Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.15.67.002
AUTORES
- David García Avendaño. Maestría en Enfermería. Docente de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango y Enfermero Especialista de Terapia Intensiva y Medicina Interna, adscrito a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica ISSSTE Durango, México.
- Isaías Iván Briceño Rodríguez. Doctorado en Ciencias de Enfermería. Docente de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. México.
- Martha Lilia Parra Domínguez. Doctorado en Ciencias de Enfermería. Docente de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. México.
- Karla Berenice Ibarra Rodríguez. Estudiante de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
- Paloma Marlen Carrillo Márquez. Estudiante de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
- Frida Camila Flores Herrera. Estudiante de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
- Pamela Sandoval Díaz. Estudiante de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, México.
RESUMEN
Introducción: La ansiedad, si no es controlada, resulta negativa para la salud física y mental de los estudiantes, repercutiendo en su rendimiento académico.
Objetivó: Describir la influencia de la ansiedad con el rendimiento académico de los estudiantes de la Facultad de Enfermería Y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango.
Metodología: Estudio cuantitativo correlacional. Se consideró al total de estudiantes de primero a octavo semestre de ambos turnos, dando un total de N=800. Con un muestreo probabilístico se tomó el 30% de la población total, resultando una n= 240 estudiantes, según criterios de selección y aceptación del consentimiento informado. Para este estudio se utilizó el Inventario de Ansiedad de Beck (α = .911) y la Escala de Rendimiento Académico Universitario (RAU), con Alpha de Cronbach aceptable en dos de tres factores (F1 α=.792; F2 α=.774) y moderada en el F3 (α=.542), más una cedula de datos sociodemográficos de la población participante. Como consideraciones éticas, el Reglamento de la ley General de salud en materia de investigación para la salud (1987), en sus artículos 13, 23 y la Declaración de Helsinki (1964), los artículos 20 y 21.
Resultados: 77.1% de los estudiantes que participaron con niveles de ansiedad bajos, sin influir con el rendimiento académico, con resultados de regular a distinguido con un 64.6% (X²=12.284ᵃ, p=.139), aunque con una falta de organización de los recursos didácticos” obteniendo un nivel deficiente con 78.3% Conclusiones: La ansiedad no es determinante del rendimiento académico. Los buenos resultados en el rendimiento académicos pueden estar respaldados por una combinación de dedicación, confianza personal y habilidades cognitivas avanzadas, lo que media la falta de organización de recursos didácticos para el estudio. Si el estudiante está logrando buenos resultados sin ansiedad, probablemente el estudiante no perciba la falta de organización de recursos como un problema.
PALABRAS CLAVE
Ansiedad, rendimiento académico, estudiantes de enfermería.
ABSTRACT
Introduction: Anxiety, if not managed, is detrimental to the physical and mental health of students, impacting their academic performance.
Objective: To describe the influence of Anxiety on the Academic Performance of students in the Faculty of Nursing and Obstetrics at Juárez University of the State of Durango.
Methodology: Correlational quantitative study. The total number of students from the first to the eighth semester of both shifts was considered, resulting in a total of N=800. With a probabilistic sampling, 30% of the total population was taken, resulting in n=240 students, based on selection criteria and acceptance of informed consent. For this study, the Beck Anxiety Inventory (α = .911) and the University Academic Performance Scale (RAU), with an acceptable Cronbach’s alpha in two of three factors (F1 α=.792; F2 α=.774) and moderate in F3 (α=.542), along with a sociodemographic data sheet of the participant population were used. For this study, the Beck Anxiety Inventory (α = .911) and the University Academic Performance Scale (RAU), with an acceptable Cronbach’s alpha in two of three factors (F1 α=.792; F2 α=.774) and moderate in F3 (α=.542), along with a sociodemographic data sheet of the participant population were used. As ethical considerations, the Regulation of the General Health Law regarding health research (1987), in its articles 13, 23, and the Declaration of Helsinki (1964), articles 20 and 21.
Results: 77.1% of the students who participated with low anxiety levels, without affecting academic performance, with results ranging from average to distinguished with 64.6% (X²=12.284ᵃ, p=.139), although with a lack of organization of the teaching resources, resulting in a deficient level of 78.3%.
