AUTORES
- Jordana Díaz Alonso. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Enfermera de Pediatría, Centro de Salud Valdespartera, Zaragoza, España.
- Eduardo Millán Plano. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Especialista EFyC. Enfermero Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza, España.
- Ana Belén Guillen Caballero. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermera de Pediatría, Centro de Salud Valdespartera, Zaragoza, España.
- Rocío Montiu Hueto. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge, Zaragoza. Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Verónica Martín-Albo Francés. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Red de Investigación de Cuidados de la Salud en Atención Primaria (RISCSAP). Enfermera Atención Primaria Sector Zaragoza III. Zaragoza, España.
RESUMEN
La alimentación complementaria (AC) es el proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de ésta.
La introducción de la alimentación complementaria en el lactante es una etapa muy importante en su desarrollo, con ello se permite garantizar una nutrición adecuada promoviendo el crecimiento y desarrollo óptimos del bebé.
Uno de los métodos utilizados para introducir la alimentación complementaria es el baby led weaning, una forma de iniciar la alimentación sólida en niños a partir de los 6 meses donde el bebé elige qué, cuándo y cuánto comer, guiándose por sus propias señales de hambre y saciedad. En lugar de purés o alimentos triturados, se ofrecen trozos de alimentos blandos y seguros para que el bebé los agarre con sus manos y los lleve a su boca.
PALABRAS CLAVE
Alimentación complementaria, nutrición infantil, desarrollo del niño, alimentación complementaria dirigida por el bebé.
ABSTRACT
Complementary feeding (CF) is the process by which solid or liquid foods other than breast milk or infant formula are offered to the infant as a complement to, and not as a substitute for, it.
Introducing complementary feeding to infants is an important stage in their development. It ensures adequate nutrition and promotes optimal growth and development.
One of the methods used to introduce complementary foods is baby-led weaning. It’s a way to introduce solid foods to children from 6 months of age. The baby chooses what, when, and how much to eat, guided by their own hunger and satiety cues. Instead of purees or mashed foods, soft, safe pieces of food are offered for the baby to grasp with their hands and bring to their mouth.
KEY WORDS
Complementary feeding, infant nutrition, child development, baby–led weaning.
DESARROLLO DEL TEMA
La alimentación complementaria (AC) es el proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de ésta.
La alimentación del lactante y del niño pequeño es fundamental para mejorar la supervivencia infantil y fomentar un crecimiento y desarrollo saludables. Los primeros dos años de la vida del niño son especialmente importantes, puesto que la nutrición óptima durante este periodo reduce la morbilidad y la mortalidad, así como el riesgo de enfermedades crónicas, mejorando así el desarrollo general.
La OMS y UNICEF recomiendan la introducción de alimentos complementarios seguros y nutricionalmente adecuados a partir de los seis meses, continuando la lactancia materna hasta los dos años o más1. A partir de los 6 meses, aunque la leche materna sigue siendo la principal fuente nutritiva hasta el año de vida, puede ser insuficiente en energía y algunos nutrientes, por lo que se hace necesaria la introducción de nuevos alimentos apropiados para la edad. La incorporación de estos nuevos alimentos, puede variar en función de la cultura de la familia, los alimentos de temporada o las características de cada lactante. Por esto, los calendarios de introducción de alimentos son una propuesta orientativa que hay que adaptar a la realidad familiar, intentando que el bebé se vaya incorporando progresivamente al menú de la familia. Entre los 12 y 24 meses es aconsejable que se hayan incorporado ya todos los alimentos2.
Para poder ingerir alimentos diferentes a la leche, es conveniente que el organismo tenga la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune por ello no es recomendable iniciar la introducción de alimentos antes de los 4 meses.
Se considera que un bebé está preparado cuando adquiere las destrezas psicomotoras que permiten manejar y tragar de forma segura los alimentos. Como cualquier otro hito del desarrollo, no todos los niños lo van a adquirir al mismo tiempo, aunque en general estos cambios suelen ocurrir en torno al sexto mes.
Por tanto, se requiere:
❖ Presentar un interés activo por la comida.
❖ La desaparición del reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
❖ Ser capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca.
❖ Mantener la postura de sedestación con apoyo2,3.
No existen unas pautas rígidas. La alimentación varía mucho dependiendo de las culturas, las regiones y las costumbres de cada familia. No hay alimentos mejores que otros para empezar, aunque es bueno introducir pronto alimentos ricos en hierro y zinc.
Se recomienda introducir los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días (2-3 días), para observar la aceptación y tolerancia. No se debe añadir sal, azúcar, ni edulcorantes, puesto que el bebé debe acostumbrarse a los sabores naturales de los alimentos4.
Los principios rectores de una alimentación complementaria apropiada son:
- Seguir con la lactancia materna a demanda, con tomas frecuentes, hasta los dos años o más.
- Empezar a los seis meses con pequeñas cantidades de alimentos y aumentarlas gradualmente a medida que el niño va creciendo.
- Aumentar gradualmente la consistencia y variedad de los alimentos.
