Artículo monográfico. La artritis reumatoide

22 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Alba Millán Elvira. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. María Merino Maestro. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Marcos Mené Gálvez. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Noelia Núñez Descalzo. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
  5. Paula Nasarre Grasa. Enfermera Especialista en Salud Mental. Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Natalia Sierra Arcos. Graduada en Enfermería.  Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica autoinmune que afecta principalmente a las articulaciones, causando dolor, inflamación y deformidades progresivas. Su etiología involucra factores genéticos y ambientales que desencadenan una respuesta inmunitaria anormal contra el tejido sinovial. Entre sus síntomas más comunes se encuentran la rigidez al despertar, inflamación articular simétrica y fatiga generalizada. Un diagnóstico temprano y un tratamiento integral multidisciplinario son esenciales para controlar la enfermedad, prevenir daños articulares irreversibles y mejorar la calidad de vida del paciente.

PALABRAS CLAVE

Artritis reumatoide, enfermedad autoinmune, articulaciones, diagnóstico precoz, atención de enfermería.

ABSTRACT

Rheumatoid arthritis is a chronic autoimmune inflammatory disease primarily affecting the joints, causing pain, inflammation, and progressive deformities. Its etiology involves genetic and environmental factors that trigger an abnormal immune response against the synovial tissue. Manifestations include morning stiffness, symmetrical inflammation of multiple joints, and generalized fatigue. Early diagnosis and comprehensive multidisciplinary treatment are essential to control the disease, prevent irreversible joint damage, and improve patient quality of life.

KEY WORDS

Rheumatoid arthritis, autoimmune disease, joints, early diagnosis, nursing care.

DESARROLLO DEL TEMA

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria sistémica autoinmune que afecta principalmente a las articulaciones, aunque puede involucrar órganos extraarticulares. Tiene una prevalencia aproximada del 0,5-1% en la población mundial y es más común en mujeres. Se caracteriza por inflamación crónica del revestimiento sinovial, lo que conduce a la destrucción progresiva del cartílago y el hueso, generando discapacidad funcional y disminución de la calidad de vida. Su etiología es multifactorial, implicando predisposición genética y factores ambientales, y requiere un abordaje multidisciplinario para su manejo efectivo, con un papel fundamental del personal de enfermería en la educación y seguimiento de los pacientes1,2,3.

FACTORES DE RIESGO:

La artritis reumatoide tiene una base multifactorial en la que intervienen tanto factores genéticos como ambientales. La predisposición genética es especialmente significativa, destacando la presencia de ciertos alelos del complejo mayor de histocompatibilidad, en particular HLA-DRB1, que se asocian con una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad1,2,4.

Entre los factores ambientales, el tabaquismo es uno de los más relevantes, ya que no solo aumenta el riesgo, sino que también se vincula con formas más severas de la enfermedad. Además, ciertas infecciones virales o bacterianas pueden actuar como desencadenantes al alterar el sistema inmunológico. La exposición a agentes químicos como el polvo de sílice también se ha relacionado con un mayor riesgo1,2.

Por otro lado, el sexo femenino representa un factor de riesgo importante, ya que las mujeres son más propensas a desarrollar la enfermedad, posiblemente por influencias hormonales. La edad de inicio más frecuente es la adultez temprana o mediana, entre los 30 y 50 años, lo que también constituye un factor de susceptibilidad1.

CAUSAS:

La artritis reumatoide es causada por una reacción autoinmune en la cual el sistema inmunológico ataca por error el tejido sinovial de las articulaciones. Esto produce inflamación crónica y proliferación de la membrana sinovial, con formación de pannus que destruye cartílago y hueso. La interacción entre factores genéticos y ambientales desencadena esta respuesta patológica, aunque la causa exacta aún no está completamente aclarada2.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y COMPLICACIONES:

En las etapas iniciales, la artritis reumatoide se manifiesta con rigidez matutina prolongada, superior a una hora, acompañada de dolor, hinchazón y enrojecimiento en las pequeñas articulaciones, especialmente de manos y pies, afectadas de forma simétrica. A medida que la enfermedad progresa, pueden desarrollarse deformidades articulares, pérdida de movilidad y capacidad funcional, junto con síntomas generales como fatiga persistente, febrícula y malestar general.

