AUTORES
- Eduardo Embid Tijada. Enfermero. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
- Gloria Mora Alcázar. Enfermera. Centro de Salud Fernando Católico. Castellón, España.
- Carlos García Abadillo. Enfermero. Hospital San Pedro. Logroño, España.
- María García Pérez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Pintor Sorolla. Castellón, España.
- Marta García Pérez. Enfermera. Centro de Salud Rafalafena. Castellón, España.
- Loreto de Lafuente Estupiñá. Auxiliar administrativo. Hospital de Alcañiz. Teruel, España.
RESUMEN
El infarto agudo de miocardio (IAM) constituye una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y representa una emergencia cardiovascular en la que el tiempo transcurrido hasta el inicio del tratamiento determina de forma significativa el pronóstico del paciente. La actuación precoz en los servicios de urgencias permite reducir la extensión del daño miocárdico, disminuir la aparición de complicaciones y mejorar la supervivencia. En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel esencial en la identificación temprana de los síntomas, la activación del Código Infarto, la monitorización clínica y la aplicación de los cuidados iniciales basados en la evidencia científica. El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la evidencia disponible sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con infarto agudo de miocardio en el servicio de urgencias. La literatura revisada demuestra que la implantación de protocolos asistenciales estandarizados, la realización precoz del electrocardiograma y la coordinación multidisciplinar permiten reducir los tiempos de reperfusión, mejorar la calidad asistencial y disminuir la mortalidad.
PALABRAS CLAVE
Infarto de miocardio, síndrome coronario agudo, servicios médicos de urgencias, enfermería de urgencias, reperfusión.
ABSTRACT
Acute myocardial infarction (AMI) is one of the leading causes of morbidity and mortality worldwide and represents a cardiovascular emergency in which rapid treatment is essential to improve patient outcomes. Early management in emergency departments reduces myocardial damage, decreases complications, and improves survival. Emergency nurses play a fundamental role in the early recognition of symptoms, activation of the myocardial infarction protocol, clinical monitoring, and implementation of evidence-based nursing interventions. The aim of this literature review is to analyze current scientific evidence regarding nursing management in the initial care of patients with acute myocardial infarction in emergency departments. The reviewed literature shows that standardized protocols, early electrocardiogram acquisition, and multidisciplinary coordination reduce reperfusion times, improve healthcare quality, and decrease mortality.
KEY WORDS
Myocardial infarction, acute coronary syndrome, emergency medical service, emergency nursing, reperfusion.
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo y el infarto agudo de miocardio representa una de las patologías con mayor impacto sobre la morbimortalidad y la calidad de vida de la población¹. En España, el síndrome coronario agudo constituye una de las principales causas de ingreso hospitalario urgente, generando una importante carga asistencial y un elevado consumo de recursos sanitarios².
El infarto agudo de miocardio se produce como consecuencia de la oclusión aguda de una arteria coronaria, generalmente secundaria a la rotura de una placa de ateroma y a la formación de un trombo intracoronario³. La interrupción del flujo sanguíneo provoca isquemia y necrosis progresiva del tejido miocárdico, por lo que la rapidez en la restauración de la perfusión constituye el principal determinante del pronóstico clínico⁴. Este concepto se resume en la expresión «el tiempo es músculo» (Time is Muscle), ampliamente aceptada en la cardiología moderna⁵.
Los servicios de urgencias representan el primer nivel asistencial para la mayoría de los pacientes con sospecha de infarto agudo de miocardio. La identificación precoz del dolor torácico sugestivo, la realización de un electrocardiograma de 12 derivaciones en los primeros minutos y la activación inmediata del Código Infarto permite reducir significativamente los tiempos de reperfusión y mejorar la supervivencia⁶.
El personal de enfermería desempeña un papel protagonista durante esta fase inicial. Entre sus funciones destacan la valoración clínica, la monitorización electrocardiográfica, el control de las constantes vitales, la canalización de accesos venosos, la obtención de muestras para biomarcadores cardíacos, la administración de oxigenoterapia cuando está indicada, la preparación del paciente para la intervención coronaria percutánea y la vigilancia continua de posibles complicaciones, como arritmias, insuficiencia cardíaca o shock cardiogénico⁷.
