Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.48.79.002
AUTORES
- Patricia Pilar Tejada Josa. Enfermera de Urgencias. Hospital de Alcañiz (Teruel, España).
- Paula López Salas. Enfermera de Dermatología. Hospital General Universitario Reina Sofía (Murcia, España).
- Laura Izquierdo Vilar. Enfermera de urgencias. Hospital de Alcañiz (Teruel, España).
- María Consuelo Cánovas Bernal-Quirós. Enfermera de Urgencias. Hospital de Alcañiz (Teruel, España).
- María José Romero Meneses. Enfermera de Urgencias. Hospital de Alcañiz (Teruel, España).
- Lorién Castán Pérez. Enfermero de Urgencias. Hospital de Alcañiz (Teruel, España).
RESUMEN
La diabetes es una enfermedad caracterizada por niveles elevados de azúcar en la sangre debido a la deficiencia o mal uso de la insulina, hormona encargada de permitir que la glucosa ingrese a las células para producir energía. Existen tres tipos principales de diabetes: tipo 1, que ocurre por la destrucción de las células que producen insulina; tipo 2, que se caracteriza por la resistencia a la insulina y es más común en adultos; y diabetes gestacional, que se presenta durante el embarazo en mujeres que no tenían diabetes previamente. Los síntomas más comunes incluyen sed excesiva, micción frecuente o pérdida de peso inexplicada.
PALABRAS CLAVE
Diabetes, complicaciones, síntomas.
ABSTRACT
Diabetes is a disease characterized by high blood sugar levels due to a deficiency or misuse of insulin, the hormone responsible for allowing glucose to enter cells for energy production. There are three main types of diabetes: type 1, which occurs due to the destruction of cells that produce insulin; type 2, which is characterized by insulin resistance and is more common in adults; and gestational diabetes, which occurs during pregnancy in women who did not previously have diabetes. The most common symptoms include excessive thirst, frequent urination, or unexplained weight loss.
KEY WORDS
Diabetes, complications, symptoms.
DESARROLLO DEL TEMA
La diabetes es una afección que ocurre cuando el nivel de azúcar en la sangre es demasiado alto. La glucosa, que es el principal combustible del cuerpo, se ve afectada en este proceso. La insulina, hormona producida por el páncreas, tiene como función permitir que la glucosa ingrese a las células para ser utilizada como energía. En las personas con diabetes, puede ocurrir que, el páncreas no genera suficiente insulina, no la produzca en cantidad adecuada, o bien, el organismo no la utilice correctamente, lo que impide que el azúcar en la sangre llegue a las células1.
Los principales tipos de diabetes son:
- Diabetes tipo 1: se produce por la interrupción de la secreción de insulina debido a la destrucción de las células beta pancreáticas, con deficiencia de insulina casi absolutamente. Suele aparecer en la infancia o adolescencia.
- Diabetes tipo 2: Se produce por resistencia a la insulina, es decir reducción de la acción de la insulina. Suelen aparecer en edades más tardías, aunque cada vez se manifiesta más temprano. También es la forma más común de diabetes.
- Diabetes gestacional: Se produce por un trastorno de tolerancia a la glucosa que aparece por primera vez en el primer o tercer trimestre del embarazo2.
Los síntomas más comunes que aparecen en la diabetes son:
Polidipsia, poliuria, pérdida de peso involuntaria, presencia de cetonas en la orina, sensación de cansancio, irritabilidad, visión borrosa, infecciones frecuentes.
Generalmente, en la diabetes tipo 1 los síntomas tienden a aparecer más rápidamente3.
Para realizar el diagnóstico de diabetes, se llevan a cabo las siguientes pruebas:
- Prueba de la hemoglobina glicosilada A1c (Hb A1c): con esta prueba se muestra el nivel promedio de azúcar en sangre en los últimos dos o tres meses.
Los rangos de porcentajes son:
- Normal: Hb A1c por debajo de 5,7%.
- Prediabetes: HbA1c entre 5,7% y 6.4%.
- Diabetes: HBA1c de 6.5% o por encima4.
