AUTOR
- Sabela Meilán Vila. Fisioterapeuta. Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA). Lugo, Galicia. España. ORCID: 0009-0006-9533-2500
RESUMEN
Introducción: Los trastornos temporomandibulares constituyen un conjunto de alteraciones musculoesqueléticas que afectan a la articulación temporomandibular, la musculatura masticatoria y las estructuras asociadas. Son una causa frecuente de dolor orofacial no odontogénico y pueden generar limitaciones funcionales relacionadas con la masticación, el habla y la movilidad mandibular.
Los trastornos temporomandibulares presentan una etiología multifactorial, en la que pueden intervenir factores biomecánicos, musculares, posturales y psicosociales. Entre sus manifestaciones clínicas más frecuentes se encuentran el dolor mandibular, la limitación de la apertura bucal, los ruidos articulares, la cefalea y la cervicalgia. La fisioterapia puede contribuir al tratamiento conservador mediante terapia manual, ejercicio terapéutico, reeducación postural, educación sanitaria y estrategias de relajación muscular.
Conclusión: La fisioterapia constituye una herramienta terapéutica relevante dentro del abordaje multidisciplinar de los trastornos temporomandibulares, pudiendo favorecer la reducción del dolor, la mejora de la movilidad mandibular y la recuperación funcional del paciente.
PALABRAS CLAVE
Trastornos de la articulación temporomandibular, modalidades de fisioterapia, articulación temporomandibular, dolor orofacial, terapia manual, terapia por ejercicio.
ABSTRACT
Temporomandibular joint disorders are a group of musculoskeletal conditions affecting the temporomandibular joint, masticatory muscles and associated structures. They represent a frequent cause of non-odontogenic orofacial pain and may lead to functional limitations related to chewing, speech and mandibular mobility.
Temporomandibular joint disorders have a multifactorial etiology involving biomechanical, muscular, postural and psychosocial factors. The most common clinical manifestations include mandibular pain, limited mouth opening, joint sounds, headache and neck pain. Physiotherapy may contribute to conservative management through manual therapy, therapeutic exercise, postural re-education, patient education and muscle relaxation strategies.
Conclusion: Physiotherapy represents a relevant therapeutic tool within the multidisciplinary management of temporomandibular joint disorders and may contribute to pain reduction, improvement of mandibular mobility and recovery of functional capacity.
KEY WORDS
Temporomandibular joint disorders, physical therapy modalities, temporomandibular joint, orofacial pain, manual therapy, exercise therapy.
DESARROLLO DEL TEMA
El presente artículo monográfico tiene por objetivo del presente artículo es analizar las principales características clínicas de los trastornos temporomandibulares y revisar el papel de la fisioterapia en su valoración y abordaje terapéutico.
Los trastornos temporomandibulares (TTM) constituyen un conjunto de alteraciones musculoesqueléticas que afectan a la articulación temporomandibular (ATM), la musculatura masticatoria y las estructuras asociadas1,2. Se consideran una de las principales causas de dolor orofacial no odontogénico y representan un problema frecuente dentro de la práctica clínica multidisciplinar³.
La articulación temporomandibular desempeña un papel fundamental en funciones como la masticación, el habla, la deglución y la expresión facial. Su compleja biomecánica requiere una adecuada coordinación entre estructuras articulares, musculares y neuromotoras para permitir movimientos mandibulares funcionales y estables4,5.
Los TTM presentan una etiología multifactorial en la que intervienen factores biomecánicos, musculares, posturales y psicosociales, además de hábitos parafuncionales y alteraciones relacionadas con el control motor orofacial6,7. Entre los factores asociados más frecuentes destacan el bruxismo, el estrés, los hábitos parafuncionales y determinadas alteraciones posturales cervicocraneales. Asimismo, factores emocionales como la ansiedad y la tensión muscular pueden contribuir a la aparición y perpetuación de la sintomatología7,8.
Las manifestaciones clínicas pueden variar considerablemente entre pacientes. Los síntomas más habituales incluyen dolor en la región mandibular o preauricular, limitación de la apertura bucal, chasquidos articulares, fatiga muscular, cefalea y cervicalgia9,10. Asimismo, algunos pacientes presentan alteraciones funcionales relacionadas con la masticación, la fonación y las actividades de la vida diaria.
La relación biomecánica y funcional entre la articulación temporomandibular y la columna cervical ha sido ampliamente descrita en la literatura científica11,12.
Las alteraciones posturales y la disfunción cervical pueden influir sobre la biomecánica mandibular y favorecer la aparición o perpetuación de síntomas asociados a los TTM.