Las guías elaboradas por la European Society of Cardiology (ESC) y la American Heart Association (AHA) recomiendan protocolos asistenciales específicos para garantizar una atención rápida, coordinada y basada en la evidencia científica⁸. La implantación de redes de atención al infarto y de programas de mejora de la calidad ha permitido reducir el tiempo puerta-balón y aumentar el número de pacientes tratados dentro de los tiempos recomendados⁹.
Debido a la elevada incidencia del infarto agudo de miocardio y a la importancia de una actuación precoz en los servicios de urgencias, resulta necesario revisar la evidencia científica disponible sobre el papel de la enfermería en la atención inicial de estos pacientes.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la evidencia científica sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con infarto agudo de miocardio en los servicios de urgencias hospitalarias.
Objetivos específicos:
Describir las principales intervenciones enfermeras durante la valoración inicial del paciente con sospecha de infarto agudo de miocardio.
Analizar la importancia del reconocimiento precoz de los signos y síntomas y de la activación del Código Infarto.
Revisar la evidencia científica sobre las actuaciones enfermeras durante la fase de reperfusión.
Identificar el impacto de la actuación enfermera sobre la seguridad del paciente, la disminución de complicaciones y la mejora de la supervivencia.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa sobre la actuación enfermera en la atención inicial del paciente con infarto agudo de miocardio en los servicios de urgencias hospitalarias. La búsqueda de información se llevó a cabo en bases de datos biomédicas como PubMed, Scopus, SciELO y Google Scholar, así como en guías clínicas y documentos publicados por organismos oficiales y sociedades científicas.
Se emplearon términos relacionados con “infarto agudo de miocardio”, “síndrome coronario agudo”, “enfermería de urgencias”, “Código Infarto”, “electrocardiograma”, “reperfusión” y “atención inicial”, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se incluyeron publicaciones en español e inglés relacionadas con el reconocimiento precoz, las intervenciones enfermeras, la monitorización, la reperfusión coronaria y la atención urgente del paciente con infarto.
Se priorizaron las guías de práctica clínica, revisiones, documentos de consenso y estudios relevantes por su calidad científica y su relación con los objetivos del trabajo. Se excluyeron las publicaciones que no abordaban la atención inicial del infarto agudo de miocardio o que no aportaban información aplicable a la práctica enfermera en los servicios de urgencias.
RESULTADOS
La literatura revisada muestra que la actuación enfermera precoz resulta fundamental para reconocer los signos y síntomas compatibles con un infarto agudo de miocardio y reducir los tiempos hasta el diagnóstico y la reperfusión coronaria.
Entre las principales intervenciones identificadas se encuentran la valoración inicial mediante el enfoque ABCDE, el registro de las constantes vitales, la realización de un electrocardiograma de 12 derivaciones en los primeros minutos, la monitorización cardíaca continua, la canalización de accesos venosos y la obtención de muestras sanguíneas para la determinación de biomarcadores cardíacos.
Los estudios revisados destacan también la importancia de activar precozmente el Código Infarto y coordinar la actuación entre los servicios de urgencias, cardiología, hemodinámica y transporte sanitario. Esta organización permite disminuir los tiempos puerta-balón y facilita el acceso del paciente a la intervención coronaria percutánea o a la fibrinólisis cuando está indicada.
Asimismo, la vigilancia enfermera continua permite detectar de forma precoz arritmias, insuficiencia cardíaca, shock cardiogénico y posibles complicaciones hemorrágicas relacionadas con el tratamiento. En conjunto, la aplicación de protocolos estandarizados, la formación continuada y el trabajo multidisciplinar mejoran la seguridad del paciente, reducen los retrasos terapéuticos y favorecen una mayor supervivencia.
El infarto agudo de miocardio (IAM) constituye una emergencia cardiovascular tiempo-dependiente en la que la rapidez en el diagnóstico y el inicio del tratamiento condicionan directamente el pronóstico del paciente¹⁰. La actuación coordinada de los profesionales de urgencias, especialmente del personal de enfermería, resulta esencial para reducir los tiempos de reperfusión y minimizar el daño miocárdico.