- Glucosa plasmática en ayunas: consiste en medir los niveles de glucosa en sangre en ayunas, es decir, sin ingerir comida o bebida que no sea agua las 8 horas previas a su extracción. Según el nivel de glucosa, podemos distinguir varios resultados:
- Normal: menor de 100 mg/dl.
- Prediabetes: entre 100-125 mg/dl.
- Diabetes: superior de 125 mg/dl.
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa: es un examen de dos horas que mide tus niveles de glucosa en sangre, tanto antes como dos horas después de beber una solución azucarada especial. Este análisis permite conocer cómo maneja tu cuerpo el azúcar. Según el nivel de glucosa en sangre, podemos distinguir varios resultados:
- Normal: menor de 140 mg/dl.
- Prediabetes: entre 140 y 190 mg/dl.
- Diabetes: igual o mayor de 200 mg/dl5.
Complicaciones más frecuentes de la diabetes:
La hipoglucemia es la complicación más común y preocupante del tratamiento farmacológico de la diabetes. Se caracteriza por una reducción de la glucosa en sangre por debajo de un umbral específico.
No existe una definición universalmente aceptada de hipoglucemia en la diabetes, y la cifra exacta en la que se presentan los síntomas varía según la velocidad y la magnitud del descenso de la glucosa, así como la duración del evento y la sensibilidad individual. Por lo tanto, se define como cualquier nivel anormalmente bajo de glucosa (con o sin síntomas) que pueda causar daño al individuo.
Una definición clásica de hipoglucemia es la triada de Whipple: una disminución en los niveles de glucosa, la presencia de síntomas característicos y la mejora de esos síntomas después de corregir los niveles de glucosa.
La Asociación Americana de Diabetes (ADA) establece que la hipoglucemia se diagnostica cuando los niveles de glucosa en plasma venoso son inferiores a 70 mg/dl.
Los síntomas de la hipoglucemia varían según la intensidad, duración y rapidez con la que descienden los niveles de glucosa, así como de los niveles iniciales de azúcar en sangre. No existen signos específicos de hipoglucemia, por lo que su diagnóstico a menudo se basa en sospechas clínicas más que en confirmación directa. Los umbrales glucémicos para activar los mecanismos contrarreguladores pueden variar considerablemente entre individuos. En general, la secreción de adrenalina y glucagón ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre caen por debajo de 70 mg/dl, mientras que los síntomas autonómicos empiezan a aparecer cuando los niveles descienden a 56-60 mg/dl, y los síntomas neuroglucopénicos surgen cuando la glucosa está entre 48-50 mg/dl.
Por lo tanto, los síntomas clínicos de la hipoglucemia se dividen en:
- Activación del sistema nervioso autónomo adrenérgico (síntomas neurogénicos): causados por catecolaminas, lo que genera temblores, palpitaciones, ansiedad, o bien, por la acetilcolina, que provoca sudoración, hambre, náuseas y hormigueo.
- Afectación del sistema nervioso central debido a la neuroglucopenia (síntomas neuroglucopénicos): cuando la hipoglucemia no se corrige rápidamente o se desarrolla de forma gradual, y puede generar cefalea, debilidad, sensación de calor, confusión, lentitud mental, somnolencia, dificultad para hablar, hipotermia, hipertermia, problemas visuales, alteraciones del comportamiento, déficits neurológicos focales, e incluso coma y muerte.
En cuanto a la hipoglucemia nocturna, esta puede no ser detectada fácilmente o puede manifestarse a través de pesadillas, sudoración, inquietud, dolor de cabeza por la mañana, hipotermia, hormigueo en las extremidades, o cetonuria/cetonemia matutina. Esto último puede ocurrir debido al fenómeno de Somogy, que es una hiperglucemia reactiva después de un episodio de hipoglucemia, causado por la liberación de hormonas contrarreguladoras como el cortisol, las catecolaminas o el glucagón, lo que estimula la liberación de glucosa desde el hígado.
