AUTORES
- Yésica Sánchez Bertola. Enfermera. Hospital de Jaca. Huesca. España.
- Bárbara Moltó Chordá. Enfermera. Hospital Clínico Universitario. Valencia. España.
- Mireya Fabo Díez. Enfermera. Hospital de Jaca. Huesca. España.
- Noelia Luis Povo. Enfermera. Hospital de Jaca. Huesca. España.
- Paula Ramírez Merino. Enfermera. Hospital de Jaca. Huesca. España.
- Paula Ameneiro Alonso. Enfermera. Hospital de Jaca. Huesca. España.
RESUMEN
El contacto directo entre la piel del recién nacido y la de los padres es una práctica ampliamente respaldada por estudios científicos debido a los múltiples beneficios que ofrece tanto al bebé como a los progenitores. Este artículo analiza los efectos favorables del contacto piel con piel en la salud física y emocional del recién nacido, como la regulación de su temperatura corporal, el refuerzo de su sistema inmunológico, el fomento de la vinculación emocional con los padres y la estimulación de su desarrollo neurológico. Asimismo, se abordan los beneficios psicológicos para la madre, entre ellos, la reducción del estrés y la mejora en la producción de leche materna. A partir de una revisión de estudios y literatura científica actual, se demuestra cómo esta práctica contribuye a una experiencia neonatal más saludable, promoviendo un inicio de vida óptimo.
PALABRAS CLAVE
Contacto piel con piel, recién nacido, desarrollo neurológico, lactancia materna, enfermería.
ABSTRACT
Direct skin-to-skin contact between the newborn and the parents is a practice widely supported by scientific studies due to the multiple benefits it offers both to the baby and the parents. This article analyzes the positive effects of skin-to-skin contact on the newborn’s physical and emotional health, such as the regulation of body temperature, the strengthening of the immune system, the promotion of emotional bonding with the parents, and the stimulation of neurological development. Additionally, the psychological benefits for the mother are addressed, including stress reduction and improved breast milk production. Based on a review of current studies and scientific literature, it is demonstrated how this practice contributes to a healthier neonatal experience, promoting an optimal start to life.
KEY WORDS
Skin-to-skin contact, newborn, neurological development, breastfeeding, nursing.
DESARROLLO DEL TEMA
El contacto piel con piel (CPP) es una técnica que consiste en colocar al recién nacido directamente sobre el pecho desnudo de uno de los padres, promoviendo una interacción temprana entre ambos. Esta práctica, que se recomienda desde el momento del nacimiento hasta las primeras semanas de vida, ha sido objeto de numerosos estudios que han comprobado sus beneficios tanto para la salud física del bebé como para el bienestar emocional y psicológico de los padres. En este artículo, se explorarán los diversos beneficios del CPP, desde su impacto en la salud física del bebé hasta cómo contribuye al fortalecimiento de los vínculos afectivos familiares1.
Beneficios fisiológicos para el recién nacido:
El CPP tiene efectos inmediatos sobre el bienestar físico del recién nacido. Uno de los beneficios más significativos es la regulación de la temperatura corporal del bebé. Durante las primeras horas de vida, los recién nacidos tienen dificultades para mantener una temperatura corporal estable debido a la inmadurez de su sistema termorregulador. El contacto directo con la piel de los padres, especialmente el pecho materno, ayuda a regular la temperatura del bebé de manera natural y eficaz, reduciendo el riesgo de hipotermia.
El sistema cardiovascular también se ve beneficiado por el contacto piel con piel, ya que se ha demostrado que mejora la circulación sanguínea y estabiliza la frecuencia cardíaca del recién nacido. Además, estudios han observado que el contacto temprano con la madre o el padre favorece un mejor patrón de respiración en el bebé, lo cual es crucial para evitar complicaciones respiratorias que puedan surgir en las primeras horas de vida.
Otro aspecto relevante es el fortalecimiento del sistema inmunológico. El CPP facilita la transmisión de microorganismos beneficiosos de la madre al bebé, estimulando la colonización de la microbiota intestinal neonatal y mejorando la protección inmunológica del recién nacido. Esta interacción microbiana es esencial para el desarrollo de un sistema inmunológico fuerte y equilibrado2,3.
