Avances diagnósticos y estrategia quirúrgica en la isquemia mesentérica aguda: revisión de la literatura actual

2 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Álvaro Lagos de los Reyes.Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.
  2. Daniel Otero Romero.Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.
  3. Sofia Fontana Escartín.Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.
  4. Nazaret Fernández Fernández.Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.
  5. Javier Torcal Guerrero. Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.
  6. Elena López Sisternes.Médico Interno Residente Servicio Cirugía General y del Aparato Digestivo. Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. España.

RESUMEN

Introducción: La isquemia mesentérica aguda (IMA) es una emergencia vascular grave cuyo pronóstico está condicionado por la inespecificidad clínica inicial y el consecuente retraso terapéutico.

Objetivos: Analizar de forma crítica la evidencia disponible sobre la fisiopatología, el rendimiento de la angio-tomografía computarizada (angio-TC), las técnicas de revascularización y los factores pronósticos de la IMA. Material y Método: Revisión narrativa en PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science (2000-2026), seleccionando guías de práctica clínica, estudios observacionales y revisiones sistemáticas.

Resultados: La IMA representa el 0,1% de los ingresos urgentes, siendo la etiología embólica la más prevalente (40-50%). La angio-TC multidetector es el patrón oro (sensibilidad >93%). Retrasar la revascularización más de 6 horas provoca necrosis transmural y eleva la mortalidad por encima del 70%. El abordaje híbrido es de elección en pacientes estables para restaurar el flujo antes de la resección intestinal. La laparotomía de second-look a las 24-48 horas es mandatoria.

Discusión: El refinamiento de la TC no ha reducido proporcionalmente la letalidad; el pronóstico sigue dependiendo de la sospecha clínica ante un dolor desproporcionado. El paradigma actual prioriza la revascularización inmediata sobre la resección clásica. Se requieren biomarcadores precoces (como I-FABP) para estandarizar algoritmos antes de la necrosis celular.

Conclusiones: El pronóstico de la IMA depende del diagnóstico temprano y de un abordaje multidisciplinar. La revascularización precoz es fundamental para mitigar el síndrome de intestino corto y reducir la mortalidad.

PALABRAS CLAVE

Isquemia mesentérica, arteria mesentérica superior, tomografía computarizada, procedimientos quirúrgicos operativos, revascularización, mortalidad.

ABSTRACT

Introduction: Acute mesenteric ischemia (AMI) is a severe vascular emergency in critical patients. Morbidity and mortality remain high due to non-specific early presentation and subsequent therapeutic delay. Objectives: To critically analyze scientific evidence regarding the pathophysiology, computed tomography angiography (CTA) performance, revascularization techniques, and prognostic factors of AMI.

Material and Methods: Narrative literature review via PubMed/MEDLINE, Scopus, and Web of Science for articles published between 2000 and 2026. Results: AMI accounts for 0.1% of emergency admissions; embolic etiology is the most frequent (40-50%). Multidetector CTA is the diagnostic gold standard (sensitivity >93%). Revascularization delays beyond 6 hours lead to transmural necrosis and increase mortality above 70%. A hybrid approach is preferred in stable patients, restoring flow prior to bowel resection. A scheduled second-look laparotomy at 24-48 hours is mandatory.

Discussion: Technical advancements in CT imaging have not reduced lethality proportionally, proving that prognosis relies heavily on clinical suspicion when out-of-proportion pain occurs. The current paradigm shifts priority toward immediate revascularization over classic resection. Early serum biomarkers (such as I-FABP) are required to standardize algorithms before cellular necrosis.

Conclusions: AMI prognosis depends on early clinical suspicion and protocolized multidisciplinary management. Early revascularization prior to massive bowel resection is critical to mitigate short bowel syndrome and improve survival rates.

KEY WORDS

Mesenteric ischemia, superior mesenteric artery, computed tomography, operative surgical procedures, revascularization, mortality.

INTRODUCCIÓN

La isquemia mesentérica aguda (IMA) constituye uno de los escenarios más complejos y exigentes de la cirugía de urgencias. Caracterizada por una interrupción brusca del aporte sanguíneo al territorio esplácnico, compromete de forma directa la viabilidad del intestino delgado y del colon derecho1,2. A pesar de las mejoras contemporáneas en medicina intensiva, diagnóstico por imagen y terapéutica endovascular, la letalidad de esta entidad permanece elevada, oscilando históricamente entre el 50% y el 80% en la literatura internacional1.

