AUTORES
- Aurora Hurtado Abad. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Delicias Norte Zaragoza. España.
- María Pilar Lafuente Sánchez. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Delicias Norte Zaragoza. España.
- Sonia García Val. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Delicias Norte Zaragoza. España.
- Manuel Cerezo Royo. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Delicias Sur Zaragoza. España.
- Beatriz Viñuales Chueca. Enfermera Familiar y Comunitaria. Centro de Salud de Berbegal. Huesca, España.
- Natalia Fidalgo Pinilla. Enfermera de Pediatría. Centro de Salud Valdespartera Zaragoza. España.
RESUMEN
La osteoartritis es una enfermedad sistémica altamente prevalente en la población adulta mundial, afectando articulaciones en manos, rodillas y cadera. Siendo una de las principales causas de discapacidad y dolor. Su diagnóstico se realiza generalmente mediante la identificación de lesiones características en pruebas de imagen, aunque este diagnóstico suele llegar cuando la enfermedad ya se ha iniciado. El tratamiento inicial es farmacológico y sintomático, hasta que la enfermedad llega a su estadío final, que requiere de tratamiento quirúrgico. El papel de enfermería en el cuidado de estos pacientes es crucial, dado que la intervención de las enfermeras favorece un mejor afrontamiento de la enfermedad y una mejor calidad de vida.
PALABRAS CLAVE
Enfermedad reumática, osteoartritis de cadera, osteoartritis de rodilla, enfermería.
ABSTRACT
Osteoarthritis is a systemic illness highly prevalent in the global adulthood population. It affects joints in hands, knees and hips. It is one of the principal causes of disability and pain. Its diagnosis is made by image tests such as X-rays, although its diagnosis usually implies the illness has already started. Initial treatment is focused on pain relief using different kinds of drugs, until it reaches its final stage, requiring surgical treatment then. Nursing role attending these patients is crucial, because nurses interventions allow patients to reach a higher quality of life and a better coping illness mechanisms.
KEY WORDS
Rheumatic disease, hip osteoarthritis, knee osteoarthritis, nursing.
INTRODUCCIÓN
La osteoartritis (OA) es una enfermedad altamente prevalente en la actualidad, afectando a casi 500 millones de personas en el mundo, siendo la patología músculo-esquelética que más dolor y disfunción produce. Siendo así una de las principales causas de discapacidad en adultos, provocando una pérdida de la funcionalidad de la articulación y/o articulaciones afectadas, además de una reducción drástica de la calidad de vida de los pacientes afectados, representando así, una gran fuente de costes socio- sanitarios1,2. Dentro de esta patología podemos distinguir tres formas clínicas en función de la articulación afectada: de rodilla, manos o cadera. La OA de rodilla es la más prevalente de las tres formas, con un 3´8% de población mundial afectada por esta patología, en segundo lugar, se sitúa la OA de manos con un 1´3 % de prevalencia mundial y por último la OA de cadera con un 0´85%3.
ETIOLOGÍA:
La OA es una enfermedad sistémica de carácter dinámico causada por la combinación del estrés mecánico repetido sobre las estructuras articulares, que a su vez desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que produce un desequilibrio entre la actividad anabólica y catabólica de los condrocitos.
Durante el proceso osteoartrítico la composición del tejido cartilaginoso se va viendo alterada, perdiendo su integridad y volviéndose progresivamente más frágil y susceptible de roturas ante la acción de las fuerzas mecánicas que operan sobre él. En un primer momento, la erosión se produce en la superficie del tejido, progresivamente según van actuando las fuerzas sobre él, estas lesiones se profundizan y se extienden y se calcifican. Este fenómeno vuelve al tejido menos elástico y más susceptible a roturas, así como torna más rígida la articulación, limitando su rango funcional.
La respuesta tisular a este estímulo es un aumento de la actividad sintética de los condrocitos, que en el proceso desencadena una respuesta inflamatoria (citoquinas), esta desemboca en un mayor daño tisular y en la intervención de los osteocitos (calcificación y osificación), que en última instancia generan material óseo en los bordes articulares. Concluyendo en un estadio final caracterizado por una imposibilidad funcional y dolor agudo3,4,5.
FACTORES DE RIESGO:
La etiología de esta enfermedad está profundamente ligada a los factores de riesgo que la favorecen, dado que son los elementos desencadenantes de este mecanismo. Por ello podemos distinguir factores intrínsecos que atañen a la propia articulación afectada, y factores extrínsecos, relacionados con los hábitos de vida y el estado general del paciente.
