Actualización en curas de quemaduras: revisión basada en la evidencia y papel de la enfermería

23 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Alberto Salesa Albalate. Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermero de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  2. Lorena Chaves Bermejo. Graduada en Enfermería. Enfermera de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  3. Víctor Gracia Alonso. Graduado en Enfermería. Enfermero de Atención Continuada en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.
  4. Marta Pastor Sanz. Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza. Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza, España.
  5. Óscar Fernández Alquezar. Graduado en Enfermería. Graduado en Fisioterapia. Enfermero en Urgencias y Emergencias de la Gerencia 061 Aragón, España.
  6. M. Inmaculada Muniesa Navarro. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Enfermera de Atención Primaria en el Servicio Aragonés de Salud, Centro de Salud Muniesa (Teruel), España.

 

RESUMEN

Las quemaduras representan una de las lesiones más graves y complejas en la práctica clínica, con un impacto significativo en la morbimortalidad, la calidad de vida y el consumo de recursos sanitarios. La atención enfermera en el cuidado local de las heridas es un pilar fundamental para lograr una cicatrización adecuada, prevenir complicaciones infecciosas y minimizar secuelas funcionales y estéticas. Este artículo revisa la evidencia científica más actual en relación con las curas de quemaduras, abordando principios generales, avances en apósitos y productos tópicos, rol de la enfermería y recomendaciones prácticas basadas en guías internacionales y estudios recientes.

PALABRAS CLAVE

Curas de quemaduras, práctica basada en la evidencia, papel de la enfermería, apósitos avanzados, prevención de infecciones.

ABSTRACT

Burns represent one of the most severe and complex injuries in clinical practice, with a significant impact on morbidity and mortality, quality of life, and the consumption of healthcare resources. Nursing care in local wound management is a fundamental pillar to achieve proper healing, prevent infectious complications, and minimize functional and aesthetic sequelae.

This article reviews the most current scientific evidence regarding burn wound care, addressing general principles, advances in dressings and topical products, the role of nursing, and practical recommendations based on international guidelines and recent studies.

KEY WORDS

Burn care, evidence-based practice, nursing role, advanced dressings, infection prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

Las quemaduras son lesiones tisulares causadas por agentes térmicos, químicos, eléctricos o radiactivos, cuya gravedad depende de la profundidad, extensión y localización, así como de las condiciones generales del paciente. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 180.000 personas mueren cada año por quemaduras, siendo una de las principales causas de morbilidad en países de ingresos bajos y medios1. En España, se estima que entre 120.000 y 130.000 personas reciben asistencia anual por quemaduras, con unas 6.000 hospitalizaciones y unas 1.000 admisiones en unidades de quemados2.

El tratamiento de las quemaduras combina medidas generales (resucitación hídrica, control del dolor, prevención de complicaciones sistémicas) y tratamiento local (curas). Estas últimas son responsabilidad directa de los equipos de enfermería, quienes desempeñan un papel crucial en la evaluación inicial, elección de apósitos, control de la infección y educación sanitaria. En las últimas décadas se han producido avances notables en los productos tópicos y tecnologías de cura, con impacto en la calidad y rapidez de la cicatrización.

El objetivo de este artículo es ofrecer una actualización basada en la evidencia sobre el manejo enfermero de las curas de quemaduras, con enfoque en productos disponibles, protocolos recomendados y consideraciones éticas y educativas.

Principios generales en el cuidado de las quemaduras:

La atención local de las quemaduras debe basarse en principios universalmente aceptados:

  • Evaluación inicial de la lesión. Incluye identificación de la causa, estimación de la profundidad y extensión (regla de Wallace o Lund-Browder), y valoración de áreas críticas (cara, manos, genitales, articulaciones)3.
  • Prevención de la infección. Las quemaduras profundas constituyen un terreno ideal para la colonización bacteriana. La cura debe realizarse con técnica aséptica y vigilancia estrecha4.
  • Favorecer la cicatrización en ambiente húmedo. Se ha demostrado que el mantenimiento de un entorno húmedo acelera la reepitelización, reduce el dolor y disminuye la tasa de cicatrices hipertróficas5.
  • Manejo del dolor. La cura de quemaduras es altamente dolorosa; se recomienda analgesia previa y considerar el uso de apósitos que minimicen la manipulación6.
  • Prevención de secuelas funcionales y estéticas. La adecuada elección del apósito y la frecuencia de las curas influyen directamente en el resultado cicatricial y funcional7.

 

Productos tópicos tradicionales:

Históricamente, los antisépticos tópicos han sido ampliamente usados en el manejo de quemaduras. Los más relevantes incluyen:

  • Sulfadiazina de plata al 1%. Ha sido el tratamiento estándar durante décadas por su actividad antibacteriana de amplio espectro. Sin embargo, estudios recientes señalan que puede retrasar la cicatrización y aumentar la frecuencia de curas por la formación de pseudoescara8.
  • Nitrato de plata. Útil frente a bacterias gramnegativas, pero requiere apósitos frecuentes y puede producir alteraciones electrolíticas9.
  • Clorhexidina y povidona yodada. De uso limitado en quemaduras profundas por su potencial citotoxicidad sobre tejidos de granulación10.

 

Si bien estos productos siguen presentes en algunos protocolos, la tendencia actual es sustituirlos por apósitos avanzados con liberación controlada de plata u otros compuestos antimicrobianos.