Conclusions: Anxiety is not a determinant of academic performance. Good results in academic performance can be supported by a combination of dedication, personal confidence, and advanced cognitive skills, which mediates the lack of organization of teaching resources for studying. If the student is achieving good results without anxiety, the student probably does not perceive the lack of organization of resources as a problem.
PALABRAS CLAVE
Anxiety, academic performance, nursing students.
INTRODUCCIÓN
Desde el punto de vista fisiológico la ansiedad se define como un sistema que alerta al organismo ante sucesos que lo pueden poner en desventaja; es un sentimiento displacentero que se acompaña de sensaciones somáticas como náuseas, palpitaciones, sudoración, cefalea, necesidad de vaciamiento vesical e inclusive diarrea, entre otras. Desde el punto de vista patológico se caracteriza por una autonomía relativa, sin causa externa o interna aparente, con intensidad, duración y conducta asociada al cuadro clínico; implica dos respuestas, una de híper alerta continuo, y una respuesta de tipo vegetativo, mediada por el sistema simpático. Se manifiestan alteraciones a nivel cognoscitivo; a nivel físico, neurológico, y, por último, a nivel conductual1.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 41,6% de los estudiantes de todo el mundo sufren de ansiedad. En América Latina, el porcentaje de estudiantes con ansiedad es del 32% y en todo el mundo el 29% de las personas presentan ansiedad relacionada a diferentes factores psicosociales. Por otra parte, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) menciona que el 77% de mujeres y el 3,6% de hombres sufren de ansiedad, donde la presencia de este malestar tiene lugar antes de los 18 años2.
La ansiedad es un problema que afecta a los estudiantes de enfermería en México, y se puede observar, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Autónoma de Puebla, que gran parte de los estudiantes de enfermería experimentan estrés moderado y ansiedad leve a moderada. Se encontró que los estudiantes de enfermería de octavo semestre presentan altos niveles de ansiedad en comparación con los de sexto semestre. También de acuerdo a tal estudio, los estudiantes de enfermería perciben como fuentes de estrés la sobrecarga académica, la falta de tiempo para cumplir con las actividades académicas y la realización de exámenes3.
A nivel local en 2021 el Consejo de Ciencias y Tecnología del Estado de Durango realizo una investigación con una muestra de 804 habitantes con el fin de encontrar la prevalencia del trastorno de ansiedad, dando como resultado que en Durango predomina más el trastorno de agorafobia con 6.3% y el que menos predomina es la angustia con un 3%. La ciudad de Durango prevalece la agorafobia con un 7.2%, Gómez Palacio predominan con 2.6%, trastorno de angustia, agorafobia y trastorno obsesivo compulsivo. En Lerdo la agorafobia con un 7.7%, y en Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y Santiago Papasquiaro predominaron la agorafobia y el trastorno obsesivo compulsivo con 6.7%4.
El rendimiento académico es el resultado de la integración y asimilación del proceso de estudio y se expresa a través de los resultados académicos o calificaciones obtenidas. Esto implica medir el aprendizaje en función de los resultados y no necesariamente del esfuerzo académico, lo que a veces puede llevar a una significativa frustración, especialmente entre los estudiantes que enfrentan dificultades emocionales y/o conductuales que afectan negativamente su rendimiento5.
El rendimiento académico, puede ser multicausal, ya que envuelve distintos factores que intervienen en el proceso de aprendizaje. Entre esos factores que se asocian al rendimiento académico, intervienen componentes tanto internos como externos al individuo. Pueden ser de orden social, cognitivo y emocional, que se clasifican en tres categorías: determinantes personales, determinantes sociales y determinantes institucionales6.
Es probable que la ansiedad provoque consecuencias sobre el rendimiento académico como se ha documentado ampliamente en la literatura científica según los artículos revisados anteriormente, puesto que los elevados niveles de ansiedad ante los exámenes ejercen un efecto negativo sobre este.
Al respecto se han realizado estudios en población de estudiantes universitarios de diferentes carreras con edades entre los 18 y 25 años y de ambos sexos7,8, sobre el nivel de ansiedad y rendimiento académico. Se comprueba que el nivel de ansiedad es predominantemente medio (43.45%), y prevalece aún más la ansiedad en el sexo femenino. En cuanto a la clasificación de la ansiedad se reportó un promedio de 34.75% de ansiedad baja, 33.25% del nivel medio de ansiedad y 28.65% perteneciente al nivel alto de ansiedad9,10.