La valoración inicial del paciente debe realizarse siguiendo el enfoque ABCDE (Airway, Breathing, Circulation, Disability y Exposure), recomendado para la atención de pacientes críticos¹¹. Este procedimiento permite identificar alteraciones potencialmente mortales y establecer las prioridades asistenciales desde el primer contacto con el paciente.
Valoración inicial y reconocimiento precoz:
La enfermera debe realizar una valoración clínica rápida orientada a identificar síntomas compatibles con un síndrome coronario agudo. El dolor torácico opresivo, localizado habitualmente en la región retroesternal e irradiado hacia el brazo izquierdo, cuello, mandíbula o espalda, constituye el síntoma más característico del infarto agudo de miocardio¹². Sin embargo, determinados grupos de pacientes, como mujeres, personas mayores y pacientes diabéticos, pueden presentar manifestaciones atípicas como disnea, náuseas, vómitos, dolor epigástrico, sudoración intensa o deterioro del estado general, dificultando el diagnóstico precoz¹³.
Durante la valoración inicial resulta imprescindible registrar las constantes vitales, incluyendo frecuencia cardíaca, presión arterial, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, temperatura corporal y nivel de consciencia. La presencia de hipotensión, taquicardia, bradicardia o signos de insuficiencia cardíaca debe hacer sospechar un infarto complicado y requiere una actuación inmediata¹⁴.
Electrocardiograma y activación del Código Infarto:
Las guías internacionales recomiendan realizar un electrocardiograma (ECG) de 12 derivaciones en los primeros 10 minutos desde la llegada del paciente al servicio de urgencias¹⁵. La enfermería desempeña un papel protagonista en esta intervención, siendo responsable de la preparación del paciente, la correcta colocación de los electrodos y la obtención rápida de un registro electrocardiográfico de calidad.
La identificación de una elevación persistente del segmento ST o de un bloqueo completo de rama izquierda de nueva aparición permite activar el Código Infarto, protocolo asistencial destinado a reducir el tiempo hasta la reperfusión coronaria mediante angioplastia primaria o fibrinólisis cuando esta esté indicada¹⁶.
La activación precoz del Código Infarto favorece la coordinación entre el servicio de urgencias, cardiología, hemodinámica y transporte sanitario, disminuyendo significativamente los tiempos puerta-balón y mejorando la supervivencia de los pacientes¹⁷.
Intervenciones enfermeras durante la atención inicial:
Una vez establecido el diagnóstico de sospecha, la enfermería inicia una serie de intervenciones simultáneas dirigidas a estabilizar al paciente y preparar el tratamiento definitivo. Entre ellas destaca la canalización de uno o dos accesos venosos periféricos de calibre adecuado para facilitar la administración de medicación y la obtención de muestras sanguíneas destinadas a la determinación de biomarcadores cardíacos, especialmente troponinas de alta sensibilidad¹⁸.
La monitorización electrocardiográfica continua constituye otra intervención fundamental, ya que el IAM puede complicarse con arritmias ventriculares potencialmente mortales durante las primeras horas de evolución¹⁹. La detección precoz de fibrilación ventricular, taquicardia ventricular sostenida o bloqueos auriculoventriculares permite iniciar rápidamente las medidas terapéuticas necesarias.
La administración de oxígeno suplementario únicamente está recomendada cuando la saturación de oxígeno es inferior al 90 % o existen signos de insuficiencia respiratoria²⁰. La utilización rutinaria de oxígeno en pacientes normoxémicos no ha demostrado beneficios clínicos y puede incluso asociarse con efectos adversos.
Asimismo, la enfermería participa activamente en la administración precoz de la medicación prescrita. La antiagregación plaquetaria con ácido acetilsalicílico constituye una de las primeras medidas terapéuticas y ha demostrado reducir significativamente la mortalidad²¹. Dependiendo de la estrategia de reperfusión, también pueden administrarse inhibidores del receptor P2Y12, anticoagulantes y otros fármacos indicados por el equipo médico.
Reperfusión coronaria:
La intervención coronaria percutánea primaria constituye el tratamiento de elección para el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST cuando puede realizarse dentro de los tiempos recomendados²². En los centros sin disponibilidad inmediata de hemodinámica, la fibrinólisis continúa siendo una alternativa válida en pacientes seleccionados.
