Traumatismos óseos en población infantil, primeros auxilios. Artículo monográfico

21 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Belén Pérez Romano, Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria. Zaragoza, España.
  2. Carmen Tricas Ranchal, Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria.
  3. María Alicia Gamboa Vega, Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria.
  4. Amaia Fernández Zapata, Enfermera Especialista en Atención Familiar y Comunitaria.
  5. Jesús Sáez Martínez, Enfermero Especialista en Atención Familiar y Comunitaria.
  6. ⁠María Granada González, Enfermera.

 

RESUMEN

Los accidentes son la primera causa de muerte en los niños. Además, son mucho más frecuentes en los niños que en los adultos, siendo los traumatismos los más predominantes, entre ellos, los traumatismos óseos. En las primeras edades, los niños carecen de preparación y experiencia para hacer frente a los peligros, por tanto, los padres, maestros y educadores en general, son quienes deben protegerlos y aplicar de una forma especial las medidas de seguridad.

PALABRAS CLAVE

Enfermería, accidentes, primeros auxilios.

ABSTRACT

Accidents are the leading cause of death in children. Moreover, they are much more frequent in children than in adults, being traumatisms the most predominant, among them, bone traumatisms. In the early ages, children lack preparation and experience to face dangers, therefore, parents, teachers and educators in general, are the ones who must protect them and apply safety measures in a special way. 

KEY WORDS

Nursing, accidents, first aid.

DESARROLLO DEL TEMA

Los accidentes son la primera causa de muerte en los niños. Además, son mucho más frecuentes en los niños que en los adultos, ya que no tienen noción del peligro. La edad en la que son más frecuentes los accidentes infantiles es entre los 2 y 3 años, y entre los 11 y 14 años. Además, los niños sufren más accidentes que las niñas. Estos accidentes son hechos evitables y prevenibles, por eso la OMS propone sustituir la palabra accidente, la cual tiene una connotación de inevitable, por lesión no intencionada1,2.

Los accidentes que destacan en la infancia son lesiones por cuerpos extraños, intoxicaciones, quemaduras, mordeduras, arañazos y picaduras, ahogamientos y traumatismos, siendo estos últimos los más predominantes, los cuales podemos definir como las lesiones provocadas por una fuerza traumática externa1,3.

En este trabajo hablaremos de los traumatismos óseos y oculares. Para entenderlos, hay que tener en cuenta que el niño no es un hombre en miniatura y su anatomía es muy distinta a la del adulto4.

Ante estos traumatismos, los adultos deben saber responder y actuar, es decir, deben saber realizar los primeros auxilios básicos. Éstos se definen como cuidados inmediatos y acciones prestadas a la persona lesionada (en nuestro caso, niños) cuyas lesiones aparecen habitualmente de forma súbita, hasta la llegada del personal sanitario especializado. Para que esto se realice de forma efectiva, se debe seguir la secuencia de actuación ante una emergencia que consiste en proteger, avisar y socorrer.

TRAUMATISMOS ÓSEOS:

El aumento de la actividad deportiva en niños ha supuesto un aumento de las lesiones esqueléticas en ellos, siendo las caídas la causa más frecuente. Éstas varían según la edad y la mayoría son evitables. Los niños entre 1 a 4 años, es probable que se caigan de muebles, andadores, escaleras, cambiadores, tronas, etc.; mientras que en los más mayores se suele deber a deportes como montar a caballo, bicicleta, etc2,3.

Además, los niños tienen el aparato locomotor más elástico y menor masa muscular, lo que los hace más susceptibles a lesiones4.

PRIMEROS AUXILIOS:

Los niños son más susceptibles a una serie de lesiones, como son los traumatismos craneales, dentales, torácicos y en extremidades3,5.