En relación con los factores asociados a la ansiedad los estudios muestran una gran variedad como lo son el consumo de botellas diarias de bebidas energizantes, promedio académico acumulado, número total de amistades actuales, numero de amistades del mismo sexo, numero de amistades del otro sexo, número de actividades deportivas realizadas, número de asistencia a discotecas o bailes, numero de asistencia a restaurantes, edad, número de hijos, horas a la semana de estudio11.
En cuanto a los niveles de rendimiento académico reportados, cuantificado según el promedio semestral, se encuentra rangos establecidos como bueno con un promedio de 5.095 7, aunque también se reportó un promedio de 7.229. Además, se encontró una correlación negativa entre ansiedad y rendimiento académico12, en donde la ansiedad ante los exámenes tiene un impacto significativo negativo en el rendimiento académico principalmente en estudiantes varones en comparación con las estudiantes femeninas a nivel universitario.
Como se ha mostrado, la ansiedad que afrontan los estudiantes universitarios durante su formación académica puede constituir un problema, ya que al malestar psíquico se le suma la dificultad para obtener un buen rendimiento académico y puede verse sobrepasada su capacidad de resiliencia, situación que pudiese llegar a poner en riesgo su salud.
La revisión de literatura aporta datos sobre el nivel de ansiedad y rendimiento académico y de cómo se asocian, sin embargo, consideramos que no es suficiente, es necesario que se desarrollen estudios de la población antes mencionada a nivel nacional en México, así como estudios similares en Durango sobre estas variables. Surge la siguiente pregunta ¿Cómo influye la ansiedad en el rendimiento académico en estudiantes de la FAEO en el Estado de Durango?
MATERIAL Y MÉTODO
Estudio cuantitativo de tipo Descriptivo Correlacional con un diseño metodológico transversal. Realizado en la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Se consideró al total de estudiantes matriculados de primero a octavo semestre de ambos turnos, dando un total de 800 estudiantes como población total, abarcando solo el 30% mediante un muestreo probabilístico aleatorio simple, resultando una muestra de 240 estudiantes, según criterios de inclusión y aceptación del consentimiento informado. Como criterios de inclusión fue todo aquel estudiante matriculado, de ambos géneros, de primero a octavo semestre, tanto del turno matutino como vespertino, así como todo aquel estudiante irregular y que desean participar.
Para este estudio se utilizaron dos instrumentos el Inventario de Ansiedad de Beck y la Escala de Rendimiento Académico Universitario (RAU), más una cedula de datos sociodemográficos de la población participante.
El Inventario de Ansiedad de Beck es una herramienta útil para valorar, tanto en desórdenes de ansiedad como depresivos. Consta de 21 preguntas, proporcionando un rango de puntuación entre 0 y 63. Los puntos de corte sugeridos para interpretar el resultado obtenido son los siguientes: 00–21 “Ansiedad muy baja”, 22–35 “Ansiedad moderada” y más de 36 “Ansiedad severa”. Cada pregunta se puntúa de 0 a 3, correspondiendo la puntuación 0 a «en absoluto», 1 a «levemente, no me molesta mucho», 2 a «moderadamente, fue muy desagradable, pero podía soportarlo» y la puntuación 3 a «severamente, casi no podía soportarlo»13.
