AUTORES
- Ana María Calvo Cons. Matrona. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza. España.
- Celia Salinas Subías. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- María Jesús Bernal Montañés. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
La salud sexual es un proceso dinámico y continuo cuyas necesidades varían a lo largo de la vida y dependen de una compleja combinación de características individuales, así como del entorno cultural, socioeconómico, geopolítico y jurídico1. Los adolescentes necesitan adquirir conocimientos sobre sexualidad, conocer los distintos métodos anticonceptivos y las formas de prevenir las infecciones de transmisión sexual (ITS) para poder vivir su sexualidad de forma plena y sin riesgos para su salud.
PALABRAS CLAVE
Consejo contraceptivo, sexualidad, enfermedades de transmisión sexual, adolescencia.
ABSTRACT
Sexual health is a dynamic and continuous process whose needs vary throughout life and depend on a complex combination of individual characteristics, as well as the cultural, socioeconomic, geopolitical and legal environment1. Adolescents need to acquire knowledge about sexuality, know the different contraceptive methods and ways to prevent sexually transmitted infections (STIs) in order to live their sexuality fully and without risks to their health.
KEY WORDS
Contraceptive methods, sexuality, sexually transmitted disease, adolescence.
DESARROLLO DEL TEMA
La OMS define la salud sexual como el estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. La salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia. Para que todas las personas alcancen y mantengan una buena salud sexual, se deben respetar, proteger y satisfacer sus derechos sexuales2.
La anticoncepción es la prevención voluntaria del embarazo por medios naturales o artificiales. Para ello, se pueden utilizar diversos métodos, productos y servicios anticonceptivos, que deben ser accesibles, aceptables, disponibles y asequibles, y que deben ser provistos por personal capacitado en lugares que cumplan con las normas de calidad de la atención1.
Muchos adolescentes inician y mantienen relaciones sexuales coitales; el Estudio sobre Sexualidad y Anticoncepción: Jóvenes Españoles 2019 concluye que hay un inicio cada vez más temprano en las relaciones sexuales, situándose la media de la primera relación sexual en los 16,2 años3. En ocasiones, no están suficientemente preparados para unas relaciones interpersonales tan íntimas, ni para adoptar en todo momento, una conducta sexual responsable2.
La demanda de un método anticonceptivo requiere un abordaje algo diferente al de los motivos habituales de consulta. Para atenderla es necesario establecer un diálogo y un proceso asistencial denominado consejo contraceptivo que pretende:
- Conocer las necesidades anticonceptivas del adolescente, adecuado a su actividad sexual, valorando: tipo, frecuencia y la existencia de compañero no monógamo o cambios frecuentes de pareja3.
- Identificar características personales de los adolescentes que deban ser tomadas en cuenta para elegir el método más adecuado2.
- Valorar el estado de salud para descartar posibles condiciones médicas que afecten a la elegibilidad de los diferentes métodos anticonceptivos, basándonos en la guía de criterios médicos de elegibilidad para el uso de anticonceptivos de la OMS2.
- Preguntar sobre problemas, como: sangrado menstrual excesivo, oligomenorrea, dismenorrea, acné o hirsutismo, que pueden beneficiarse del uso de anticoncepción hormonal2.
- Dar a conocer los diferentes métodos anticonceptivos, informando sobre su eficacia, forma de uso, relación con el coito y precio, para poder elegir el que mejor se adapte a sus necesidades, valores y preferencias2.
- Recomendar la doble protección: el uso del preservativo para prevenir ITS y de otro método, generalmente hormonal, para aumentar la eficacia anticonceptiva2.
- Proporcionar información sobre el correcto uso del método elegido, el manejo de eventualidades y los efectos secundarios posibles2.
- Será de fácil utilización, los métodos complejos pueden ser rechazados o mal utilizados por los adolescentes2.
- Proponer un seguimiento, ya que la elección de un método contraceptivo debe seguirse de una adecuada supervisión y de la posibilidad de un acceso rápido, si se produce cualquier problema o surge alguna duda2.
- Siempre deben ser reversibles3.