 

TRAUMATISMOS CRANEALES:

Se refiere a la lesión en el cuero cabelludo, cráneo o más profundamente, el cerebro, suponiendo la 1ª causa de muerte5. Los signos de alarma en un traumatismo craneal son3:

–     Irritabilidad (llanto continuo en los niños más pequeños), somnolencia excesiva, dificultad para despertarlo, está confuso, incluso pérdida del conocimiento.

–       Sangre o un líquido claro por la nariz o el oído.

–       Hematoma bajo ambos ojos o tras las orejas.

–       Dificultad para mover alguna extremidad.

–       Desigualdad entre ambas pupilas.

–       Hematoma muy grande o una zona hundida de la cabeza.

–       Amnesia: no recuerda el golpe o lo que sucedió después.

–       Dolor de cabeza o vómitos persistentes.

–       Alteración del habla, de la vista o del equilibrio.

–       Convulsiones o movimientos extraños.

 

Las lesiones pueden ser desde leves hasta moderadas/graves, donde la actuación será diferente para una u otra5.

Traumatismo leve:

Debe observarse al niño durante las primeras 24-48 horas para vigilar la aparición de los signos de alarma3,5.

Si se trata de un hematoma sin herida, aplicar hielo envuelto en una gasa y, si el golpe fue en la frente, es posible que el hematoma aparezca en los párpados, lo que es normal y no representa ningún problema para los ojos5.

En caso de que se haya hecho una herida y sangre abundantemente, debe lavarse bajo el grifo presionando la herida con una gasa para detener la hemorragia y debe aplicarse hielo envuelto en un paño5.

Si el golpe ha sido importante, hay que evaluar al niño cada 2-3 horas y, aunque se le puede dejar dormir, hay que despertarlo un par de veces para comprobar su estado general. Se le puede dar un analgésico como Dalsy (ibuprofeno) o Apiretal (paracetamol) si presenta una cefalea leve. A su vez, se debe mantener un ambiente tranquilo y silencioso, levantar un poco la cabecera de su cama, ofrecerle líquidos fríos en pequeñas tomas para no favorecer los vómitos y evitar esfuerzos físicos o juegos violentos durante las primeras 24 horas tras el golpe3.

Debe acudir a un Servicio de Urgencias si3:

–   Empeora su estado general.

–   El hematoma evoluciona.

–   Observa cualquier síntoma o signo que considere anormal o le preocupe.

–   El traumatismo craneal ha sido de alto impacto, como un accidente de tráfico o una caída de más de 1 metro de altura.

–   Es un lactante menor de 1 año5.

 

Traumatismo moderado/grave

Lo primero que hay que hacer es comprobar su nivel de consciencia y pedir ayuda llamando al 061 o al 1125.

Si está inconsciente, deben revisarse las vías respiratorias, la respiración y frecuencia cardiaca del niño y, de ser necesario, iniciar la reanimación cardiopulmonar (RCP), teniendo en cuenta que es diferente para niños que en adultos5.

Si la respiración y la frecuencia cardíaca son normales, pero el niño está inconsciente, se debe tratar como si hubiera una lesión de columna. Debe estabilizarse la cabeza y el cuello, colocando las manos en ambos lados de la cabeza del niño, manteniéndola en línea con la columna y evitando el movimiento. Por último, esperar a que llegue la ayuda médica5.

Si el niño está vomitando, debe girar la cabeza, el cuello y el cuerpo (en bloque) para prevenir el ahogamiento, además, esto también le protege la columna5.

Ante cualquier sangrado, debe detenerse presionando firmemente con un pedazo de tela limpia sobre la herida. Si la sangre empapa la tela, coloca otro pedazo encima de la primera, sin quitarse la que ya estaba5.

Si se sospecha que se produjo una fractura craneal, no debe aplicarse presión directa en el sitio del sangrado, ni tampoco retirar ningún residuo de la herida. Debe cubrirse la herida con un apósito de gasa estéril y aplicar hielo en el área inflamada5.