El tratamiento de la hipoglucemia depende del nivel de conciencia y la capacidad de tolerar la ingesta oral:
- Si el paciente está consciente y puede tragar, se debe darle alimentos con carbohidratos de rápida absorción, como leche o agua azucarada, o 15 gramos de glucosa pura. Tras 15 minutos, se debe reevaluar y repetir el tratamiento si la glucosa es inferior a 72 mg/dl.
- Si el paciente tiene alterado el nivel de conciencia o no puede tragar, se debe administrar 1 mg de glucagón por vía subcutánea o intramuscular. Si es posible, se debe colocar una vía venosa periférica y administrar 20-50 ml de glucosa al 50%, repitiendo si es necesario. Después, se debe continuar con suero glucosado al 10% (500 ml durante 4 horas), controlando la glucemia cada 30-60 minutos hasta alcanzar niveles entre 100 y 200 mg/dl.
Cetoacidosis diabética:
La cetoacidosis diabética (CAD) es una complicación grave que ocurre en aproximadamente 4-8 episodios anuales por cada 1.000 personas con diabetes, especialmente en aquellos con diabetes tipo 1, aunque también puede darse en personas con diabetes tipo 2 que estén recibiendo tratamiento con insulina.
La CAD se produce debido a un déficit de insulina, ya sea absoluto o relativo, combinado con un aumento de hormonas contrarreguladoras como el glucagón, cortisol y catecolaminas, que estimulan la descomposición de las grasas (lipólisis) y la producción de cuerpos cetónicos. Se presenta con mayor frecuencia en mujeres y durante los meses de invierno.
Sus efectos incluyen:
- Hiperglucemia, que provoca deshidratación debido a la diuresis osmótica.
- Incremento de la lipólisis y la oxidación de los ácidos grasos libres, lo que da lugar a cetonemia y, en algunos casos, acidosis metabólica.
La cetoacidosis diabética se desarrolla en un periodo de 12 a 36 horas. Es más común en pacientes jóvenes y se caracteriza por los siguientes síntomas: náuseas, vómitos, aumento en la frecuencia urinaria, sed excesiva, pérdida de peso, calambres en las piernas y dolor abdominal. En algunos casos, también puede presentarse alteración del nivel de conciencia, incluso hasta llegar al coma.
Al realizar el examen físico, se pueden observar signos como un fuerte olor a manzana en el aliento (fetor cetonémico), respiración rápida (taquipnea), respiración característica de Kussmaul, piel y mucosas secas, taquicardia, presión arterial baja y disminución de la cantidad de orina, que son efectos secundarios de la diuresis osmótica. La temperatura corporal suele ser normal o baja; si es elevada, podría sugerir una infección. También pueden encontrarse signos de rigidez abdominal y alteración del nivel de conciencia.
Cuando se sospecha de cetoacidosis diabética, es necesario realizar diversas pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico y guiar el tratamiento:
- Glucemia Capilar: Esta prueba es esencial para el diagnóstico inicial. Un nivel de glucosa en sangre superior a 250 mg/dl confirma la sospecha de CAD. Los niveles de glucosa pueden oscilar entre 300 y 400 mg/dl, aunque este dato por sí solo no es determinante.
- Cuerpos Cetónicos en Orina: La presencia de cuerpos cetónicos es esperada. Se utiliza una tira reactiva de nitroprusiato para comprobar la cetonuria. Sin embargo, esta tira solo detecta el ácido acetoacético, lo que podría no reflejar la presencia de otro cuerpo cetónico.
- Gasometría Venosa: La gasometría confirmará la acidosis metabólica, con un pH de 7.30 o menor y bicarbonato inferior a 15 mEq/l.
El diagnóstico se confirma por el hallazgo de glucemia plasmática superior a 250 mg/dl, presencia de cuerpos cetónicos en orina/cetonemia y acidosis metabólica (bicarbonato < 18 mEq/l).
Los pacientes con sospecha de cetoacidosis diabética (CAD) deben ser trasladados urgentemente a un hospital, donde recibirán tratamiento bajo estrecha monitorización clínica y analítica. El objetivo del tratamiento es restablecer el volumen sanguíneo, corregir la acidosis y los desequilibrios hidroelectrolíticos, reducir la glucemia y tratar las causas subyacentes.
