntomas y medir la eficacia de las intervenciones. A partir de esta valoración, el profesional de enfermería puede formular diagnósticos enfermeros conforme a la taxonomía de NANDA-I (2021), siendo los más comunes: deterioro del proceso de pensamiento, riesgo de violencia hacia sí mismo u otros, déficit de autocuidado, aislamiento social y afrontamiento ineficaz.

Las intervenciones enfermeras en pacientes con esquizofrenia deben adaptarse a las distintas fases de la enfermedad: aguda, estabilización y mantenimiento. Estas fases no solo marcan la gravedad clínica, sino que también condicionan el tipo de necesidades del paciente y las prioridades de intervención.

En la fase aguda, el objetivo principal es contener los síntomas psicóticos activos, proteger al paciente de daños y reducir la ansiedad. Se deben establecer rutinas claras, evitar ambientes sobreestimulantes y garantizar un entorno seguro. La vigilancia continua es fundamental en casos de agitación o riesgo suicida. Es importante establecer una comunicación clara, empática y no confrontativa. Aunque los delirios o alucinaciones no deben ser reforzados, tampoco deben desestimarse de forma brusca; lo correcto es redirigir la conversación y mostrar comprensión sin validar creencias erróneas. Asimismo, es responsabilidad de enfermería supervisar la administración de medicamentos antipsicóticos, vigilar efectos adversos (como síntomas extrapiramidales) y fomentar la adherencia al tratamiento3,8.

Durante la fase de estabilización, cuando los síntomas comienzan a remitir, la intervención se centra en fortalecer la conciencia de enfermedad, la educación sanitaria y el desarrollo de habilidades de afrontamiento. El enfermero debe ayudar al paciente a reconocer signos de alerta ante una posible recaída, entender la importancia del tratamiento farmacológico y comenzar a trabajar en el restablecimiento de rutinas de autocuidado. Además, se pueden introducir técnicas de relajación, entrenamiento en habilidades sociales y actividades grupales estructuradas.

En la fase de mantenimiento, el objetivo es promover la recuperación funcional del paciente, su inclusión social y la prevención de recaídas. Se debe trabajar activamente en el refuerzo de hábitos saludables como la higiene personal, la alimentación adecuada, la actividad física y el sueño. El profesional de enfermería también debe identificar factores de riesgo psicosocial (estrés, consumo de sustancias, conflictos familiares) y promover estrategias de resolución de problemas y toma de decisiones. La continuidad del cuidado a través de visitas domiciliarias, seguimiento telefónico o coordinación con centros comunitarios es clave en esta etapa9.

La atención en salud mental debe regirse por principios de dignidad, autonomía y confidencialidad. El enfermero debe evitar juicios, promover una relación terapéutica basada en la empatía y el respeto, y fomentar la participación activa del paciente en su proceso de recuperación. Es esencial reconocer el estigma asociado a la esquizofrenia y trabajar activamente en su reducción, tanto dentro del sistema de salud como en la comunidad10.

El cuidado del paciente con esquizofrenia no puede estar aislado. El profesional de enfermería debe coordinar su labor con psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales. El trabajo conjunto permite establecer planes de cuidado integrales y personalizados, fundamentales para mejorar los resultados terapéuticos1.

CONCLUSIONES

Los cuidados de enfermería en pacientes con esquizofrenia requieren una comprensión profunda del trastorno y de las necesidades específicas de cada paciente. El profesional de enfermería desempeña un papel esencial en todas las etapas del tratamiento, desde la contención y vigilancia en la fase aguda hasta la educación y reintegración social en las fases posteriores. La atención debe estar centrada en el paciente, ser continua, humanizada y basada en la evidencia. Asimismo, el trabajo colaborativo y la participación de la familia son pilares fundamentales para el éxito del tratamiento. Una enfermería bien preparada puede marcar una diferencia significativa en la evolución clínica y la calidad de vida de las personas con esquizofrenia.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. American Psychiatric Association. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales: DSM-5 [Internet]. 5ª ed. Arlington (VA): American Psychiatric Publishing; 2013 [cited 2025 Jul 13]. Available from: https://www.federaciocatalanatdah.org/wp-content/uploads/2018/12/dsm5-manualdiagnsticoyestadisticodelostrastornosmentales-161006005112.pdf
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  9. Zygmunt A, Olfson M, Boyer CA, Mechanic D. Interventions to improve medication adherence in schizophrenia [Internet]. Am J Psychiatry. 2002;159(10):1653–64 [cited 2025 Jul 13]. Available from: http://dx.doi.org/10.1176/appi.ajp.159.10.1653
  10. Corrigan PW, Watson AC. Understanding the impact of stigma on people with mental illness. World Psychiatry. 2002 Feb;1(1):16–20. PMID: 16946807; PMCID: PMC1489832.
  11. Sayago JM. Trazando puentes: la importancia del trabajo interdisciplinario en la salud mental [Internet]. Centro de Psicología y Familia. 2024 [cited 2025 Jul 13]. Available from: https://centrodepsicologiayfamilia.com/2024/03/07/trazando-puentes-la-importancia-del-trabajo-interdisciplinario-en-la-salud-mental/

 

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