En ningún momento debe dejarse solo al niño ni moverlo, especialmente su cuello si se sospecha de una lesión en la columna cervical. Tampoco se debe sacudir al niño si parece mareado. Además, si lleva casco y se sospecha que se produjo un traumatismo craneal grave, no hay que quitárselo y tampoco los objetos que sobresalgan de una herida3.

 

TRAUMATISMOS DENTALES:

En general, se acudirá al pediatra por un traumatismo dental (ya sea un diente de leche o uno permanente), para que valore la necesidad de remisión al dentista, para medidas más específicas6.

Los traumatismos dentales son muy fáciles de reconocer, ya sea por un sangrado en la boca o por la fractura visible de algún diente, lengua o desgarro del frenillo superior. Los dientes de leche suelen luxarse y/o moverse, siendo los incisivos superiores los más afectados5, 6.

Diente primario o de leche:

No es una situación urgente, siendo la prevención del resto de dientes el objetivo principal5.

Diente permanente:

Pueden darse dos situaciones, una extrusión o una avulsión. En el caso de extrusión, es decir, la luxación del diente hacia fuera, los dientes deberán ser realineados e inmovilizados en el momento, ya que sino el diente puede quedar fijo en posición anormal. En caso de avulsión, es decir, cuando el diente es desplazado completamente, debe actuarse en los primeros 30-60 minutos ya que se trata de una verdadera urgencia. El diente puede ser reimplantado por cualquier persona capaz como padre, entrenador, pediatra, etc. En primer lugar, debemos encontrar el diente y después aclararlo sin frotar con agua o suero salino, sosteniéndolo por la corona, no por la raíz. Finalmente, acudir a un centro especializado o urgencias6.

 

TRAUMATISMOS TORÁCICOS (TT):

En los niños son menos frecuentes que en los adultos, pero son más letales ya que su caja costal presenta mayor flexibilidad. Suponen la 2ª causa de muerte en niños, después de los craneales, debido a que suelen estar causados por mayores impactos, siendo frecuentes las lesiones multisistémicas, lo que aumenta su gravedad5.

Las lesiones más comunes son la contusión pulmonar, hemotórax, neumotórax y fracturas costales, las cuales pueden coexistir7.

Los síntomas más comunes de un traumatismo torácico son7:

–   Dolor.

–   Dificultad respiratoria.

–   Respiración acelerada y superficial.

–   Mareo.

–   Disminución del nivel de conciencia.

 

En principio, ante un TT solo observaremos. Acudiremos al médico de urgencia en caso de que5:

–   El dolor sea intenso o dificulte la respiración.

–   Expectoración con sangre.

–   La tos o la movilidad produzcan dolor.

 

El principal objetivo es procurar que haya buena ventilación, sin olvidar la valoración de los pulsos periféricos5.

Si se sospecha de fractura de costillas, presionaremos con las manos sobre la caja torácica o colocaremos al accidentado en decúbito lateral sobre el lado afectado5.

En las heridas abiertas en las que se observe salida de sangre y aire, taponar con apósitos y encima colocar un plástico que impida que entre aire al interior de los pulmones, sellando este apósito con esparadrapos, pero dejando una esquina del mismo sin tapar del todo. En este tipo de heridas es mejor la postura de semiincorporado6.

 

TRAUMATISMOS EN LAS EXTREMIDADES:

Las lesiones en las extremidades pueden ir desde un esguince, una luxación, hasta una fractura, y se reconocen por una herida, hematoma o dolor en la zona golpeada5.

Como primera medida, retiraremos los anillos, pulseras, relojes o todo aquello que se encuentre en el miembro afectado3.

Esguince o luxación:

En los esguinces existe siempre el antecedente de una caída o torcedura y, en algunas ocasiones, un crujido en el momento de producirse. El área afectada duele y está inflamada, hay pérdida de la movilidad y a veces equimosis. El dolor es inmediato y localizado en la zona de la lesión, aunque después disminuirá, para volver a intensificarse a las 2-3 horas (dolor en 3 tiempos)5.

