Cuidados de enfermería de accesos venosos periféricos en la administración de meropenem en perfusión extendida

20 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Virginia Ortiz Castán. Enfermera de Cuidados Intensivos en la Clínica Viamed Montecanal. Zaragoza, España.
  2. Cristina Georgiana Ungureanu Ungureanu. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  3. Lorena Cano González. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  4. Alba Bernard Notivol. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
  5. Clara Belenguer Pascual. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.

RESUMEN

La administración de meropenem en perfusión extendida (durante 3 a 4 horas) se ha consolidado como una estrategia farmacocinética y farmacodinámica (PK/PD) clave para optimizar la eficacia de los betalactámicos en pacientes críticos o con infecciones por patógenos multirresistentes. Sin embargo, esta modalidadd de infusión prolongada incrementa significativamente la exposición endotelial local al fármaco, elevando el riesgo de complicaciones vasculares como la flebitis química, la extravasación y la pérdida prematura del acceso venoso periférico. El presente artículo monográfico analiza de forma exhaustiva los cuidados de enfermería estandarizados necesarios para la monitorización y mantenimiento de los accesos venosos periféricos durante este tratamiento. Se abordan la selección crítica del calibre del catéter, la verificación de la permeabilidad, la velocidad de infusión, la aplicación de escalas de valoración clínica (como la escala MADRID o Visual Phlebitis Score) y los protocolos de lavado. La protocolización de estos cuidados por enfermería es indispensable para salvaguardar el capital venoso del paciente, garantizar la continuidad del tratamiento antimicrobiano y minimizar la morbimortalidad intrahospitalaria asociada al uso de vías periféricas.

PALABRAS CLAVE

Meropenem, perfusión extendida, cuidados de enfermería, catéter venoso periférico, flebitis química, seguridad del paciente.

ABSTRACT

The administration of meropenem via extended infusion (over 3 to 4 hours) has emerged as a crucial pharmacokinetic and pharmacodynamic (PK/PD) strategy to optimize the efficacy of beta-lactams in critically ill patients or those with multi-drug resistant bacterial infections. However, this prolonged infusion modality significantly increases local endotelial exposure to the drug, thereby elevating the risk of vascular complications such as chemical phlebitis, extravasation, and premature loss of the peripheral venous access. This monographic article thoroughly analyzes the standardized nursing care required for the monitoring and maintenance of peripheral venous access during this therapy. Key topics include critical catheter gauge selection, patency verification, infusion rate management, the application of clinical assessment scales (such as the MADRID or Visual Phlebitis Score), and flushing protocols. The protocolization of these nursing interventions is essential to safeguard the patient’s venous capital, guarantee the continuity of antimicrobial therapy, and minimize in-hospital morbidity and mortality associated with peripheral venous lines.

KEY WORDS

Meropenem, extended infusion, nursing care, peripheral venous catheter, chemical phlebitis, patient safety.

DESARROLLO DEL TEMA

El meropenem es un antibiótico carbapenémico de amplio espectro de uso común en el ámbito hospitalario para el tratamiento de infecciones nosocomiales graves, sepsis y neumonías asociadas a ventilación mecánica. Al tratarse de un antimicrobiano tiempo-dependiente, su éxito bactericida radica en mantener las concentraciones plasmáticas del fármaco libre por encima de la Concentración Mínima Inhibitoria (CMI) del patógeno durante el mayor tiempo posible del intervalo de dosificación1,2. La evidencia científica actual demuestra que la administración en perfusión extendida (infusión continua durante 3 o 4 horas) optimiza significativamente los parámetros farmacocinéticos y farmacodinámicos (PK/PD) en comparación con la infusión en bolo tradicional de 30 minutos3.

A pesar de sus claros beneficios clínicos y microbiológicos, la perfusión extendida plantea un desafío directo para la práctica diaria de enfermería respecto al mantenimiento de los accesos vasculares. El contacto prolongado del endotelio venoso con una solución medicamentosa, frecuentemente hiperosmolar o con un pH que difiere del fisiológico, altera la túnica íntima de la vena, multiplicando la incidencia de flebitis química y daño tisular4,5. Debido a que un gran porcentaje de estos tratamientos se inicia a través de un catéter venoso periférico (CVP), la intervención enfermera sistemática es prioritaria para prevenir la interrupción del tratamiento, mitigar el sufrimiento del paciente y evitar el agotamiento del mapa vascular periférico6.

Factores de Riesgo Vascular Asociados al Meropenem:

La infusión prolongada de meropenem por vía periférica conjuga factores de riesgo físicos y químicos que agreden la integridad celular endotelial. Enfermería debe conocer estas variables para anticipar las complicaciones2,4:

  • pH y Osmolaridad: Las soluciones reconstituidas de meropenem poseen una osmolaridad que puede exceder los límites ideales para venas de bajo calibre, y su pH interfiere localmente con los mecanismos amortiguadores de la sangre.
  • Tiempo de Exposición Endotelial: En el bolo convencional, el flujo sanguíneo diluye rápidamente el fármaco. En la perfusión extendida, la íntima de la vena recibe un flujo constante de la solución durante 180 a 240 minutos por cada dosis, limitando el tiempo de recuperación tisular.
  • Estrés Mecánico: El movimiento del catéter dentro de la luz venosa durante periodos tan prolongados de infusión activa cascadas inflamatorias locales que predisponen a la tromboflebitis mecánica secundaria.

