AUTORES
- Gemma Cordero Giménez. Facultativa Especialista en Psicología Clínica. Centro de Rehabilitación Psicosocial Nª Sra. del Pilar, Zaragoza.
RESUMEN
En la actualidad, se está observando un patrón ascendente en las adicciones comportamentales, muchas de ellas mediatizadas por la importante implicación que está teniendo la tecnología en nuestras vidas. Entre las adicciones comportamentales podemos encontrarnos con la adicción a las compras, al sexo, a la comida, a las tecnologías, al trabajo, al deporte o incluso al consumo de alimentos considerados sanos (u ortorexia). Estas adicciones sin sustancia estarán relacionadas con una conducta que aparentemente puede entrar dentro de la normalidad pero que pasará a tener la connotación patológica cuando la persona pierde el control sobre ella, llegando a depender de la misma.
Existen una serie de mecanismos cerebrales y conductuales que favorecen tanto la aparición como el mantenimiento de la adicción a estas conductas, generando para quien lo sufre una cascada de síntomas. Así pues, el objetivo a conseguir con el tratamiento psicológico es que la persona pueda recobrar el control sobre su comportamiento y sobre su propia vida ya que, en muchas ocasiones, la conducta que está siendo problemática no podrá borrarse del abanico de acciones que tiene que realizar la persona en su día a día (como, por ejemplo: realizar la compra, utilizar el móvil, comer, etc.).
PALABRAS CLAVE
Adicción, pérdida de control, dependencia, mecanismos cerebrales, tratamiento psicológico.
ABSTRACT
Currently, an ascending pattern of behavioral addictions is being observed, many of them mediated by the important implication that technology is having in our lives. Among behavioral addictions we can find addiction to shopping, sex, food, technology, work, sports or even the consumption of foods considered healthy (or orthorexia). These addictions without substance will be related to a behavior that may apparently fall within normality but will have the connotation of pathological when the person loses control over it, becoming dependent on it.
There are a series of brain and behavioral mechanisms that will favor both the appearance and maintenance of addiction to these behaviors, generating a cascade of symptoms for those who suffer from it. Thus, the objective to be achieved with psychological treatment is that the person can regain control over their behavior and their own life since, in many cases, the behavior that is being problematic cannot be erased from the range of actions that must be taken. what the person does in his or her daily life (such as, for example: shopping, using the cell phone, eating, etc.).
KEY WORDS
Addiction, loss of control, dependence, brain mechanisms, psychological treatment.
INTRODUCCIÓN
Conocemos que las adicciones conductuales implican una serie de características, iniciando por un intenso deseo, ansia o necesidad de realizar la actividad placentera, pérdida gradual del control sobre esa conducta, abandono de las actividades habituales (a nivel laboral, académico, familiar, de ocio, etc.), negativa frente a la posibilidad de aceptar que existe una conducta adictiva y una focalización entorno a la conducta potencialmente adictiva generando un aumento de la irritabilidad y del malestar ante la imposibilidad de realizar la conducta.
La fase inicial de estas conductas adictivas será activada por un mecanismo de refuerzo positivo (como tener la experiencia de placer, sensación euforizante) y se mantendrán por un mecanismo de refuerzo negativo que implicará que la persona siga realizando la conducta para evitar el malestar emocional y la abstinencia (que podría estar marcada por síntomas como insomnio, mayor irritabilidad, inquietud psicomotriz, deterioro en la concentración y/o trastornos del sueño entre otros).
A nivel orgánico se ha estudiado que las adicciones inciden directamente en el circuito del placer cerebral el cual engloba estructuras asociadas al sistema límbico que generarán un aumento de sustancias químicas (sobre todo endorfinas y dopamina) lo cual será un potente reforzador y provocará que la persona tienda a repetir esa conducta que le está resultando placentera. De esta forma, el proceso de adicción a una determinada conducta será mediatizado por un lado en un aumento de la activación (provocando una fuerte emoción e impulso) y por el otro por una carencia tanto de control cognitivo como de capacidad de autocrítica.
