Accidente cerebrovascular. Revisión bibliográfica

16 agosto 2024

AUTORES

  1. Marta Rena Sánchez. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Paula Vinué Salvoch. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Esther Vinué Salvoch. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Vanesa Gracia Puértolas. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  5. Irene Vinué Salvoch. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  6. Alba Bailo Lisbona. Graduada en enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular, es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en el mundo. El ictus se clasifica principalmente en isquémico, causado por la obstrucción de una arteria cerebral, y hemorrágico, resultado de la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro. Los factores de riesgo incluyen hipertensión arterial, diabetes mellitus, colesterol alto, tabaquismo, obesidad y sedentarismo. La detección temprana, el tratamiento adecuado y la rehabilitación intensiva son fundamentales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.

PALABRAS CLAVE

Ictus, hemorrágico, isquémico, factores de riesgo, tratamiento.

ABSTRACT

Stroke, also known as cerebrovascular accident, is one of the leading causes of death and disability in the world. Stroke is mainly classified as ischaemic, caused by the blockage of a cerebral artery, and haemorrhagic, resulting from the rupture of a blood vessel in the brain. Risk factors include high blood pressure, diabetes mellitus, high cholesterol, smoking, obesity and sedentary lifestyle. Early detection, appropriate treatment and intensive rehabilitation are essential to improve the prognosis and quality of life of patients.

KEY WORDS

Stroke, haemorrhagic, ischaemic, risk factors, treatment.

INTRODUCCIÓN

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular, es un evento médico agudo que afecta el flujo sanguíneo al cerebro, provocando daño tisular y pérdida de función neurológica. Existen dos tipos principales de ictus: el ictus isquémico, causado por la obstrucción de una arteria cerebral, y el ictus hemorrágico, resultado de la ruptura de un vaso sanguíneo en el cerebro. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ictus es la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad a largo plazo en adultos a nivel mundial1.

El ictus isquémico constituye aproximadamente el 87% de todos los casos de ictus, mientras que el ictus hemorrágico representa el 13% restante. La incidencia y la prevalencia del ictus aumentan con la edad, siendo más común en individuos mayores de 65 años. Sin embargo, el ictus puede ocurrir a cualquier edad, incluyendo en jóvenes y niños1.

Etiología y Factores de Riesgo1,2.

Ictus Isquémico

El ictus isquémico se produce cuando un coágulo sanguíneo bloquea o reduce el flujo sanguíneo en una arteria que suministra sangre al cerebro. Las causas más comunes incluyen:

  1. Aterosclerosis: La acumulación de placas de grasa en las arterias puede estrechar y endurecer los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de formación de coágulos.
  2. Cardiopatías: Condiciones como la fibrilación auricular, el infarto de miocardio y las valvulopatías pueden generar émbolos que viajan al cerebro.
  3. Trombosis Cerebral: La formación de un coágulo en una arteria cerebral puede interrumpir el flujo sanguíneo local.

 

Ictus Hemorrágico:

El ictus hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro se rompe y provoca sangrado en el tejido cerebral. Las causas más comunes incluyen:

  1. Hipertensión Arterial: La presión arterial elevada puede debilitar las paredes de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de ruptura.
  2. Aneurismas Cerebrales: Dilataciones anormales de las arterias que pueden romperse y causar hemorragia.
  3. Malformaciones Arteriovenosas (MAV): Conexiones anormales entre arterias y venas que pueden sangrar.

 

Factores de Riesgo Comunes2.

Los factores de riesgo para ambos tipos de ictus incluyen:

  1. Hipertensión Arterial: El factor de riesgo más importante y común para el ictus. El manejo adecuado de la presión arterial mediante medicamentos, dieta y ejercicio puede reducir significativamente el riesgo de ictus tanto isquémico como hemorrágico.
  2. Diabetes Mellitus: Incrementa el riesgo de aterosclerosis y otros problemas vasculares. El control estricto de los niveles de glucosa en sangre puede disminuir el riesgo de complicaciones vasculares y eventos cerebrovasculares.
  3. Colesterol Alto: Contribuye a la formación de placas ateroscleróticas. El tratamiento de la hipercolesterolemia con estatinas y otros agentes hipolipemiantes puede reducir el riesgo de ictus isquémico. Las estatinas no solo reducen los niveles de colesterol LDL, sino que también tienen efectos antiinflamatorios y estabilizadores de la placa aterosclerótica.
  4. Tabaquismo: Aumenta el riesgo de aterosclerosis y otros problemas cardiovasculares. Los programas de cesación del tabaquismo, que pueden incluir medicamentos y apoyo conductual, son efectivos para ayudar a los individuos a abandonar el hábito.
  5. Obesidad y Sedentarismo: Asociados con otros factores de riesgo como hipertensión, diabetes y dislipidemia. La adopción de un estilo de vida saludable, que incluye una dieta equilibrada, actividad física regular y el control del peso, puede reducir significativamente el riesgo de ictus. La dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables, ha demostrado beneficios en la prevención de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