En las luxaciones generalmente existe una deformidad evidente de la articulación afectada, donde el movimiento es doloroso y está limitado8.

Tanto para los esguinces como para las luxaciones, se debe aplicar frío sobre la zona golpeada, comprimir durante 10 minutos para evitar el hematoma y elevar la zona golpeada para disminuir la hinchazón. Se debe guardar reposo hasta que remita el dolor, pero si persiste se le puede dar un analgésico. Acudir al médico si aparece inflamación importante, deformidad o el dolor no remite5.

 

Fracturas:

Una fractura es la pérdida de continuidad normal del hueso o cartílago, a consecuencia de golpes, fuerzas o tracciones cuyas intensidades superen la elasticidad del hueso. Las fracturas pueden ser5:

–   Cerrada: el hueso está roto pero la piel ha quedado intacta.

–   Abierta: el hueso está roto y además la piel ha quedado lesionada. Uno de los fragmentos óseos de la fractura atraviesa el interior de la piel de la zona de la lesión produciéndo una herida.

Las fracturas de antebrazo son las más frecuentes en la infancia. A nivel del codo, las fracturas supracondíleas son las más frecuentes y potencialmente graves. En el miembro inferior, las lesiones más habituales, son las fracturas de diáfisis tibial5.

Los síntomas más frecuentes son5:

–   Dolor que aumenta con la movilización del miembro roto.

–   Deformidad de la zona, que puede variar desde una simple hinchazón, hasta la pérdida de alineación del miembro roto.

–       Impotencia funcional Entre los signos de alarma destacan:

–   Pérdida de alineación del miembro.

–   Acortamiento del miembro.

–   Fractura abierta.

–   Sospecha de lesión de cabeza, pelvis, muslos y columna vertebral.

–   Palidez, frialdad en los dedos.

–   Imposibilidad de mover los dedos.

–   Hormigueos o calambres.

 

Además, todas estas complicaciones pueden verse agravadas por una manipulación incorrecta del niño o del miembro afectado5.

El pilar básico del tratamiento en una fractura cerrada es la inmovilización del miembro lesionado, cuyos principales objetivos son: aliviar el dolor y evitar posibles complicaciones. Se debe realizar en la posición en la que se encuentre, utilizando lo que se pueda, como férulas, madera o cartones duros. En caso de fractura en la pierna, se puede inmovilizar con la pierna sana; mientras que en los brazos puede colocarse un cabestrillo con un simple pañuelo, colocando el brazo afecto sobre el tórax5.

Después, ataremos todo con un vendaje o correas por encima y por debajo del hueso lesionado, nunca sobre la zona de fractura, dejando los dedos visibles tras la inmovilización y asegurándonos de que no está demasiado apretada. Posteriormente acudiremos al centro sanitario/hospital más cercano5.

Si se trata de una fractura abierta, para prevenir que se infecte, lavamos con agua o suero fisiológico para retirar todo aquello que la pueda contaminar y la cubriremos con gasa estéril o una tela limpia5.

Si además de una fractura de una extremidad nos encontramos con pacientes poli traumatizados, accidentes de tráfico o pacientes en los que se sospeche de fractura craneal, de columna vertebral o de pelvis, la actuación se limitará a observar y controlar las funciones vitales de respiración y circulación sanguínea, y así evitar lesiones sobreañadidas por una inadecuada manipulación o transporte. Está contraindicado alinear la posible fractura o luxación y dar comida o bebida, por si en el hospital necesita ser operado3.

 

MEDIDAS PREVENTIVAS:

Es posible prevenir de forma efectiva las lesiones de diferentes maneras7:

–   Evitando la exposición de los niños a ciertos incidentes que podrían causar una lesión, lo que se denomina prevención primaria.

–   Reduciendo las consecuencias de estos incidentes en el caso de que lleguen a producirse, lo que se conoce como prevención secundaria.