Impacto en el desarrollo neurológico:
El contacto piel con piel también tiene implicaciones positivas sobre el desarrollo neurológico del recién nacido. La cercanía constante con la madre favorece la producción de neurotransmisores como la oxitocina, conocida como la «hormona del amor», la cual juega un papel crucial en la vinculación madre-hijo y en la estimulación del cerebro del bebé. Esta hormona también contribuye a la disminución de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, tanto en el bebé como en la madre.
El estímulo constante que proporciona el contacto físico promueve la activación de las áreas cerebrales responsables del desarrollo sensorial, cognitivo y emocional. Además, se ha demostrado que los recién nacidos que reciben contacto piel con piel tienen una mayor capacidad para regular sus respuestas emocionales, lo que puede contribuir al desarrollo de un niño con mejor adaptación y emocionalmente mejor equilibrado a largo plazo3,4.
Beneficios para la lactancia materna:
Uno de los beneficios más destacados del CPP es su impacto positivo en la lactancia materna. El contacto temprano con la madre facilita el establecimiento de la lactancia, ya que estimula la producción de leche y fomenta el reflejo de succión del bebé. Se ha observado que los bebés que practican el contacto piel con piel durante las primeras horas de vida tienen una tasa de éxito más alta en la lactancia materna exclusiva, lo que favorece un mejor crecimiento y desarrollo durante los primeros meses de vida.
Además, el contacto piel con piel incrementa la probabilidad de que la madre continúe amamantando durante un periodo más prolongado. La producción de oxitocina, desencadenada por el contacto físico, no solo facilita la secreción de leche, sino que también genera un sentimiento de bienestar en la madre, favoreciendo su disposición y confianza en la lactancia5,6.
Beneficios psicológicos para los padres:
El CPP no solo beneficia al bebé, sino que también tiene un impacto positivo en la salud mental de los padres. En particular, la madre experimenta una reducción significativa de los niveles de estrés, lo que puede mejorar su bienestar general. La cercanía con el bebé aumenta la producción de hormonas como la oxitocina, lo que favorece el vínculo emocional y contribuye a una experiencia de maternidad más placentera y menos estresante.
Por otro lado, el padre también se beneficia del contacto piel con piel, ya que fortalece el vínculo afectivo con el bebé y mejora la relación parental. Este contacto temprano con el bebé puede contribuir a una mayor implicación del padre en el cuidado del recién nacido y en el proceso de adaptación familiar, lo que tiene efectos positivos a largo plazo en el bienestar emocional del niño7.
Consideraciones y recomendaciones:
Los beneficios del contacto piel con piel son ampliamente conocidos, sin embargo, es importante resaltar que el contacto piel con piel debe llevarse a cabo de manera segura y en las mejores condiciones posibles. El CPP debe realizarse en un ámbito agradable y sencillo, con pocos estímulos externos, preferiblemente en las primeras horas de vida del recién nacido. Es fundamental que los padres reciban información adecuada sobre cómo llevarlo a cabo, sobre todo en casos de complicaciones en el proceso de parto o en situaciones en las que el recién nacido precise atención médica.
La práctica del CPP debe ser supervisada por profesionales de salud con una formación específica en el ámbito, especialmente en unidades de cuidado neonatal, para asegurar que se sigan los protocolos adecuados en cuanto a la higiene, la seguridad y la temperatura.
CONCLUSIÓN
El contacto piel con piel es una práctica simple pero extremadamente beneficiosa tanto para los recién nacidos como para los padres.
Desde el punto de vista fisiológico, mejora la regulación de la temperatura y fortalece el sistema inmunológico del bebé, mientras que, a nivel neurológico, estimula el desarrollo cerebral y emocional del recién nacido. Además, favorece la lactancia materna y fortalece el vínculo afectivo entre los padres y su hijo. Por lo tanto, promover el contacto piel con piel debe ser una prioridad en las prácticas de atención neonatal para asegurar un inicio de vida saludable y óptimo.
BIBLIOGRAFÍA
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