- Aumentar el número de comidas: dos a tres al día para los lactantes de 6 a 8 meses, y tres a cuatro al día para los de 9 a 23 meses, con uno o dos refrigerios adicionales si fuera necesario5.
Ofrecer alimentos variados y ricos en nutrientes evitando aquellos que puedan causar asfixia o alergias.
En el momento actual, no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos, independientemente del riesgo de atopia que presenten1,6.
¿Qué alimentos introducir?
Como se ha nombrado anteriormente, la oferta de nuevos alimentos se tendría que hacer de una manera progresiva, en pequeñas cantidades, observando la tolerancia.
1 Frutas y verduras, ricas en vitaminas, fibra, carotenoides (anaranjadas) y folatos (verde oscuras), se recomienda su consumo diario. Se recomienda evitar las espinacas y las acelgas hasta los 12 meses (si se dan, que no sean más de 35 gramos al día) por su contenido en nitratos. A partir del año y hasta los 3 años, es preciso que estas hortalizas no supongan más de 45 gramos/día. Es muy importante conservar cualquier alimento cocinado en la nevera un máximo de 3 o 4 días, o en el congelador. En el caso de las acelgas y espinacas, esta práctica es básica para evitar el incremento de la presencia de nitritos.
2 Pescado, rico en ácidos grasos omega 3 y 6, hierro, zinc, yodo y fósforo. Puede empezarse por el blanco, de digestión más fácil, y después por el azul, en los menores de 10 años, mujeres embarazadas y que amamantan hay que evitar el consumo de pez espada, emperador, cazón, marrajo, mielgas, pintarroja, tintorera, lucio y atún por su contenido en mercurio. También conviene evitar las conservas de atún en lata. Se pueden consumir especies de pescado azul de proximidad y pesca sostenible, garantizando la ausencia de espinas (caballa, jurel, sardina, boquerón, salmonete de roca…). Además, a causa de la presencia de cadmio, se tienen que evitar el consumo habitual de cabezas de gambas, langostinos y cigalas o el cuerpo de crustáceos parecidos al cangrejo, pero pueden tomar otros crustáceos y moluscos (mejillones, almejas…).
3 Carne, rica en hierro, zinc y ácido araquidónico, se introduce desde el inicio, como puré, hasta que sean capaces de manejar otras texturas. Las vísceras no ofrecen ventajas y sí exceso de hormonas y tóxicos por lo tanto es mejor evitarlas.
Los niños y niñas menores de 6 años no deberían consumir carne procedente de animales cazados con munición de plomo porque puede ser causa de daños neuronales.
4 Cereales: a diario, preferentemente integrales, en forma de pan, pasta, arroz…
5 Huevo: de alto contenido en proteínas y hierro, bien cocinado, disminuyendo progresivamente el grado de cocción para facilitar su digestibilidad y evitar reacciones alérgicas.
6 Legumbres: alta densidad energética y contenido proteico, aunque de menor biodisponibilidad. Pueden introducirse en puré o en formatos más creativos en el Baby Led Weaning (BLW).
7 Agua: desde los 6 meses, especialmente los no amamantados y en los meses de calor.
8 Leche de vaca: a los 12 meses, leche entera y no antes por el riesgo de sobrecarga renal y de ferropenia. No está justificado el uso de leches de continuación salvo necesidad de fortificación con hierro o L-PUFA.
9 Los frutos secos (nueces, avellanas, almendras…) se pueden tomar molidos, en polvo o en forma de crema a partir de los 6 meses, desde el inicio de la alimentación complementaria y enteros a partir de los 4 años7,8.
En contraposición, el BLW y el BLISS (Baby Led Introduction to SolidS), obedeciendo a los criterios de alimentación perceptiva, ponen el foco en el comportamiento del bebé, que demuestra su hambre o saciedad, para administrar los alimentos que él tomará de manera espontánea. Precisa una sedestación estable, interés por la comida del adulto y una buena coordinación ojo-mano-boca, sin tener un límite temporal concreto, sino individualizando en cada caso. Se utilizarán alimentos saludables en consistencia blanda para que puedan ser fácilmente aplastados por las encías (no es obligatoria la dentición) y del tamaño de un dedo adulto (finger foods) para que puedan ser sostenidos en el puño y manejados fácilmente. Es necesario informar a las familias sobre el reflejo de arcada y el riesgo de atragantamiento. El BLISS difiere en que en cada comida siempre debe ofrecerse un alimento de alta densidad energética y otro de alto contenido en hierro.
En niños sanos a término y de peso adecuado al nacimiento, no se encuentran diferencias estadísticas relevantes entre el modelo tradicional y el dirigido por el bebé en cuanto al riesgo de obesidad, hipocrecimiento o atragantamiento, aunque podría sugerirse que los niños alimentados con BLW/BLISS presentan a largo plazo menor BMI y avidez por la comida. La tendencia actual aboga por un modelo mixto, adecuando la textura y consistencia a cada etapa y a cada niño, sin prolongar el uso de triturados y sin diferir la introducción de los sólidos más allá del 8º mes, independientemente del modelo9.
BIBLIOGRAFÍA
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