La gravedad de la IMA radica en su evolución temporal acelerada. El tejido intestinal es altamente vulnerable a la hipoxia3. Tras el cese del flujo vascular, los mecanismos de necrosis celular progresan rápidamente desde la mucosa hacia la serosa en cuestión de horas4. El principal obstáculo para el diagnóstico temprano es la inespecificidad de los síntomas iniciales1. El signo cardinal consiste en un dolor abdominal agudo desproporcionado respecto a los escasos hallazgos en la exploración física. Esta disociación clínica suele inducir a errores diagnósticos, retrasando la intervención hasta fases de necrosis transmural, perforación, peritonitis y shock séptico instaurado1.

Etiológicamente, la IMA engloba cuatro mecanismos fisiopatológicos distintos: la embolia arterial mesentérica, la trombosis arterial mesentérica, la isquemia mesentérica no oclusiva (IMNO) y la trombosis venosa mesentérica (TVM)5. Cada subtipo presenta una epidemiología, factores de riesgo y requerimientos terapéuticos específicos. Entre ellos, la embolia de la arteria mesentérica superior (AMS), frecuentemente originada por arritmias cardíacas como la fibrilación auricular, sigue siendo el mecanismo más prevalente5,6.

La introducción de la angio-tomografía computarizada (angio-TC) multidetector con protocolo trifásico ha transformado el algoritmo diagnóstico3. Al consolidarse como el patrón oro actual, ha sustituido a la angiografía invasiva convencional gracias a su elevada resolución para evaluar la permeabilidad vascular y los signos de sufrimiento parietal. No obstante, identificar la isquemia en fases reversibles exige un alto índice de sospecha y pericia en la interpretación de hallazgos sutiles3.

En el plano terapéutico, el enfoque clásico de laparotomía inmediata y resección masiva ha evolucionado hacia estrategias agresivas de revascularización precoz4. Las técnicas endovasculares (aspiración de trombos, fibrinólisis local y angioplastia con stent) ofrecen una oportunidad crítica para preservar la longitud intestinal y evitar el síndrome de intestino corto6,7. El abordaje híbrido y la laparotomía de second-look programada representan los pilares de esta evolución conceptual, cuyo estado de evidencia se analiza en esta revisión4-7.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Sintetizar y analizar críticamente la evidencia científica disponible sobre el manejo de la isquemia mesentérica aguda en el paciente adulto, evaluando sus mecanismos etiopatogénicos, herramientas diagnósticas, opciones de revascularización y factores pronósticos de supervivencia.

Objetivos específicos:

  • Diferenciar los cuatro subtipos etiológicos de la IMA según sus características epidemiológicas, clínicas y fisiopatológicas.
  • Determinar la precisión diagnóstica de la angio-TC multidetector para discriminar entre isquemia intestinal reversible y necrosis transmural.
  • Comparar las indicaciones, ventajas y limitaciones de la revascularización quirúrgica abierta frente a los abordajes endovasculares e híbridos.
  • Identificar los factores pronósticos modificables y no modificables que influyen en la morbimortalidad hospitalaria.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión narrativa centrada en los avances metodológicos y terapéuticos de la IMA. Se ejecutó una búsqueda exhaustiva en PubMed/MEDLINE, Scopus y Web of Science utilizando descriptores controlados (MeSH/DeCS) y operadores booleanos: «acute mesenteric ischemia», «superior mesenteric artery», «thrombosis», «embolism», «computed tomography angiography», «revascularization», «laparotomy» y «endovascular procedures».

Se seleccionaron prioritariamente guías de práctica clínica de referencia (WSES, ESVS), revisiones sistemáticas, metaanálisis y estudios de cohortes e institucionales indexados. El marco temporal se limitó a artículos publicados en español o inglés entre los años 2000 y 2026. Se excluyeron estudios experimentales en modelos animales, publicaciones sobre isquemia colónica crónica aislada y textos sin revisión por pares. Los datos obtenidos se clasificaron en cuatro dominios: etiología, semiología radiológica, arsenal terapéutico y factores pronósticos. Las discrepancias de análisis se resolvieron por consenso de los autores.

RESULTADOS

Clasificación etiopatogénica y fisiopatología:

La IMA registra una incidencia global baja, representando el 0,1% de las admisiones urgentes en centros de tercer nivel, aunque su prevalencia aumenta de forma lineal en pacientes mayores de 70 años con comorbilidades cardiovasculares1,8-13. La literatura clasifica la entidad en cuatro subtipos bien definidos2:

  1. Embolia arterial mesentérica: Es la causa más frecuente (40-50% de los casos). El émbolo suele originarse en las cavidades cardíacas izquierdas debido a fibrilación auricular no anticoagulada, infarto previo o valvulopatías1,5. Anatómicamente penetra en la AMS debido a su ángulo de salida de 45°. Suele impactarse distal al origen de la arteria cólica media, lo que preserva las primeras asas yeyunales y genera una isquemia segmentaria13.
  2. Trombosis arterial mesentérica: Supone el 20-30% de los episodios. Se desarrolla sobre placas de ateroma estenóticas preexistentes localizadas en los primeros 2 cm del origen de la AMS1,5. El evento agudo ocurre por rotura o hemorragia de la placa. Al comprometer el ostium vascular, causa una isquemia masiva desde el yeyuno proximal hasta el ángulo esplénico del colon. Estos pacientes suelen presentar antecedentes de angina intestinal y pérdida de peso5.
  3. Isquemia mesentérica no oclusiva (IMNO): Representa cerca del 20% de los casos y carece de oclusión mecánica intraluminal1,5. Se produce por vasoconstricción refleja y prolongada del lecho esplácnico en respuesta a estados de bajo gasto, shock, hipovolemia o el uso de vasopresores a dosis altas. Es una complicación frecuente en unidades de cuidados críticos tras cirugía cardíaca o sepsis severa12.
  4. Trombosis venosa mesentérica (TVM): Corresponde al 5-10% de los casos, afectando habitualmente a pacientes más jóvenes5. Se vincula a estados de hipercoagulabilidad primarios (factor V de Leiden, déficit de proteínas C o S) o secundarios (cirrosis, hipertensión portal o procesos inflamatorios locales como pancreatitis). La obstrucción del retorno venoso desencadena edema parietal severo y compromiso arterial subsecuente por aumento de la presión tisular2.

Semiología radiológica avanzada mediante angio-TC multidetector:

La angio-TC urgente es la exploración con mayor impacto en la supervivencia. El protocolo debe constar de una fase simple (detección de hematomas o calcificaciones), una fase arterial precoz (evaluación de la permeabilidad del ostium y vasos distales) y una fase portal a los 70-80 segundos (para analizar el realce parietal y el sistema venoso)3,14.

Los hallazgos se dividen en dos categorías principales3:

  • Signos vasculares: Permiten identificar el punto de obstrucción. En las embolias se observa un defecto de repleción abrupto en forma de menisco, alejado del ostium1,3. En las trombosis, la oclusión es ostial y coexiste con ateromatosis aórtica severa. La TVM muestra defectos de repleción elongados en la vena mesentérica superior o portal. La ausencia de realce en las arcadas distales confirma la hipoperfusión crítica14,15.
  • Signos parietales e intestinales: El hiporrealce o la ausencia de realce de la pared intestinal en fase portal constituye el signo más específico de daño irreversible3,14. El hiperrealce focal (signo de la diana) denota hiperemia reactiva o congestión venosa, sugiriendo viabilidad. Un grosor parietal superior a 3 mm es común en la TVM e IMNO debido al edema, mientras que el adelgazamiento extremo (pared en «papel de fumar») con distensión de la luz indica necrosis transmural inminente. La neumatosis intestinal y el gas en el sistema portal son signos tardíos de gangrena, aunque deben interpretarse siempre en correlación con el estado hemodinámico3.

Arsenal terapéutico: el cambio hacia la revascularización y el abordaje híbrido:

El manejo moderno prioriza la restauración inmediata del flujo sanguíneo esplácnico antes de decidir la resección de los segmentos con necrosis irreversible. Las estrategias se dividen según el abordaje4,6:

  1. Revascularización quirúrgica abierta: Es la opción de elección ante peritonitis generalizada, shock séptico o sospecha de perforación libre. Para la embolia de la AMS, se realiza una embolectomía con sonda de Fogarty a través de una arteriotomía transversa11,13. En la trombosis arterial, la embolectomía aislada suele ser insuficiente debido a la estenosis subyacente, requiriéndose un bypass aortomesentérico con vena safena o prótesis de PTFE4,11.
  2. Procedimientos endovasculares (TEIM): En pacientes estables sin signos peritoneales, el TEIM representa la primera línea en centros especializados. Mediante acceso femoral o braquial se realiza la cateterización de la AMS para aplicar aspiración percutánea, fibrinólisis local o angioplastia con stent6,15. Su ventaja radica en evitar el trauma quirúrgico de una laparotomía y acortar el tiempo de reperfusión13.
  3. Abordaje híbrido y cirugía de Second-Look: El manejo híbrido combina la revascularización endovascular en sala de angiografía o quirófano híbrido con una laparoscopia o laparotomía abreviada inmediata para evaluar la viabilidad de las asas y resecar el tejido necrótico4,16. Tras la resección, las anastomosis primarias están contraindicadas si persiste duda sobre la viabilidad de los bordes; los extremos se dejan grapados en exclusión temporal16.

