AUTORES
- Laura Gracia Sesé. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- María Iglesias Montori, Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España
- Daniel Francés Muñoz. Graduado universitario en enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Belén Lladró Sáenz. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza, España.
- Christian Cardiel Hernández. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Josselyn Gabriela Tipán Chiliguano. Graduada Universitaria en Enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
La vía subcutánea es la vía de elección cuando la vía oral no está indicada. Es utilizada sobre todo en pacientes geriátricos hospitalizados y pacientes terminales en cuidados paliativos. Es de fácil manejo, indolora, presenta una absorción muy parecida a la intravenosa y con muchas menos complicaciones que las otras vías de administración. Se puede utilizar como tratamiento puntual o como infusión continua. Disponemos de un amplio abanico de los fármacos que se pueden administrar por esta vía.
PALABRAS CLAVE
Tejido subcutáneo, vías de administración de medicamentos, cuidados paliativos, geriatría.
ABSTRACT
The subcutaneous route is the route of choice when the oral route is not indicated. It is used especially in hospitalized geriatric patients and terminal patients in palliative care. It is easy to handle, painless, has absorption very similar to intravenous and with many fewer complications than other routes of administration. It can be used as a one-off treatment or as a continuous infusion. We have a wide range of drugs that can be administered through this route.
KEY WORDS
Subcutaneous tissue, drug administration routes, palliative care, geriatrics.
DESARROLLO DEL TEMA
A la hora de la administración de medicamentos o la rehidratación de un paciente disponemos de diferentes vías de administración: intravenosa, intramuscular, tópica, rectal, intradérmica, subcutánea u oral; siendo de elección ésta última1.
La vía subcutánea es de elección para aquellos pacientes en los que la vía oral o la vía intravenosa no está disponible. Estos pacientes suelen ser los pacientes geriátricos hospitalizados o pacientes terminales en cuidados paliativos2.
Se entiende como administración subcutánea el introducir el tratamiento en el tejido celular subcutáneo a través de una aguja o una palomilla subcutánea3.
Esta vía es utilizada tanto en la administración puntual de fármacos, como en la infusión continua. Los medicamentos con propiedades hidrosolubles son los más seguros de administrar y los que conllevan menos efectos adversos4.
Es una vía eficaz ya que la velocidad de absorción del fármaco por vía subcutánea es similar a la intravenosa, alcanzando el pico a las 15 o 30 minutos de la administración. Los factores que influyen en la absorción del mismo son:
- Flujo sanguíneo de la zona de administración. El cual puede ser modificable, incrementándose con la aplicación de calor, masaje local o incluso ejercicio de la extremidad; o disminuido por el frío local o la administración de vasoconstrictores.
- Características del fármaco administrado. Los fármacos hidrosolubles, neutros o isotónicos se absorben de manera más rápida y segura, dando importancia también a la concentración del fármaco.
- Volumen administrado. No se debe administrar un volumen mayor de dos mililitros.
- Lugar de administración3,5.
VENTAJAS E INCONVENIENTES:
En cuanto a las ventajas es una vía poco agresiva, sencilla y poco dolorosa. Permite una mayor autonomía ya que se puede enseñar al paciente y/o a la familia para la administración de manera domiciliaria favoreciendo la disminución del número de ingresos y del coste sanitario. Es de fácil mantenimiento ya que no precisa ser heparinizada. Facilita el control de los síntomas cuando no es suficiente la vía oral. Eficiente en paciente con bajo nivel de consciencia.
Los inconvenientes o las complicaciones derivadas de esta vía son escasas. Las más frecuentes son la irritación local, se soluciona cambiando el lugar de punción; infección local, poco frecuente si se mantienen las medidas de asepsia; se debe vigilar color, dolor e inflamación de la zona de punción; edema, ya que la capacidad de absorción es limitada; hematomas, hemorragias o induración de la zona o la salida accidental del catéter3,5.
INDICACIONES:
En los siguientes casos está indicada la vía subcutánea: incapacidad de deglución, obstrucción intestinal, náuseas o vómitos incontrolables, bajo nivel de conciencia, confusión, agitación, necesidad de absorción lenta y constante, intolerancia a opioides por vía oral o necesidad de dosis altas de los mismos, convulsiones, cuidados paliativos, situación de agonía y la necesidad de evitar el metabolismo hepático1,3.
COLOCACIÓN DE LA VÍA SUBCUTÁNEA:
Se utiliza una palomilla subcutánea, suelen tener un calibre 21G ó 23G. Previo lavado de manos y colocación de guantes no estériles, se purga la palomilla con suero fisiológico o con el medicamento a administrar. Se desinfecta la piel con clorhexidina alcohólica en una zona limpia y sana. Las zonas de elección son la infraclavicular, deltoidea, abdominal, anterolateral del muslo y la escapular. Se pellizca la piel para identificar el tejido subcutáneo y se procede a colocar la palomilla en un ángulo de cuarenta y cinco grados. Se asegura con un apósito de vía transparente para poder valorar la evolución del sitio de punción y se debe mantener limpio y seco cambiándolo por uno nuevo según el protocolo de la unidad (7 días máximo)1,3.
UTILIZACIÓN DE LA VÍA SUBCUTÁNEA:
Se puede utilizar la vía subcutánea de manera intermitente o continua.
- La infusión subcutánea intermitente o puntual se administran diferentes medicamentos en forma de bolo, no mayores de dos o tres mililitros.
- La infusión subcutánea continua, se logra una administración mantenida y constante ya sea de fármacos o de sueroterapia con bombas de infusión continua, sistemas dosi-flow o elastómeros.
En el caso de hidratación al paciente con sueroterapia subcutánea esta no debe superar volúmenes de entre 500 y 1500 mililitros diarios de suero fisiológico 0,9%, glucosalino al 33% o glucosado al 5%.; siendo el abdomen de elección para la administración. La infusión nocturna durante 12 horas es mejor tolerada1,3,5.
Está contraindicada en casos de shock, alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico, anasarca, alteraciones de la coagulación y caquexia extrema5.
FÁRMACOS EMPLEADOS:
El marco de actuación en la vía subcutánea es amplio. Es imperativo reconocer los medicamentos que se pueden administrar en bolo y cuáles emplear en infusión continua.
Los fármacos más frecuentemente utilizados son: cloruro mórfico, tramadol, butilescopolamina, escopolamina, metadona, metoclopramida, haloperidol, midazolam, levomepromazina y dexametasona.
Aunque también se pueden utilizar ranitidina, omeprazol, furosemida, ketorolaco, bicarbonato, dexclorfeniramina y ondansetrón entre otros.
En el caso de administración puntual o en bolo se debe tener en cuenta los fármacos más irritantes o aquellos que pueden precipitar si se mezclan. Como es la dexametasona, que solamente se puede mezclar con cloruro mórfico aunque se prefiere la administración de este medicamento por una palomilla independiente1,3.
En la administración continua hay que tener en cuenta la compatibilidad al juntar unos fármacos con otros, cuantos más fármacos se unen mayor riesgo de precipitación de la mezcla.
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