Los factores de riesgo intrínsecos incluyen la morfología propia de la articulación, afectando profundamente a cómo está distribuye las fuerzas y a la biomecánica general de la estructura. Por ejemplo, la displasia de cadera favorece la aparición de OA de cadera dado que somete a los tejidos sinoviales y óseos a un estrés constante. Otras patologías como el pinzamiento femoro-acetabular suponen un factor de riesgo para el padecimiento de este tipo de OA, dado que el engrosamiento del cuello que produce este cuadro somete al cartílago acetabular y al labrum anterosuperior a un esfuerzo de compresión y un estrés estructural en los movimientos de flexión de la cadera. En ambos casos, estas circunstancias suponen un desgaste permanente que terminan en el desarrollo de la patología y el fallo total de la articulación. En todos los tipos de OA las lesiones previas de la articulación y sus estructuras anexas, dado que las lesiones pueden desencadenar el mecanismo inflamatorio de la enfermedad. También, estrés mecánico causado por una musculatura periarticular débil, puede contribuir al desarrollo de la OA, dado que la función de esta es absorber parte de los impactos que sufre la articulación, así como protegerla de movimientos aberrantes 4-6. Asimismo, los agentes externos que pueden desencadenar la enfermedad son: la edad, a partir de los 55 años se produce una disminución de la densidad de condrocitos, que produce un descenso de la densidad de la matriz extracelular del tejido sinovial, así como el descenso en la producción de proteoglicanos y el menor tamaño e irregularidad de los que todavía se producen. El peso es otro de estos factores de riesgo, dado que un mayor IMC supone un mayor estrés sobre las estructuras articulares (sobre todo en el caso de la OA de cadera y de rodilla).
La ocupación es otro importante factor de riesgo, los trabajos muy exigentes físicamente o la exposición constante a deportes de alto impacto pueden suponer un estrés articular constante que termine por desencadenar la enfermedad.
Otros factores extrínsecos a tener en cuenta son el grupo étnico, los antecedentes familiares del padecimiento de la enfermedad (relacionados con la morfología de la articulación), la diabetes (aumento del estrés oxidativo del tejido sinovial por aumento de la glucosa en él), dislipemia y niveles bajos de vitamina D3,4,6.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de esta enfermedad se realiza principalmente mediante pruebas de imagen como radiografías o tomografías computerizadas que permiten observar lesiones características de esta patología (Escala de Kellgren- Lawrence). Aunque estos métodos permiten identificar la enfermedad una vez ésta ya se ha iniciado, existen alternativas como la analítica de sangre mediante PCR y sedimentación eritrocitaria 7. Según Ali Mobasheri et al. uno de los métodos más prometedores para el diagnóstico temprano de la enfermedad son los biomarcadores como el micro ARN (reguladores post-transcripcionales que se encuentran desregulados en el tejido osteoartrítico)1.
Sin embargo, dado que el principal diagnóstico de la enfermedad se hace mediante pruebas de imagen, el dolor aparece como principal síntoma, junto con las lesiones que se aprecian en dichas pruebas. Asimismo, también cabe destacar que junto con el dolor aparecen signos como rigidez matutina, reducción del rango de movilidad, crepitaciones, inestabilidad articular, inflamación, debilidad muscular, fatiga y estrés psicológico asociado al dolor4.
TRATAMIENTO:
El tratamiento de esta enfermedad suele ser farmacológico para alivio del dolor y en última instancia quirúrgico en los estadíos finales de la enfermedad. En el caso del tratamiento conservador con fármacos encontramos como primera línea de elección AINEs y pirazolonas, habiendo demostrado en estudios clínicos mayor eficacia que los placebos. Asimismo, como alternativa la Duloxetina ha mostrado una reducción significativa del dolor neuropático y mejora de la movilidad en la OA de rodilla. Otra alternativa farmacológica es la inyección de corticoesteroides intraarticulares, aunque su uso es controvertido dado que su efectividad más allá de los seis meses es limitada. Existen otras alternativas como la glucosamina, el condroitín sulfato o la inyección intraarticular de hialuronano, pero estos tratamientos no presentan eficacia demostrada. También cabe destacar el uso de factores de crecimiento nervioso (como el Tanezumab) como nueva línea de tratamiento.
Cuando el tratamiento farmacológico no es eficaz o el avance de la enfermedad produce un dolor o una inmovilidad articular pronunciada, la alternativa es el tratamiento quirúrgico de sustitución, aunque este implica posibles complicaciones como trombosis venosa profunda, infección de la herida quirúrgica, lesión neuromuscular o fracturas peri-implante4.
EL ROL DE ENFERMERÍA:
El papel que desarrollan los profesionales de enfermería en la atención de los pacientes con OA, es muy importante dado que sus intervenciones favorecen en la mejora de la calidad de vida y el afrontamiento de los pacientes de la enfermedad y su autopercepción respecto a ella. Los equipos de enfermería realizan labores de cuidado de los pacientes con enfermedades reumáticas facilitando estrategias y herramientas de afrontamiento para el manejo de la enfermedad y del dolor, formación en la automedicación, administrando fármacos intravenosos, vigilando los efectos adversos del tratamiento farmacológico, y realizando labores de prevención de factores de riesgo. Por ejemplo, al realizar intervenciones de promoción de la salud se reduce la incidencia de factores de riesgo como la obesidad o la diabetes. Resulta vital la atención multidisciplinar de la enfermedad y las intervenciones sobre los factores de riesgo que favorecen la enfermedad, aunque todavía existe una falta de estandarización de los procedimientos9.
BIBLIOGRAFÍA
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