Con el tiempo, también pueden presentarse manifestaciones extraarticulares, entre ellas los nódulos reumatoides subcutáneos, vasculitis, y compromiso de órganos internos como los pulmones (con derrame pleural o enfermedad intersticial) y el sistema cardiovascular, lo que incrementa el riesgo de complicaciones como enfermedad coronaria.

También puede haber complicaciones oculares (como epiescleritis o síndrome de Sjögren), anemia crónica, osteoporosis inducida por inflamación o por tratamientos, e infecciones debido a la inmunosupresión.

Además, los efectos adversos de los medicamentos (FAME, corticoides, biológicos) representan otro riesgo importante que requiere seguimiento regular2,3,5.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico se basa en la evaluación clínica, incluyendo historia y examen físico, junto con criterios como los del American College of Rheumatology (ACR) y la European League Against Rheumatism (EULAR). Los estudios de laboratorio incluyen la detección de factor reumatoide (FR), anticuerpos anti-CCP y marcadores inflamatorios como la velocidad de sedimentación globular (VSG) y proteína C reactiva (PCR). Estudios por imagen como radiografías, ecografía o resonancia magnética ayudan a evaluar el daño articular2,3.

SIGNOS DE ALARMA:

Es vital reconocer signos que puedan indicar un empeoramiento o la aparición de complicaciones, como aumento súbito e intenso del dolor articular, fiebre persistente sin causa aparente, pérdida de la función articular, inflamación intensa o síntomas extraarticulares graves, que requieren valoración médica inmediata.

También deben considerarse de alerta los síntomas extraarticulares graves, como dificultad respiratoria, dolor torácico, nódulos subcutáneos dolorosos, alteraciones visuales o manifestaciones neurológicas. La presencia de cualquiera de estos signos requiere una evaluación médica urgente para ajustar el tratamiento y prevenir daños mayores o compromisos sistémicos1,5.

TRATAMIENTO Y ABORDAJE ENFERMERO:

El tratamiento de la artritis reumatoide se basa en un enfoque integral y multidisciplinario que combina fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) como el metotrexato, antiinflamatorios no esteroideos (AINES), corticosteroides y, en algunos casos resistentes, terapias biológicas. El objetivo es reducir la inflamación, aliviar el dolor, prevenir el daño articular y mantener la funcionalidad. La rehabilitación física, la educación del paciente y el seguimiento regular son fundamentales para el control a largo plazo de la enfermedad1,4.

El abordaje de enfermería desempeña un papel clave en el manejo del paciente, centrado en la educación sobre el tratamiento y la adherencia terapéutica, el control de síntomas, el apoyo emocional y la promoción del autocuidado. Además, la enfermería contribuye a la detección temprana de efectos adversos de la medicación, fomenta hábitos de vida saludables y colabora en la coordinación del equipo de salud para una atención continua y personalizada1,4.

CONCLUSIÓN

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica autoinmune con un impacto significativo en la vida del paciente. El diagnóstico temprano y el tratamiento multidisciplinario son esenciales para controlar la inflamación, prevenir daños irreversibles y mejorar la calidad de vida. La educación y el acompañamiento continuo, con el apoyo del personal de enfermería, son fundamentales para un manejo exitoso.

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Neira F, Ortega JL. Tratamiento del dolor en la artritis reumatoide fundamentado en medicina basada en la evidencia. Rev Soc Esp Dolor. 2006;13(8):561–6. Disponible en: https://scielo.isciii.es/pdf/dolor/v13n8/evidencia.pdf
  3. Armas Rodríguez WE, Alarcón Medina GA, Ocampo Dávila FD, Arteaga CM, Arteaga Paredes PA. Artritis reumatoide, diagnóstico, evolución y tratamiento. Rev Cubana Reumatol [Internet]. 2019;21(3). Disponible en: http://scielo.sld.cu/pdf/rcur/v21n3/1817-5996-rcur-21-03-e114.pdf
  4. Benito Ruiz P, Pros Simón A. ¿Por qué un tratamiento precoz en la artritis reumatoide? Medifam. 2001;11(6):5–7. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1131-57682001000600005
  5. Ballina García FJ, Rodríguez Pérez A. Artritis reumatoide. Rev Esp Reumatol. 2000;27(6):256–259. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-reumatologia-29-articulo-artritis-reumatoide-11714

 

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