AUTORES
- María Luisa Pineda Romero. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Paula Verdugo Altamirano. Graduado en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Laura Pueyo Galindo. Graduado en enfermería. Enfermera en Clínica Privada. España.
- Marta López Rubio. Graduado en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Karen Vanessa Mira Escobar. Graduado en enfermería. Enfermera en Clínica Privada. España.
- Juan Antonio López Rodríguez. Graduado en enfermería. Enfermero en el Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
En la práctica clínica, los catéteres venosos periféricos y centrales son los dispositivos de acceso vascular más utilizados, dada su relevancia en la administración de fármacos durante la hospitalización. Su correcta colocación y manejo requieren el cumplimiento de directrices específicas, ya que una práctica inadecuada puede derivar en diversas complicaciones. A través de una revisión sistemática de artículos científicos, documentos y guías provenientes de bases de datos reconocidas, se concluye que el uso adecuado de cada tipo de catéter en pacientes seleccionados aporta más beneficios que riesgos.
PALABRAS CLAVE
Catéteres, catéteres venosos centrales, usos terapéuticos, hospitalización.
ABSTRACT
In clinical practice, peripheral and central venous catheters are the most used vascular access devices, given their relevance in the administration of drugs during hospitalization. Its correct placement and management require compliance with specific guidelines, since improper practice can lead to various complications. Through a systematic review of scientific articles, documents and guides from recognized databases, it is concluded that the appropriate use of each type of catheter in selected patients provides more benefits than risks.
KEY WORDS
Catheters, central venous catheters, therapeutic uses, hospitalitation.
INTRODUCCIÓN
La mayoría de los pacientes hospitalizados requieren algún tipo de acceso vascular, ya sea para la administración de tratamientos, la extracción recurrente de muestras sanguíneas o una monitorización precisa de su estado. En la práctica clínica, los accesos vasculares más frecuentes son los venosos periféricos y centrales (1).
El acceso venoso periférico consiste en un catéter corto que se inserta en venas superficiales y fácilmente accesibles, mientras que el acceso venoso central utiliza un catéter más largo que atraviesa venas profundas, alcanzando diferentes localizaciones según el tipo de catéter. Esta diferencia es un criterio fundamental para determinar cuál es el más adecuado según el uso previsto1,2. Este tipo de accesos representa una potencial fuente de entrada de bacterias, lo que incrementa el riesgo de infecciones en los pacientes. Para minimizar esta probabilidad, es esencial seguir directrices específicas que reduzcan la exposición a gérmenes y evaluar cuidadosamente qué tipo de catéter es más adecuado para cada paciente según sus características y necesidades clínicas. Además, conlleva una serie de complicaciones que se ha de tener en cuenta a la hora de su elección1,2.
OBJETIVOS
- Objetivo principal:
Describir y analizar la efectividad y complicaciones de los accesos vasculares periféricos y centrales.
- Objetivos secundarios:
1. Describir los tipos de accesos vasculares venosos más usados en la práctica clínica.
2. Conocer el manejo correcto del catéter venoso periférico y central para la prevención de complicaciones.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión sistemática usando como principal base de datos Google Académico y Elsevier. También se ha obtenido información a través del repositorio del Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados (BPSO®). Finalmente se han seleccionado 6 documentos de todos los resultados obtenidos.
RESULTADOS
Los accesos vasculares venosos periféricos suelen estar conformados por catéter tipo Abbocath, largo o de línea media. La diferencia entre los tres es la medida de la cánula y el calibre, siendo el más utilizado el tipo Abbocath por su rápida canalización favoreciendo la administración de fármacos de manera urgente. Los restantes se usan en pacientes con accesos venosos difíciles2.
Los catéteres largos suelen requerir la asistencia de un ecógrafo para su colocación, tienen una longitud aproximada de 8 cm y se utilizan para canalizar venas profundas. Por otro lado, los catéteres de línea media o Midline tienen una longitud mayor que los catéteres largos, pero son más cortos que los venosos centrales. Estos dispositivos se insertan en venas de mayor calibre, como la vena axilar, sin alcanzar el sistema venoso central. Los Midline son especialmente recomendados para tratamientos de duración media, de hasta cuatro semanas2,3.
El uso inadecuado de este dispositivo puede ocasionar diversas complicaciones, que van desde molestias leves hasta problemas graves. Las complicaciones más comunes incluyen2,3:
- Complicaciones inflamatorias: Entre estas destacan la flebitis y la tromboflebitis, siendo la flebitis la más frecuente. Esta inflamación de la vena suele ser causada por la administración de fármacos vesicantes, una terapia intravenosa prolongada o el uso excesivo de la misma vía periférica. En cambio, la tromboflebitis, además de inflamación, implica la formación de un trombo en el punto de inserción del catéter2,4.