Avances en apósitos para quemaduras:

La evidencia reciente ha reforzado la superioridad de los apósitos modernos frente a las curas tradicionales. Entre los más destacados:

  • Apósitos hidrocoloides e hidrogeles. Favorecen el ambiente húmedo, absorben exudado y facilitan la reepitelización. Son más útiles en quemaduras superficiales y de espesor parcial11.
  • Apósitos con plata nanocristalina. Aportan acción antimicrobiana sostenida sin los inconvenientes de la sulfadiazina. Han demostrado reducir la frecuencia de infecciones y la necesidad de cambios de apósito, mejorando el confort del paciente12.
  • Espumas y apósitos de silicona. Mantienen la humedad, reducen la fricción y el dolor al retirar, lo que es clave en pediatría13.
  • Biocoberturas y sustitutos dérmicos. Incluyen apósitos de colágeno, piel de cerdo procesada, matrices de fibroblastos y queratinocitos. Favorecen la integración tisular y reducen la formación de cicatrices hipertróficas14.
  • Terapia de presión negativa (TPN). Aunque más usada en heridas complejas, se está incorporando en quemaduras profundas y tras injertos, mejorando la integración y reduciendo la carga bacteriana15.

 

Una revisión Cochrane de 2020 concluyó que los apósitos modernos (espumas, plata, hidrogeles) aceleran la cicatrización y mejoran la calidad de vida en comparación con la sulfadiazina de plata, especialmente en quemaduras de espesor parcial16.

Rol de la enfermería en el cuidado de las quemaduras:

El personal de enfermería desempeña un papel central en todas las fases del cuidado de las quemaduras:

  • Valoración inicial. Aplicación de escalas de extensión y profundidad, detección de riesgos de vía aérea y compromiso circulatorio, priorización en emergencias3.
  • Elección del apósito adecuado. Basada en la evidencia, la localización, el exudado, el dolor y los recursos disponibles. La enfermería es clave en la toma de decisiones junto al equipo médico17.
  • Realización de la cura. Incluye limpieza con suero fisiológico (evitando antisépticos citotóxicos en exceso), desbridamiento suave y aplicación de apósitos avanzados11.
  • Control del dolor. Administración de analgesia prescrita y uso de técnicas no farmacológicas (distracción, relajación, apoyo psicológico)6.
  • Prevención de complicaciones. Identificación precoz de signos de infección, contracturas y cicatrices hipertróficas7.
  • Educación al paciente y la familia. Cuidados en domicilio, signos de alarma, importancia de la movilidad y rehabilitación precoz18.
  • Investigación y práctica basada en la evidencia. La enfermería tiene la responsabilidad de actualizar protocolos, participar en estudios clínicos y fomentar la mejora continua en los cuidados19.

 

Recomendaciones actuales basadas en guías internacionales:

  • European Burn Association (EBA). Recomienda apósitos de plata o espuma en quemaduras superficiales y parciales, reservando la sulfadiazina solo en ausencia de recursos modernos20.
  • American Burn Association (ABA). Destaca la importancia de curas con mínima manipulación y control adecuado del dolor, priorizando apósitos de larga duración21.
  • Cochrane Database. Las revisiones recientes apoyan la utilización de apósitos avanzados frente a los tópicos tradicionales, aunque subrayan la necesidad de estudios comparativos de alta calidad16.

 

DISCUSIÓN

La evolución de las curas de quemaduras refleja un cambio de paradigma: del uso casi exclusivo de agentes antimicrobianos tradicionales a la incorporación de apósitos avanzados que promueven la cicatrización en ambiente húmedo y reducen el dolor.

El papel de la enfermería es determinante no solo en la aplicación técnica de los cuidados, sino también en la toma de decisiones clínicas, la educación sanitaria y la humanización de la atención. La evidencia sugiere que el uso de apósitos modernos disminuye el tiempo de cicatrización y la frecuencia de infecciones, lo que impacta en la reducción de costes hospitalarios y en la satisfacción del paciente12,16.

No obstante, persisten retos: la variabilidad en la disponibilidad de productos según el nivel asistencial, la necesidad de formación continuada y la importancia de la investigación enfermera para adaptar las recomendaciones internacionales al contexto local.

CONCLUSIÓN

La actualización de los cuidados de enfermería en quemaduras exige un enfoque basado en la evidencia, que priorice apósitos modernos frente a tópicos tradicionales, garantice el control del dolor y fomente la educación del paciente y la familia. La enfermería es un pilar fundamental en todas las fases del proceso: valoración, aplicación de curas, prevención de complicaciones y acompañamiento humano.

La implementación sistemática de guías basadas en la evidencia y la formación continuada de profesionales son claves para optimizar los resultados clínicos y la calidad de vida de las personas con quemaduras.

BIBLIOGRAFÍA

  1. World Health Organization. Burns. Fact sheet. 2023. Disponible en: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/burns
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  18. Edgar D, Brereton M. Rehabilitation after burn injury. BMJ. 2004;329(7461):343–5.
  19. Fry-Bowers EK, Thompson JE. The role of the nurse in evidence-based practice. J Pediatr Nurs. 2016;31(6):723–5.
  20. European Burn Association. EBA Clinical Practice Guidelines. 2022.
  21. American Burn Association. Practice Guidelines for Burn Care. 2020.

 

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