Artritis reumatoide. Artículo monográfico

4 agosto 2024

AUTORES

  1. David Guardiola Lafuente. Fisioterapeuta Residencia Virgen de la Peña, Calatayud, Zaragoza.
  2. Ana Cristina Santiago Couso. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Maria Jesús Lozano Molina. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Susana Martínez Cabriada. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Almudena Brualla Rodríguez. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  6. Ana Cristina Bastaros Andrés. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

La artritis reumatoide es una enfermedad sistémica, de origen autoinmune, predominantemente articular, que afecta sobre todo a las pequeñas articulaciones de manos y pies, de forma simétrica.

Es una forma de artritis que causa dolor, inflamación y rigidez, con pérdida de la función articular. Puede afectar a cualquier articulación, pero la más común es en muñecas y dedos.

Es más frecuente en mujeres que en hombres. Suele comenzar a mediana edad, aunque es más común en adultos mayores.

Aparece en cortos periodos de tiempo o en forma de brotes. El curso es variable. Las formas severas pueden durar toda la vida.

No se conoce su causa. Los genes, el ambiente y las hormonas pueden tener un papel importante.

PALABRAS CLAVE

Sistémica, autoinmune, articular, simétrica.

ABSTRACT

Rheumatoid arthritis is a systemic disease, of autoimmune origin, predominantly joint, which mainly affects the small joints of the hands and feet, symmetrically.

It is a form of arthritis that causes pain, inflammation, and stiffness, with loss of joint function. It can affect any joint, but the most common is in the wrists and fingers.

It is more common in women than in men. It usually begins in middle age, although it is more common in older adults.

It appears in short periods of time or in the form of outbreaks. The course is variable. Severe forms can last a lifetime.

Its cause is not known. Genes, environment, and hormones can all play a role.

KEY WORDS

Systemic, autoimmune, joint, symmetrical.

INTRODUCCIÓN

La artritis reumatoide es un trastorno inflamatorio crónico, con afectación articular. En algunos casos, la afección puede dañar a distintos órganos como piel, ojos, pulmones, corazón y vasos sanguíneos.

Se considera un trastorno autoinmune, ya que el propio sistema inmune ataca por error los tejidos del cuerpo.

A diferencia del daño por desgaste de la osteoartritis, la artritis reumatoide afecta al revestimiento de las articulaciones y causa inflamación y dolor, ocasionando finalmente erosión ósea y deformidad de la articulación. Dicha inflamación es la que puede dañar a otras partes del cuerpo, limitando la movilidad por deformación. En casos más graves puede causar discapacidad física1.

La afectación de la artritis reumatoide a nivel mundial es del 1% de la población, afectando a las mujeres, con una frecuencia de 2 a 3 veces superior que en varones. El inicio de la manifestación comprende entre 35 y 50 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.

En niños se da un trastorno similar. En estos casos se denomina artritis idiopática juvenil.

No se conoce la causa exacta de dicha enfermedad y es considerada enfermedad autoinmune2.

DESARROLLO DEL TEMA

En sus inicios, la artritis reumatoide tiende a afectar primero a las articulaciones más pequeñas, especialmente manos y pies. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas se extienden a muñecas, rodillas, codos, caderas y hombros. Lo más frecuente es la afectación simétrica, de ambos lados del cuerpo.

Un 40% de las personas pueden presentar signos y síntomas en zonas no articulares como ojos, piel, pulmones, riñones, corazón… Estos signos y síntomas pueden variar en intensidad y duración, e incluso aparecer y desaparecer. Los periodos de mayor actividad, denominados brotes, se alternan con períodos de remisión relativa, disminuyendo el dolor e inflamación. Pero con el paso del tiempo, pueden provocar deformación articular y en casos más graves, provocar la salida de dicha articulación1.

La causa es desconocida. Se cree que está relacionada con factores genéticos, ambientales e inmunológicos.

  • Factores genéticos. Se considera que la enfermedad reumatoide es el resultado de la acción de un antígeno en un individuo que tiene una base genética adecuada. La naturaleza del factor desencadenante es desconocida, podría ser antígeno exógeno o autoantígeno.
  • Factores ambientales. La exposición a agentes infecciosos, como virus o bacterias, puede desencadenar la enfermedad en personas genéticamente dispuestas.
  • Respuesta inmunitaria. El antígeno provoca una respuesta inmune en el huésped, el cual deriva en una reacción inflamatoria. En el medio sinovial, se activan numerosos procesos que perpetúan la inflamación, quedando la sinovial reumatoide engrosada y edematosa.