El abordaje terapéutico de los trastornos temporomandibulares suele requerir una actuación multidisciplinar en la que participan odontólogos, fisioterapeutas, médicos rehabilitadores, psicólogos y otros profesionales sanitarios¹³. Dentro de este contexto, la fisioterapia constituye una de las principales estrategias conservadoras dentro del abordaje multidisciplinar de los TTM, mediante intervenciones orientadas a disminuir el dolor, mejorar la movilidad mandibular y restaurar la funcionalidad musculoesquelética.
En los últimos años ha aumentado el interés científico por evaluar la efectividad de diferentes intervenciones fisioterapéuticas en pacientes con TTM. Intervenciones como la terapia manual, el ejercicio terapéutico, la reeducación postural y la educación sanitaria han mostrado resultados favorables sobre el dolor, la movilidad mandibular y la funcionalidad de estos pacientes14,15.
Anatomía y biomecánica de la articulación temporomandibular:
La articulación temporomandibular es una articulación sinovial bilateral que conecta la mandíbula con el hueso temporal del cráneo⁴. Está formada por el cóndilo mandibular, la cavidad glenoidea y un disco articular fibrocartilaginoso que actúa como estructura amortiguadora y estabilizadora durante los movimientos mandibulares⁵.
La ATM presenta una biomecánica compleja debido a la combinación coordinada de movimientos de rotación y traslación, fundamentales para funciones como la apertura oral, la masticación, la fonación y la deglución4,5.
Estos movimientos requieren una adecuada coordinación entre musculatura masticatoria, estructuras articulares y control neuromotor.
La musculatura masticatoria está compuesta principalmente por los músculos masetero, temporal, pterigoideo medial y pterigoideo lateral, encargados de generar y controlar los movimientos mandibulares⁶. Asimismo, la musculatura cervical y escapular participa en el mantenimiento de la estabilidad postural y en la relación funcional entre la cabeza, el cuello y la mandíbula¹¹.
El correcto funcionamiento de la ATM depende del equilibrio biomecánico entre estructuras articulares, musculares y posturales. La hiperactividad muscular, los desequilibrios posturales y determinados patrones mandibulares disfuncionales pueden favorecer la aparición de dolor y limitaciones funcionales asociadas a los trastornos temporomandibulares7,12.
La relación anatómica y funcional entre la ATM y la columna cervical ha sido ampliamente descrita en la literatura científica. Las alteraciones posturales cervicocraneales, especialmente la postura de cabeza adelantada, pueden modificar la biomecánica mandibular y aumentar la tensión sobre la musculatura masticatoria y cervical11,12.
Desde la fisioterapia, el conocimiento de la anatomía y biomecánica temporomandibular resulta fundamental para comprender los mecanismos implicados en la aparición de los TTM y orientar adecuadamente la valoración y el tratamiento funcional del paciente¹⁴.
Trastornos temporomandibulares:
Los trastornos temporomandibulares engloban diferentes alteraciones que afectan a la articulación temporomandibular, la musculatura masticatoria y estructuras asociadas1,2. Se consideran patologías de origen multifactorial y representan una de las causas más frecuentes de dolor orofacial no odontogénico³.
Desde el punto de vista clínico, los TTM pueden clasificarse en trastornos musculares, articulares o mixtos¹³. Los trastornos musculares suelen relacionarse con dolor miofascial, hiperactividad muscular y presencia de puntos gatillo en musculatura masticatoria y cervical⁷. Por otro lado, los trastornos articulares incluyen alteraciones relacionadas con desplazamiento discal, inflamación articular, hipomovilidad o cambios degenerativos de la articulación temporomandibular⁵.
Entre los factores etiológicos más frecuentes destacan el bruxismo, los hábitos parafuncionales, el estrés, la ansiedad y las alteraciones posturales6,8. Asimismo, determinados factores biomecánicos y emocionales pueden favorecer la aparición y cronificación de los síntomas asociados a los TTM.
Las manifestaciones clínicas pueden variar considerablemente entre pacientes. Los síntomas más frecuentes incluyen dolor mandibular o preauricular, limitación de la apertura oral, chasquidos articulares, fatiga muscular, cefalea y cervicalgia9,10. En algunos casos también pueden aparecer sensación de bloqueo mandibular, dificultad para la masticación y alteraciones funcionales durante actividades cotidianas.
El dolor asociado a los TTM puede irradiarse hacia la región temporal, cervical y escapular debido a la estrecha relación anatómica y funcional existente entre la ATM y la musculatura cervicocraneal¹¹. Esta relación explica la frecuente asociación entre trastornos temporomandibulares, cefalea tensional y dolor cervical.