- Complicaciones por infiltración o extravasación: La infiltración ocurre cuando el líquido administrado se filtra hacia tejidos adyacentes, mientras que la extravasación se refiere a la fuga del fármaco fuera del vaso sanguíneo. Esto puede provocar daño tisular grave, especialmente si se trata de medicamentos irritantes2,4.
- Complicaciones infecciosas: El punto de inserción del catéter puede convertirse en una fuente de contaminación bacteriana si no se aplican las medidas adecuadas de manejo y asepsia2,4.
Hay múltiples recomendaciones para evitar las complicaciones anteriormente descritas. A la hora de insertar un catéter venoso periférico se debe tener en cuenta el uso terapéutico de cada tipo de tratamiento, sabiendo que si administramos fármacos vesicantes o bien cambiaremos con mayor frecuencia la localización de este dispositivo o plantearnos usar otro tipo de acceso vascular venoso. Para evitar infecciones es de vital importancia una correcta higiene de manos, una buena desinfección de la zona de inserción y evitar la contaminación del apósito que se colocará. Esta serie de criterios podrían guiarnos para hacer un buen uso del dispositivo en cuestión2,4.
El catéter venoso central es un dispositivo que accede al torrente sanguíneo central a través de la vena cava superior o inferior. Su uso está indicado no solo para tratamientos largos o fármacos irritativos (como la quimioterapia o la antibioterapia) sino también para nutriciones parenterales con una osmolaridad superior a 900mOsm/l. Además, cuando un paciente tiene accesos venosos muy difíciles suele estar recomendado este dispositivo (5). Como punto de inserción de este dispositivo usamos las venas yugular o subclavia, todo esto dependerá de la anatomía del paciente entre otros criterios, siendo posible insertar este catéter a través de las venas braquial, basílica, cefálica o femoral5,6.
A la hora de su implantación hay que tener en cuenta la experiencia del profesional, usar el ecógrafo de manera idónea y minimizar el número de intentos de para evitar complicaciones mecánicas como una punción arterial, un neumotórax o hemotórax (producido por una punción de la pleura), un daño de algún nervio o un taponamiento miocárdico6. Entre otras complicaciones, no podemos olvidar las arritmias, provocadas por una irritación que produce el catéter al corazón, una migración del catéter (esto ocurre cuando el catéter se desplaza de su posición) o una embolización de éste, que ocurriría si el catéter se rompe y transita a través del torrente sanguíneo6.
Se deben contemplar las complicaciones infecciosas, que pueden ser o bien una infección en el punto de inserción del catéter o una bacteriemia asociada al catéter (BAC)6. Considerando que existen datos de una alta incidencia de infecciones asociadas a este tipo de catéteres es imprescindible para reducir este tipo de riesgo que para su colocación la técnica sea totalmente aséptica y su mantenimiento se haga manteniendo la mayor esterilidad posible ya que una BAC puede desembocar a una sepsis a nivel del torrente sanguíneo6. Además, se deberá desinfectar el bioconector antes y después de cada uso y cambiar el apósito de fijación y realizar la cura con material estéril. Se retirará el catéter cuando ya no sea necesario para así disminuir el riesgo2,6.
Es importante tener en cuenta los beneficios y perjuicios que obtendría el paciente a la hora de la colocación de este tipo de catéter6.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Al evaluar los dispositivos de acceso venoso periférico y central, es fundamental considerar factores como la duración del tratamiento (superior a 4 semanas), las características de los accesos venosos del paciente y el tipo de fluidoterapia o fármacos a administrar. En pacientes con hospitalizaciones prolongadas y cierta fragilidad física, los beneficios del catéter venoso central suelen superar significativamente los riesgos asociados2,5,6. No obstante, los dispositivos de acceso venoso periférico son indispensables para la administración urgente de diversos tratamientos, ya que su colocación es más rápida, no requiere un entorno completamente aséptico y demanda menos material. En pacientes con buena condición física y hospitalizaciones breves, suelen ser la primera opción, siempre que se sigan las directrices previamente mencionadas para minimizar las posibles complicaciones2,3,4.
A la hora de determinar el tipo de dispositivo más adecuado para cada paciente, existen herramientas como las escalas incluidas en la Guía de Buenas Prácticas: Acceso Vascular. Un ejemplo destacado es la Escala A-DIVA, utilizada para evaluar el acceso venoso en pacientes adultos. Además, esta guía proporciona un listado detallado de fármacos vesicantes que debe tenerse en cuenta al seleccionar el dispositivo más adecuado2.
En conclusión, la mayoría de las complicaciones asociadas con los dispositivos de acceso venoso pueden prevenirse mediante un correcto conocimiento de su uso e indicaciones en cada caso. Esto subraya la importancia de una formación específica tanto para la colocación como para el manejo de estos dispositivos. No se trata de determinar cuál de los dos tipos de catéter es superior, sino de elegir el más adecuado según las necesidades y condiciones del paciente en cada situación clínica.
BIBLIOGRAFÍA
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