El tratamiento incluye:
- Dieta absoluta (con sondaje nasogástrico si el paciente está en coma o presenta vómitos graves), con controles periódicos de temperatura, diuresis, presión arterial y glucemia (controlada cada hora hasta que esté por debajo de 300 mg/dl). También se realiza monitorización cardíaca y se canaliza una vía venosa periférica.
- Administración de líquidos: Se inicia con grandes cantidades de suero fisiológico (1000 ml/hora en las dos primeras horas), luego se reduce a 500 ml/hora y después a 250 ml/hora durante las primeras ocho horas. Una vez que la glucemia está por debajo de 200 mg/dl, se cambia a suero glucosado al 5%.
- Administración de potasio: Sólo se administra si la potasemia es normal o baja, debido a que el tratamiento con insulina puede reducir los niveles de potasio en plasma.
- Administración de bicarbonato: Generalmente no es necesario, ya que la acidosis se resuelve con la insulina.
- Insulinoterapia: Se administra insulina regular intravenosa a una dosis inicial de 0.1 U/kg/h, con un bolo de 0.1 U/kg, diluida en suero fisiológico. Una vez que la glucemia baja de 200 mg/dl, se reduce la infusión. El descenso de glucemia debe ser de 50-75 mg/dl por hora, añadiendo suero glucosado para prevenir hipoglucemias.
- Otras medidas: Si se sospecha una infección como causa desencadenante, se inicia tratamiento antibiótico de amplio espectro. Además, se administran heparinas de bajo peso molecular como profilaxis en casos graves de CAD, especialmente en personas mayores.
El paciente debe ser ingresado y vigilado estrechamente hasta que los valores metabólicos se normalicen.
El síndrome hiperosmolar no cetósico (SH) es una complicación poco frecuente de la diabetes mellitus, caracterizada por una hiperglucemia severa, deshidratación importante e hiperosmolaridad, con o sin alteración del nivel de conciencia, y sin cetoacidosis. Se presenta principalmente en personas con diabetes tipo 2, mayores de 50 años, y hasta un 50% de los casos ocurre en pacientes sin diagnóstico previo de diabetes. Su mortalidad es alta (30-50%), mucho más que en la cetoacidosis diabética, a pesar del tratamiento.
La causa exacta del SH no está completamente comprendida, pero se cree que se debe a un déficit relativo de insulina. Aunque la cantidad de insulina es suficiente para prevenir la cetogénesis, no es suficiente para controlar la hiperglucemia. Esto provoca un aumento de hormonas contrarreguladoras, lo que genera hiperglucemia severa y deshidratación debido a la diuresis osmótica, con hiperosmolaridad que frecuentemente conduce al coma. Generalmente, no se presenta una cetosis significativa.
Los pacientes con síndrome hiperosmolar no cetósico pueden presentar síntomas comunes de la diabetes, como poliuria y polidipsia, junto con fatiga, pérdida de apetito, náuseas y vómitos. En aproximadamente el 50% de los casos, hay deterioro del nivel de conciencia debido a la hiperosmolaridad, y un 20% puede llegar a entrar en coma. También pueden aparecer síntomas neurológicos focales, como convulsiones, hemiplejía transitoria y disminución del nivel de conciencia.
En la exploración física, se observa una grave deshidratación con piel y mucosas secas, junto con hipotensión (incluso shock) y taquicardia.
El diagnóstico de SH se confirma mediante:
- Glucemia superior a 600 mg/dl
- Osmolaridad plasmática mayor a 350 mOsm/l
- Ausencia de cetosis.
Los pacientes con sospecha de síndrome hiperosmolar no cetósico deben ser derivados urgentemente a un hospital. El tratamiento en el hospital se centra en la corrección de la hiperosmolaridad mediante una hidratación adecuada y el tratamiento de las causas subyacentes. La monitorización clínica y analítica es fundamental durante todo el proceso.