Con todo esto, sabemos que lo fundamental en las adicciones conductuales no está tan asociado con la adicción sino con el tipo de relación disfuncional y con pérdida de control que la persona constituye con dicha conducta adictiva siendo importante la evaluación de la posible necesidad subjetiva de la persona de realizar ineludiblemente la conducta.
En cuanto a la adicción a las compras (también llamada compra compulsiva u oniomanía), la consideramos una dependencia conductual, definiéndose como una urgencia irresistible de comprar objetos no necesarios con el consecuente alivio transitorio de la tensión, aunque con una importante repercusión en diferentes contextos de la persona (familiar, económico, social, laboral, etc.).
La prevalencia en población general de “probables compradores compulsivos” se situaría entre el 16% y el 25% según diferentes estudios, aunque se llegan a encontrar porcentajes del 80% en población clínica en determinadas publicaciones. En España, las cifras estarían alrededor del 7.1% en población general. Suele haber un patrón diferenciado de compras según el género siendo más habituales las compras de zapatos, ropa, joyas y objetos para el hogar en mujeres mientras que en los hombres se observa una tendencia a la compra de material informático y electrónico, artículos relacionados con el deporte, accesorios para el vehículo, etc,1-7.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 58 años que acude a la consulta de Psicología derivada por su médico de atención primaria quien, varios meses atrás, le empezó a tratar a nivel farmacológico un cuadro ansioso-afectivo que en un principio parecía ser inespecífico hasta que la paciente finalmente pudo verbalizar la existencia de una problemática asociada a las compras compulsivas por lo que fue derivada a la unidad de adicciones.
La paciente es la menor de una fratría de tres hermanos, soltera, sin pareja y sin hijos. Sus padres están fallecidos. Ella es trabajadora por cuenta ajena en un empleo relacionado con la salud y el cuidado; aunque refiere buenas relaciones con sus compañeros de trabajo, parece que las interacciones que mantiene con ellos no van más allá de lo estrictamente laboral. Verbaliza tener una pobre red social y dificultades en las habilidades sociales lo que le genera temor y ansiedad cuando tiene que iniciar algún tipo de contacto con los demás. Presenta poca tolerancia a la soledad por lo que intenta minimizar comprando objetos que no son necesarios y acumulándolos en el hogar. A pesar de que nos explica que siempre ha comprado más de lo que ha precisado, considera que la situación se le ha descontrolado desde la muerte de su madre hace unos 4 años.
En la paciente podemos observar el ciclo habitual que suelen realizar las personas adictas a las compras; dicho ciclo inicia con una emoción de tipo negativo (en el caso que nos ocupa estaría relacionado con la tristeza y la soledad) y será el desencadenante del episodio de compra. Tras éste, la expectativa de comprar y de poseer un artículo empiezan a generar una impaciencia y facilita la reducción de la emoción negativa inicial, aunque la pérdida del control personal y el gasto generado potenciarán que aparezcan en la persona un fuerte arrepentimiento y autorreproches los cuales conducirán a que se repita la conducta de compra para intentar superar ese malestar.
De esta forma, vemos que, estos episodios de compra compulsiva, tendrían cuatro fases: una primera fase de anticipación (donde existen pensamientos, impulsos o preocupaciones asociadas con la necesidad de poseer un objeto o simplemente de comprar); la segunda fase de preparación (en la que emergen cogniciones relacionadas con el propio proceso de comprar); la tercera fase que sería propiamente de la compra (la cual generará sensación de excitación y euforia) y la cuarta y última fase que se define como aquella en la que se adquiere un artículo pero que a la vez genera arrepentimiento cuando la persona se da cuenta del dinero gastado.