–   Proporcionando el tratamiento más efectivo para reducir la gravedad y las secuelas de las lesiones, lo que se conoce como prevención terciaria.

 

Cabe mencionar la existencia de una aplicación gratuita para el móvil, llamada “Prevención de accidentes y primeros auxilios para niños y niñas” realizada por la Cruz Roja. Está destinada para niños entre 6 a 8 años, que les enseña a saber actuar e identificar las diferentes situaciones de peligro. Se puede descargar a través del “play store” o “Apple store”5.

En las primeras edades, los niños carecen de preparación y experiencia para hacer frente a los peligros, por tanto, los padres, maestros y educadores en general, son quienes deben protegerlos y aplicar de una forma especial las medidas de seguridad. Tal como dijo la Convención sobre los Derechos del Niño (1989), debe garantizarse la seguridad en el cuidado y la protección de los niños7.

Las consultas de pediatría proporcionan una buena oportunidad para hacer educación y dar consejo a los padres, debiendo preguntar por las medidas adoptadas por la familia para la prevención de accidentes infantiles y, en su caso, reforzarlas. En todas las consultas haremos hincapié en una buena nutrición, ya que es fundamental para el crecimiento de los huesos y su mineralización9.

Los aspectos preventivos más importantes cambian dependiendo de la edad del niño. A continuación, nombramos una serie de recomendaciones para prevenir los traumatismos óseos5:

 

En casa5:

–   Evitar elementos peligrosos del hogar (puertas, ventanas, ángulos de puertas)9.

–   Utilizar protectores para los muebles con esquinas y cantos agudos2.

–   Colocar vallas que eviten el acceso a las escaleras7.

–   Instalar sistemas de seguridad para bebés en las ventanas y balcones.

–   Colocar cunas, sillas, camas, sofás y otros muebles a los que pueda trepar el niño lejos de las ventanas.

–   No dejar nunca a un bebé solo en un lugar alto como la cama, el sofá o el cambiador.

–   Colocar algún elemento amortiguador de caídas junto a la cama o cuna.

–   Evitar que el niño camine con el suelo mojado.

–   Retirar de casa todos los objetos que pueden producir caídas, como alfombras.

–   Sujetar siempre al bebé con cintas de seguridad o arneses de cinco puntos en tronas, balancines, etc2.

 

Durante el juego5:

–   Supervisar a los niños en sus actividades de ocio.

–   Supervisar a los niños en las piscinas.

–   Prevención de la conducta violenta y el uso de armas en adolescentes.

–   Utilizar medidas de seguridad en bicicleta, ciclomotor y monopatín9.

–   Si se dispone de jardín o terraza con áreas de juego, colocar un suelo adecuado para amortiguar golpes (goma o arena, por ejemplo).

–   Elegir en el supermercado un carrito con silla infantil con arnés. Aunque lo más seguro es que el niño no se suba a ningún carrito2.

 

En el automóvil 9:

–   Instalar medidas de seguridad en el automóvil.

–   Enseñar educación vial.

Finalmente, hay que hacerles ver a los padres que no se debe caer en la sobreprotección, Deben guiar a los niños para que adquieran autonomía y seguridad, y sepan enfrentarse a los riesgos progresivamente7.

 

BOTIQUÍN:

Para poder actuar rápidamente en caso de que ocurra un accidente, es necesario estar preparado y para ello es conveniente contar con un botiquín bien provisto. Este botiquín debería estar en casas, lugares públicos y en el coche. Además, debe estar bien ordenado para que sea fácil encontrar los materiales, y todos los de la casa deben conocerlo y saber dónde está cada uno. Debería situarse en un sitio accesible, pero lejos de una fuente directa de calor y del alcance de los niños, con un sistema de apertura de seguridad y material resistente y fácilmente transportable. Cada vez que se utilice hay que reponer el material usado, desechar lo que esté caducado y revisarlo periódicamente. También sería conveniente disponer de un listado de teléfonos de emergencia, como el 112/061 y el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología: 9156204202, 3.