La evolución clínica de los TTM puede verse influida por factores físicos y psicosociales. El estrés emocional y la tensión muscular mantenida pueden favorecer la hiperactividad de la musculatura masticatoria y contribuir a la persistencia del dolor y la disfunción7,8.
El abordaje clínico de los trastornos temporomandibulares requiere una valoración individualizada que contemple aspectos musculoesqueléticos, funcionales y posturales, así como posibles factores emocionales y conductuales implicados en la sintomatología del paciente13,14.
Valoración fisioterapéutica:
La valoración fisioterapéutica en pacientes con trastornos temporomandibulares debe realizarse de forma individualizada e incluir el análisis de aspectos articulares, musculares, funcionales y posturales14,15. El objetivo principal consiste en identificar factores relacionados con el dolor, las limitaciones funcionales y las alteraciones biomecánicas asociadas.
Uno de los aspectos fundamentales de la valoración clínica es la evaluación de la movilidad mandibular. Deben analizarse movimientos de apertura, cierre, protrusión y lateralización, valorando posibles limitaciones articulares, desviaciones mandibulares y presencia de dolor durante el movimiento5,14.
Asimismo, resulta importante valorar la musculatura masticatoria y cervical mediante palpación y análisis de posibles puntos gatillo miofasciales, tensión muscular o fatiga asociada⁷. La musculatura cervical y escapular puede desempeñar un papel relevante en la sintomatología debido a la relación funcional existente entre la ATM y la región cervicocraneal11,12.
El análisis postural constituye otro componente relevante dentro de la valoración fisioterapéutica. Alteraciones como la postura de cabeza adelantada y el aumento de la tensión cervical pueden influir sobre la biomecánica mandibular y favorecer la perpetuación de síntomas relacionados con los TTM¹¹.
Además de la exploración física, resulta fundamental conocer la repercusión funcional del trastorno sobre las actividades de la vida diaria. La presencia de dolor durante la masticación, dificultades para hablar, fatiga mandibular o limitaciones funcionales puede afectar significativamente a la calidad de vida del paciente9,10.
La valoración fisioterapéutica también debe contemplar factores emocionales y conductuales relacionados con el estrés, la ansiedad y los hábitos parafuncionales, ya que pueden influir sobre la aparición y cronificación de la sintomatología7,8. La identificación de estos factores permite orientar estrategias terapéuticas más completas e individualizadas.Principio del formulario
Tratamiento fisioterapéutico:
La fisioterapia constituye una de las principales herramientas conservadoras dentro del abordaje multidisciplinar de los trastornos temporomandibulares14,15. El tratamiento fisioterapéutico tiene como objetivos principales disminuir el dolor, mejorar la movilidad mandibular, restaurar la función musculoesquelética y favorecer una adecuada coordinación neuromuscular.
La terapia manual es una de las intervenciones más utilizadas en pacientes con TTM. Las técnicas manuales dirigidas sobre la articulación temporomandibular, la musculatura masticatoria y la región cervical pueden contribuir a disminuir la tensión muscular, mejorar la movilidad articular y reducir la percepción dolorosa14,15. Asimismo, las movilizaciones articulares y las técnicas miofasciales permiten mejorar la función mandibular y favorecer una adecuada biomecánica del movimiento.
El ejercicio terapéutico desempeña un papel importante dentro del tratamiento fisioterapéutico. Los ejercicios orientados a mejorar el control motor mandibular, la estabilidad cervical y la coordinación muscular favorecen una mejor funcionalidad y pueden reducir la sobrecarga mecánica sobre la ATM15,16. Además, los ejercicios de movilidad mandibular y control postural ayudan a corregir patrones disfuncionales y mejorar la calidad del movimiento.
La reeducación postural también constituye un componente relevante del tratamiento. La corrección de alteraciones cervicocraneales, especialmente la postura de cabeza adelantada, puede contribuir a disminuir la tensión sobre la musculatura masticatoria y cervical11,12. El trabajo sobre la estabilidad cervical y escapular favorece además una mejor organización biomecánica global.
En pacientes con hiperactividad muscular y dolor miofascial, técnicas como la liberación miofascial, los estiramientos musculares y la punción seca pueden resultar útiles para disminuir puntos gatillo y reducir la tensión muscular asociada7,14. Estas intervenciones suelen combinarse con ejercicios activos y estrategias de autocontrol para mejorar la evolución clínica del paciente.