Las principales medidas incluyen:
- Dieta absoluta: con sondaje nasogástrico en casos de coma o vómitos severos. Se realiza un control frecuente de temperatura, presión arterial, diuresis, nivel de conciencia y estado hemodinámico, así como controles horarios de glucemia.
- Administración de líquidos: Comienza con suero fisiológico para corregir el déficit de líquidos (10-12 litros), y se ajusta según el estado del paciente, pasando a suero glucosado al 5% cuando la glucemia se reduce a 250-300 mg/dl.
- Administración de potasio: Se suspende hasta conocer los niveles de potasio o si estos son mayores a 5 mEq/l.
- Bicarbonato: Generalmente no es necesario, salvo si el pH es menor de 7.10 o en casos de acidosis láctica.
- Insulinoterapia: Insulina rápida administrada por infusión intravenosa continua. Se reduce la dosis cuando la glucemia alcanza niveles de 250-300 mg/dl.
- Heparina: Se administra heparina de bajo peso molecular (HBPM) como medida profiláctica contra complicaciones tromboembólicas.
- Antibioterapia: Se inicia con antibióticos de amplio espectro en caso de sospecha de infección.
La mortalidad en estos pacientes es alrededor del 11%, siendo más alta en personas mayores y en aquellos con coma o hipotensión, y generalmente causada por complicaciones infecciosa6.
Algunas recomendaciones se basan en:
Modificación del estilo de vida:
Seguir una dieta mediterránea, basada en el consumo de verduras, frutas, legumbres, cereales, frutos secos y limitando ultra procesados y con un consumo moderado de pescado, aves y huevos. A esta dieta se le conoce como dieta cardioprotectora y es bastante recomendable.
Realizar ejercicio físico aeróbico de manera regular al menos 150 minutos a la semana de intensidad moderada, intentando repartir las sesiones en al menos 3 días.
Dejar el hábito tabáquico, así como evitar tomar bebidas alcohólicas.
Obesidad mórbida:
Si la persona presenta sobrepeso u obesidad se recomienda una pérdida de peso entre 5-10%.
En adultos con diabetes mellitus tipo 2 e IMC ≥ 35 kg/m 2 se puede considerar cirugía bariátrica, en especial si la propia diabetes o las comorbilidades asociadas son difíciles de controlar con tratamiento farmacológico y estilo de vida saludable.
Control glucémico:
Mantener las cifras de la hemoglobina glicosilada en torno al 7%.
Presión arterial:
Controlar las cifras de tensión. Las recomendaciones en pacientes diabéticos son una PAS menor de 140 mm Hg y una PAD menor de 90 mm Hg.
Hiperlipidemia/hipercolesterolemia:
Los rangos deseables del perfil lipídicos en adultos es cLDL < 100 mg/dl, cHDL > 50 mg/dl y triglicéridos < 150 mg/dl. En caso de que estos sean superiores, se deberá modificar el estilo de vida y recibir tratamiento con estatinas7.
CONCLUSIONES
La diabetes es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en la sangre, debido a una deficiencia o resistencia a la insulina. Existen tres tipos principales: tipo 1, tipo 2 y gestacional, cada uno con características y factores desencadenantes específicos. Los síntomas incluyen sed excesiva, micción frecuente, fatiga, visión borrosa y pérdida de peso involuntaria. El diagnóstico se realiza mediante pruebas como la hemoglobina glicosilada, glucosa plasmática en ayunas y prueba de tolerancia a la glucosa. Las complicaciones graves incluyen la hipoglucemia, cetoacidosis diabética y síndrome hiperosmolar no cetósico, que requieren atención médica urgente.
El tratamiento implica una gestión cuidadosa de los niveles de glucosa y la prevención de complicaciones mediante una dieta equilibrada, ejercicio regular y control de peso. Además, se recomienda mantener bajo control la presión arterial y los niveles de lípidos. La prevención y el manejo adecuado de la diabetes son clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes y evitar complicaciones a largo plazo.
BIBLIOGRAFÍA
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