AUTORES
- Laura Gracia Sesé. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Christian Cardiel Hernández. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- María Iglesias Montori, Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España
- Daniel Francés Muñoz. Graduado universitario en enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Belén Lladró Sáenz. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Josselyn Gabriela Tipán Chiliguano. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
Los desgarros cutáneos son un traumatismo agudo que desemboca en la separación de las capas de la piel. Son una herida infradiagnosticada cuya investigación está en auge, incluyéndose en guías tan importantes como la GNEAUPP. Para su abordaje es necesario un enfoque multidisciplinar, identificando pacientes en riesgo de desarrollarlos para proporcionar un tratamiento holístico.
PALABRAS CLAVE
Heridas y lesiones, piel, envejecimiento de la piel, geriatría.
ABSTRACT
Skin tears are an acute trauma that results in the separation of the layers of the skin. They are an underdiagnosed wound whose research is booming, including it in guides as important as the GNEAUPP. Its approach requires a multidisciplinary approach, identifying patients at risk of developing them to provide a holistic treatment.
KEY WORDS
Wounds and injuries, skin, skin aging, geriatrics.
DESARROLLO DEL TEMA
Los desgarros cutáneos son el resultado de un traumatismo en la piel por cizallamiento, fricción o traumatismo que resulta en la separación de las capas de la piel. Son lesiones poco conocidas, infra diagnosticadas y en general mal abordadas por la falta de consenso sobre su prevención y cuidados.
Pueden producir estrés a los pacientes y a sus familias ya que son heridas difíciles de tratar debido a los cambios físicos asociados con la edad y comorbilidades asociadas. Resultan más prevalentes en pacientes geriátricos ya que la piel se vuelve más frágil1.
Según la literatura encontramos una prevalencia muy variable, siendo más elevada en centros de larga estancia. Uno de los últimos estudios nacionales de prevalencia de las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia (LCRD) establece un 0.9% en hospitales, 1,31% en centros sociosanitarios y un 1,05% en atención primaria2,3,4.
DEFINICIÓN Y MECANISMO DE PRODUCCIÓN:
Recientemente el Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras Por Presión y heridas crónicas (GNEAUPP) ha considerado incluirlas en el marco de las lesiones cutáneas relacionadas con la dependencia, relacionadas con la vulnerabilidad y la necesidad de cuidados de los pacientes mayores2.
La GNEAUPP los define como “la lesión localizada en la piel (no suele afectar a tejidos subyacentes) de origen traumático causada por fuerzas mecánicas, incluidas las originadas por la retirada de adhesivos potentes. La gravedad puede variar según la profundidad, pero con carácter general no se extiende más allá de la dermis e hipodermis4.
Según esta definición el mecanismo etiológico principal son los traumatismos, como pueden ser los microtraumatismos producidos por la retirada de apósitos o esparadrapo sobre la piel frágil de personas mayores.
Esta fragilidad se conoce como dermatoporosis, un nuevo síndrome que define el envejecimiento patológico de la piel caracterizado por la atrofia y fragilidad extrema. Se clasifica en dos tipos: primaria y secundaria. La primaria es la más común y ocurre debido a la edad y la exposición crónica al sol y suele verse en personas mayores. La secundaria es más grave, ocurre más temprano en la vida y está asociada al uso crónico de corticoesteroides tópicos y sistémicos5.
CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS:
Como ya hemos definido un desgarro cutáneo se caracteriza por el traumatismo sobre piel frágil por lo que se genera un colgajo cutáneo por la separación de las capas de la piel. Con frecuencia este se encuentra en modo de solapa, pudiendo cubrir el lecho de la herida nuevamente con él, o se produce la separación completa del mismo, dejando al aire el lecho de la herida.
En otras ocasiones se presenta como un hematoma cerrado, conservando la integridad de la piel cubriendo la sangre coagulada del hematoma; o como un hematoma abierto, debiendo eliminar los restos de sangre coagulada para una correcta cicatrización del mismo5.