La laparotomía de second-look programada a las 24-48 horas es una norma fundamental. Permite reevaluar segmentos intestinales inicialmente dudosos1,15. La reperfusión suele recuperar zonas previamente cianóticas, facilitando anastomosis seguras y minimizando la necesidad de resecciones masivas preventivas6,11.

En la TVM, el tratamiento es preferentemente médico, basado en la anticoagulación sistémica inmediata con heparina no fraccionada endovenosa5. Esta medida detiene la progresión del trombo y favorece la circulación colateral. La cirugía se reserva exclusivamente para casos con perforación o infarto transmural refractario8.

Resultados clínicos y factores pronósticos de mortalidad:

La morbilidad postoperatoria entre los supervivientes oscila entre el 30% y el 50%, incluyendo fracaso renal agudo, ventilación prolongada, fístulas entero-cutáneas y dependencia de nutrición parenteral total por síndrome de intestino corto.

El factor pronóstico modificable cardinal es el tiempo transcurrido hasta la revascularización1,17. El intestino delgado tolera un máximo de 6 horas de isquemia caliente sin lesiones irreversibles. Superado este umbral, la necrosis transmural alcanza el 85% y la mortalidad intrahospitalaria se incrementa de forma lineal, superando el 70% a las 12 horas del inicio de los síntomas17. Los análisis estadísticos identifican como factores no modificables de mal pronóstico la etiología trombótica, edad superior a 75 años, acidosis metabólica severa (pH <7,2, lactato >4 mmol/L), portograma aéreo en la TC inicial y el fallo multiorgánico al ingreso9,12.

DISCUSIÓN

Los datos consolidados en esta revisión reafirman que la supervivencia en la IMA sigue dependiendo fundamentalmente del índice de sospecha clínica en la evaluación inicial1,5. La presentación clásica de dolor abdominal agudo severo disociado de una exploración física anodina debe motivar la indicación inmediata de una angio-TC trifásica, evitando demoras asociadas a estudios radiológicos o ecográficos de menor sensibilidad8.

La angio-TC multidetector es el eje de la toma de decisiones quirúrgicas3,14. El análisis no debe limitarse a la localización del trombo, sino a una evaluación meticulosa de los cambios parietales4. La combinación de adelgazamiento de la pared y ausencia de realce portal define el infarto transmural, escenario donde el cirujano debe obviar el manejo endovascular aislado y optar por una laparotomía exploradora de control de daños3,6.

El cambio de paradigma más significativo consiste en priorizar la revascularización sobre la resección intestinal inmediata4,7. Las resecciones masivas iniciales de asas hipoperfundidas se asocian a peores resultados. La evidencia actual demuestra que segmentos de viabilidad dudosa pueden recuperarse tras restaurar el flujo en la AMS mediante embolectomía o técnicas endovasculares6,15. Los quirófanos híbridos optimizan estos tiempos al permitir el trabajo simultáneo de cirujanos y radiólogos intervencionistas, disminuyendo los traslados del paciente crítico13.

La laparotomía de second-look actúa como una estrategia de control biológico esencial. Evita decisiones definitivas e irreversibles en un paciente metabólicamente inestable con microcirculación alterada1,11. El manejo con abdomen abierto y sistemas de presión negativa permite modular el síndrome de reperfusión y programar la reconstrucción diferida en condiciones hemodinámicas óptimas16.

Sin embargo, la literatura actual presenta limitaciones metodológicas notables. La mayoría de los estudios que validan los procedimientos endovasculares frente a la cirugía abierta son de carácter retrospectivo y con sesgos de selección intrínsecos, ya que los pacientes más estables suelen asignarse a técnicas mínimamente invasivas6,15. Faltan ensayos clínicos aleatorizados multicéntricos que aporten evidencia con mayor nivel de certeza. Las líneas de investigación futuras deben orientarse hacia la validación de biomarcadores de isquemia precoz de alta especificidad, como la proteína de unión a ácidos grasos intestinales (I-FABP), y al desarrollo de registros nacionales unificados que estandaricen el manejo de urgencia18-20.

CONCLUSIONES

La isquemia mesentérica aguda (IMA) es una urgencia tiempo-dependiente cuyo éxito terapéutico radica en la celeridad diagnóstica. La angio-TC trifásica se mantiene como el gold standard, permitiendo identificar la localización de la obstrucción y diferenciar la isquemia reversible del infarto transmural.

El paradigma terapéutico actual obliga a priorizar la revascularización de la arteria mesentérica superior (endovascular, abierta o híbrida) antes de realizar resecciones intestinales extensas, disminuyendo la incidencia del síndrome de intestino corto. La laparotomía de second-look a las 24-48 horas es obligatoria ante dudas sobre la viabilidad intestinal inicial, asegurando la realización de anastomosis sobre tejidos correctamente perfundidos.

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