En lo referente a la escala RAU, contiene enunciados agrupados en dos aspectos: el primero con indicadores objetivos (6 ítems) que informan del factor 4 “Promedios de calificaciones” (Preg 1. Del ciclo escolar previo, Preg 2. Del nivel anterior o bachillerato y Preg 3. De cursos extras aprobados) y del Factor 5 “Actividad académicas” (Preg 4. Número de horas de estudio al día, Preg 5. Número de libros leídos en el último mes y Preg 6. Número de artículos académicos leídos en el último mes). El segundo aspecto consta de tres factores subjetivos, las cuales son: Factor 1 “Aportación de las actividades académicas” (Preg. 4, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 20), Factor 2 “Dedicación al estudio” (Preg. 1, 2, 3, 5, 19), y el factor 3 “Falta de organización de los recursos didácticos “(Preg. 6, 7, 8, 9, 10), estas últimas, teóricamente están construidos de forma negativa al concepto. La fiabilidad Alpha de Cronbach en el aspecto subjetivo es aceptable en dos de tres factores (F1 α=.792; F2 α=.774) y moderada en el F3 (α=.542). En total son 20 preguntas, en una escala de siete puntos tipo Likert (0 nunca, 1 casi nunca, 2 algunas veces, 3 regularmente, 4 a menudo, 5 casi siempre, 6 siempre). Los niveles de rendimiento académico van a estar determinados según el puntaje, tomando en cuenta que entre más puntos mejor es el rendimiento, ponderados de 0 a 100 de la siguiente manera: Deficiente (0 a 60): No logro de los objetivos y estándares esperados, Regular (61 a 70): Necesidad de mejorar en algunos aspectos, Bueno (71 a 80): Logro de los objetivos y estándares esperados, Distinguido (81 a 90): Rendimiento destacado y sobresaliente y Excelente (91 a 100): Dominio excepcional de los conceptos y habilidades14.
Al final se expone una cedula de datos personales, que permite identificar las características sociodemográficas, como variables descriptivas de las personas participantes.
Para las consideraciones éticas del estudio, se tomó el Reglamento de la ley General de salud en materia de investigación para la salud (1987), en sus artículos 13, 23 y la Declaración de Helsinki (1964), los artículos 20 y 2115.
RESULTADOS
Los instrumentos de medición utilizados fueron el instrumento de Inventario de ansiedad de Beck con una muestra de 240 estudiantes, obteniéndose una confiabilidad de .921, y el instrumento Rendimiento Académico Universitario con una confiabilidad de .727.
Se observó en relación con el perfil sociodemográfico en los estudiantes de la Facultad de Enfermería y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango que, la mayoría de los estudiantes pertenecen al sexo femenino representando el 85.8%, y solo el 14.2% fue de sexo masculino. La distribución por turno fue equitativa con el 50% cada uno (Matutino y Vespertino), entre los cuales participaron 15 estudiantes de cada semestre de primero a octavo.
En cuanto a la situación laboral el 70% son desempleados y el 85% dependen de sus padres, el nivel educativo de los padres el 33.3% es de nivel universitario y el 29.2% preparatoria. Por otro lado 88.3% negó tener hijos/as y el 64.6% de alumnos tiene entre 1 a 2 hermanos.
De los alumnos encuestados el 63.3% no realiza actividades extracurriculares, en cuanto a los hábitos toxicológicos, el 93.3% negó el consumo de tabaco, 80.8% negó el consumo de alcohol y el 97.1% negó el consumo de drogas.
El 74.6% de los participantes reside en área urbana, el estado civil de los encuestados el 95% son solteros, además el 96.7% cuenta con acceso educativo y tecnológico en casa para el estudio y el 6.3% cursar alguna materia extra donde obtuvieron una calificación de entre 80 y 90. (Ver tabla 1).
Se determinó la media de edad de los estudiantes participantes de 20.7 años, en cuanto a la calificación promedio del ciclo escolar previo resultó una media de 88.9, mientras que la calificación de bachillerato resultó con una media de 89.2, quienes cursaron materias extras (11 estudiantes) y recordaron su calificación se obtuvo una media de 63.3. La media de las horas dedicadas al estudio al día fue de 4.1 horas, respecto a la lectura se obtuvo una media de 1 libro leído al mes y un promedio de 3.1 artículos consultados al mes.
En lo referente a la ansiedad de los estudiantes, se obtuvo una ansiedad muy baja de 77.1% seguida de moderada con 18.3% con respecto a la muestra total (n=240). Entre otro de los objetivos es determinar el rendimiento académico, que se verificó con la Escala RAU de Rendimiento Académico Universitario (2019, Preciado-Serrano et al), el cual va desde regular a distinguido con un 64.6% (Ver tabla 2).
La mayoría de los estudiantes participantes (77.1%), se encontraron con niveles de ansiedad bajos y así mimo sin influir con el rendimiento académico de los estudiantes de la Facultad de Enfermería Y Obstetricia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, (X²=12.284ᵃ, p=.139). Por tal motivo se acepta la hipótesis nula y se rechaza la hipótesis alterna (Ver tabla 3).