 

Diagnóstico4:

El diagnóstico de ictus se basa en la evaluación clínica y el uso de técnicas de imagen:

  • Evaluación Clínica: Incluye la historia médica, examen físico y evaluación neurológica.
  • Tomografía Computarizada (TC): Utilizada para diferenciar entre ictus isquémico y hemorrágico.
  • Resonancia Magnética (RM): Proporciona imágenes detalladas del cerebro y es útil para detectar lesiones isquémicas tempranas.
  • Angiografía Cerebral: Evaluación de los vasos sanguíneos cerebrales para identificar obstrucciones o rupturas.

 

Tratamiento3,5.

El tratamiento del ictus depende del tipo y la gravedad del evento:

Ictus Isquémico:

  • Trombolíticos: Medicamentos como el activador del plasminógeno tisular (tPA) administrados dentro de las primeras horas para disolver el coágulo.
  • Trombectomía Mecánica: Procedimiento para remover el coágulo utilizando dispositivos especiales.
  • Anticoagulantes y Antiagregantes Plaquetarios: Previenen la formación de nuevos coágulos.

 

Ictus Hemorrágico:

  • Control de la Presión Arterial: Para reducir el riesgo de sangrado adicional.
  • Cirugía: Para drenar el hematoma o reparar aneurismas y MAV.
  • Manejo de Complicaciones: Tratamiento de edema cerebral y prevención de convulsiones.

 

OBJETIVO

  • Objetivo principal: El objetivo principal de este trabajo es analizar la evidencia científica disponible del accidente cerebrovascular.
  • Objetivo específico:
  • Conocer factores de riesgo del ictus.
  • Conocer los diferentes tratamientos indicados para la recuperación tras sufrir un ictus.

 

METODOLOGÍA

Este trabajo se basa en una revisión bibliográfica cuya finalidad es conocer qué es un accidente cerebrovascular. Los artículos tomados como referencia se han obtenido utilizando recursos online, bases de datos y buscadores científicos, siendo el principal Pubmed.

Como palabras claves, se han utilizado: “ictus”, “hemorrágico”, “isquémico”, “factores de riesgo”, “tratamientos”, “Stroke”, “haemorrhagic”, “ischaemic”, “risk factors” y “treatments”.

Tras la búsqueda y lectura realizada se seleccionaron un total de 7 artículos procedentes de las diferentes bases de datos.

 

RESULTADOS

En base al tipo de accidente cerebrovascular sufrido, se ha visto diferentes métodos que ayudan a una mejora del paciente tras sufrir un ictus y también tener el menor número de secuelas posibles:

Terapias de Reperfusión en Ictus Isquémico5.

El tratamiento de reperfusión se ha convertido en un pilar fundamental en el manejo del ictus isquémico. Los tratamientos de reperfusión tienen como objetivo restaurar el flujo sanguíneo al cerebro lo más rápidamente posible para minimizar el daño tisular. Los estudios recientes han demostrado avances significativos en este campo:

  • Activador del Plasminógeno Tisular (tPA): El tPA es un trombolítico que puede disolver coágulos sanguíneos y restablecer el flujo sanguíneo cerebral. La administración de tPA debe realizarse dentro de las primeras 4.5 horas desde el inicio de los síntomas para ser eficaz y segura. La ventana de tiempo limitada es crucial ya que la administración tardía puede aumentar el riesgo de hemorragia cerebral. Investigaciones han confirmado que los pacientes que reciben tPA dentro de este marco temporal tienen mayores probabilidades de recuperación funcional.
  • Trombectomía Mecánica: La trombectomía mecánica es un procedimiento endovascular que utiliza dispositivos especiales para remover físicamente el coágulo de una arteria cerebral grande. Este tratamiento ha mostrado ser altamente eficaz en pacientes con oclusiones de grandes vasos (LVOs, por sus siglas en inglés). Estudios como el ensayo MR CLEAN han demostrado que la trombectomía mecánica, cuando se realiza dentro de las primeras 6 horas del inicio de los síntomas, mejora significativamente los resultados funcionales a largo plazo. Incluso se ha encontrado beneficios en un período extendido hasta las 24 horas en ciertos pacientes seleccionados mediante técnicas de imagen avanzada que identifican tejido cerebral aún salvable.
  • Tratamientos Combinados: Combinaciones de tPA y trombectomía mecánica han mostrado resultados prometedores, especialmente en pacientes con LVOs. Esta estrategia puede ser particularmente útil cuando la administración de tPA por sí sola no logra reperfundir completamente la arteria afectada.
  • Avances en la Neuroprotección6.