Hoy en día, además, encontramos otro hándicap en los problemas asociados a las compras compulsivas y sería la posibilidad de comprar online ya que la persona tiene acceso a cualquier objeto las 24 horas del día y desde cualquier dispositivo, existe una inmensa diversidad de artículos que poder adquirir y la actividad de comprar puede generarse desde cierto anonimato lo que favorece mayor descontrol en las compras y más desinhibición en esta conducta.
Tras conocer la situación de nuestra paciente, se decidió realizar un tratamiento psicoterapéutico basado en la terapia cognitivo conductual. Se identificó con la paciente aquellos desencadenantes que podrían potenciar los episodios de compra compulsiva. Trabajamos con la paciente el campo de las habilidades sociales y se fomentó que buscase la ampliación de su círculo social, así como de actividades de ocio alternativas a las compras; además, se utilizó la reestructuración cognitiva para generar un cambio en los pensamientos y esquemas internos asociados con la desvalorización de la propia persona y la percepción de incapacidad de cambio. En paralelo, se realizó un trabajo emocional relacionado con el duelo por el fallecimiento de la madre que le ayudará a integrar esa situación vital.
Asociado concretamente a las compras compulsivas y tras un periodo de entrenamiento en habilidades de autocontrol, se inició la fase de control de estímulos asociados a las compras. En esta fase, con la ayuda de uno de los hermanos como coterapeuta, la paciente se desprendió de su tarjeta de crédito, mancomunó la cuenta con el hermano y durante unos meses, el coterapeuta era el que iba administrándole el dinero semanalmente con una reunión a final de semana para poder pasar cuentas de todo lo gastado. Como en La paciente las compras compulsivas se realizaban presencialmente se buscaron las rutas de mayor peligro para que pudiera evitarlas en una fase inicial, fomentando que pudiera encontrar otras alternativas de paseo no vinculados a la adicción.
Una vez que la paciente ya poseía suficiente destreza en esta fase de control estimular, se procedió a la exposición gradual en vivo con prevención de respuesta en la que la paciente se exponía a espacios asociados a las compras pero trabajando las estrategias de autocontrol evitando gastos innecesarios. Esta fase de exposición se inició con la paciente acompañada del hermano a los lugares en los que antes compraba, manteniéndose en ellos, pero sin comprar. Posteriormente (cuando la ansiedad se había reducido significativamente), volvió a ir a esos espacios también sin comprar nada, pero el coterapeuta quedó fuera de las tiendas hasta que finalizó la exposición. El siguiente paso de la exposición, fue similar al anterior pero el coterapeuta solo estaba disponible telefónicamente y la última fase se dio cuando la paciente pudo ir a los lugares en los que compraba sin la ayuda del coterapeuta (ni física ni telefónicamente) y pudo permanecer en ellos sin comprar y aplicando todas las técnicas de autocontrol entrenadas previamente. Se fomentó que todas estas habilidades la paciente pudiera generalizarlas a diferentes situaciones que pudieran ser potencialmente peligrosas para ella para prevenir las recaídas.
Tras varios meses de trabajo con la paciente, ésta logró volver a conseguir la autonomía que había perdido y consiguió crear un nuevo estilo de vida más saludable y acorde a sus nuevas necesidades.
CONCLUSIONES
Hoy en día más que nunca pensamos que los profesionales sanitarios debemos estar preparados para asumir los nuevos retos que se nos presentan y que pueden estar asociados al tipo de sociedad que tenemos, a la inmersión que hacen las nuevas tecnologías en nuestras vidas y a las dificultades que muchas personas encuentran para hacerse un espacio en una sociedad en la que el individualismo cada vez parece más imperante.
Sobre todo, en psicología, creemos que es importante que, por un lado, frente a pacientes que acuden a nuestras consultas, se realice una indagación exhaustiva de los posibles concomitantes de los problemas psicológicos, pero, por otro lado, también es acertado poder facilitar tiempo y espacio a los pacientes para que puedan ir depositando sus malestares en los profesionales que les atienden siendo el ritmo del paciente el que pueda marcar el ritmo de las sesiones.
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