La Escala RAU de Rendimiento Académico Universitario se encuentra divida en 3 factores (estratos) de los cuales se describe a continuación los resultados obtenidos. En cuanto al factor 1 “Aportación de las actividades académicas”, los estudiantes obtuvieron una aportación académica que va de buena 43.3% a distinguida 33.3%. En relación con el factor 2 “dedicación al estudio” se encontró como distinguida con un 30.8% seguida de excelente con 29.6%. Por otro lado, en el factor 3” Falta de organización de los recursos didácticos” se obtuvo un nivel deficiente con 78.3%.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La mayoría de los estudiantes fueron de sexo femenino representando el 85.8%, y solo el 14.2% fue de sexo masculino, con una media de edad de 20.7 años. En cuanto a los hábitos toxicológicos, el 93.3% negó el consumo de tabaco, 80.8% negó el consumo de alcohol y el 97.1% negó el consumo de drogas. Estos datos reflejan una tendencia positiva, Cevallos A (2024) encontró que el uso de alcohol y drogas en estudiantes universitarios afecta negativamente la salud mental, causando estrés, ansiedad y depresión, lo que a su vez impacta en el desempeño académico y las relaciones interpersonales16.
El 74.6% de los participantes reside en área urbana, vivir en zonas urbanas conlleva beneficios como una mayor disponibilidad de recursos educativos y servicios de salud mental, lo que potencialmente mejora el rendimiento académico17. El estado civil de los encuestados resulto que el 95% son solteros, lo que puede reducir compromisos familiares, pero también puede asociarse a una menor red de apoyo emocional, Según López T M, Rivera SR & Jiménez GJ en el 2024 18, los estudiantes con menor percepción de apoyo social tienden a presentar mayores niveles de ansiedad académica, es importante resaltar que esta falta de red de apoyo emocional por el hecho de no estar en matrimonio, lo puede cubrir con otro tipo de apoyos sociales, ejemplo las buenas amistades con amigos y compañeros de clase, influyendo positivamente en la salud mental. El 96.7% cuenta con acceso educativo y tecnológico en casa para el estudio, lo cual es positivo, sin embargo, un estudio de Agogo y Hess (2020) indica que el tecnoestrés reduce el rendimiento académico al afectar la motivación y provocar ansiedad por el uso constante de dispositivos digitales19.
El nivel educativo de los padres el 33.3% es de nivel universitario y el 29.2% preparatoria, el 74.6% de los participantes reside en área urbana, el estado civil de los encuestados el 95% son solteros, además el 96.7% cuenta con acceso educativo y tecnológico en casa para el estudio. Es de mencionar que dichas variables, no presentaron una relación significativa con el rendimiento académico de los estudiantes universitarios ni con los niveles de ansiedad. Diversos estudios han demostrado que un mayor nivel educativo de los padres se asocia con un mayor apoyo académico y expectativas más altas hacia el desempeño de sus hijos, lo que a su vez puede contribuir a un mejor rendimiento académico y a su vez reducir la ansiedad, al contar con mayores recursos educativos, emocionales y ha herramientas tecnológicas para el estudio20. Por otro lado, el hecho de que el 74.6% de los participantes resida en áreas urbanas, puede implicar un mayor acceso a servicios educativos, tecnológicos y de salud mental, en comparación con áreas rurales, lo que amortigua los niveles de ansiedad académica, pero también, puede tener un efecto ambivalente, representar un entorno más competitivo y exigente, lo que puede incrementar los niveles de ansiedad21. El estado civil soltero es común en universitarios, algunos estudios sugieren que estudiantes con relaciones personales estables o redes de apoyo emocional pueden experimentar menores niveles de ansiedad22.
En cuanto a la calificación de bachillerato y del promedio del ciclo escolar previo resultaron con medias de 88.9 y 89.2. Los estudiantes expresaron que aproximadamente 4 horas al día le dedican al estudio y si tienen el hábito de la lectura, refiriendo que leen un libro al mes y un promedio de 3 artículos consultados al mes. Los bajos niveles de ansiedad, en los estudiantes que participaron en este estudio, podrían estar favoreciendo un ambiente emocionalmente estable para el estudio y el aprendizaje, facilitando el desempeño académico. Sin embargo, la existencia de estudiantes sin calificaciones distinguidas y con baja ansiedad, indica que pueden existir otros factores condicionantes del rendimiento 23. La gestión eficaz del tiempo y la práctica constante de lectura académica están asociadas con un mejor manejo del estrés académico y mejor rendimiento académico24. Esto puede explicar tanto la baja ansiedad como el buen rendimiento de la mayoría de los estudiantes.