 

Hay diversos factores que pueden incrementar la probabilidad de padecer artritis reumatoide, tales como el género. Ya hemos comentado que la prevalencia es más alta en mujeres, en comparación con hombres. Aunque se puede manifestar en cualquier etapa de la vida, la aparición más común es en la edad adulta media.

Los antecedentes familiares se consideran factor de riesgo, ya que la presencia en miembros de la familia eleva el riesgo de sufrir la enfermedad.

Otro factor a tener en cuenta es el tabaco, que incrementa el riesgo si hay predisposición genética, así como el sobrepeso3.

CLÍNICA

En la evolución anatomo clínica se distinguen tres períodos: de comienzo, de estado y de secuelas.

No hay una separación entre ellos, más bien se superponen y se pasa de forma imperceptible de uno a otro.

En el comienzo, la artritis afecta a varias articulaciones de manera simultánea, preferentemente en manos, muñecas, pies y rodillas., con tendencia a la simetría y evolución lenta y progresiva.

Otras posibles formas de comienzo son la tendosinovitis, en especial en flexores de los dedos, pudiendo ocasionar el síndrome del túnel carpiano, cuando la afectación de la articulación es solo en una extremidad.

En el periodo de estado, podemos encontrar todos los caracteres típicos de la enfermedad.

Clínicamente se caracteriza por dolor, tumefacción y disminución de la movilidad articular. El dolor varía desde una pequeña molestia a un dolor intenso y persistente. Se exacerba con la presión y movilización.

La tumefacción es debida a la inflamación de las partes blandas y por la presencia de líquido articular. Hay aumento de calor local, pero no enrojecimiento. La movilidad articular está disminuida. Otro signo también frecuente es la rigidez después de la inactividad. Es característica la rigidez matutina, y la sensación de entumecimiento en las manos al despertar por la mañana.

Al cabo de algunos meses, se aprecia atrofia en los músculos próximos de las articulaciones afectadas.

En el periodo de secuelas, ya aparece la deformación articular, como consecuencia de la destrucción del cartílago y el hueso.

La columna cervical es el único segmento vertebral que se afecta en la artritis reumatoide. No hay afectación en la zona lumbar de la columna vertebral.

Otras manifestaciones extraarticulares serían astenia, anorexia, cansancio, y fiebre.

DIAGNÓSTICO:

Con la finalidad de dar uniformidad a los estudios que se realizan en esta enfermedad, se han establecido unos criterios de diagnóstico:

  • Dolor e hinchazón en 3 o más articulaciones.
  • La artritis ha estado presente por más de 6 semanas.
  • Tiene una prueba positiva de factor reumatoideo o anticuerpo antipéptido citrulinado cíclico (anti-CCP). La prueba anti-CCP es la prueba más específica para la artritis reumatoide.
  • Tiene una velocidad de sedimentación globular (VSG) o proteína C reactiva (PCR) elevada.
  • Se han descartado otros tipos de artritis4.

 

El diagnóstico se basa en una combinación de criterios clínicos, análisis de sangre y estudios de imágenes.

Se incluye un examen físico para evaluar las articulaciones afectadas, una analítica de sangre, determinando marcadores específicos como el factor reumatoide, los anticuerpos antipéptidos cíclicos citrulinados (anti-PCC) y los niveles de proteína C reactiva, que aumentan cuando hay infección.

Además se realizan estudios de imágenes como radiografías, resonancia magnética nuclear (RMN), o ecografías, que sirven para evaluar el grado de inflamación y daño en la articulación.

TRATAMIENTO:

Es fundamental explicar al enfermo la naturaleza de la enfermedad, los objetivos que se persiguen con el tratamiento y la necesidad de colaboración por parte del paciente. Debe quedar claro, que el objetivo no es la curación de la enfermedad, sino la disminución del dolor, la mejoría de las funciones y la prevención de secuelas. La educación y el apoyo emocional son claves para el manejo posterior de la enfermedad.

Es conveniente que el enfermo aumenta su tiempo de descanso. El reposo articular disminuye la intensidad de la artritis, pero por otra parte, el reposo prolongado facilita la rigidez. Lo ideal es alternar reposo y ejercicio. El ejercicio regular y la actividad física pueden mejorar la fuerza, flexibilidad y función articular, además de contribuir al bienestar del paciente.

El reposo absoluto en cama solo está indicado en fases agudas de la enfermedad o cuando hay una gran alteración del estado general.