Durante la preparación para la angioplastia, la enfermería verifica la identidad del paciente, comprueba la documentación clínica, mantiene la monitorización continua y vigila la aparición de complicaciones. Además, proporciona apoyo emocional tanto al paciente como a sus familiares, reduciendo la ansiedad asociada a la situación de emergencia²³.
Vigilancia y detección de complicaciones:
Las primeras horas tras el infarto representan el periodo de mayor riesgo para la aparición de complicaciones graves. Entre ellas destacan las arritmias cardíacas, la insuficiencia cardíaca aguda, el edema agudo de pulmón, el shock cardiogénico y las complicaciones mecánicas del miocardio²⁴.
La enfermería realiza una monitorización continua del ritmo cardíaco, la presión arterial, la saturación de oxígeno, la diuresis y el estado clínico general. La identificación precoz de signos de deterioro permite activar rápidamente los recursos necesarios y mejorar el pronóstico del paciente.
Igualmente, resulta imprescindible vigilar posibles complicaciones relacionadas con el tratamiento de reperfusión, especialmente hemorragias asociadas a la anticoagulación o al acceso vascular utilizado durante la angioplastia.
Educación sanitaria:
Aunque la prioridad inicial es la estabilización clínica, la educación sanitaria comienza desde las primeras horas de atención. La enfermería informa al paciente y a sus familiares sobre la enfermedad, explica los procedimientos realizados y resuelve dudas relacionadas con el tratamiento. Asimismo, identifica factores de riesgo cardiovascular modificables como tabaquismo, hipertensión arterial, diabetes mellitus, obesidad, sedentarismo o dislipidemia, promoviendo medidas de prevención secundaria que contribuyan a disminuir el riesgo de nuevos eventos coronarios.
Finalmente, diversos estudios han demostrado que la implantación de protocolos asistenciales estandarizados, la formación continuada del personal sanitario y el trabajo coordinado entre los diferentes niveles asistenciales reducen los tiempos de reperfusión y mejoran significativamente la supervivencia de los pacientes con infarto agudo de miocardio²5.
DISCUSIÓN
El infarto agudo de miocardio continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y representa una de las emergencias cardiovasculares más frecuentes atendidas en los servicios de urgencias. La evidencia científica confirma que la reducción del tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y la reperfusión coronaria constituye el principal factor modificable para mejorar la supervivencia y disminuir las secuelas derivadas del daño miocárdico.
La implantación de protocolos asistenciales como el Código Infarto, junto con la aplicación de las recomendaciones de las sociedades científicas internacionales, ha permitido optimizar los tiempos de atención y aumentar el número de pacientes tratados mediante intervención coronaria percutánea primaria dentro de los intervalos recomendados. Estos avances han contribuido de forma significativa a reducir la mortalidad hospitalaria y mejorar el pronóstico funcional.
El personal de enfermería desempeña un papel esencial durante todas las fases de la atención inicial. La identificación precoz de los signos y síntomas sugestivos de síndrome coronario agudo, la realización del electrocardiograma en los primeros minutos, la monitorización continua, la administración segura de los tratamientos prescritos y la detección precoz de complicaciones convierten a la enfermera en un profesional imprescindible dentro del equipo multidisciplinar de urgencias.
Asimismo, la educación sanitaria iniciada durante la atención urgente constituye una herramienta fundamental para favorecer la adherencia al tratamiento y promover cambios en los estilos de vida relacionados con el control de los factores de riesgo cardiovascular. La información dirigida tanto al paciente como a sus familiares facilita la comprensión de la enfermedad y mejora la continuidad de los cuidados tras el alta hospitalaria.
La formación continuada de los profesionales, el entrenamiento mediante simulación clínica y la actualización permanente de los protocolos asistenciales permiten mejorar las competencias técnicas y no técnicas del personal sanitario, favoreciendo una atención más segura, eficiente y basada en la evidencia científica.
CONCLUSIONES
En conclusión, la actuación enfermera durante la atención inicial del paciente con infarto agudo de miocardio constituye un elemento determinante para garantizar una asistencia rápida, coordinada y de calidad. La aplicación sistemática de protocolos estandarizados, el trabajo multidisciplinar y la mejora continua de la formación profesional representan estrategias fundamentales para reducir la morbimortalidad y optimizar los resultados clínicos.
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