Así bien, el 77.1% de los estudiantes que participaron, se encontraron con niveles de ansiedad bajos, por lo tanto, no llegó a influir con el rendimiento académico, con resultados que va desde regular a distinguido con un 64.6% (X²=12.284ᵃ, p=.139). Si los niveles de ansiedad son bajos y el rendimiento es alto, pero no se encuentra una correlación significativa entre ambas variables, se podría concluir que la ansiedad no es un factor determinante en el desempeño académico de la muestra estudiada. Los bajos niveles de ansiedad pueden estar indicando que existen buenos recursos emocionales, de afrontamiento o de apoyo académico y social, que hacen que el rendimiento académico del estudiante no se vea mermado, sin generar estrés significativo. Se ha documentado que un entorno de apoyo social, tanto familiar como escolar, puede actuar como un factor protector ante la ansiedad académica, reduciendo su impacto sobre el aprendizaje y el rendimiento25.
En cuanto al factor 1 “Aportación de las actividades académicas”, los estudiantes obtuvieron una aportación académica que va de buena 43.3% a distinguida 33.3%. En relación con el factor 2 “dedicación al estudio” se encontró como distinguida con un 30.8% seguida de excelente con 29.6%. Por otro lado, en el factor 3” Falta de organización de los recursos didácticos” se obtuvo un nivel deficiente con 78.3%. Las experiencias previas de éxito o la improvisación con resultados académicos adecuados, puede generar en el estudiante una confianza excesiva y hacerlos sentirse seguros de su rendimiento, incluso sin utilizar recursos didácticos adecuados. Según Pekrun R et al. (2022)26, cuando los estudiantes confían firmemente en su capacidad de lograr resultados, es más probable que mantengan un rendimiento adecuado, independientemente de utilizar recursos didácticos adecuados. De la misma manera Zhao Z, Ren P & Yang Q, en el 202427 concluyen que, la autoeficacia y la seguridad equilibran la relación entre el manejo de recursos didácticos y el rendimiento académico. Esto indica que estudiantes con altos niveles de compromiso y habilidades cognitivas pueden mantener un buen desempeño, aunque carezcan de una gestión didáctica formal o adecuada.
Los estudiantes participantes en el estudio obtuvieron buenas aportaciones académicas, alta dedicación al estudio, falta de organización en sus recursos didácticos, pero además bajos niveles de ansiedad.
Se realizó comparaciones por semestre en cuanto a niveles de dedicación al estudio y se encontró que tercero, cuarto, quinto y sexto semestre tienen una excelente dedicación. Li, Xu, Wang y Zhao (2024), señalan que… “El rendimiento académico de los estudiantes está influenciado por factores tales como el estilo de enseñanza del docente, el interés del alumnado, la dificultad de la asignatura y la carga académica impuesta, los cuales interactúan para determinar los niveles de motivación, esfuerzo y logró”28. En contraste, los semestres de primero, segundo, séptimo y octavo tienen una dedicación entre buena y distinguida, a lo que se puede deber a dificultades de adaptación a la carrera, distracciones sociales, círculo social, entre otras 29.
En cuanto a la comparación de turnos, los estudiantes matutinos lograron obtener en “Aportación de actividades académicas” niveles buenos con un 39.2% a distinguido con 35.8%; en contra parte, los estudiantes del turno vespertino lograron alcanzar niveles que van de bueno (47.5%) a distinguido (30.8%), mostrando datos similares. Pero en cambio al analizar el rendimiento académico de forma general, se obtuvo que el turno matutino es excelente (24.2%) mientras que en el turno vespertino es bueno (28.3%). Esto puede deberse que, en horarios matutinos, existe mayor activación cognitiva es decir menor carga externa, lo que influye positivamente en rendimiento académico, especialmente en tareas que requieren mayor atención y procesamiento cognitivo30, a diferencia, con el turno vespertino, este puede verse comprometido por fatiga y situaciones laborales y/o familiares29.