La educación sanitaria constituye otro aspecto fundamental dentro del abordaje fisioterapéutico. El fisioterapeuta puede orientar al paciente sobre hábitos parafuncionales, control del estrés, ergonomía y estrategias de autocuidado orientadas a reducir la sobrecarga funcional sobre la ATM13,15. Asimismo, resulta importante fomentar hábitos relacionados con relajación muscular y control de conductas mantenidas como apretamiento dental o bruxismo.
Las principales intervenciones fisioterapéuticas utilizadas en los trastornos temporomandibulares se resumen en la Tabla 1.
El abordaje fisioterapéutico debe adaptarse a las características clínicas y funcionales de cada paciente, considerando tanto los factores musculoesqueléticos como los componentes posturales y psicosociales relacionados con la sintomatología temporomandibular.
Los trastornos temporomandibulares constituyen una de las principales causas de dolor orofacial no odontogénico y representan una alteración frecuente dentro de la práctica clínica multidisciplinar1,3. Su carácter multifactorial y la variabilidad clínica entre pacientes dificultan en muchas ocasiones el diagnóstico y el abordaje terapéutico, requiriendo una valoración individualizada que contemple factores musculoesqueléticos, funcionales y psicosociales6,13.
La evidencia científica actual sugiere que los TTM presentan una estrecha relación con alteraciones musculares, desequilibrios biomecánicos y modificaciones posturales cervicocraneales11,12. La postura de cabeza adelantada, la hiperactividad muscular y determinados hábitos parafuncionales pueden favorecer la aparición y perpetuación de síntomas relacionados con dolor mandibular, limitación funcional y cefalea7,8.
Asimismo, numerosos estudios describen una importante relación funcional entre la articulación temporomandibular y la columna cervical¹¹. Las alteraciones cervicales pueden influir sobre la biomecánica mandibular y modificar la actividad muscular de la región craneocervical, contribuyendo a la persistencia del dolor y de las limitaciones funcionales asociadas a los TTM12,14.
Desde el ámbito terapéutico, la fisioterapia ha mostrado resultados favorables en el tratamiento conservador de los trastornos temporomandibulares14,15. Intervenciones basadas en terapia manual, ejercicio terapéutico, reeducación postural y educación sanitaria parecen contribuir a la disminución del dolor y a la mejora de la funcionalidad mandibular y cervical15,16.
Sin embargo, la evidencia disponible continúa mostrando cierta heterogeneidad metodológica. Existen diferencias relacionadas con los criterios diagnósticos utilizados, las técnicas terapéuticas aplicadas y las variables clínicas evaluadas¹⁴. Además, muchos estudios presentan tamaños muestrales reducidos y protocolos terapéuticos poco homogéneos, lo que dificulta establecer conclusiones definitivas sobre la eficacia de determinadas intervenciones fisioterapéuticas.
Otro aspecto relevante es la influencia de factores emocionales y conductuales sobre la evolución clínica de los pacientes con TTM7,8. El estrés, la ansiedad y determinados hábitos parafuncionales pueden favorecer la hiperactividad muscular y contribuir a la cronificación del dolor, por lo que resulta necesario contemplar un enfoque biopsicosocial dentro del tratamiento multidisciplinar¹³.
En este contexto, la fisioterapia desempeña un papel importante no solo en el tratamiento de las alteraciones musculoesqueléticas asociadas, sino también en la educación sanitaria y en la promoción de estrategias de autocontrol orientadas a reducir factores de riesgo relacionados con la disfunción temporomandibular¹⁵.
Finalmente, resulta necesario continuar desarrollando investigaciones de mayor calidad metodológica que permitan establecer protocolos terapéuticos más homogéneos y mejorar el conocimiento sobre la eficacia de las diferentes intervenciones fisioterapéuticas en pacientes con trastornos temporomandibulares.
CONCLUSIONES
Los trastornos temporomandibulares constituyen una alteración musculoesquelética frecuente y de origen multifactorial que puede afectar significativamente la funcionalidad y la calidad de vida de los pacientes. La fisioterapia representa una estrategia conservadora relevante dentro del abordaje multidisciplinar de los TTM, mostrando efectos favorables sobre el dolor, la movilidad mandibular y la funcionalidad. Intervenciones como la terapia manual, el ejercicio terapéutico, la reeducación postural y la educación sanitaria pueden contribuir a mejorar la evolución clínica de estos pacientes. No obstante, se requieren estudios de mayor calidad metodológica que permitan establecer protocolos terapéuticos más estandarizados y basados en la evidencia científica.
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Anexos
TABLA 1. Principales intervenciones fisioterapéuticas en los trastornos temporomandibulares
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Fuente: elaboración propia.