Algunos elementos que deberían estar incluidos son2:

–       Suero fisiológico para limpiar heridas.

–       Antisépticos como la povidona yodada para la desinfección de heridas.

–    Compresas de gasa, gasas estériles, vendas (elásticas y de algodón), tiritas y esparadrapo hipoalergénico para cubrir las lesiones.

–       Tijeras y pinzas.

–       Termómetro.

–       Paracetamol (en niños Apiretal) e ibuprofeno (en niños Dalsy).

–       Pañuelos y toallitas limpiadoras sin alcohol.

–       Guantes desechables.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Fernández Solar M., Fernández Solar I. Primeros auxilios de niños y bebés, Actuación y Tratamiento. [monografía en Internet]. Vigo: ciencias; 2015 [acceso 8 de mayo de 2024]. Disponible en: https://issuu.com/3ciencias/docs/primeros_auxilios_de_ni__os_y_bebes
  2. Huertas A. Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil. [monografía en Internet]. Madrid: Fundación MAPFRE, AEP; 2017 [acceso 14 de mayo de 2024]. Disponible en:https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia_aepfm_prevencion_lesiones_infantiles.pdf
  3. Huertas A. Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil. [monografía en Internet]. Madrid: Fundación MAPFRE, AEP; 2016 [acceso 14 de    mayo de 2024]. Disponible en:https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/guia-padres-prevencionlesiones-no-intencionadas.pdf
  4. Bueno Sánchez AM. Curso de Actualización Pediatría, lesiones traumáticas agudas. [monografía en Internet]. Madrid: AEPap, Lúa Ediciones 3.0: p. 41-45; 2015 [acceso 11 de   mayo de 2024]. Disponible en:https://www.aepap.org/sites/default/files/cursoaepap2015p41-45.pdf
  5. Casado Flores J. Guía práctica de primeros auxilios para padres [monografía en Internet]. Madrid: Ergon; 2017 [acceso 14 de mayo de 2024]. Disponible en: https://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application/pdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename=guia+primeros+auxilios+para+padres+y+madres.pdf&blobheadervalue2=language=es&site=HospitalNinoJesus&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1352937658995&ssbinary=true  
  6. Primeros auxilios pediátricos [monografía en internet]. Maz Prevención [acceso 8 de mayo de 2024].  Disponible en: http://www.colegiomaestroavila.es/images/MANUAL_PRIMEROS_AUXILIOS_PEDI%C3%81TRICOS_SPMAS_3.pdf
  7. Azkunaga B., Benítez T. Guía para padres sobre la prevención de lesiones no intencionadas en la edad infantil: p. 34-191 [monografía en internet]. Madrid: Asociación Española de Pediatría; 2016 [acceso el 8 de mayo de 2024]. Disponible en: https/comite-seguridad-y-prevencion-lesiones-no-intencionadasen-infancia/documentos/guia-padres-prevencion-lesiones-nointencionadas
  8. Sainz Ruiz R., Galo Martínez J., Pérez Gutiérrez E. Principales motivos de consulta, traumatismos en miembros de niños y adolescentes: Vol. 2, p. 67-73. [monografía en internet]. Madrid: Atención Primaria; 2009 [acceso 8 de mayo de 2024]. Disponible en: http://archivos.fapap.es/files/639-747RUTA/traumatismo2_2PDF.pdf  Servicio Extremeño de Salud, Consejería de Sanidad y Consumo. Guía de actividades preventivas y promoción de la salud en la infancia y adolescencia. [monografía en Internet]. Extremadura: Junta de
  9. Extremadura; 2007 [acceso 8 de mayo de 2024]. Disponible en: https://www.spapex.es/psi/guia_actividades_preventivas_inf_adol.pdf

 

 

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