Cuidados de Enfermería Antes de la Administración:

La prevención del fracaso del acceso venoso periférico comienza antes de conectar la bomba de infusión3,7:

1. Selección y Valoración del Acceso Venoso:

No todas las vías periféricas son aptas para una perfusión extendida de carbapenémicos. La enfermera debe priorizar la canalización en venas de gran calibre, con un buen flujo sanguíneo (como la vena cefálica o basílica), evitando estrictamente las zonas de flexura (sangradura del codo, muñeca) para disminuir el rozamiento de la punta del catéter. Se debe seleccionar el calibre de catéter más pequeño posible que permita el flujo necesario (preferiblemente 20G o 22G en adultos), garantizando que el catéter ocupe menos de un tercio de la luz de la vena, lo que permite que el flujo sanguíneo circulante diluya el antibiótico continuamente1,7.

2. Preparación y Reconstitución Rigurosa:

La enfermera debe realizar la dilución del meropenem siguiendo estrictamente las recomendaciones de estabilidad del fármaco y asepsia microbiológica. Se aconseja diluir la dosis en 100 mL de suero fisiológico (cloruro de sodio al 0,9%) o suero glucosado al 5% según la estabilidad físico-química pautada, asegurando una homogeneización perfecta para evitar microcristales que dañen el endotelio o colapsen el sistema5,8.

Cuidados Durante la Infusión Extendida:

Durante las 3 o 4 horas que dura el procedimiento, el enfoque de enfermería se centra en la monitorización activa y la detección precoz de disfunciones vasculares6,9:

1. Control de la Estabilidad del Flujo:

Es obligatorio utilizar bombas de infusión volumétricas programadas de forma exacta para evitar picos de velocidad que saturen la capacidad de dilución de la vena. La enfermera comprobará periódicamente que no existan acodamientos en las líneas ni alarmas de oclusión que detengan el flujo, lo cual alteraría el perfil PK/PD buscado8.

2. Monitorización y Escalas de Valoración Clínica:

La inspección del sitio de punción debe realizarse, como mínimo, cada hora durante la infusión. Se recomienda la aplicación sistemática de escalas validadas como la Visual Phlebitis Score (escala de Jackson) o la escala MADRID. La enfermera buscará activamente signos tempranos de compromiso tisular4,9:

  • Eritema o induración en el trayecto venoso periférico.
  • Dolor o sensibilidad local referida por el paciente (constituye el signo precoz más fiable de daño endotelial).
  • Aumento de la temperatura local o tumefacción circunscrita.

Ante una puntuación superior a 1 en cualquiera de las escalas de flebitis, se debe suspender la perfusión de forma inmediata y proceder a la canalización de un nuevo acceso vascular en una extremidad distinta9.

Cuidados Post-Administración y Mantenimiento:

El periodo inmediato a la finalización de la perfusión extendida es crítico para asegurar la viabilidad de la vía de cara a las dosis subsecuentes1,10:

1. Protocolo de Lavado Venoso (Flushing):

Inmediatamente al terminar la infusión, la enfermera debe realizar un lavado de la vía con un mínimo de 10-20 mL de suero salino al 0,9% utilizando la técnica de presión positiva (pulsos o «push-pause»). Esta intervención desplaza por completo los restos de meropenem que hayan quedado estancados en el espacio muerto del catéter y de la válvula de seguridad, evitando que continúen agrediendo químicamente la íntima venosa en ausencia de flujo activo3,10.

2. Fijación y Protección del Catéter:

El uso de apósitos transparentes semipermeables de poliuretano es mandatorio, ya que permiten la visualización directa y continua de la piel sin necesidad de retirar la fijación. Se debe asegurar una fijación estática adecuada para minimizar el juego mecánico intracelular de la aguja plástica1,6.

CONCLUSIÓN

La optimización terapéutica mediante la perfusión extendida de meropenem exige una contrapartida de vigilancia extrema por parte del personal de enfermería. La flebitis química y la pérdida de accesos vasculares no deben asumirse como consecuencias inevitables del tratamiento, sino como eventos adversos mitigables mediante una práctica clínica excelente. El uso de catéteres de calibre adecuado, la monitorización horaria con escalas objetivas de flebitis y el estricto protocolo de lavado posterior constituyen el núcleo de cuidados indispensable para preservar el árbol vascular del paciente, garantizar la seguridad del procedimiento y asegurar el éxito del tratamiento antibiótico4,7,10.

BIBLIOGRAFÍA

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  10. Dancer SJ, et al. Minimizing chemical irritation during prolonged antibiotic therapy: a multidisciplinary consensus on peripheral line care. J Hosp Infect. 2023;132:45-53.

 

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