CLASIFICACIÓN DE LA GNEAUPP PARA LOS DESGARROS CUTÁNEOS:
Siguiendo la clasificación de la International Skin Tear Advisory Panel (ISTAP) la GNEAUPP propone la siguiente clasificación:
Categoría 1: Sin pérdida de piel. Desgarro en el cual el colgajo de piel puede volver a ser reposicionado para cubrir el lecho de la herida.
Categoría 2: Pérdida parcial del colgajo. Se conserva el colgajo, pero no se puede reposicionar para cubrir el lecho de la herida.
Categoría 3: Pérdida total del colgajo. El lecho de la herida queda totalmente expuesto5,6.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO:
Para la prevención y tratamiento de los desgarros cutáneos es imperativo identificar a las personas con alto riesgo de desarrollarlos, de esta manera los profesionales sanitarios pueden implementar un programa adecuado antes de que ocurra la lesión7.
La causa, duración y curso de la alteración cutánea, comorbilidades, medicaciones y grado de dependencia son algunos de los problemas que se deben de tener en cuenta a la hora de valorar el riesgo. Si todos estos campos son considerados, los profesionales sanitarios pueden crear un plan interdisciplinar para el manejo de cada paciente desde una perspectiva holística8.
TRATAMIENTO DE DESGARROS CUTÁNEOS:
En cuanto al tratamiento de desgarros cutáneos el primer paso es el control de la hemorragia, la limpieza de la herida y la aproximación de los bordes de la herida. Se debería de clasificar y documentar la herida dentro de la clasificación de la ISTAP.
Una vez clasificado el desgarro cutáneo se puede aplicar tratamiento local. Tejidos infectados o necróticos se deben retirar y posteriormente seleccionar apósitos o vendajes adecuados para mantener una correcta hidratación de la zona afectada. Para los pacientes con riesgo de desarrollar desgarros cutáneos es necesario proteger zonas susceptibles de nuevas heridas.
LIMPIEZA: los desgarros cutáneos leves (aquellos no infectados) pueden ser limpiados delicadamente con soluciones no citotóxicas como suero fisiológico, utilizando una presión menos de 8 psi para proteger el tejido de granulación. La sangre seca y coagulada se debe retirar del colgajo de manera delicada. Si el colgajo está unido a la herida se debe reposicionar sobre ésta misma, cubriendo toda la superficie posible con un bastoncillo, pinzas o delicadamente con el guante estéril. En caso de que el colgajo sea difícil de reposicionar se puede intentar rehidratar presionando con una gasa estéril empapada de suero fisiológico durante diez minutos. Una vez curado no se debería levantar el colgajo en al menos cinco días para favorecer la cicatrización. A la hora de retirar un vendaje de un desgarro cutáneo existente se debe hacer con extremo cuidado, para no causar aún más trauma al levantar los apósitos.
DESBRIDAMIENTO: los tejidos no viables producen infección, prolongan la respuesta inflamatoria y retrasan la cicatrización. El desbridamiento es la retirada de estos tejidos no viables. Puede ser un proceso natural mediante el desbridamiento autolítico; o un proceso mecánico, enzimático, químico, quirúrgico o incluso mediante larvas. Previo al desbridamiento es importante asegurar la correcta circulación y perfusión de la extremidad. En el caso en el que el colgajo esté unido, pero no sea viable, es necesario retirarlo.
MANEJO DE LA INFECCIÓN: los desgarros cutáneos son heridas agudas que pueden cursar con inflamación del área afectada por el trauma. Por lo que antes de manejar la infección es importante diferenciar entre inflamación derivada del trauma o de la propia infección de la herida.
MANEJO DE LA HUMEDAD E INTEGRIDAD DE LOS BORDES: los desgarros no suelen ser heridas muy exudativas, aunque en algunos casos dependiendo de la localización y teniendo en cuenta algunas comorbilidades como el edema periférico puede existir exudado.
Es imperativo elegir apósitos y vendajes adecuados para el mantenimiento de todos estos puntos anteriormente comentados, así como evitar la aparición de nuevas heridas o el empeoramiento de las ya existentes1,9,10.
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