La fisioterapia puede ayudar también a mejorar la función articular y fuerza muscular, así como enseñarnos técnicas de protección articular.

Para la artritis reumatoide se suelen utilizar varios grupos de medicamentos.

Antiinflamatorios. Estos incluyen al ácido acetilsalicílico (aspirina) y antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como ibuprofeno, naproxeno y celecoxib.

Funcionan muy bien para reducir la inflamación articular, pero pueden tener efectos secundarios a largo plazo. Deben tomarse en corto espacio de tiempo y en dosis bajas. Ya que no previenen el daño articular por sí solos, se usan asociados a los medicamentos FARMA.

Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARMA). Con frecuencia son los primeros fármacos que se prueban en personas con artritis reumatoide.

  • Metotrexato, es el más común para dicha enfermedad.
  • Sulfasalazina, se suele usar combinado con metotrexato e hidroxicloroquina (terapia triple)
  • Antipalúdicos, como hidroxicloroquina.

 

Pueden pasar semanas o meses antes de ver algún beneficio de estos medicamentos. Tienen efectos secundarios serios, de modo que necesitarán controles analíticos regulares.

  1. Corticosteroides. Funcionan muy bien para reducir la hinchazón e inflamación articular, pero pueden tener efectos secundarios a largo plazo y no previenen el daño articular si se usan solos. Se deben tomar en corto tiempo y en dosis bajas.
  2. Agentes biológicos (FARMA). Se pueden administrar cuando otros medicamentos no han funcionado, como el metrotexato. Por lo general, los agentes biológicos se agregan al metotrexato. La mayoría de los medicamentos se administran bajo la piel (subcutáneos) o en vena (intravenosos). Aumentan el riesgo de infección y aparición de ciertos cánceres. Es importante una correcta vacunación antes del tratamiento5.

 

Todos estos medicamentos tienen como objetivos aliviar el dolor, reducir la inflamación, frenar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente.

En casos de daño articular severo o incapacitante, se pueden considerar procedimientos quirúrgicos como la artroplastia (reemplazo de articulaciones) o la sinovectomía (eliminación de la membrana sinovial inflamada).

 

CONCLUSIÓN

La artritis reumatoide es una enfermedad crónica, de naturaleza autoinmune, cuyos síntomas se localizan predominantemente a nivel articular.

A medida que avanza la enfermedad, las deformidades articulares limitan la amplitud de movimiento y a su vez, esta falta de movimiento conduce a una atrofia muscular.

El curso es variable, en la mayoría de los casos cursa con periodos de excitaciones y remisiones.

Es por ello, por lo que dicha enfermedad requiere de un diagnóstico precoz, y tratamiento temprano, para reducir el riesgo de lesiones articulares irreversibles.

El conocimiento de la enfermedad nos lleva a adoptar estilos de vida adaptados a la situación.

Se intentará fomentar el descanso nocturno, realizar ejercicio de forma habitual, evitar trabajos que requieran movimientos repetitivos, sobre todo en manos, mantener posición recta al sentarse, el uso del calzado adecuado, entre otros.

En el caso de dolor e inflamación persistente, se usa la terapia farmacológica combinada en la que incluye los AINES, corticoides y fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD).

Como ya hemos comentado, podemos controlar el dolor e inflamación, pero no modificar el curso de la enfermedad.

En la mayoría de los casos, la enfermedad evoluciona de forma más o menos leve, tan solo un 10% necesitan medidas agresivas para controlarla.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Mayo Clinic. Artritis Reumatoide [sede web]. Mayo Clinic; 2023[acceso 25 de enero 2023]. Disponible en: http://www.mayoclinic.org.
  2. Kinanah Yaseen. Artritis Reumatoide [sede web].Clevelan Clinic: Manual MSD; 2022 [Revisado/modificado dic 2022]. Disponible en: https://www.msdmanuals.com.
  3. Clínica Universidad de Navarra. Factores de riesgo [sede web]. Navarra: Clínica Universidad de Navarra; 2023 [Fecha de actualización 2024]. Disponible en: https://www.cun.es.
  4. Medlineplus. Artritis Reumatoidea, diagnóstico [sede web]. Biblioteca Nacional de Medicina: Medlineplus; 2023 [Fecha de actualización 25 de enero de 2023]. Disponible en: https://medlineplus.gov.
  5. A.D.A.M. Artritis Reumatoidea, medicamentos [sede web]. ADAM Editorial Team; 2023 [Fecha de actualización 25 de enero 2023]. Disponible en: https://ssl.adam.com.

 

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