 

La neuroprotección busca proteger el cerebro del daño adicional después de un ictus. Aunque todavía está en fase de investigación, varios agentes y estrategias están siendo explorados:

  • Agentes Neuroprotectores: Estos incluyen medicamentos que pueden reducir la excitotoxicidad, el estrés oxidativo y la inflamación que ocurren después de un ictus. Fármacos como el nerinetide han mostrado potencial en ensayos preclínicos, y estudios clínicos están en curso para evaluar su eficacia en humanos.
  • Hipotermia Terapéutica: Enfriar el cerebro puede reducir el metabolismo cerebral y proteger las células cerebrales del daño isquémico. Aunque la hipotermia ha mostrado beneficios en modelos animales, los resultados en ensayos clínicos en humanos han sido mixtos, y se necesita más investigación para establecer su eficacia y seguridad.
  • Rehabilitación Post-Ictus7.

 

La rehabilitación es una parte esencial del manejo post-ictus, con el objetivo de maximizar la recuperación funcional y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La investigación reciente ha subrayado varios enfoques y estrategias:

  • Rehabilitación Temprana: La iniciación temprana de la rehabilitación, idealmente dentro de los primeros días después del ictus, se asocia con mejores resultados funcionales. La terapia física, ocupacional y del habla son componentes cruciales del programa de rehabilitación, ayudando a los pacientes a recuperar habilidades motoras, sensoriales y cognitivas.
  • Terapias Intensivas y Específicas: Programas de rehabilitación intensiva y personalizada, que incluyen terapia robótica y tecnologías asistidas por computadora, han demostrado ser efectivos. Estos enfoques permiten una práctica repetitiva y específica que puede mejorar la neuroplasticidad y la recuperación funcional.
  • Rehabilitación Basada en la Comunidad: El apoyo continuo y la rehabilitación en la comunidad son importantes para mantener y mejorar los avances logrados durante la rehabilitación hospitalaria. Programas comunitarios y de atención domiciliaria pueden proporcionar el soporte necesario para la recuperación a largo plazo.
  • Prevención y Control de Factores de Riesgo

 

El control efectivo de los factores de riesgo es esencial para la prevención primaria y secundaria del ictus.

 

CONCLUSIONES

El ictus es una patología neurológica de gran impacto global, con una etiología multifactorial y diferentes mecanismos fisiopatológicos según el tipo de ictus. La identificación temprana de los factores de riesgo y la implementación de medidas preventivas son esenciales para reducir la incidencia de ictus. Los avances en las técnicas de imagen y tratamiento han mejorado significativamente el pronóstico de los pacientes, pero la rehabilitación sigue siendo una parte fundamental del manejo post-ictus para optimizar la recuperación funcional y la calidad de vida.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Global Health Estimates 2018: Disease burden by Cause, Age, Sex, by Country and by Region, 2000-2016. Ginebra: OMS; 2018.
  2. Benjamin EJ, Virani SS, Callaway CW, et al. Heart Disease and Stroke Statistics—2018 Update: A Report From the American Heart Association. Circulation. 2018;137(12).
  3. Hankey GJ. Stroke. Lancet. 2017;389(10069):641-654.
  4. Saver JL. Time is brain—Quantified. Stroke. 2006;37(1):263-266.
  5. Goyal M, Menon BK, van Zwam WH, et al. Endovascular thrombectomy after large-vessel ischaemic stroke: a meta-analysis of individual patient data from five randomised trials. Lancet. 2016;387(10029):1723-1731.
  6. Hill MD, Goyal M, Menon BK, et al. Efficacy and Safety of Nerinetide for the Treatment of Acute Ischemic Stroke (ESCAPE-NA1): a multicentre, double-blind, randomised controlled trial. Lancet. 2020;395(10227):878-887.
  7. Winstein CJ, Stein J, Arena R, et al. Guidelines for Adult Stroke Rehabilitation and Recovery: A Guideline for Healthcare Professionals From the American Heart Association/American Stroke Association. Stroke. 2016;47(6).

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