Preservativo: Es el método más utilizado por los adolescentes al inicio de sus relaciones sexuales. Las relaciones sexuales imprevistas o esporádicas son frecuentes en la adolescencia, así como los cambios de pareja, por lo que el preservativo es un método muy adecuado. Su eficacia anticonceptiva, bien utilizado, es alta y reduce el riesgo de transmisión del HIV, sífilis, clamidia trachomatis, gonococia, trichomonas vaginalis, herpes genital, papilomavirus y hepatitis B. Es un método seguro, con una alta eficacia que varía en función de su correcto uso2.
Anticoncepción hormonal combinada (AHC): Este método es recomendable por su alta eficacia en adolescentes sanas que mantienen relaciones sexuales con suficiente frecuencia y no requieren protección frente a ITS. Es el tratamiento de elección en casos de dismenorrea, problemas de sangrado menstrual excesivo, síndrome de ovario poliquístico, acné o hirsutismo.
La mayoría de los preparados asocian un estrógeno, el etinilestradiol, a un progestágeno, que varía según los diferentes preparados disponibles. La eficacia es muy elevada si se utilizan bien, con una tasa de 0,3 embarazos por 100 mujeres que los utilicen de forma perfecta durante un año2. Además de la vía oral, también existe la vía transdérmica, con un parche que se cambia semanalmente durante tres semanas seguida de una semana de descanso en la que ocurrirá el sangrado por deprivación, y la vía vaginal, mediante un anillo flexible que se coloca durante tres semanas.
Estas vías no orales evitan el primer paso hepático, mantienen unos niveles constantes en sangre y su eficacia no se ve alterada en caso de trastornos digestivos. En segundo lugar, un aspecto extremadamente importante en las adolescentes es que, por su comodidad de uso y por evitar los olvidos, podrían favorecer el buen cumplimiento. Tanto la eficacia como el control de ciclo de las vías transdérmica y vaginal son comparables a la píldora3.
Anticoncepción hormonal con solo progestágenos (ASG): Los anticonceptivos que contienen sólo gestágenos son de elección para adolescentes con alguna contraindicación a los métodos combinados con estrógenos, y para aquellas que presentan efectos adversos con la AHC. Se emplean de forma continua, no secuencial y, por ello, el patrón de sangrado es muy variable: desde amenorrea hasta manchados-sangrados prolongados o sangrados regulares, pero más escasos. Para muchas mujeres esa irregularidad es inasumible y constituye el principal motivo de abandono3. Pueden emplearse por vía oral (píldora), parenteral (intramuscular y subdérmica) y endouterina (DIU). La prescripción del DIU entre adolescentes es minoritaria, pese a ser un método muy eficaz y de larga duración2.
Anticoncepción de emergencia (AE): Ocupa un lugar importante en la anticoncepción de los adolescentes, dado que las relaciones sexuales no planeadas y sin protección, o los fallos con el método habitual son muy frecuentes. Se considera conveniente proporcionar preventivamente una dosis de píldora postcoital a los adolescentes que eligen utilizar métodos con posibilidad de fallos en su utilización2.
Los métodos naturales se basan en las variaciones que fisiológicamente se producen durante el ciclo menstrual, para programar el coito en los días en que sea más improbable el embarazo. Por su complejidad, menor eficacia y por las variaciones del ciclo menstrual en esta etapa, no son recomendables en adolescentes2.
CONCLUSIONES
Los adolescentes son considerados una población de riesgo en su salud reproductiva, y puede caerse en el error de que sea el profesional sanitario quien imponga la elección de los métodos que considere más convenientes sin contar con la opinión del joven. Al contrario: el asesoramiento anticonceptivo en los adolescentes debe hacerse mediante la toma de decisiones compartidas, evitando caer en imposiciones o consejos muy dirigidos por el riesgo percibido por el médico3.
BIBLIOGRAFÍA
- 1 OMS: Organización Mundial de la Salud [Internet]. Ginebra: OMS. 2018 [citado el 14 de mayo de 2024]. Disponible en: https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/274656/9789243512884-spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y
- 2 Quintana C. Anticoncepción en la adolescencia. Pediatr Integral [Internet]. 2017 [citado 14 de mayo de 2024]; XXI(5): 312-322. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2017-profesionales/Pediatria-Integral-XXI-5_WEB-Pro.pdf#page=20
- 3 Rodríguez MJ. Anticoncepción en la adolescencia. Pediatr Integral [Integral]. 2022 [citado el 14 de mayo de 2024]; XXVI (5): 280-288. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2022-07/anticoncepcion-en-la-adolescencia-2022/