A partir del análisis realizado, se evidencia que la ansiedad no es un factor determinante del rendimiento académico en esta población estudiantil, siendo más influyentes otras variables personales y contextuales. Esta información puede orientar futuras intervenciones educativas y de apoyo académico en la institución.
Los buenos resultados en el rendimiento académico observados en los estudiantes participantes pueden estar respaldados por una combinación de dedicación, confianza personal y habilidades cognitivas avanzadas, lo que permite mediar la falta de organización de recursos didácticos para el estudio, con un enfoque más autónomo y estratégico del aprendizaje.
Si el estudiante está logrando buenos resultados sin ansiedad, probablemente el estudiante no perciba la falta de organización de recursos como un problema. Sin embargo, en etapas más avanzadas o en situaciones de mayor exigencia, esta falta de estructura podría volverse un obstáculo.
La baja prevalencia de consumo de sustancias en los estudiantes participantes en este estudio puede estar contribuyendo a niveles más bajos de ansiedad y a un mejor rendimiento académico.
Los resultados de este estudio, describen a un estudiante que rinde bien, se dedica mucho, pero con poca organización de los recursos didácticos y sin ansiedad. Su enfoque le funciona, pero si se busca mejorar la organización podría hacer su aprendizaje más eficiente y sostenible a largo plazo.
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ANEXOS
Tabla 1. Variables sociodemográficas:
| VARIABLE | F | % | |
|---|---|---|---|
| Sexo | Hombre
Mujer |
34
206 |
14.2%
85.8% |
| Turno | Matutino
Vespertino |
120
120 |
50%
50% |
| Situación laboral | Empleado
Desempleado |
72
168 |
30%
70% |
| Nivel educativo de los padres | Sin educación/primaria
Secundaria Preparatoria Universidad Posgrado |
5
64 70 80 21 |
2.1%
26.7% 29.2% 33.3% 8.8% |
| Tiene hijos | No
Si |
212
28 |
88.3%
11.7% |
| Semestre | Primero
Segundo Tercero Cuarto Quinto Sexto Séptimo Octavo |
29
31 31 29 31 29 30 30 |
12.1
12.9 12.9 12.1 12.9 12.1 12.5 12.5 |
| Hermanos | Hijo único
1-2 3-4 Más de 4 |
13
155 62 10 |
5.4%
64.6% 25.8% 4.2% |
| Act. Extracurriculares | Si
No |
88
152 |
36.7%
63.3% |
| Dependes de tus papás | Si
No |
204
36 |
85%
15% |
| Hábito tabaco | Si
No |
16
224 |
6.7%
93.3% |
| Hábito alcohol | Si
No |
46
194 |
19.2%
80.8% |
| Consumo de droga | Si
No |
7
233 |
2.9%
97.1% |
| Residencia | Urbano
Rural |
179
61 |
74.6%
25.4% |
| Estado civil | Casado
Soltero |
12
228 |
5%
95% |
| Acceso educativo | Si
No |
232
8 |
96.7%
3.3% |
| Materias extras | Si
No |
15
225 |
6.3%
93.8% |
Fuente: El inventario de ansiedad de Beck (1988, Beck et al) y Escala RAU de Rendimiento Académico (2019, Preciado-Serrano et al).
n=240.
Tabla 2. Nivel de ansiedad y rendimiento académico.
| VARIABLE | F | % |
|---|---|---|
| Ansiedad muy baja | 185 | 77.1 |
| Ansiedad moderada | 44 | 18.3 |
| Ansiedad severa | 11 | 4.6 |
| Rendimiento académico deficiente | 39 | 16.3 |
| Rendimiento académico regular | 53 | 22.1 |
| Rendimiento académico bueno | 56 | 23.3 |
| Rendimiento académico distinguido | 46 | 19.2 |
| Rendimiento académico excelente | 46 | 19.2 |
Fuente: El inventario de ansiedad de Beck (1988, Beck et al) y Escala RAU de Rendimiento Académico (2019, Preciado-Serrano et al).
n=240.
Tabla 3. Asociación estadística nivel de ansiedad y rendimiento académico:
Fuente: El inventario de ansiedad de Beck (1988, Beck et al) y Escala RAU de Rendimiento Académico (2019, Preciado-Serrano et al).
n=240.